
Bajo el sol de la toscana (viaje a Cortona)
Cortona | 0 comentarios.
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Tras haber leído el libro de Bajo el Sol de la Toscana; si bien no quedé extremadamente impresionada, si me contagió la pasión por la dolce vita italiana. Por los sabores de sus comidas, por los olores de sus hierbas, por las vistas de sus calles, por el sonido del idioma. Cuando dejé tierra Americana y volaba sobre el atlántico la película que exhibieron en el avión fue, sin más ni menos, Bajo el Sol de la Toscana, y tomando en cuenta que tenía en mi bolsa un eurail pass para viajar por italia, creo que las señales no podían ser más claras de que mi próximo viaje sería, en efecto a la Toscana. Después de meditar que hacer con mi tiempo en semana santa decidí irme sola a pasar 15 días en Italia. Después de Roma, siguió Florencia, y en Florencia aproveché para conocer de lleno la Toscana. No contaré aquí, por lo menos en el presente diario, cómo conocí a mis almas gemeleas en italia, ni como decidí quedarme en florencia mucho más de lo planeado, pero si diré que alrededor del 4 día de mi estadía en florencia ya me encontraba yo camino a Cortona. Scusi, E\" questo il treno a Cortona? dije en mi pobre italiano, pero entendiéndome, la mujer me dijo que sí, a pesar de que el tren duró cerca de 20 minutos parado en Arezzo. No me quedó más que esperar. Poco tiempo después llegué a Camucia, donde me dijeron que tenía que bajar para ir a Cortona. Al llegar a Camucia me encuentro con una estación de tren completamente desierta. No hay empleados, no hay pasajeros. NADA. Mientras estoy tratando de decifrar el horario del autobús a Cortona, confundiéndome entre los términos feriado y feriale (laborable), llega en el próximo tren otra pareja de backpackers al igual que yo. Con la diferencia de que ellos iban a quedarse en Cortona, mientras que yo solamente pensé en ir ese día. Empezamos a platicar, mientras que esperábamos el autobús, que nunca llegó. Al preguntar nos dimos cuenta que que algo andaba mal.. Scusi, como potro arribar a Cortona?, a PIEDI nos contestaron. jajajaja. nos volteamos a ver y luego volteamos a ver la colina de 3 kms de subida hacia Cortona.
El taxi nos costó 10 euros. Tomando en cuenta que eramos 3, la cosa no estuvo tan mal. Al llegar a Cortona, nos encontramos con una cantidad impresionante de quietud, y soledad. No había nadie en las calles, a excepción de dos o tres personas que paseaban como si nada. Comencé a caminar por toda la ciudad y nada, hasta que encontré la calle principal donde había tal vez unas 20 o 30 personas. Eso fue todo. Resultó que la ocasión era especial pues en Camucia había carreras de macchine, y debido a esto no había transporte tampoco de regreso. Me resigné y caminé por las calles de Cortona, las empedradas y empinadas calles me llevaron poco a poco entre casas de piedra y a una iglesia pequeña a un convento, y a lo que parecía una fortaleza. Caminé y caminé, y entre tanta calma comprendí que aquello que Frances Mayes amaba de ese lugar, era precisamente eso, que a pesar de su ahora probable fama mundial, sigue siendo simplemente una villa italiana. Conocí a una pareja de italianos de florencia que venían a descansar aquí. Y me comentaban que preferían esto a la vida agitada de florencia con sus conductores apresurados y sus grandes cantidades de turistas. Mientras me contaban esto veíamos hacia un panteón etrusco bajo la colina, en Camucia. Después me dirgí a sentarme exactamente donde lo hizo Diane Lane en la película, para escribir en mi diario. Y pedir mi taxi de regreso a la agitada Florencia. |
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