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Pronto será un año del pasado Carnaval en Venecia, debo admitir que esperaba más del mismo, aunque no tuve la oportunidad de disfrutarlo por la cantidad exhorbitante de lluvia que empezó a caer sobre Venecia esa tarde. Si mal no recuerdo fue el 21 y 22 de febrero. Nadie de los que íbamos en el grupo sabíamos que no teníamos hostal para pasar la noche ya que nuestro muy eficiente guía pensó que, puesto que se trataba del carnaval no querríamos dormir. Sí claro. Creo que se equivocó puesto que a las 10 y media de la noche no encontrabamos donde meternos bajo la lluvia. Acabamos por descubrir a la hermana de uno de nuestros acompañantes quien se quedaba en Padova, así que nos fuimos a un Pub y nos olvidamos de la lluvia, mientras veíamos entrar y salir personajes enmascarados con sus exageradas vestimentas llenas de plumas y lentejuelas empapadas. Al salir, el vino surtió su efecto así que nos unimos a una muchedumbre de italianos que festejaban bajo un techo de piedra, bailamos y bailamos, mientras los demás pagaron cerca de 10 euros por entrar a un antro con tal de quitarse el frio. Nosotros a las 11 nos fuimos a Padova, en el utimo tren que por cierto nos salió gratis puesto que no revisaron el boleto que pensabamos comprarle al empleado del tren cuando viniera.. mejor aún. Llegamos a Padova (Padua) a un hostal en el que nos unimos yo y mi amigo alemán a unos españoles que muy amablemente nos ofrecieron cerveza hasta el amanecer. No dormimos hasta muy entrada la madrugada mientras nos reíamos de cuál habría sido el destino de nuestros desafortunados compañeros que no vinieron con nosotros a Padua. El hostal fue gratis pues había sobrado una cama a la hermana de mi amigo, y en la mañana después de dormir caliente, y en cama, desayunamos también gratis. Dos veces. jajaja. Después tomamos el tren de nuevo a Venecia y llegamos para encontrar a nuestros ojerosos y empapados amigos quienes pasaron la noche como indigentes debajo de un puente. Aún me da gracia, aunque creo que a ellos no tanta :)... Lo mas gracioso es que nunca los dejaron entrar al estacionamiento a dormir en las camionetas porque nosotros traíamos el ticket. jajaja. De verdad no fue nuestra culpa porque ellos se perdieron y los telefonos no funcionaron. Así que para colmo de descaros nosotros todavía nos dimos el lujo de ir a comprar unos souvenirs y las típicas máscaras del Carnaval mientras los demás se morían de sueño. Fue un viaje bastante gracioso. Venecia se ve hermoso así se encuentre frío y lleno de lluvia, podría incluso decir que se siente más nostalgico. La plaza de San Marcos se mantuvo llenísima a pesar de la lluvia y los vendedores cambiaron su estrategia de vender postales a vender paraguas. Los restaurantes metieron sus mesas y los músicos sus instrumentos pero el ambiente de la ciudad siguió. Nosotros nos tuvimos que ir, dejando por segunda vez a la bellísima Venezia que me esperó para verla de nuevo. Aquí adjunto una foto de ese día. |
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