06/01/05
Ya en La Paz, con un cambio de compañeros de viaje q resultó inesperado y gratificante.
Luego de cruzar el desierto y los barrancos de Tupiza a Potosí –y de parar en Cotagaita, un pueblito perdido en las montañas donde solo crecían cactos- llegamos como a las 18.30 a Potosí, donde todos se quedaban un día y luego seguían a distintos destinos... por lo que decidí irme ese mismo día ya q me había atrasado mucho con el paro. Por suerte encontré unas chicas salteñas q iban hacia La Paz, pero en otro bus, luego me encontré con otras chicas q conocí en Villazón y quedamos en encontrarnos en la estación de La Paz (pero nunca las encontré); y por fin viajé con cuatro médicos de Bs. As. Salimos a las 20.30 y llegamos a la capital a eso de las 5.30, en plena noche pude ver millares de lucecitas llenando el valle donde se encuentra esta ciudad. Con los médicos conseguimos hospedaje barato, luego de malabarear un rato en la plaza y estirar un poco los músculos, magullados luego de dormir en el micro.
A la tarde salimos de expedición: tomamos una “movilidad” –así se les llama a las combis q llevan pasajeros; q por cierto siempre van llenos- y caímos por azar en un río, nos sentamos a descansar en un puente y a tratar de entender cómo habían metido tantas casas en tan poco espacio...
Luego tomamos otro bus hasta el cementerio, donde nos encontramos con un velatorio y toda la gente vestida de negro, y en las tumbas muchas flores frescas y tarjetas de navidad con musiquita incluída... bastante bizarro.
Antes de la excursión improvisada, fuimos a comer a un mercado de comida gigante, donde estaba dividido por secciones de diferentes comidas, todas ricas y baratas (no como los pasajes de bus q te los cobran lo q se les ocurre: siempre hay q regatear en todo, porque si no te quedás sin flow enseguida).
Aquí continúa la precariedad, pero casi todas las calles están llenas de puestitos donde venden comidas, pilas y pieles (de serpiente, zorro, guepardo... horrible), y lo más raro: llamas disecadas, q primero lo vi como algo raro y luego me dio asco y bronca, ya q muchos puestos –en la calle de brujas- tenían incluso llamas nonatas disecadas al sol... más allá de las creencias de la gente de por aquí, esto me pareció aberrante. Espero más adelante no ver más de estos puestos, ni gente comprando estas cosas...
09/01/05
El paraíso. Acá estoy.
De La Paz pasé por Tiwanaku, q me decepcionó bastante, ya q además de pagar 25 Bs. (una fortuna comparado con otros gastos) las ruinas estaban apenas excavadas...
De ahí volví a La Paz y tomé una movilidad desde el cementerio a Copacabana (si comprás el pasaje allí, te sale mucho más barato q desde cualquier otro lugar: otro dato importante es q nunca hay q comprar pasajes desde agencias o terceros ya q sale mucho más caro, los boletos hay q comprarlos directamente desde donde sale el bus). Felizmente, fue el mejor viaje q hice hasta ahora, ya q además de ver y cruzar el Titicaca en lancha pude alucinar con los valles y pueblitos perdidos entre el lago y la tierra. No parece posible q a esta altura exista semejante lago, pero es real!
Llegué de noche a Copacabana, y es una pequeña ciudad q vive del turismo... de hecho es la única ciudad con algo de infraestructura turística en todo Bolivia.. uno anda por este país perdido todo el tiempo.. cosa q a veces es divertido, pero otras da miedo...
Llegué a Copacabana a eso de las 21.30, tomé el primer hostal q me ofrecieron y luego fui a la plaza a comer algo. Cuando llego allí había una festividad (me dijeron q era el día del trabajo) y mientras comía pude ver como la gente danzaba alrededor de la plaza.
Al día siguiente subí el monte calvario, ya q tenía q esperar hasta las 13 hs. para tomar la lancha rumbo a la isla del sol. En esa subida agoté mis pulmones, y ya repuesto y con mochila por fin estuve en el agua, ahí me “agregué” a otros seis argentinos, otra vez médicos, pero esta vez tucumanos y muy copados.
Otra vez me tocó subir por escaleras y caminos empedrados hace siglos (los incas vivían en esta isla) y por fin encontré un lugar real para DESCANSAR. Perdido en una isla pequeña en el medio del lago más alto del mundo, con gente copada y un hostel con metegol free y cocina (definitivamente, el paraíso!). Jugué tanto metegol q me salieron cayos en las manos, pero valió la pena, ya q salimos campeones!
A las 12 se apagan todas las luces, y bajo la luz de las velas nos quedamos jugando a las cartas, mientras afuera llovía y refucilaba a más no poder... en el ambiente se podía “palpar” la magia de ese lugar y ese momento. Pensaba quedarme solo un día, pero viendo q este lugar es tan maravilloso, decidí quedarme un día más.
Ayer a la noche pude ver miles de estrellas brillando como hacía mucho no brillaban en mis ojos... otra vez vi galaxias, y cada vez q veo la inmensidad de la noche cubierta de tantas estrellas siento q se me ensancha el alma...
Acá toda la gente te saluda como si te conociera de toda la vida, son muy cordiales, y esta es la última tentación para pensar y hacer lo q deseamos todos los q llegamos hasta aquí: ponerse un hostel y quedarse a vivir!
Nuevamente está refucilando y lloviendo. Es hora de ir a buscar un abrigo y salir a caminar.
10/01/05
Llueve. Mucho.
Estoy arriba de un barquito q parece de juguete, son las 9.30 AM y estoy esperando partir rumbo a Copacabana. La lluvia canceló el plan de viaje rumbo a la punta norte de la isla (de paso es una excusa para volver) y a la isla de la luna. Bajé hasta el muelle en media hora con la mochila sin parar, y me resbalé en un terraplén sin grandes consecuencias, salvo por el pantalón todo embarrado. La lluvia no parece q fuera a parar, y mi objetivo hoy es llegar a Cusco...
Ayer, luego del desayuno salí rumbo al templo de la punta sur. Fui trepando y luego de cruzar un pequeño bosque llegué a la cima. Ahí me quedé absorviendo el paisaje: un lago increíble, y dentro de él, una isla fuera de dimensión... la misma sobre la q estaba parado. Luego del descanso y de cruzarme con los pastores de cabras y llamas llegué al templo... q estaba enrejado. Todo un perímetro alrededor de la ruina lo transformó a mis ojos en una cárcel, así q preferí no entrar.
De ahí me fui a la playa, donde pude sumergirme en las aguas del Titicaca... fue como un pequeño ritual q disfruté muchísimo. Me quedé secándome bajo el sol, mientras malabareaba. A la hora de subir llegamos a la cima justo para el atardecer, pero hacía mucho frío ya, así q volví al hostel. A la noche cenamos pejerrey con arroz y papas fritas, una comida digna de la despedida de este lugar mágico. Y para terminar, nos quedamos toda la noche jugando a las cartas y fumando (you know) así q el juego fue muuuuuuy divertido.
Ya paró de llover, y parece q va a ser un lindo día. Ahora me arrepiento de no haber ido al norte, pero ya no hay nada q hacer: no tengo más plata, y ya pasó la mitad del tiempo estipulado del viaje, y aún no llegué a Cusco... pero soy feliz. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|