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La sonrisa de un templo, 2ª parte

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lwrence
04/02/2005


VIERNES 6 DE AGOSTO 5º DIA MAE HONG SON-CHIANG MAI

UN MASAJE ANTES DEL TREKKING

A las 9 de la mañana, golpearon en la puerta. Era Silvia que nos avisaba y nos despertaba, puesto que en el hotel se olvidaron de hacerlo. Otra vez a la carrera, ducha super rápida, recoger maletas, desayunar y todo ello sabiendo que Cattoon, ya nos estaba esperando para visitar la ciudad y sus templos. Le dijimos a Cattoon, lo que había pasado y con su sonrisa particular, nos dijo que no había problema: “Mai Pelai”, y nos fuimos corriendo a desayunar.

Aunque no estaba mal, comparado con el de Bangkok, este parecía más pobre. Había bastante menos donde elegir. Con el café aún en los labios, nos subimos a la furgoneta para ver la ciudad.

Enseguida nos fuimos a ver el primer templo. El Wat Phra That Doi Kong Mu…Este templo está ubicado en lo alto de una pequeña colina, desde la cual se podían ver una vistas de la ciudad, su aeropuerto, los campos de arroz, el lago…Primero entramos en el recinto principal, cuyo exterior estaba todo hecho de madera. Había un Buda alto, en posición erguida y bastantes ofrendas de incienso y velas. Al otro lado de la colina, pero enfrente del recinto principal, dos grandes torres donde estaban las cenizas de algunos monjes del estado vecino de Birmania, ocupaban casi la totalidad de la plaza del templo. Una enorme hilera de campanas, que los cuatro nos empeñamos en tocar, le daban el toque de distinción del lugar.

Un Wat, siempre es un templo, pero un Wat es también el recinto budista donde se ordenan monjes y monjas. El termino Wat deriva del lenguaje sánscrito “morada para pupilos”. En todas las ciudades hay al menos uno. En Bangkok hay más de 300 y en todo Thailandia mas de 32000.
En los Wats, están las zonas de culto, las zonas abiertas de reunión comunitaria, bibliotecas, salas de estudio, a veces algún museo dedicado a alguna personalidad que haya tenido algo que ver con el templo, residencias de los monjes y Budas… muchos Budas en distintas poses y formas.

Después paramos en un paisaje precioso, en el lago Nong Jong Kham, un pequeño y pintoresco lago, con sus casas alrededor y lleno de jardines, de cuidados y verdes jardines que sumados al chorro de agua que emergía en el centro del lago, completaban una estampa casi bucólica.

Una media docena de mujeres de etnia Lisu, que según nos comentó Cattoon, venían directamente del Tíbet, a vender artesanía, nos intentaron vender bolsos y monederos hechos de tela, parecidos a los que habíamos visto en los mercadillos de Bangkok. Al lado de las vendedoras, había algo parecido a un camino que desembocaba dentro del lago, en una estancia, cubierta por un techo de madera, donde unos aldeanos charlaban de sus cosas. Cattoon se acercó a uno de ellos, que tenía un tablero de ajedrez, de cartón y unas chapas de bebidas, a modo de fichas de damas. Jugaron una rápida partida; rápida porque Cattoon en un tris tras, ganó a su contrincante. De aspecto pequeño, delgado, con un gran bigote, y envejecido por mil razones, su ropa rota y estriada, sucia, y su cara de melancolía perpetua, ojos profundos y tristes…tan solo esperaba a jugar una partida de damas…Vendía unas bolsas de comidas para peces, parecidas a las migas de pan, que cuando se lanzaban al agua, acudían al lugar, decenas, casi cientos de peces, que saltaban los unos sobre los otros, a veces incluso fuera del agua, para coger las bolitas de comida. Cuanto más se tiraba al agua, más peces acudían. Eran peces enormes, que saltaban con mucho estruendo. Fue una visión muy curiosa de aquel lago.

Cerca del lago estaban los dos templos que íbamos a ver ahora. Eran los dos de estilo birmano y además estaban uno al lado del otro. El primero que vimos era el Wat Jong Kham. Al entrar un joven monje estaba escribiendo en una mesa en el exterior. Al acercarnos recogió sus cosas y se fue a la parte de adentro, esperando a que nosotros hubiéramos entrado. Dentro del templo, había muchos chiquillos, pequeños monjes que salían de un lado con un plato, y se iban por el extremo opuesto del templo, hacia la zona donde estaba el comedor.

Se espera que todo hombre se haga monje durante algún periodo de su vida, sobre todo entre que termina los estudios y se pone a trabajar. La familia adquiere gran prestigio, cuando alguno de sus hijos, toma el hábito. Por tradición el periodo de estancia voluntaria y casi obligatorio en un templo es de tres meses, preferentemente entre la pascua budista que empieza en julio.
Muchos de ellos, se quedan en los templos estudiando y siguiendo vida monástica.
Los monjes están divididos en dos sectas, o clases. Unos son los llamados “mahanikai” (gran sociedad) y los otros “thammayut” (seguidores). Estos últimos tienen una disciplina más estricta: comen una sola vez al día, y tan solo lo que encuentran en sus cuencos de limosna. Los otros comen dos veces al día y pueden aceptar platos adicionales. Él echo de pertenecer a una u otra clase es decisión del monje, puesto que a parte de varios preceptos budistas que son muy numerosos, unos se especializan más en la meditación y otros más en el estudio. Normalmente los que viven en las grandes ciudades se especializan más en los estudios. Los que viven en los pueblos o bosques se dedican más a la meditación.

Dentro del templo, había una especie de carrusel dentro de una gran urna de cristal, con diferentes ollas. Cada una era el de un día de la semana, y se debía de subir a un peldaño frente al carrusel y desde la tarima intentar introducir una moneda en la ranura y que esta moneda cayera justo en la olla del día de la semana en que uno nació. Si así sé hacia se consideraba que sé tenia suerte. Primero había que saber en que día nació cada uno, y después atinar en el intento, pues el carrusel se movía, cuando alguien se subía encima del peldaño..

El Buda que presidía el templo era de influencia Birmana, de un color blanco brillante y de rasgos distintos a los que vimos normalmente. Estaba construido desde hace más de 200 años por los Shan, tribu que alcanza el 50% de la población de Mae Hong Son.
Podía ser un Buda de procedencia distinta para la posición era la misma en todos. La mayoría de los Budas que vimos estaban en la posición de meditación con las piernas cruzadas en posición de loto.

Despues nos fuimos al templo contiguo, que era el Wat Jong Klang. En este templo había una sala que era un pequeño museo de figuras, de libros en Thai y de imágenes de un monje que tuvo alguna relación con el lugar. Dentro del templo, había una imagen de un Buda, al cual no podían acceder las mujeres. Por el exterior del templo, paseando vimos muchos perros, y Cattoon nos dijo que los perros se acercan sin problemas por el templo, pero no entran en él, sin embargo los gatos si que se atreven a entrar.

Jossel iba filmando todo lo que le apetecía y a veces, oíamos su voz como la de un narrador de radio retransmitiendo lo que estaba viendo con todo lujo de detalles. Alguna vez intercambiaba sus frases descriptivas con comentarios sobre nosotros o sobre su Silvia. Estaba completamente convencido que al llegar a Cataluña, me moriría de ganas de ver este vídeo…con todos sus comentarios.

Después de las visitas Cattoon, nos condujo al hotel. Debíamos de dejar las habitaciones a las 12, pero como nuestro vuelo salía a las 5 y nos debían de recoger sobre las 4, pedimos si nos dejaban la habitación por más tiempo, pues teníamos planes. Y nos lo concedieron. Le pedimos a Cattoon que nos llevara a un lugar para hacernos un masaje, y nos llevó a un sitio, donde tan solo estaba la dueña. Tuvimos que esperar que la dueña llamara a sus “masajistas” y en unos 10 minutos, ya estaba la plantilla al completo.

Eran 3 chicas y un chico para nosotros cuatro y después de hablar algo entre ellos, nos subieron al piso de arriba, donde había 4 colchonetas en el suelo, y dos más apartadas con una cortina. Creíamos que Encarna y Silvia se irían al interior…pero no…la que era la jefa, y que le dio el masaje a Jossel nos dijo que los cuatro allí mismo…Nos quedamos literalmente en bragas y calzoncillos…
Tumbados boca abajo, Encarna a mi izquierda, a la cual le dio el masaje una chica muy joven, a mí me lo realizó el chico, a mi derecha Jossel y a su lado Silvia, que también le tocó una chica…
Estabamos intimando mucho…
Un masaje de 2 horas, con aceite, por la espalda primero, siguiendo por las piernas, los brazos, el pecho, la cabeza…una delicia…más que una delicia…se queda uno como flotando, como si de pronto el mundo se hubiera detenido y tan solo la fuerte presión que me hacía mi masajista, me devolvía al lugar en el que estaba…2 horas de autentico relax por 400 baths…(8 euros)…Esto era realmente un masaje y no la percepción errónea de que los masajes son suaves. Un buen masaje debe doler, no mucho, pero si que te enteres lo suficiente de lo que te están haciendo.

El masaje thailandes es una terapia medicinal antiquísima, cuyos beneficios han sido reconocidos internacionalmente. Su enseñanza constituye uno de los pilares de la ciencia curativa Thai, basada en las plantas, la armonización de las energías corporales y el entender la medicina como una ciencia basada más en la prevención que no en el remedio. La técnica del masaje Thai, esta documentada desde finales del siglo XVII. Según los thais los masajistas deben equilibrar los cuatro elementos que componen el cuerpo: Tierra, agua, fuego y aire…”din”, “nam”, “fai” y “lom”…. Esqueleto y músculos, sangre y arterias, digestión y metabolismo y respiración.

Después del masaje, Cattoon nos estaba esperando en el centro, para llevarnos a comer a un lugar que él nos recomendó. Estaba justo al lado, y se llamaba Lucky Bakery Kitchen, y su dueño que todo el rato nos hablaba en italiano, era un aprendiz de masajista…a la que podía te estaba agarrando por el cuello. Comimos bien, aunque un poco sobados, pero el dueño se esforzaba en ser simpático con nosotros. Cattoon, se tomó una cerveza a la que le invitamos y más tarde regresó con 4 bolsitas con un líquido parecido en color y sabor a la horchata, que él decía que era “tofu”. Era un regalo, y no había que desaprovecharlo.

Caminamos hasta el hotel con nuestro guía, viendo algunas calles de la ciudad que no conocíamos, mientras Cattoon, nos contaba cosas sobre él; que no estaba casado, pero que vivía “en pecado, que tenía 27 años, etc.
Quisimos tener más tiempo las habitaciones para poder darnos una ducha, pero no hubo tiempo y enseguida nos llevaron al aeropuerto.

Vuelo a Chiang Mai, y al hotel: el Empress Chiang Mai. El hotel parecía por fuera de gran lujo, con una gran entrada, con arboles y muchos conserjes que enseguida le cogen a uno la maleta. Nada más descender del bus, nos encontramos ya con parte del grupo. Carmen primero, Pilar Visper, Marta Prados, Enric…primeros saludos y explicaciones de lo que habíamos hecho cada uno, y rápidamente a dejar bolsas y maletas, pues a las 6 teníamos reunión con el que iba ser nuestro guía en el Trekking.
Sukan…Eddy para nosotros…Eddy…menudo personaje.!!!!

Nos sentamos los 13 alrededor de una mesa, mientras Eddy nos iba explicando lo que haríamos en los 3 días del trekking. La mayoría de las cosas ya las sabíamos por nuestro programa, pero aún así preguntamos bastantes cosas. Eddy no paraba de reír; a cada frase que decía o exclamación nuestra ya se estaba riendo. Y su risa no era precisamente discreta.

Buenos días u hola en Thailandes se pronuncia literalmente Saban di krap si es un chico, o Saban di haa, si es una chica. Hablando con el resto del grupo de las palabras o frases que habiamos aprendido estos días, yo me equivoqué con el saludo y lo dije con terminación femenina…. Menuda hice…ello le basto a Eddy para llamarme todo el rato y hasta la saciedad Lady boy ( travestí)…y al principio me lo tome como una broma…lo único que quizás duró demasiado.

Le tuvimos que dar a Eddy una fotocopia cada uno de nuestro pasaporte y luego el uno por uno, los fue mirando e intentando identificarnos a cada uno por la foto. Jordi, Carmen, Enric, Angels, Jossel, Silvia, Encarna, Llorenç, Pilar…y Pilar…a partir de entonces Pilar Visper fue Pilar One, y Pilar Lajara fue Pilar Two. Y lo mismo pasó con las Martas…Marta Prados fue Marta One y Marta Diez, Marta Two…Y para todo el resto del viaje, así las nombramos, y así las recordamos en muchos momentos…

Eddy también nos pidió que para mañana le tuviéramos preparado 2000 baths por persona y que él los guardaría por si hubiera algún problema, pero que al final del trekking nos los devolvería. Pero lo cierto es que no nos lo pidió en ningún momento más.

Despues de la reunión que fue larga pero divertida, nos fuimos todos a cenar y a pasear por el mercado nocturno de Chiang Mai.

Chiang Mai está situada a unos 700 Km al noroeste de Bangkok. Posee más de 100 templos y está considerada como la rosa del sur, la capital del norte. Tierra fértil, montañosa, con valles y ríos, donde las gentes de los países vecinos China, Laos, Birmania, se encontraban es este lugar para comerciar. Tiene unos 170000 habitantes y es un lugar de partida y de regreso de los numerosos grupos de trekking que andan por esta zona. Chiang Mai era un estado independiente, centro religioso y cultural muy importante, y que a mediados del siglo XVI, fue ocupado durante 200 años por Birmania. En 1775 fue reconquistado por los Thai, pero no fue hasta 1933 cuando la ciudad se convirtió de forma oficial en provincia del reino de Siam.

En el norte del país y como no en Chiang Mai, hay grandes plantaciones de orquídeas, pues esta flor es el símbolo floral del país. También el bambú podría considerarse como otro de los grandes pilares de flora en Thailandia, pues hay más variedades de que en ningún otro país, exceptuando China.

Cenamos en una especie de restaurante al aire libre, en el cual, lo único malo eran los mosquitos que se acercaban hasta nosotros. Durante la cena, los dos “subgrupos” nos explicamos nuestras aventuras. Ellos habían ido por la mañana de ayer a ver el Gran Palace y por la tarde habían cogido un tren desde Bangkok hasta aquí, y en cual nos contaron las anécdotas que les pasaron. Hoy por la mañana habían ido a ver el templo de Doi Suthep, el cual veríamos nosotros más adelante.

Casi siempre en todas las comidas, la bebida que más pedíamos era la cerveza. La servían en botellas de 355 cl o en unas mayores de 630 cl. La cerveza numero uno en Thailandia y la que más nos gustó era la Singha. En un bar, vi la Singha Gold, que es una versión más suave, de un 4.5% de alcohol, frente al 6% de la normal.
La otra marca más popular era la Chang, (elefante en Thailandes) que está fabricada por la Carlsberg y posee un 7% de alcohol. Las dos marcas rivalizan entre sí para dominar el mercado Thai. Singha, ataca a su rival, por el hecho de que al ser la Chang de capital danés, no se la considera Thailandesa. Aunque a nosotros no nos lo pareció, Chang se vende más por que es más barata, por eso Singha lanzó al mercado la marca Leo, más barata. Otra marca que también vimos pero algo menos es la Kloster, que también es propiedad de Singha. La Heineken, también está muy presente en todos los lugares.

Despues de cenar, paseamos por el inmenso mercado nocturno de la ciudad. El mercado nocturno se extiende por ambos sentidos de una gran avenida, la Thanon Bamrungburi. La calle está llena de tiendas y en las aceras se ubican las paradítas del mercado, a ambos lados de la acera, y con alguna dificultad de paso cuando alguien se para a comprar.
Se puede encontrar de todo lo que se desee traer de Thailandia: Ropa de imitación de todo tipo, polos, camisetas, pareos, pañuelos de seda, objetos de artesanía, bolsos, relojes, Dvds, Cds, algún solitario puesto de bebidas, objetos de cristal, de madera, etc.etc…Se pueden pasar horas y horas regateando y comprando…la mayoría de los comerciantes suelen tener los precios puestos a mas del doble de lo que al final acabamos pagando, y uno a veces, no sabe si ha hecho una buena compra o no, puesto que siempre se tiene la impresión de que ellos, te han tomado el pelo. Pero bueno, cuando uno compra algo a gusto y lo paga por mucho menos de lo que le costaría en Cataluña, lo compra ha sido buena.

Caminamos y regateamos, compramos, nos dividimos en varios grupitos, nos reencontramos, nos volvimos a perder, e incluso descubrimos un restaurante español: Casa Antonio, donde una camarera desde la puerta del local nos invitaba a entrar al reclamo de “Guay del Paraguay”.

Con una furgoneta regresamos al hotel. Eran ya casi las 12 de la noche, y algunos puestos empezaban ya a cerrar.

El hotel, nuestro hotel era inmenso; de quince plantas, con zapatillas en las habitaciones, y una Biblia además de un libro sobre budismo, en los cajones de la mesa principal de la habitación. Al irnos antes a cenar, habíamos dejado los pasaportes, dólares, euros y moneda local, todo encima de la mesa, pues ya nadie debía de entrar en nuestra habitación. Sin embargo al llegar por la noche, vimos que la cama estaba delicadamente abierta, y con una flor de buenas noches, encima de la almohada. El servicio del hotel, había entrado en la habitación…pero ni un solo bath, faltaba de encima de la mesa…

Encendimos la televisión tan solo para curiosear lo que se emitía. Era curioso ver películas conocidas o series familiares en inglés, traducidas al Thai, o al revés…también vimos un noticiario del país en el que tan solo las imágenes nos daban una idea de lo que decían.
En Thailandia hay cinco canales públicos de Tv. y varios de privados. Existe una “discreta” censura gubernamental. De las más de 400 emisoras de radio del país, la mayoría son del gobierno.

Teníamos que preparar las maletas y llevarnos con nosotros tan solo lo que creyéramos que iba a ser imprescindible en el Trekking, por lo que había que pensarlo bien. Mañana sábado empezaba la parte más aventurera e interesante de todo el viaje. Y las expectativas de cada uno, se superaron con creces…
SABADO 7 DE AGOSTO 6º DIA TREKKING


QUE NOCHE LA DE AQUEL DIA!!!!!!!


El restaurante del hotel, era un perfecto Forum de culturas. Había mayoría de españoles, muchos japoneses, anglosajones, y árabes, con sus mujeres enfundadas en un chador negro, mientras sus parejas vestían a la manera occidental. Ellas completamente tapadas en un traje negro, mientras algunas chicas de nuestro grupo vestían camisetas de tirantes y pantalón corto… Después de desayunar en el hotel, en un abundante buffet, dejamos las maletas en consigna y con las mochilas preparadas, nos subimos a las rancheras que nos llevarían al inicio del trekking

Si hasta ahora la convivencia mutua de los 12, había sido normal, ahora iba a empezar la convivencia total. Ibamos a estar durante casi 3 días, todos los ratos juntos: caminando, comiendo, durmiendo, apoyándonos uno al otro… no había posibilidad de escape. Era nuestra prueba de fuego… y creo que a todos nos apetecía. ¿O no?

Nos dividimos en dos coches y nosotros fuimos en uno con Angels, Enric, Jordi y Pilar. Saliendo de Chiang Mai, atravesamos largas avenidas adornadas por arcos con la foto de la Reina. A priori el paisaje era más agradable que el de Bangkok, pero como íbamos hablando de miles de cosas, la mayoría de curiosidades del entorno, nos pasaron inadvertidas. Como por ejemplo la gran mayoría de coches de tamaño mediano y grande. Pocos utilitarios, y si muchos cuatro por cuatro y rancheras, o pick-up, como también se las conoce. Quizás no todo el mundo pueda poseer un coche, pero los que lo tienen optan por los grandes modelos y marcas japonesas; Honda y Toyota eran las más habituales y muy pocos eran los vehículos europeos o americanos. La gasolina en Thailandia era bastante más barata que aquí. Un litro de super venia a costar 21 baths; Unos 45 cmts de euro.

En las casi 3 horas de viaje en coche tuvimos tiempo de saber más cosas sobre nuestros compañeros de viaje. Angels y Enric, eran una pareja que trabajaba en el Ayuntamiento de Sant Cugat, pero en departamentos distintos. Y allí se conocieron. Con Enric nos unía una historia bastante parecida. Los dos veníamos de historias pasadas y al finalizar estas, conocimos a nuestra pareja actual, que nos introdujo en los viajes de semi aventura como este. Enric era como un niño grande. Bromista, con un aspecto a veces de seriedad, pero que escondía a un pequeño crío en su interior. Muchas veces Angels, asentía de que Enric, pues si, era como un niño. De constitución fuerte, cuando sonreía, su cara reflejaba al chiquillo que todos llevamos dentro. Siempre le gustaba ser el primero en todo. Angels más tímida que él, era una gran amante de los viajes, y tenia anécdotas que nos iba contando. Creo que los dos se complementaban en bastantes aspectos.

Al cabo de una hora de viaje más o menos, nos detuvimos en el pueblo de Mae Malai, donde visitamos su mercado. El mercado era una especie de Boqueria pero más autóctona. Pescados que saltaban de las cestas, verduras de tamaño gigante, olores de especies que flotaban por el ambiente, y sobre todo puestos de venta de carne y pescado que utilizaban un método muy peculiar de refrigeración. Dos ramilletes parecidos a los plumeros, iban volteando a modo de ahuyentamoscas y a la vez de ventilación. Las carnes eran de infinidad de tonos rojizos y granatosos, los pescados puestos en unos cubos con agua y tan solo tapados por unas rejillas para que no saltaran…por que saltaban…y algún susto nos dieron. En el exterior un chico con una pick-up, repartía pescado fresco a los vendedores del mercado, que antes lo pesaban en una pequeña y simple báscula de cocina en medio de la calle. En medido de todo ello, nosotros, los turistas, curioseando los puestos de comida, y pensando que los controles de sanidad en ese lugar no debian de existir… ¿ y para que los necesitaban? …Si nos quedáramos largo tiempo en aquel lugar, acabaríamos sintetizándonos entre sus gentes.

Una chiquilla de poco más de 8 años vendía unas bolsas de tela para llevar la botella del agua sujeta colgada del cuello. Decir que era preciosa, seria quedarse corto, y casi todos terminamos comprándole la bolsita…fuera del mercado, su madre reía orgullosa…pero mientras la niña vendía, no iba a la escuela…

Nos montamos de nuevo en el coche, y seguimos hablando de nosotros seis, y sobre todo de cómo nos habiamos conocido. Jordi y Pilar, trabajaban en la misma empresa, en unos laboratorios. Jordi de informático y Pilar en el departamento de control de calidad. Y a raíz de allí se conocieron.
Todos podemos decir que estamos enamorados de nuestras parejas, pero si hubiera que dar un premio a la pareja más enamorada, o que más muestras de cariño se daban, este premio seria para Pilar y Jordi. Pilar siempre tenia sus manos entre las de su chico; continuamente se daban muestras de cariño el uno al otro; un beso, una caricia, una mirada, una palabra…Ciertamente era precioso verlos así, y espero que les dure mucho tiempo. Los ojos de Pilar, radiaban amor aunque estuvieran cerrados.

Dejamos la carretera principal y despues nos metimos en otra menos transitada, hasta que en un momento dado, nos separamos; el otro coche se fue por otro camino y nosotros seguimos por otro lado. Paramos en una especie de puesto de control, en el cual Eddy, fue a entregar nuestros pasaportes y la hoja de control. Empezaba a llover, pero un par de críos que andaban por el lugar, caminaban descalzos por el terreno.

Arrancamos de nuevo y después de encontrarnos con el otro coche, seguimos ya por caminos de tierra, hasta una especie de merendero al aire libre, donde paramos para comer. Nuestros guías nos dieron la comida que llevaban preparada en unos recipientes de corcho blanco y allí, en medio de la nada, o de la casi nada, comimos la primera comida del trekking; Risas, bromas, fotos, y suciedad… al lado de donde comíamos, en una pequeña ladera, había los restos de otros grupos, que quisieron dejar su recuerdo en forma de papeles y botellas de plástico.

De nuevo a los coches, para parar ya por ultima vez en el lugar que seria el inicio del trekking. Ya no volveríamos a ver el coche, hasta 2 días despues. Compramos agua en aquella especie de puesto final de avituallamiento, (el agua era el bien más preciado), fuimos todos al baño, y… empezamos a caminar…

Como que “donde fueres, haz lo que vieres” nuestros guías se pusieron los bajos de los pantalones por dentro de los calcetines, y todos nosotros hicimos lo mismo. Eddy iba acompañado de otro chico, Pum Ham, pero nosotros lo bautizamos cariñosamente como “Tom Hanks”. De aspecto más joven que Eddy, pero muy eficiente, y sobre todo también muy bromista.

Los primeros minutos de caminata nos los cogimos todos con muchas ganas, con fuerza, estabamos frescos y nos sobraban las energías. El cielo amenazaba lluvia y en las copas de los arboles se oían los mismos bichos que había antes oído en Mae Hong Son. Escandalosos. El camino empezó a empinarse, casi en el mismo momento que las primeras gotas de lluvia, empezaban a caer. Las capelinas y los chubasqueros fueron los primeros objetos que todos bendecimos haber traído, pero yo como llevaba un chubasquero cerrado, si me lo ponía, se mojaba la mochila, y si tapaba la mochila, me mojaba yo…
Solución intermedia…la mochila media tapada y yo medio mojado…

Una hilera de diversos coloridos, destacaba sobre las diversas tonalidades del verde del entorno. ¿Tendríamos que haber llevado capelinas de tonos verdes?

La lluvia empezó a ser más fuerte y creo que entonces Eddy, tomo la decisión de coger un atajo; saltamos una cerca de madera, y campo a través, caminando entre campos de arroz, nos dirigimos hacia el poblado. La lluvia se paraba por unos instantes, pero volvía al cabo de unos pocos minutos…si empezamos el trekking, evitando el mancharnos, limpiándonos cualquier resto de suciedad en las botas, ahora íbamos ya bastante “guarrillos”, y tan solo estabamos empezando. Aun así, con la lluvia cayendo y los pies llenos de barro, teníamos tiempo de hacer fotos, de hacernos bromas, y sobre todo de esperarnos los unos a los otros, o de avisarnos de cualquier peligro. A lo lejos veíamos ya el poblado Lisu.

Los Lisu, son una tribu originaria del Tíbet. Está compuesto por unos 30.000 habitantes repartidos por Thailandia y parte de la China. Cultivan arroz, maíz y hasta hace poco, algo de opio. Son animistas, y guardan un gran respeto por sus antepasados, incluso los adoran. En todas las aldeas suele haber un chaman o brujo y hoy en día aún es frecuente que los matrimonios sean pactados entre las familias.

Nos mojábamos, si, pero más se mojaban los agricultores que a nuestra derecha, seguían trabajando en los arrozales, y a nuestro paso levantaban las manos para saludarnos. Thailandia vende casi todo el arroz que cultiva al extranjero y con un 36% de cuota, domina el mercado del arroz, sobre todo de la variedad jazmín, que es el que se cultiva en el país por más de 5 millones de thailandeses.

Después de subir por una pequeña pendiente llena de barro, donde casi todos dejamos nuestras manos en la tierra, llegamos al poblado, al poblado Lisu de Baan Huay Din Dam Din Daeng.
El pueblo Lisu, suele vivir mas en las zonas montañosas; La mayoría de sus poblados suelen estar a más de 1000 metros de altura, (aunque él nuestro no lo estaba) y siempre alejados de los cauces de los ríos. Y ello es, aparte de para evitar inundaciones, también por motivos religiosos.

Según una antigua leyenda Lisu, en el pasado un gran diluvio aniquila a la humanidad, con la excepción de una pareja, un joven y su hermana menor. El espíritu fundador del mundo, les sometió a una serie de pruebas para poder ver si podían casarse y ser los padres de la nueva civilización. Las superaron y tuvieron un montón de hijos, que se fueron a vivir a las montañas, siendo estos los antepasados de los Lisu. Los Lisu también han sido unos grandes cultivadores de opio, aunque actualmente y debido a la presión del gobierno, esta práctica esta desapareciendo.

La llegada al poblado fue una pequeña recompensa, no por la caminata, sino por la lluvia que nos había dejado bastante humedecidos. Enseguida nos enseñaron nuestro “hotel”. Una casa de madera, levantada del suelo, paredes de bambú y techo de cañas y bambú. Una escalera de madera nos introducía en nuestra suite, donde íbamos a dormir todos juntos. A cada lado, habían unos 5 o 6 colchones que nosotros teníamos que distribuir, aunque lo que mandaba eran las mosquiteras, que hubiera para todos y que fueran amplias para los colchones. Las mosquiteras colgaban de unos palos atados a los pilares de la cabaña, aunque las cuerdas no se distinguían precisamente por ser fuertes. Teníamos mantas de un gris oscuro, que hubiera jurado que llevaban días sin usarse, sabanas y hasta una almohada por persona. No nos podíamos quejar. Nos costo decidir el cómo nos poníamos. Parecía que nadie quería ser el primero en tomar posesión de su “habitación”, pero al final nos organizamos y nos ubicamos.

Encarna y yo, al fondo a la izquierda, al lado de la pared de bambú, y con una pequeña abertura inferior, por donde entraba cualquier animal. La mosquitera nos iba justa pero nos apañamos. A nuestro lado Enric y Angels y después, al lado de la puerta de entrada, Jordi y Pilar.
Enfrente de mi, Jossel y Silvia; a su lado Carmen y Pilar one y despues las Martas.

Decididas las habitaciones, nos fuimos a la sala principal del poblado. Una gran mesa, con dos bancos a ambos lados de la misma, y cubierta por cañas y bambú, y que era nuestro punto de reunión. Quisimos hacer fotos a algunos niños del lugar, pero se escondían, huían de nosotros, o mejor dicho de nuestras cámaras. Un chiquillo correteaba sin pantalón y sin zapatos, mojándose…sin problemas.

Creo que a todos, el lugar nos parecía increíble, no por las comodidades que lógicamente ya sabíamos que no existirían, sino por la magia del lugar. Los gallos y gallinas o especie parecida, campaban a sus anchas, con sus poyuelos detrás. Dos cerditos de pocos días de edad, jugaban entre ellos. Seguía lloviendo pero con menos intensidad, y de pronto descubrimos la cascada…la water pipe…según nuestro programa debíamos de visitar una cascada, pero Eddy, nos dijo que las lluvias y unas obras que se estaban realizando en el lugar, hacían la visita peligrosa…pero teníamos nuestra cascada…que era una manguera de la cual salía agua accionada a través de una bomba, y en la cual nos lavamos las botas…y mas tarde también en ella, se lavaron los platos con los que íbamos a comer despues…y para dejarlos despues de lavar, nada mejor que el suelo lleno de barro. Otra versión que comprobamos días más tarde, es que la cascada estaba en otra ruta, cerca de otro poblado, pues las rutas y los pueblos no eran siempre los mismos.

Eddy nos llevo a dar una vuelta por los alrededores, mientras nos decía que en aquel lugar, vivían mas de 100 personas, pero como era fin de semana, la mayoría estaban fuera…la segunda residencia no era aquella…volvió a llover mas fuerte, mientras nos refugiábamos debajo del techo de una barraca…en aquel poblado también había una escuela…
Volvimos a la “sala principal”, y esperamos la hora de cenar. La cocina estaba al lado y curioseamos un poco como nos cocinaban nuestros chefs…
La cena, preparada al momento, tenía arroz como gran plato. Siempre comíamos arroz. Verduras, noodels, carnes, todo troceado, muy bien troceado, y muy bien cocinado. Había un arcón a modo de nevera con bebidas, donde cada uno cogía la que quería, y despues la apuntaba en una hoja, con el precio, que ya estaba indicado en la hojita…

Cenamos, reímos…pero la oferta de ocio no era muy abundante, y además el sol se ponía pronto, o sea que decidimos irnos al hotel y allí hablar o inventarnos algún juego…

Intentar reflejar aquí lo que pasó en esa noche, es poco menos que imposible, aunque si puedo decir, que llevaba meses, quizás algún año sin reírme tanto en tan poco tiempo. Empezamos a hablar y a contar chorraditas, y al final se nos ocurrió hacer un desfile de pijamas…Sensacional…la imaginación que todos le echamos en semejantes circunstancias, era fabulosa…siguiendo con la noche, vino mas tarde Eddy, para explicarnos lo que haríamos el día de mañana, y supongo que a su modo de ver, intentar ser simpático con nosotros… al principio casi nos “molestó” un poco el que viniera, pero luego terminamos jugando con el al One, Two…un nombre y otro nombre…el que se equivocaba tenia que cantar una canción…todos nos equivocamos, y cada error era una explosión de carcajadas de los demás…luego vino el Left…Right…y más risas…Pero Eddy, sin proponerlo empezó a ponerse pesado y de buenas maneras, con un good bye Eddy, le hicimos entender que queríamos dormir…. je…je…je… entonces empezó lo mejor…las risas por cualquier cosa, las frases de doble sentido, las espadas luminosas, los intentos de intercambio cultural de Carmen, los silencios de alguna pareja que eran utilizados maliciosamente por los demás, las idas al baño…etc.…etc.… a veces cuando sé hacia el silencio, alguien lo rompía con una frase, y todo volvía a estallar…no se el rato que estuvimos así, pero creo que se hizo tarde, muy tarde, y además oíamos a los niños de la aldea llorar…creo que con nuestras risas los despertamos…Tan solo tuve que lamentar un percance…y es que entre la oscuridad y el cachondeo, no me di cuenta de donde había dejado mis gafas, y en un manotazo, las mandé a tomar viento…vidrio roto y la montura deformada…fue mi peaje del viaje.
Al final, el sueño nos venció…pero…QUE NOCHE LA DE ESTE DIA…































DOMINGO 8 DE AGOSTO 7º DIA TREKKING-RAFTING


EL RAFTING DE LOS ELEFANTES

Dormir, claro que dormimos, aunque nos costó él ponernos a ello. De fondo a veces se oían las conversaciones de los “aldeanos” y la sonoridad de algún ronquido se mezclaba con el sonido de las aves y los cerdos.

Tuve que levantarme al baño en mitad de la noche. Vaya palo!!!!. No es lo mismo que estar en casa, o en el hotel: vestirse, ponerse las chanclas, coger la linterna y sobre todo ver donde uno pisa, pues el suelo completamente enfangado y la oscuridad del lugar, no invitaban precisamente a pasear por el lugar. Ir al baño, era más una cuestión de emergencia que no de capricho.

No sé que hora sería, pero creo que cerca de las 4 de la mañana, que los gallos del lugar se despertaban. Quizás nadie les advirtió que en Cataluña se despierta uno más tarde, y más aún en vacaciones. Pero los benditos animalitos, empezaron su concierto de cacareos.
Después una hora más tarde se añadieron a la fiesta los cerdos…y para completar la orquesta cerca de las 6 de la mañana los pájaros…cuanto ruido hacen estos deliciosos aprendices de despertador…
Había que ser solidarios y las gentes del lugar, cerca ya de las 7 nos estaban despertando con sus conversaciones. Una docena de mujeres, se habían sentado alrededor de la plaza principal de la aldea, esquina con nuestro hotel, a esperar que nos levantáramos para vendernos su artesanía. Y claro sus conversaciones no eran precisamente silenciosas. Eddy, a las 8 en punto, por si alguien no estaba despierto ya, nos vino a terminar de despertar.

Pero como éramos chicos educados, no íbamos a comprar en ayunas, o sin asearnos… o sea que primero aseo, por llamarlo de alguna manera, y despues vestirse, recoger mochilas y a desayunar. Todo ello en una rapidez increíble, por la cantidad de gente que éramos. Teníamos tostadas y mantequilla, como el mejor de los hoteles, y café (en polvo), y leche (en las mismas condiciones) y fruta…de fruta nunca nos faltaba…

Las mujeres, unas 12, acuclilladas, alguna de ellas con su hijo colgado en la espalda, formaban una amplia redonda, con sus objetos de artesanía expuestos para nosotros… nos miraban, se reían y en ese momento hubiera dado lo que fuera para poder entenderlas. Como un uniforme, todas vestían con una camisa de color fucsia fuerte, el pelo largo, moreno y recogido con una pinza. La coquetería no es patrimonio del mundo occidental.

Lentamente todos nos acercamos hasta ellas para mirar su mercancía, y claro, todas querían que les comprásemos. No sé por qué, pero la primera de todas me llamo la atención; quizás fue su sonrisa, sus ojos tristes…aun no lo sé…y a pesar que cada mujer tenia más o menos lo mismo, tuve bastante claro que si alguna cosa compraba seria a ella. Miramos, remiramos y al final compramos…

Tocaba partir del poblado, pero antes, nos quisieron obsequiar con un baile. Un aldeano empezó a tocar una especie de flauta, y a través de Eddy, nos invitó a que bailáramos con él, una especie de corro de la patata. El tocando, y nosotros detrás de el, haciendo círculos y moviendo los pies en una especie de simple coreografía que el danzarín nos iba enseñando. A las 3 o 4 vueltas, un niño de unos 3 años, se incorporó al baile, cogiéndome de la mano. Tan solo por ver la sonrisa del chiquillo, no hubiera parado de girar. Pero bueno, todas las cosas tienen su final, y despues del baile, el pequeñín vino donde estabamos Marta One y yo, y nos cogió de las manos. Sin mediar palabra entre nosotros, empezamos a balancearle…cada vez mas alto…parábamos y el no se quería desenganchar de nosotros…nos pedía más y más…y sonreía…su cara era toda ella una gran sonrisa, y cada vez que parábamos, nos volvía a pedir mas y más…….Me emocioné……..Los ojos se me humedecieron….. ¿ Tan feliz le estabamos haciendo, con solo balancearlo? …Al final lo cogí por sus brazos y lo levantaba al aire, una y otra vez, mientras sus carcajadas inundaban mis oídos…no oía nada más…tan solo la sonrisa de un chiquillo en un poblado Lisu de Thailandia…

Al recoger las mochilas para empezar la caminata, otro niño se acercó a mí…quería que lo balanceara también a él…pero nos teníamos que ir…

Empezamos a caminar, alejándonos del poblado Lisu. Según Eddy íbamos a caminar un par de horas para luego coger las balsas de bambú para el Rafting. A los pocos minutos de salir, primer contratiempo del día. Había que cruzar un pequeño río, pero el puente ya no estaba. Las aguas se lo llevaron, y Eddy y Tom Hanks, improvisaron un paso con piedras y la ayuda de unos palos. El primero en cruzar fue Enric, y una vez pasado, no parecía tan peligroso…era más el miedo de mojarnos que no la profundidad del agua.
Poco a poco todos cruzamos el río, y al empezar a caminar de nuevo entre los arrozales, vimos las primeras sanguijuelas en el agua, pequeñas, pero ahí estaban, esperando su trozo de carne para chuparnos la sangre. El verde del paisaje era precioso. Enormes plantaciones de arroz.

En algunas zonas campesinas, cuando una persona fallece su cuerpo se entierra en el arrozal para que su espíritu impregne las futuras cosechas y se una a Mae Posop, la Madre del arroz. Para los campesinos thais, resulta esencial preservar el alma, así que cuando venden la cosecha, el comprador les devuelve un puñado de granos. Si no lo hicieran el alma se perdería para siempre, y con ellas el linaje familiar. Las parcelas son cada vez menores a causa de la modernización. Hasta ahora la hija pequeña de la familia tenia la obligación de cuidar a sus padres hasta la muerte, recibiendo en pago, la mayor parte de la propiedad. Las nuevas leyes reconocen iguales derechos a todos los hijos, pero en las zonas más remotas del país, siguen imperando las antiguas costumbres. La sociedad Thai es matriarcal: tras el matrimonio el hombre vive con sus suegros hasta que demuestra su capacidad para trabajar la tierra, momento en que recibe su propio lote de terreno.

Eddy, muchas veces se preparaba unos cigarros/puros, con hojas de plátano, según él, y que más de una ocasión, nos dio la sospecha de que aquellos puros, llevaban algo más que tabaco…sus ojos rojos, su cara como de “colgado” y sus risas, nos hacían pensar alguna vez en unos cigarros con complemento.

A veces nos sorprendía gritando: PIPI-PUPU…..

Al menos no llovía, y solo nos mojábamos las botas y los pies. De barro, cogimos un poquitin y poco a poco, el camino empezó a ser de cuesta arriba. Yo me sentía pletórico, lleno de fuerza, podía incluso ponerme a correr, silbaba, cantaba, hacía bromas…me encontraba eufórico, mientras Encarna, empezaba a pasarlo mal. Pilar One, se puso a la cabeza del grupo, era nuestra capitana. Pilar, era una mujer extraordinaria; higienista dental, había decidido viajar sola, pues ninguna de sus amigas la querían acompañar, y con su esposo no coincidían las vacaciones. Cuando se proponía algo, lo conseguía. Tenía esa coquetería que suelen tener las mujeres que se cuidan pero sin caer en la exageración. Su particular sonrisa, adornada, y su manera de ser, valiente, decidida, divertida, hicieron de ella una gran compañera de viaje, y más de una vez, junto con Marta One, intercambiamos vivencias e historias personales. Pilar muchas veces escuchaba en silencio, observaba, y después opinaba. A veces con tan solo mirarnos, sabíamos perfectamente lo que opinábamos o pensábamos de cualquier situación. Había una pequeña buena conexión entre nosotros.

Personalmente hubiera querido seguir ahí, en la cabeza del pelotón; el primero, “tirando” del grupo, pero Encarna tenía problemas. Estaba roja como un tomate, y le pesaba demasiado la mochila; no por el peso de ella, sino por el esfuerzo que hacía. A regañadientes le quité su bolsa y durante un rato, yo lleve las dos. Y pensaba que me cansaría más de la cuenta, pero no. Las fuerzas no me abandonaron en ningún momento. Al llegar a una especie de claro, “Tom Hanks”, me hizo un sombrero con una hoja, que cuando me lo ponía en la cabeza, parecía un Robin de los bosques. Y para no estar solo en el “disfraz”, hizo algún gorro más para Enric, Jossel y Pilar One. Despues de la parada y de las fotos, seguimos bosque a través pero ahora tocaba una bajada, en la cual había que vigilar que los pies no se enredaran en la gran cantidad de raíces y troncos que había por el suelo. En algunos claros, disfrutábamos de las vistas de las montañas vecinas, y de la frondosidad del paisaje. Sudábamos como nunca. La mochila se me pegaba a la camiseta, que ya iba pegada a mi espalda. Los brazos parecía que estuvieran dentro del agua constantemente. A veces tenia la impresión de estar en una sauna andante, y ni siquiera el agua fresca, me aliviaba el calor. Por mucho que bebía, la sudoracion era más aguda.

De nuevo una bajada, espesa, apartando a veces las ramas con las manos, y oyendo los ruidos de los insectos, los cánticos de algún pájaro y nuestras voces adornando el lugar. En un agujero del tronco de un gran árbol, nos detuvimos para ver una araña…un pedazo de araña, de grandes patas y una mancha blanca en su torso….Tom Hanks, nos dijo que era la hija…que la madre era más grande….Hormigas de distintos colores y de variados tamaños corrían por el árbol, y algún repugnante insecto se dejaba ver cuando levantabas algunas hojas del suelo.

Despues de una bajada algo más complicada…el rió…llegábamos al punto de partida del Rafting…El río Ma Tang.
Había dos balsas de bambú, una mas grande que otra, y unos sacos con los chalecos salvavidas, que todos nos tuvimos que poner. Durante el día de ayer y todo lo que llevábamos de hoy, Eddy, en cualquier ocasión que tenía, siempre me llamaba Lady boy…y como toda broma gusta, pero esta estaba empezando ya a cansarme, le gaste yo una broma a el. Me puse serio, muy serio y con un tono casi agresivo y enfadado le dije que ya bastaba de Lady boy. Que no más Lady boy….Algún compañero de grupo incluso penso que iba en serio y se sorprendió de mi voz…y surtió efecto; a pesar de que más tarde le dije a Eddy que había sido una broma, lo cierto es que ya no me volvió a llamar mas Lady boy, y me cambio el nombre por el de Rambo…había salido ganando con el cambio.

Tuvimos que esperar a que nos dieran el resto de palos, para ayudar en la navegación, pues aún los estaban cortando y en una de las barcas nos pusimos Marta Two, Pilar one, Jordi, Encarna y yo. Eddy me reservo el papel de “remero”, pues me dio una larga caña de bambú, para que ayudara en el control de la balsa. El resto del grupo fueron en otra balsa que era más grande que la nuestra, y por eso iban más personas que en la nuestra. Tuvimos que proteger las mochilas, la ropa, las cámaras, y todo ello con bolsas del plástico para que no se mojaran, y cuando estuvimos todos listos…o casi…nuestra balsa empezó a moverse…Llevábamos un “conductor” delante, que iba llevando el control de la balsa, luego el grupo, y yo detrás, intentando ayudar y Eddy detrás de mí, gritando, ayudando y en algunos ratos haciendo el loco. En la otra balsa Enric, era el copiloto. “! Oh my Buda!!!!”. Era el constante grito de guerra de Eddy.

Lentamente primero, la balsa empezó a surcar las aguas, corriente abajo, y en plan tranquilo por el momento. Pasamos algún rápido pero pequeño y alguna aproximación demasiado peligrosa a la orilla. Mi misión era con la caña, alejarme de la orilla si nos acercábamos demasiado, o ayudar al piloto a girar la balsa, si esta se descontrolaba. Mi “remo” tenia mas de 4 metros de largo, y en algunos ratos no tocaba el suelo del río…Nosotros íbamos todos de pie, y detrás de nosotros, en la otra balsa iban casi todos sentados.
Sin ser excesivamente peligroso, si que fue el momento de mas peligro de todo el viaje, y aun más, cuando la fuerza de la corriente, nos llevaba hacia la orilla, que estaba llena de rocas, si es que antes no nos habríamos abierto la cabeza con cualquier rama que los arboles se empeñaban en poner en nuestro camino. Y así nos ocurrió. Una rama de uno de los muchos arboles que robaban terreno al río, se engancho con las mochilas que iban agarradas a una especie de trípode en la parte delantera de la barca. Al desengancharse, Marta, Pilar y Encarna tuvieron que evitarla rápidamente, aunque a Marta algo le toco; Jordi se agacho y la esquivo y yo me la tragué entera. Me dio un fuerte golpe en la frente que me tiro al suelo de la balsa, y aparte del golpe, me moje todo lo que me quedaba seco del pantalón.

Pasamos por algún momento mas de peligro, como una vez que chocamos con una roca en la orilla y tuvimos que dar la vuelta entera a la balsa, y despues de unos minutos de calma y mientras Eddy, se tiraba al agua e iba agarrado a la balsa, hicimos una parada técnica…Llevamos la balsa a la orilla, desembarcamos e hicimos unos metros a pie, por la orilla, pues en la zona habían unos rápidos muy peligrosos y los guías nos dijeron que lo bajarían ellos solos. Subimos de nuevo y unos minutos mas tarde, y con una travesía más tranquila, llegamos al punto final del Rafting. Pero al bajar, como no estabamos literalmente en la orilla, sino un par de metros río adentro, mas de uno, sobre todo Enric, se hundió en el agua, hasta casi la cintura.

El puesto de descanso, era una cabaña de bambú para cambiarnos, una mesa con dos banquetas para comer, la cocina donde los guías nos harían la comida, y unos pocos metros mas alejados, estaban nuestros siguientes medios de transporte. Desde aquí cogeríamos los elefantes para hacer una travesía con ellos.
Lo primero era secarse, cambiarse algo de ropa, si se podía y ponerse más o menos cómodo para comer. A pesar de comer en medio del bosque, todos los días que estuvimos de aventura, comimos más que bien, y sobre todo nadie se quedo con hambre. Tuvimos que terminar la comida rápida pues otro grupo dejaba los elefantes y venía a comer.

Había un pequeño contratiempo. Faltaba un elefante. Por lo cual habría personas que irían mas apretadas. Eddy nos fue repartiendo en los mastodontes, supongo que por el peso. A Encarna y a mí, nos pusieron en uno juntos, y además nos sentamos los primeros. Para subir al elefante, debíamos de pisarle la cabeza, y a mí me daba algo de “yu-yu”, no sea que aquel bicho se cabreara y me tirara al suelo. Pero no. Una vez sentados encima del elefante, tuvimos que esperar a que el resto del grupo “embarcara” y a pesar de que salimos los primeros, luego como los demás nos pasaron, íbamos los últimos. Abriendo el grupo iban Jordi, Pilar Two y Carmen; luego Jossel y Silvia; despues Enric y Angels, y delante de nosotros las dos Martas y Pilar one, que más que sentadas, iban encajadas. El asiento era estrecho para ellas tres y Pilar iba sentada casi sobre las piernas de Marta. Una cría de elefante nos acompañaba en el viaje.

Nos reímos un buen rato, observando la larga trompa del elefante…pero no la de delante, sino la que le colgaba entre las patas. El trayecto era a trompicones y cuando se estabilizaba un poco y aprovechábamos para hacer una foto, el elefante se movía y adiós foto. Pasamos por paisajes preciosos. El río a nuestra izquierda y el espeso bosque a nuestra derecha. Luego campo a través, con todo el horizonte despejado y de nuevo vuelta al bosque, a las subidas empinadisimas que el animalito subía sin problemas. Decir que el paisaje era verde, era quedarse corto. Varias tonalidades de verde, se alternaban en el paisaje, entremezclándose en algunos instantes con el río, que siempre teníamos a nuestro lado. A Enric no le podíamos hacer bromas, pues iba algo acojonadillo. A veces el elefante se paraba para comer. Con su trompa, cogía ramas de los arboles y con una fuerza impresionante, las arrancaba para comérselas. También observábamos como el elefante de delante de nosotros se paraba unos instantes y utilizaba todo el camino a modo de baño.

A veces había que agarrarse a la silla, pues con el traqueteo daba la impresión de que nos iríamos al suelo, pero no, por suerte todos llegamos “sanos”. Nuestros guías iban a pie, chillando a los elefantes. Cada vez que se paraba, un grito y a seguir. Y que no siguiera otro camino, como le paso a Enric y Angels.

Al cabo de algo más de una hora, llegamos al fin del trayecto. Nos bajamos en una especie de gigantesco podio y los elefantes emprendieron el camino de regreso. Eddy y Tom, nos estaban esperando. Ellos habían venido con las balsas, y emprendimos el camino hasta el otro poblado de nuestra ruta. Un poblado Karen.

Los Lisu y los Karen comparten la idea de que cada objeto está animado por un espíritu, o un ser con vida propia. Suelen ser Animistas. Para comprender su visión del mundo, hay que recordar que hasta hace bien poco, vivían en una especie de aislamiento de la sociedad, y toda su visión era de estar en armonía con la naturaleza.
El pueblo Karen es muy celoso de su independencia y llegaron a luchar con Birmania para lograr un estado propio. Ello les obligo a exiliarse en Thailandia, donde muchos optaron por adaptarse a la sociedad Thai, y otros siguieron conservando su estilo de vida comunal…Es un pueblo tremendamente hospitalario, con casas echas de bambú y con techos de paja; Están elevadas del suelo por unos pilares, que protegen a las estancias de los animales y las lluvias. Cada familia posee su propia parcela o la comparte, y si alguien desea venderla solo podrá hacerlo con la previa aprobación del consejo de ancianos. Aunque viven con sus propias normas y reglamentos, frecuentemente deben enfrentarse a la política estatal y a las normas del resto de la sociedad civil.

Llegando a la aldea Karen de Ban Pa Khao Lam, pudimos comprobar que era bastante más grande que la aldea anterior, y aunque esa noche la exploramos poco, al día siguiente lo pudimos rubricar.

Nuestro “hotel”, tenía dos pisos. Nosotros estabamos en el superior, al que se accedía por una escalera de madera. En el mismo piso, estaba una ventanilla, a modo de bar, y por la parte posterior se iba al baño. La estancia era algo más cuadrada que la de ayer, y también tuvimos que razonar un poco como nos ubicábamos, pues las mosquiteras eran las que mandaban.

La ubicación de los colchones, era algo más complicada que la de la noche anterior. Entrando, casi tropezándose con la puerta nos pusimos Encarna y yo, con un pedazo mosquitera, que tenia más agujeros que un “gruyere”. Además teníamos que atarla a la puerta de entrada, con el riesgo que en cualquier apertura de la puerta, esta se fuera por el suelo. Por suerte Jossel nos hizo un apaño y aguanto toda la noche. A nuestra izquierda se pusieron Jossel y Silvia. Pilar y Jordi a su lado y Angels y Enric al lado de estos últimos, ocupando el ultimo trozo de la pared principal. Las Martas, Pilar One y Carmen, ocuparon la “suite”, enfrente de nosotros y al otro lado de la puerta. En el suelo había unas alfombras, encima de ellas, los colchones y como en la noche anterior, almohadas, sabanas y mantas…

Lo mejor del hotel: las vistas. Las ventanas ubicadas en la parte de arriba de cada “pared”, y por la cual, entraba la luz….y cualquier pájaro que quisiera visitarnos.

Enric y Eddy se apostaron unas cervezas a jugar un partido de fútbol. Nosotros cuatro contra Eddy y tres más. Si he de ser sincero, lo que menos me apetecía era jugar un partido de fútbol, y si lavarme como pudiera y descansar. Pero no podía dejar solos a mis “compis”, a los “Rambos” y acepte. Como años atrás había jugado de portero, me asigné esta demarcación. Nos vestimos para el “Match” y nos fuimos al campo de fútbol. El campo, estaba a unos 5 minutos de distancia de la habitación, cruzando todo el pueblo, y un pequeño riachuelo.
De pronto llegamos al campo de fútbol, con un cartel de “welcome”. Al lado del campo de fútbol, había unas construcciones bastante más modernas que vimos al día siguiente. La escuela del poblado.

El campo estaba peor que uno de tercera regional, todo encharcado y embarrado, pero no podíamos echarnos atrás. Adelantamos nuestra portería unos metros, para evitar un enorme barrizal, y Eddy, Tom Hanks, y dos chicos mas se disponían a disputarnos el I Trofeo Rambos. De premio, unas cervezas.

En la delantera Enric y Jordi. Jossel de medio defensa y yo…de portero. Enseguida nuestro mejor delantero abrió el marcador. Enric era entrenador de fútbol y sabía un rato de jugar. Con el 1-0, pronto llegó el 2-0, y alguna meritoria intervención mía. Al cabo de un rato llegaron unos chicos que sin mediar palabra se incorporaron al partido. Eran 2 irlandeses que se pusieron a nuestro lado y otros 2 más, que se fueron con ellos, (los de su equipo eran del lugar), además había unos 4 o 5 chiquillos que se aliaron con los lugareños, y aunque no sabían jugar, si que molestaban, pues corrían un montón e incordiaban bastante.
¿De donde sois? Les pregunte a los recién llegados en mi rudimentario ingles….Irland… ¿ and you)
De Barcelona….respondí…y con el dedo me hizo un gesto de aprobación….Quizás sabía que Irlanda y Cataluña tienen bastantes cosas en común.
De espectadores teníamos una docena de chiquillos del lugar, y unas decenas de libélulas, que se empeñaban en volar por delante de mí. Al menos no había mosquitos. Me colaron un gol. Y me lo colaron bien, pues no lo vi, pero tan solo fue un espejismo. Del 2-1, enseguida pasamos al 3-1, 4-1, y 5-1. Enric fue nuestro mejor goleador con 3 tantos. Jossel y Jordi hicieron uno cada uno. En una jugada, en la cual la pelota me resbalo, pues sujetarla entre las manos, era bastante difícil, por la cantidad de barro que llevaba, tuve un encontronazo con uno de ellos, y además de marcarme un gol, me tuve que retirar por que mi dedo, detuvo a todo un jugador del equipo contrario. Enric me sustituyó, pero enseguida tuve que volver a la portería. El lugar de Enric era la delantera y el mío, bajo los tres palos. Los dos hacíamos bastante bien nuestra labor. Ellos jugaban la mayoría descalzos, y un poco brutotes si que eran, pero bueno, con un 5-2 final, dimos por terminado el partido, pues empezaba a oscurecer y si no, no podríamos lavarnos.

Vernos a los 4, era un poema. Sucios a más no poder, sudados, llenos de barro, pero felices. Habíamos ganado. Y nos fuimos hacia el “hotel” cantando “we are the champions”&
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