
Estambul y Turquía
Estambul, Ankara, Capadocia, Konya, Pammukale, Éfeso... | 0 comentarios.
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Preliminares:
El viaje que relato en este \"Diario\" transcurrió en el verano del 2000. La agencia con la que viajamos fue \"El Corte Inglés\" y estuvimos 5 noches en Estambul + el circuito \"Anatolia\", en el que se recorren: Ankara, Capadocia, Konya, Pamukkale, Hierápolis, Éfeso, Pérgamo y Bursa. Los días en Estambul hicimos las visitas por nuestra cuenta: Palacio Topkapi, Museo Arqueológico, Cisterna, Gran Bazar, Bazar de las Especias, Torre Gálata, Museo Militar, Iglesia de San Salvador, Mezquitas de Rustem Pasa y Soliman. Con el grupo, visitamos Santa Sofía y la Mezquita Azul (que se incluían el circuito).
Es muy recomendable, si se tiene tiempo, hacer uno mismo las visitas: ahorras bastante dinero y tienes total libertad. Puedes llegar a los monumentos fuera del horario más visitado y vas más relajado. Además, desplazarse por la zona histórica es muy fácil.
Este diario, lo voy a estructurar en dos partes: los días que pasé en Estambul y después, el circuito, de manera que pueda acompañar más fotos, etc. Información práctica (año 2000):
Vuelos:
Salidas desde Madrid con Turkish o Iberia.
Aduanas (información válida para ciudadanos españoles):
Es necesario el pasaporte.
Pese a la mala publicidad que tiene el país, nuestra experiencia particular es que, tanto el aeropuerto, como el paso de la aduana, resulta sencillo y sin ninguna complicación. Nada más llegar, hay que dirigirse al mostrador de \"Visados\" (20 USA, también admiten el pago en pesetas), donde ponen el sello correspondiente en el pasaporte.
Tras recoger el equipaje, normalmente te recibe en la salida del edificio, el guía correspondiente de la agencia representante.
Moneda: La lira turca (TL). No es necesario llevar dinero en dólares ni cambiar demasiado en un mismo día.
Hoteles en Estambul.
Dependiendo de los gustos o necesidades de cada pasajero, hay múltiples hoteles ofertados por la mayoría de las Agencias.
Localizados muy cerca de el centro histórico o en el mismo centro:
—De cinco estrellas: Four Seasons (el más caro de Estambul), muy cerca de Santa Sofía.
Merit Antique, localizado en Ordu Cadessi, y muy cerca, a pie, del Gran Bazar y la Mezquita de Soleimán el Magnífico. O en tranvía (que tomamos frente al hotel) de Santa Sofía, la Mezquita Azul, el Palacio Topkapi o la Cisterna.
—En la plaza Taskim o alrededores (es necesario coger taxi para los desplazamientos a los lugares principales) hay muchísimos hoteles de gran lujo destacando entre todos el Ciragan Palace Kemsimski. Uno con una excelente relación calidad/precio es el Hyatt Regency Estambul.
Medios de transporte:
El ideal es el tranvía, que trascurre por Ordu Cadessi, con paradas en el Gran Bazar, la zona de Santa Sofía, Palacio Topkapi y los muelles donde se cogen los transbordadores (precio aproximado de un viaje: ).
Los taxis son muy abundantes. Se puede acordar el precio antes de partir, aunque en general, resultan baratos si se comparan con los españoles. Un recorrido entre la plaza Taskim y la zona del Gran bazar o de Topkapi, debe costar menos de 1.000 ptas. (3.000.000 T.L.)
Lavabos públicos: en las cercanías de todos los monumentos importantes los hay. Es necesario proveerse de monedas o billetes para pagar al cuidador. En muchos pervive la \"taza turca\" (el inodoro de agujero en el suelo, como los que se tenían en España hace cuarenta años).
COMPRAS:
—En Estambul (Gran Bazar): Todo tipo de bolsos y maletas de cuero, artículos de imitación de grandes marcas en cinturones o bolsos, cerámica, juegos de té, joyeros de hueso o policromados, joyas de oro y plata, souvenirs (amuletos, derviches y figuras en pasta de sal, camisetas), etc.
—En Capadocia: reproducciones a mano, o industriales, de las célebres formaciones volcánicas de la región: Goreme, el Valle de las Palomas, etc., muñecas elaboradas artesanalmente con los trajes típicos de la región, cerámica policromada y alfombras (en una destacada fábrica de la zona).
—En Éfeso y Pérgamo: reproducciones de lo más destacado de los sitios arqueológicos, postales, libros sobre el lugar.
—En el Bazar de Bursa: joyas y textiles del hogar. En tiendas cercanas: castañas glaseadas (típicas de Bursa) o bañadas en chocolate ¡deliciosas!
A lo largo del circuito, es posible adquirir todo tipo de productos de alimentación: snacks, chocolate, agua, refrescos, helados, así como comprar pistachos, frutos secos, \"delicias turcas\" o probar el auténtico yogur turco con miel. Día 1: Málaga-Madrid-Estambul.
Para mayor tranquilidad, tomamos el primer vuelo de Iberia hacia Madrid y, una vez allí, esperamos con paciencia a que abrieran la oficina de Turkish, para controlar los billetes, etc. En todo ese tiempo (el vuelo salía a las 14,20) aprovechamos para embalar en plástico la única maleta, sobre todo, por los perjuicios que \"cargábamos\" sobre las aduanas turcas. Así, al menos, teníamos la seguridad casi completa, de que el equipaje sería respetado y nadie intentaría forzarlo e introducir \"nada\" en él (como se ha oído que ha sucedido a otros viajeros, supuestamente inocentes).
Con retraso, salimos por fin hacia Estambul. El avión no está mal, el vuelo es agradable, porque al hacerse completamente de día, permite observar continuamente el paisaje que sobrevolamos. La comida nos sorprende, porque nos gusta mucho: pollo con verduras, ensalada y un dulce típico. Muy bueno.
Aterrizamos y recorremos los pasillos y salas, camino de la aduana donde expiden los visados. Por suerte, todos nuestros miedos eran injustificados. Con una fluidez y facilidad pasmosas, entregamos los 10 $, el pasaporte, nos ponen el sello ¡y se acabaron los problemas!! Increíblemente, muchos de los españoles que nos acompañaban, ni siquiera sabían que debían pagar o que existía el visado. Desde aquí, aprovecho para indicar que antes de partir de viaje, debemos informarnos de todo, y en la propia agencia, tienen obligación de hacerlo, aunque desgraciadamente, sólo sucede excepcionalmente.
Vamos ahora a por las maletas, que se hacen esperar en la cinta. Al fin, algo cansados ya, salimos del aeropuerto e intentamos localizar a nuestro guía. Por suerte, está esperando puntualmente. Junto con otros viajeros, nos dirigimos en minibús hacia el hotel.
Por el camino, vamos comentando los diferentes itinerarios que cada uno hará. Una pareja de Córdoba, iría a Capadocia en avión. La segunda pareja, pasaría unos días en Estambul. Nosotros, mi hermano y yo, estaríamos sábado, domingo y lunes en Estambul a nuestro aire(en un apretado itinerario que ya llevábamos estudiado) y el martes se iniciaría un circuito por Capadocia, Anatolia, y parte de la costa (a la vuelta, volvíamos a tener un día libre).
Nuestro hotel era el Merit Antique. Su calificación oficial es de 5 estrellas, pero \"Viajes El Corte Inglés\" le adjudica 4, y acierta. Lo elegimos, sobre todo, por su buenísima situación y por la relación calidad-precio. Desde el hotel, casi no tendríamos ni que usar taxi para ninguna de las visitas, teníamos la parada de metro frente a su fachada (en Ordu Cadessi) y por este medio, o andando incluso, llegaríamos rápida y económicamente al Gran Bazar o a la zona histórica de la Punta del Serrallo, Santa Sofía, etc. En definitiva, gracias a su situación, merecía la pena.
El hotel es un conjunto de cuatro edificios restaurados, unidos por patios cubiertos. Las instalaciones son buenas. Cuenta con una pequeña piscina cubierta, con jacuzzi y gimnasio. Una pizzería-confitería agradable y sobre todo, un restaurante oriental buenísimo. El desayuno es variado, pero al estilo turco (con todo, de los más completos que disfrutamos durante el viaje): buffet con café, leche, té, tang (porque auténtico zumo de naranja no probamos en todo el viaje), cereales, quesos (del país) y chacinas (no de cerdo), mantequilla, mermelada, yogur turco, frutos secos (higos, orejones), bollería y panadería muy variada (aunque de sabores distintos a los españoles), fruta fresca (sandía, melocotones, manzanas, peras, etc.) y lo más delicioso: una especie de pasta de almendra, muy similar al turrón y que nos recordó un dulce que compramos en Almería (el queso de almendra). Lo que encontrábamos más raro para el desayuno es el tomate, pepino y aceitunas que también ponían, pero es algo muy turco, y me parece perfecto que a quien le guste a esa hora, se lo tome. Las habitaciones (o al menos, la que nos tocó durante la primera estancia en Estambul) son cómodas y están \"justas\" para un cuatro estrellas, pero la nuestra necesitaba un buen repaso de pintura y en los primeros días que estuvimos, el cuarto de baño sufrió dos escapes de agua, que se solucionaron sin ningún problema, como más adelante contaré.
Cuando llegamos, cambiamos en recepción algo de dinero, para poder movernos temprano a la mañana siguiente. Subimos a la habitación, hicimos una llamada a España desde el móvil, que funciona sin problemas (Movistar activa) en toda Turquía y volvimos a bajar, para comprar un par de botellines de agua para pasar la noche, ya que en la habitación sólo había dos vasos precintados y metidos en la nevera, que nos tomamos nada más llegar. El agua (50 cl.) nos costó 300.000 TL (unas 350 ptas.) cada una y tomamos nota mentalmente, para, al día siguiente, hacer buen acopio de ella en las tiendas de los alrededores.
Día 2: Topkapi y Museo Arqueológico.
A las siete, ya estábamos desayunando y a las 8, saliendo del hotel en dirección a Ordu Cadessi para tomar el metro (en realidad, más bien un tranvía moderno, ya que va por superficie). Nada más salir por la puerta y cruzar la calle, tienes la taquilla donde debes comprar la ficha o fichas que necesites (250.000 TL. c/u). Se vuelve a cruzar, en esta ocasión la calle principal, y esperamos sentados a que llegue nuestro tranvía. Como cogimos el primero que iba hacia abajo (la zona histórica), nos equivocamos. Entre gestos y escaso vocabulario, nos indicaron que ése terminaba en la Universidad (Beyazit). Así que compramos nuevas fichas y volvimos a esperar al \"bueno\"· esta vez, que es el que indica \"Sultanahmed\". Una advertencia: el metro a esa hora va de bote en bote, porque lo coge todo el mundo o para ir estudiar o para ir a trabajar., pero a su vez, es la mejor hora, para ver los lugares turísticos casi sin gente.
Como nuestro recorrido iba a empezar en el Palacio Topkapi, nos bajamos en la parada más cercana y desde allí, y con la información memorizada de las varias guías que había leído meses antes, llegamos al Palacio, casi media hora antes de que abriera.
La entrada principal está en un parque muy fresco, tranquilo y agradable. A mano derecha hay locales con tiendas de regalos (aún cerradas) y una oficina bancaria (con buen cambio, y donde conseguimos más libras). Mientras esperábamos que abrieran, compramos agua de un kiosko cercano (muchísimo más barata que en el hotel).
A la hora de apertura de las taquillas, éramos unas quince personas: ningún otro español, por cierto. Sacamos la entrada y atravesando la Puerta del Saludo, que da acceso al segundo patio del palacio (en realidad, el primero para todo el mundo, porque el jardín de fuera no lo consideramos como parte del palacio, aunque lo sea) nos dirigimos a la izquierda, para ver si compramos las entradas adicionales para ver el harem. Como hasta las diez no las abren y no queremos desaprovechar el tener todo aquello para nosotros solos, \"pasamos\" del harem y comenzamos a visitar las salas de Topkapi. Como para buenas indicaciones, basta con una guía de las que hay en el mercado, para qué detallar lo allí expuesto. Visita recomendable, pero que te hace quedar exhausta y vistas preciosas de las mezquitas y la ciudad, con la Torre Gálata, etc, desde el Kiosko que está en el último patio a la izquierda. Vistas también impresionantes desde el restaurante situado a la derecha de los patios y desde toda ese ala del palacio: el tráfico en el Bósforo y en el cuerno de Oro. La verdad que ahora, desde la lejanía y sin cansancio, creo que aquello merece sentarse y dejar pasar las horas, aunque sea únicamente a ver pasar y discurrir todo el incesante bullir de mercantes y ferries... Os recomiendo que, si tenéis al menos tres días en Estambul, vayáis por vuestra cuenta y con tranquilidad a estas visitas.
Antes de salir de Topkapi, paramos a descansar en uno de los patios y nos tomamos un tentempié que habíamos llevado para tal menester, porque el desayuno, en esas dos o tres horas, se nos había \"olvidado\".
Día 3:Día 3: Estambul: Museo Militar, Torre Gálata, Iglesia de San Salvador.
Muy temprano, salimos del hotel en taxi, dirección al Museo Militar. Mientras esperábamos que abrieran, exploramos todo lo expuesto en los jardines: un enorme cañón de Gallípoli, un avión, cadenas del Bósforo... (ver foto) Prácticamente solos en el edificio, uno de los militares encargados nos estuvo intentando explicar parte de las salas, sobre todo, las referentes a Attaturk y a la participación de Turquía en las distintas guerras de la época moderna. En la planta baja compramos un par de camisetas exclusivas del museo, muy baratas. Muy recomendable para todos los aficionados a las armas históricas, porque hay muchísimas salas repletas de ellas: espadas, cotas de mallas, etc.
De ahí, tomamos de nuevo un taxi hasta las cercanías de la Torre Gálata (ver foto). Impone muchísimo asomarse por la frágil barandilla y ver todo el Bósforo y el Cuerno de Oro, Topkapi, Santa Sofía, mientras un fuerte viento (que a nivel de calle es apenas una brisa) parece querer levantarte de allí y lanzarte al vacío. Impresiona.
Ese día, domingo, cometimos el error de hacer esta visita y es que, al ser festivo, los alrededores de la Torre estaban completamente solitarios, las calles abandonadas y los comercios cerrados. No se veía un taxi en ningún lugar y tuvimos que ir caminando hasta atravesar uno de los puentes (calculo que dos o tres kilómetros) hasta encontrar un taxi y volver ya un poco a la tranquilidad.
Por este medio, llegamos a la Iglesia de San Salvador (ver foto), una de las visitas más destacables de Estambul, dejando aparte las habituales. En los frescos y mosaicos bizantinos de la Iglesia, perfectamente conservados, se narran episodios de la vida de Jesucristo. Me encantó.
De allí volvimos al hotel, aprovechando antes para comprar en un local adyacente un buen surtido de dulces turcos, turrones y botellas de agua de las que aprovisionarnos.
Día 4: Mequita de Soliman el Magnífico, Mezquita de Rustem Pasa (foto), Mercado de las Especies.
Tomamos un taxi desde el hotel, y ése fue el único conflicto que tuvimos durante el viaje: le dijimos adonde queríamos ir: a la mezquita de Soliman el Magnífico, y el taxista, comenzó a protestar mientras nos llevaba, aduciendo que era muy poca distancia y que había estado en la parada toda la noche!! Nosotros sabíamos que la Mezquita estaba relativamente cerca (tal vez 2 ó 3 km. como mucho) pero, evidentemente, no sabíamos cómo llegar a ella andando, ni queríamos perder el tiempo en ello. Bien. Cuando llegamos finalmente, se negó a aceptar lo que le dábamos (1.000.000 TL: 300 ptas ¡más que sobrado!, después nos comentó nuestro guía que con ese dinero, un turco, se recorre en taxi el triple de distancia!!) y a decirnos el importe exacto, de manera que se fue con cajas destempladas y nos dejó comenzando un día bastante enfadados.
Un vez olvidado el incidente, recorrimos el exterior e interior de la que es una de las más famosas mezquitas de Estambul, y una vez vista, bajamos por las callejas que dan al Bósforo buscando el Bazar de las Especies y la Mezquita de Rustem Pasa, de la que nos habíamos informado por las guías y que tiene un maravilloso interior de cerámica azul. Fue muy fácil dar con ella siguiendo las indicaciones del libro (está en una de las callejuelas del bazar, como en una primera planta desde la calle) y por la voluntad, la pudimos ver completamente solos.
Salimos de nuevo a la explanada que da al Puente Gálata, etc. y buscamos desde allí el acceso al tranvía que nos llevaría al hotel: las visitas y el deslazamiento de este día nos habían salido muy económicos y muy placenteros (salvo lo del taxista) y decididamente, animo a que, el que tenga días de estancia en Estambul, haga todas las visitas por su cuenta: es la mejor manera de dedicar el tiempo que necesites, hacerte las fotos cuando no hay nadie y actuar con total libertad y económicamente resulta rentable: con lo que cuesta una excursión, pagas entradas y transporte de todos esos días ¡seguro!
Por la tarde, bajamos de nuevo a la zona de Santa Sofía, para ver la Cisterna. me encantó. El ambiente es fresco, la música clásica es perfecta y el ruido del goteo del agua resulta muy divertido. Son espectaculares las columnas (traídas de todos los templos griegos y romanos de Turquía). Pero atención a las cámaras o videocámaras: ¡justo cuando estaba enfocando la base de columna de cabeza de medusa (ver foto), una gota calló sobre mi videocámara y la averió en aquel mismo instante...!
Estuvo a punto de echárseme a perder todo el viaje (hay que pensar que después de Estambul, salíamos para el circuito de toda Turquía), pero, gracias a Dios y a mi hermano, una vez en el hotel y con un ventilador de mano que llevábamos se \"secó\" el interior y la cámara volvió a funcionar (yo también volvería a grabar a la Cisterna aquello que no pude, pero esto fue al final del viaje, tras el circuito).
Día 5: Santa Sofía-Mezquita Azul e inicio del circuito.
Ver \"Diario del circuito\". |
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