La primera vez que me decidí a viajar pensé en todos los sitios que quería conocer: Toda Europa, las pirámides de Egipto, Japón, Jerusalén... No obstante, mi presupuesto me remitió a la realidad y comencé buscar un destino turístico en América, Latinoamérica para ser mas exacta. Finalmente me decidí por México, ya que una de mis mejores amigas en mexicana y ya estaba familiarizada con la comida (un punto importante a considerar en cualquier viaje), a parte de haber visto alguna que otra novela mexicana. Desde Panamá es muy fácil viajar a cualquier lugar del mundo, ya sea en vuelo directo o por conexiones. Buscando economizar encontré los precios que ofrecen Líneas Aéreas Bolivianas Lloyd; cuestan hasta un 40% menos que otras aerolíneas, pero no todo es color de rosa, la desventaja es que de Panamá ellos parten en la madrugada. Incluso esto es según el cristal con que se mire, ya que se convirtió en una ventaja llegar al destino bien temprano en la mañana y tener todo el día para disfrutar.
En ambas ocasiones que he visitado el DF, me he hospedado cerca del parque conocido como La Alameda Central, es un sitio muy estratégico, cerca de la avenida de La Reforma y a pocas cuadras del Zócalo, además tiene estaciones de metro cerca. Yo provengo de un país en el que no existe el transporte subterráneo, no obstante me habitúe a él muy rápidamente. El DF (como se el conoce), es un ciudad alucinante. Existen “tianguis” o negocios de buhonería por todos lados (en Panamá se le conocen como “ferias libres”), y puedes conseguir de todo: remedios caseros, comidas típicas, ropa, zapatos, artesanías, productos botánicos, licores, libros, vajillas, útiles escolares, entre lo que recuerdo.
Se debe estar mentalmente preparado para recorrer las calles de esta ciudad, ya que no tiene 21 millones de personas por el gusto y a todas horas parece “hora pico” porque hay mucha gente por la calle, mucho ruido, muchos vendedores, que le dan el verdadero sabor a la ciudad. Y los olores, cuando pasas por los puestos de comida donde preparan tacos y te los comes de pie, puedes sentir el olor del chile, el queso, las carnes y todo esto unido, penetra en tus sentidos haciendo una mezcla indescriptible que abre el apetito inmediatamente e invita al viajero a comer. Los mexicanos son personas muy divertidas; los hombres suelen “piropear” a las mujeres con frases galanas y muy divertidas. Son muy ingeniosos en su manera de hablar y hacen chiste de todo. Tienen un sentido del humor muy desarrollado lo que se refleja en su semblante sereno. Es muy agradable y entretenido “platicar” con ellos.
Cuando se viaja a México se deben visitar por lo menos de 3 a 5 museos, si el viaje es corto o si no se tiene mucho tiempo disponible. Si quieres algo realmente entretenido debes visitar el Museo de Cera (acompañado si no eres muy valiente, ya que tiene varia salas de exhibición de cosas macabras) y el Museo de Ripley´s, Aunque usted no lo crea, es muy instructivo, entretenido y realmente divertido.
Entre las cosas que recomiendo al hacer una visita a esta ciudad, en primera instancia, se debe hacer un city tour con alguna agencia, ya que así se logra una idea general de la ciudad (tomar en cuenta que el DF es una urbe inmensa). Lo básico incluye por lo general, recorrido por el Zócalo, Palacio Presidencial, Catedral Metropolitana, Palacio de Bellas Artes, La Alameda Central, recorrido por la avenida de La Reforma, Zona Rosa y Chapultepec. A todos estos sitio se debe regresar después y disfrutarlos con calma. En el Zócalo se deben visitar las ruinas del Templo Mayor y los tianguis de los alrededores; la Catedral Metropolitana para apreciar los bellos y antiguos Retablos y en especial el Coro. En el Palacio Presidencial ver en detalle las pinturas de Diego Rivera y visitar las salas y jardines. En el Zócalo es muy común encontrarse con alguna exhibición o feria. Se puede tomar luego la Avenida Madero que es zona comercial y llegar a la Torre Latinoamericana, en donde por 40 pesos puedes subir hasta el último piso (alrededor de 50 pisos) y tienes una vista estupenda de la ciudad. Además, el cintillo tiene valides para todo el día, por lo que se puede regresar u ver el atardecer (para mí la mejor hora para ver la ciudad con diferente iluminación). Diagonal a la Torre Latinoamericana está el Palacio de Bella Artes, al que se le puede hacer una visita al vestíbulo o asistir a algún evento. De lo contrario pueden hacerle una sesión de fotos como yo, a diferentes horas. Continuo encontraran el pintoresco parque llamado la Alameda Central, que es muy recomendable visitarlo en la hora de mas calor para disfrutar del ambiente fresco bajo los numerosos árboles. Sobre la Avenida Juárez se encuentran hoteles de diversos precio y librerías, la que recomiendo es El Sótano, hay de todo y a muy buenos precios.
Si se desea recorrer el paseo de la Reforma, se puede tomar un autobús en esos momentos del día en que no sea hora pico. Los autobuses son pequeños en su mayoría y están pintados de verde y blanco. Una buena idea es tomar un bus en el Caballito (un monumento tipo Art Deco, de un caballo gigante pintado de amarillo que está frente al Hotel Fontan), e ir sobre la Reforma; al recorrer esta avenida te darás cuenta del ambiente económico y comercial de la ciudad. Puedes hacer dos cosas (yo hice ambas en diferentes días): puedes bajar en la glorieta del monumento al Ángel de la Independencia, cruzar (después de tomar las respectivas fotos al ángel en cuestión) y pasar a recorrer la Zona Rosa. La mejor hora seria al atardecer, ya que entonces puede cenar en el área en alguno de los restaurantes bar que a veces cuentan con orquesta en vivo y aprovechar la vida nocturna que es excelente. Lo otro es que se puede ir en bus hasta la glorieta de Diana la cazadora, caminar unas cuadras y entrar a recorrer el Parque de Chapultepec, pasando por la puerta de Los Leones, este recorrido es bueno hacerlo en la mañana. Una vez en Chapultepec el tiempo pasa volando y hay mucho que ver. Allí verás el monumento a los Niños Héroes y al fondo el Castillo. Demoré tres horas en ver el castillo, por lo que es bueno ir preparado con zapatos cómodos y algo para merendar en la mochila. Está el zoológico al que es imposible dejar de visitar, puedes hacer esto primero y luego tomar el tren que sube hasta el castillo y disfrutar de la vista de la ciudad desde otro ángulo (desde aquí se ve la avenida Reforma y el Zócalo a lo lejos.
En Chapultepec hay varios parques de diversiones, principalmente para niños, y varios monumentos; me impresionó el monumento a Tlaloc, dios del agua, creado por Diego Rivera.
Algo que no puede dejar de hacer una mujer son compras y ene le DF hay de todo para todos. Están el Palacio de Hierro o Liverpool que son tiendas por departamentos y hay en varios puntos de la ciudad. Me encantó hacer compras en Palermo porque hay muy buenas tiendas y restaurantes. También está la Avenida 16 de septiembre, al otro lado del Zócalo y adyacente están los famosos tianguis (el de la Calle de la Moneda abarca varias cuadras).
Otro recorrido que se puede hacer por cuenta propia es visitar La Villa, es decir; la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Tomé el clásico bus verde y blanco en las afueras del Hotel Fontán (adivinaron que me hospedé aquí en alguna ocasión) y por 3 pesos me llevó directo a al Basílica. Se debe tomar cualquier bus que diga La Villa y te bajas justo en la entrada. Es mejor ir temprano en la mañana ya que es el lugar más visitado del DF y hay además muchos vendedores ambulantes y turistas, además, lunes a jueves son los mejores días, porque hay menos gente y se disfruta de todo mejor. Hay misas a cada hora y por detrás del altar mayor se observa el cuadro con la imagen de la Virgen de Guadalupe. Se debe visitar las otras iglesias del área e ir hasta el monumento que representa la Aparición y el Ofrecimiento. Para regresar se sale por la puerta lateral, por donde venden los recuerdos, se cruza la calle y se toma un bus que diga Reforma y se regresa a esta avenida. Algo que no se debe dejar de hacer en el DF es hacer una visita a Coyoacán, el pintoresco barrio donde vivió la gran pintora Frida Kahlo y también está el estudio de quien fue su esposo Diego Rivera. Por el módico precio de 30 pesos puedes visitar la casa y el estudio. Pero también se debe caminar por las calles de este barrio tan pintoresco, tomarse un café y desfrutar del parque.
Hay muchas cosas que se pueden hacer en el DF, ir a eventos, teatros, shows, presentación de algún artista en el Auditorio Nacional; ir a la Universidad Autónoma donde tienen algunos museos, el Parque Six Flags, en fin conseguir una guía y aprovechar cada minuto con todo lo que brinda la ciudad. En una primera visita no se puede hacer todo, ni en una segunda, siempre hay cosas no alcanzas a hacer y cosas que dejas de ver, ya que es una ciudad muy grande y diversa, además en México hay otras ciudades que se deben visitar y disfrutar, yo recomiendo las siguientes que he visitado: Cuernavaca, Taxco, Acapulco, Puebla, Pachuca.
Recuerden que siempre habrá algo nuevo que hacer y ver en la ciudad de México. |
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