En este pueblito trujillano pegado de las montaña, con algo de andino, mucho de hospitalidad, bastante de siembra y toneladas de sentido de pertenencia es muy poco conocido. En este local sirven carne en vara, pollo asado, cerdo y ovejo, y los fines de semana hay música en vivo. Lo alquilan para fiestas y reuniones y ahí se encuentra todo Carache. En diciembre la rumba es segura. Los planes son hacer una posada y construir piscina.