Es un restaurante más del Barrio Alto, pero !ojo a la cartera!. El trucvo consiste en ofrecer al turista confiado la carta, con precios normales de un restaurante de la zona, y, a continuacion, enseñarle una "pseudo-carta" con fotografías de los pescados que están en la carta, pero sin precios. Eliges señalando con el dedo y estas perdido. El resultado: un rodaballo para dos, con dos copas de vino y postre 85 euros. Es la pimera vez que me han estafado en un restaurante portugués.