Taxistas de Nueva York: guías de lujo
Hay algo que un viajero que descubre Nueva York no pasa jamás por alto: los taxis. Son más de doce mil taxis amarillos, prácticamente todos ellos equipados con radio teléfono, más treinta mil taxis de otros colores, conocidos con las siglas FHV.
Los taxistas de Nueva York se encuentran sumergidos en la jungla de cemento como los mejores espectadores –y a veces protagonistas– de todo lo que ofrece una ciudad vertiginosa como la Gran Manzana. ¿Qué mejor guía que ellos?
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New York, Estados Unidos. Si estás perdido en Nueva York –cosa que suele sucederle bastante a los viajeros– siempre puedes contar con la ayuda de un taxi... aunque tampoco es fácil conseguir uno libre. Simplemente levantando tu mano cualquier taxi de los que están pintados de amarillo podrá acudir a tu rescate del laberinto de calles de la ciudad, ayudándote a dar con tu destino a través de recodos y atajos que en ninguna guía de turismo de la ciudad podrás encontrar.
Los taxistas de Nueva York muchas veces ofician de improvisados guías para los viajeros, quizás porque saben interpretar a las personas que se suben a sus automóviles, intentan comprenderla.
Cada taxista tiene una visión diferente de la ciudad, por eso siempre pasearás por la Gran Manzana en calles distintas... Incluso las vivencias que los mismos taxistas aportan de su trajín diario pueden ofrecer material suficiente para una gran guía práctica de la ciudad, con lo mejor y lo peor, lo que debes visitar y lo que es mejor evitar.
En Nueva York prácticamente todos los taxistas son extranjeros o de raíces de inmigrantes, dentro de cada taxi podrás conocer una historia de vida y una perspectiva diferente de la Gran Manzana, de seguro muy diferente a la que te proponen los folletos de turismo. Si tienes suerte y sabes algo de inglés, un viaje en taxi por la gran ciudad se puede transformar en el contexto ideal para descubrir historias y leyendas de la ciudad que pocos conocen.
Definitivamente aquí el taxi no es muy diferente de la realidad de una ciudad de la que se dice que hay más irlandeses que en Dublín, más italianos que en Venecia y más judíos que en cualquier otra ciudad del mundo. Al volante de estos coches amarillos encontrarás gente llegada de todas partes del planeta, decidida a integrarse a un espacio de libertad y de convivencia, que generalmente resulta muy distinto al de una ciudad norteamericana típica.
Al pasajero le tocará escuchar lenguas y dialectos africanos o asiáticos, en los asientos del lado del conductor se suelen ven periódicos escritos en los idiomas más diversos... Las distintas costumbres, la particular cocina y los cientos de cultos de distintos lugares del mundo hacen de un viaje en taxi un completo muestrario de la mixtura de etnias y culturas que representa Nueva York.
Antes de iniciar el viaje
Antes de que comiences la aventura, vale decir que los taxis amarillos son los únicos que se pueden tomar por la calle, mientras que los servicios de otros taxis deben concertarse previamente.
El color amarillo en los taxis es relativamente nuevo, ya que fue establecido en el año 1968 para organizar e identificar mejor a estos vehículos. Anteriormente cada flota podía llevar sus propios colores y distintivos generando alguna que otra confusión entre los pasajeros que no sabían cuál coche era un taxi y cual no.
Nueva York –aunque parezca increíble– es una ciudad con pocas paradas de taxis a excepción de las ubicadas en los hoteles y sitios obligados como las terminales de trenes, metro y aeropuertos. Pero si no te encuentras en ninguno de estos lugares, hay otros sitios donde es sencillo detener un taxi libre: los teatros –vale decir que la ciudad tiene más de 400– y las entradas de los restaurantes más frecuentados. Aunque no estés en ninguno de estos sitios, los taxistas siempre están atentos a encontrar nuevos pasajeros, por eso siempre puedes intentar levantar tu mano y esperar que un taxi se detenga para llevarte.
El idioma y un viaje a otro mundo
Como en todo servicio público, el trato que recibas dependerá bastante de la suerte.
Como muchos taxistas son inmigrantes, suele ocurrir que sólo conocen las palabras básicas de saludo. Muchos se limitarán únicamente a preguntar por la dirección de destino. Si no hablas un inglés fluido es recomendable anotarse las direcciones en un papel para que la pronunciación no sea una barrera. En el caso de que quieras platicar un poco con el taxista, pregúntale previamente si habla algún idioma que tú conozcas. Te llevarás varias sorpresas...
Claro que esta mixtura arriba del taxi ofrece otras experiencias inolvidables: podrás escuchar música de países muy lejanos y comunicaciones en lenguas extranjeras a través de los canales radiofónicos... Un simple viaje se podrá transformar en algo surrealista. Quizás hasta pienses que te has fugado de Nueva York.
Leyendas y aventuras románticas
Corren muchas leyendas alrededor de los taxis y sus mitos. Una de las más conocidas habla de un conductor muy particular, que viaja por la ciudad sólo por las noches y que inicia su labor a las 12 en punto. El pasajero que le toque en suerte tomar este taxi podrá conversar animadamente con el conductor, aunque nunca podrá mirarle directamente a los ojos... El conductor sacará un cigarrillo de su bolsillo y lo encenderá sólo con un chasquido de sus dedos, mientras habla de cómo invocar al diablo en persona: “Hay que esperar que llegue la medianoche con un vaso de vino rojo y tres velas encendidas. Invocarlo por su nombre secreto cinco veces y entonces te enterarás qué cara tiene el Incubo.” Al momento de finalizada esta historia, el conductor detiene su marcha, y te pide que pagues la tarifa, que siempre resulta ser la misma: 6,66 dólares.
Más romántica resulta la historia del conductor-cupido: Ahmed Ibrahim, es un inmigrante egipcio que mientras recorre las calles de Nueva York con su automóvil, se encarga de organizar citas amorosas entre pasajeros. Y es que mientras conduce, Ahmed se ocupa de “parar la oreja” y cuando escucha a alguien lamentarse acerca lo difícil que es encontrar un amor, Ahmed se ofrece para buscarle novio o novia. Lo más notable es que por esto último el taxista no cobra un dólar. Además, cada fin de año el taxista se encarga de decorar su taxi con luces y adornos navideños para contagiar del espíritu navideño a sus pasajeros. El caso del conductor cupido es reconocido, pero como éste podrás descubrir muchos más en el momento en que levantes tu mano y un coche amarillo se pare a tu lado.
Sin embargo, lo más habitual es encontrarse con conductores callados y hábiles al volante, haciendo verdaderas maniobras temerarias en ocasiones y dando bocinazos a cualquiera que se les cruce en su trayecto. A la hora de pagar pocas veces hay que dejarles propina, ya que ellos la toman directamente, por ejemplo: si la carrera sale 8,30 dólares y les das 10, es casi seguro que te devolverán un dólar.
Taxis del futuro
Hace muy poco la ciudad de Nueva York estrenó la primera flotilla de "taxis del siglo XXI", que permite a los usuarios ver videos musicales, noticias y pagar su cuenta desde el asiento trasero con tarjeta de crédito. Así, el viaje en taxi no sólo se transforma en una manera especial de conocer la ciudad, sino que además los viajeros tienen toda la tecnología disponible dentro del vehículo. La idea es que de aquí a unos años todos los taxis tengan este servicio y los pasajeros puedan revisar sus correos electrónicos e incluso chatear mientras van viajando. Mientras, deberás intentar conseguir que uno de estos solicitados taxis te lleve...
Consejos a la hora de subirse a un taxi
Para saber si un taxi está libre hay que mirar la luz del techo: si está apagada es que el taxi está ocupado, si están encendidas las dos luces laterales está fuera de servicio y cuando está encendida la luz central es que está libre.
Los peajes en los puentes hay que pagarlos aparte.La propina que hay que dar a los taxistas está entre el 10% y un 15% del valor de la carrera, aunque todo dependerá del servicio y la atención que te ofrezca.
Tarifas de la aventura
La tarifa por bajar la bandera es de $2.00, cada 300 metros 30 centavos y cada minuto de espera 20 centavos. Esta tarifa se ve incrementada con un recargo de 50 centavos a partir de las 8 de la tarde hasta las 6 de la mañana.
El taxi tiene una tarifa fija a Manhattan si vienes desde el aeropuerto JFK que es de $45 más $5 de peaje según la ruta y más $2 que deberías dar de propina.
Una novedad muy útil para los viajeros que lleguen desde un aeropuerto a la Gran Manzana es la posibilidad de concertar previamente el arriendo de un taxi con más pasajeros mediante una web. La web www.hitchsters.com pone en contacto a distintos viajeros que vayan a realizar el mismo trayecto por la ciudad de Nueva York al mismo tiempo.
El sistema de esta web analiza los datos de las personas interesadas (horario de los vuelos, destinos en la ciudad) y les envía un mensaje al teléfono móvil o un correo electrónico informando de otros pasajeros que se encuentren cerca de su punto de partida, o que se dirigen al mismo lugar desde el aeropuerto, para así ahorrar un poco en el viaje.
Los usuarios pueden incluso especificar el sexo de su compañero de viaje, y si están más interesados en la seguridad o en socializar con él. Existen una serie de reglas que regulan, por ejemplo, qué cantidad paga cada uno de los viajeros del total del trayecto, pero de seguro siempre ahorrarás y quién sabe, hasta quizá encuentres una buena compañía para tu visita a Nueva York.
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Últimos comentarios
El mejor guía siempre es ell taxista en cualqueir parte del mundo, sobre todo los de la tercera edad que siempre comentan con los turistas sus historias de niño
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Recuerdo lo difícil que me resultó conseguir un taxi en NYC. Una vez que subí a uno, no lo podía creer, el conductor era un Pakistaní con turbante y todo!!!!!!!!!!!! En Londres son geniales, muy amables, super gentlemen, pero claro, es Londres.
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Es muy interesante el hecho de que el guia natural en cualquier ciudad del mundo, sea el taxista quien la recorre todos los dias y eso le da mucho que informar al viajero.
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me encantaria vivir la experiencia de abordar un taxi en new york
me encanto tu articuloo
tengo muchas ganas de encontarme alli
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Esta info me cayó como anillo al dedo, en un mes me voy a la "BIg Apple", por supuesto no dejaré de subirme a un taxi...Gracias.
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