Cómo ahorrar tiempo y dinero en tu viaje
De norte a sur, África es un continente que enamora por sus bellezas escénicas, su gente, las maravillas arquitectónicas y la naturaleza intacta y libre. Es accesible para la mayoría de los viajeros que se animan a recorrerla, pero antes de preparar la mochila, deben tener en cuenta qué cosas llevar, qué precauciones tomar y sobre todo estar atentos al tema de la salud. En esta nota verán consejos para viajar a este increíble continente.
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Días de 24 horas
Acorde con las ansias de estar en aquella ciudad o destino soñado, nada puede esperar y en el preciso instante en que dejamos las maletas en el hotel, salimos a recorrer el lugar de la mano del perfecto itinerario que nos mantendrá ocupados durante toda la estadía. Museos, galerías, castillos, ruinas, monumentos, parques, teatros, excursiones, son muchas las ofertas turísticas en la mayoría de las ciudades importantes del mundo, sobre todo en las europeas, donde la historia es la principal atracción y las huellas del pasado están por todos lados, haciendo aún más larga la lista de lugares a visitar. ¿Qué pasa cuando al finalizar el día nos damos cuenta que la lista incluye un sin fin de clubs nocturnos y espectáculos a los que “no podemos dejar de asistir”?
Tan común es pasarnos de excursión en excursión durante el día, que a la noche ya quedan pocas fuerzas para continuar con el itinerario en un café concert, y mucho menos asistir a un teatro donde además hay que prestar atención. Tan común es esto que hemos pensado en ciertas pautas para programar un viaje donde puedas conocer la ciudad, divertirte a la noche y además, por si no lo habías tenido en cuenta, descansar. Comencemos por la oferta cultural. En todas las ciudades, la cultura extranjera es lo que más nos llama la atención y lo que la mayoría de la gente desea ver. Si deseas regresar a tu país con un amplio panorama de cómo se vive y cómo es la cultura de aquella ciudad, debes dejar espacio en tu lista para la gastronomía, los mercados y los medios de transporte convencionales. En síntesis: no todo son museos y teatros. En un viaje de diez días en lo que se desea conocer de todo un poco, no deberías visitar más de cuatro o cinco museos y jamás asistir más de una vez al teatro. Las ruinas y centros turísticos, al igual que los museos y casas de cultura, deben ser visitados a primera hora del día para aprovechar la luz natural y tener tiempo para descansar a la tarde.
Una buena forma de recorrer la ciudad es viajando en transportes convencionales como ómnibus o tranvías. Estos no sólo son menos costosos, sino que además, generalmente, tienen un circuito que incluye zonas turísticas y residenciales y completan el panorama de la ciudad. El tema más importa a tener en cuenta es la seguridad, ya que en muchas partes del mundo estos transportes suelen ser un blanco fácil de hurtadores, sobre todo si eres turista.
La gastronomía es siempre el punto fuerte de cualquier destino y la comida que venden en la calle es, sin lugar a dudas, una pequeña muestra de todo un abanico de sabores. Pero no te fíes tan fácil de este tipo de alimentos, infórmate antes de consumir en qué condiciones se encuentra el agua de la ciudad. Olvídate también de disfrutar de una hamburguesa en una cafetería, mucho mejor es recorrer los circuitos pocos turísticos donde la comida es bastante más barata pero más sabrosa también. Contando que tienes poco tiempo, dedica dos noches y dos tardes a la gastronomía y jamás pases por alto los mercados populares. Estos son una viva muestra de cómo vive la gente de una ciudad y serán la parte más original e inesperada de tu álbum de fotos. Cuatro mañanas en los museos, dos mediodías de banquetes y dos noches en restaurantes. Las excursiones específicas de cada zona (ruinas, castillos, templos) organízalas con anticipación y que el resto de las actividades se amolden a estas salidas ya que es probable que recorrerlos te lleve más de un día y son obviamente una de las razones de tu viaje: no vas a dejar de visitar el coliseo romano por ir a un teatro.
Lo más importante que debes tener en cuenta es que no debes superar una excursión por día y que esta no dure más de cinco horas. El tiempo libre será igual de provechoso porque te dará la libertad de explorar por tu cuenta y de sorprenderte.
Cuando ahorrar resulta caro
Todas las decisiones que tomemos harán la diferencia entre un viaje bueno y uno malo. El viaje bueno cumple con nuestras expectativas, el viaje malo nos obliga a adelantar el boleto de avión. Para no caer en el segundo ejemplo deberemos tener en cuenta algunas cuestiones financieras.Nuestro capital siempre tendrá límites y debemos ser conscientes de eso. Lo que no significa que debemos hacer lo imposible por no gastar. Cuando uno entra en la vorágine de recorrer todo, probablemente esto implique gastar más de lo que se tiene o resignar algunas cosas como la calidad del alojamiento y la comida. Veamos cómo el ahorro puede arruinar nuestro viaje o hacer que gastemos aún más:
Alojamiento
Cuando decidimos donde dormiremos durante la próxima semana es importante tener en cuenta que si el hotel que elegimos es más barato que otros por estar lejos de los centros turísticos, el dinero que ahorramos lo gastaremos de inmediato en medios de transporte y al mismo tiempo perderemos tiempo al movilizarnos de una zona a otra. Consulten los precios de los hoteles céntricos y no opten por la opción más cómoda dentro de sus posibilidades.
Otra cosa que hay que contemplar con respecto al alojamiento es hasta que punto queremos resignar nuestra comodidad. Los hoteles más baratos son, obviamente, los menos confortables y con menos servicios. Si la idea es utilizar el hotel únicamente para dormir, quizás no sea tan dramático rentar una pieza de baja categoría, pero siempre debemos poner un límite e investigar antes de reservar alojamiento. Internet es una valiosa herramienta en la que muchas veces podremos ver fotos de las habitaciones del lugar donde nos hospedaremos y decidir con esta evidencia cuál será nuestro hogar transitorio. Es muy recomendable, si se tiene entre 20 y 40 años, concurrir a los Albergues de la Juventud. Todas las ciudades importantes poseen uno y tienen muchas ventajas: generalmente están ubicados en las zonas céntricas, son económicos y la gente que se hospeda es joven y aventurera por lo que podrás hacer muchos amigos de todo el mundo y compartir excursiones y salidas.
Comida
Este es un aspecto muy importante del viaje porque muchas de las decisiones que tomes en este ámbito pueden afectar tu salud. Algunos países tienen dificultades con el agua corriente, por lo que antes de probar un bocado debes asegurarte en qué condiciones se encuentra el agua y apelar al sentido común cuando veas un puesto callejero: si no está del todo limpio no consumas lo que venden. Los turistas son muy vulnerables a estas cuestiones sanitarias y es tu responsabilidad no caer enfermo por intoxicación. Es preferible ahorrar en otro tipo de cosas que no comprometan tu integridad física y el futuro de tu viaje.
Excursiones
Contratar una excursión suele ser motivo de debate en un grupo de viajeros. Siempre hay varias ofertas y todas tienen sus pro y sus contras. Si esta es tu situación tómate el tiempo de preguntar a las empresas de viaje cuál será el medio de transporte, si proveen de algún tipo de refrigerio y si el pago incluye absolutamente “toda” la excursión. Esto debe ser así porque muchos minitours o excursiones suelen rebuscársela para cobrar más de lo que habían dicho en un comienzo. Algunas no proveen ningún tipo de merienda, y si tu salida ha sido fuera de la ciudad será difícil encontrar un comercio de comida. También es posible que el almuerzo se cobre a parte y te enteres justo después de haber almorzado. El transporte es importante para comparar precios. Si el viaje es largo no dudes en contratar una empresa que posea vehículos acordes. No te lleves ninguna sorpresa, pregunta todo lo que quieras. El precio debe incluir toda la excursión para evitar que luego nos cobren la entrada al parque, el peaje, y que una vez que hayamos llegado a destino nos ofrezcan actividades de todo tipo y muy tentadoras que no figuraban en el itinerario de la empresa. Si no preguntas es probable que la excursión más barata termine resultando la más cara.
Por eso, antes de organizar un viaje, contempla todas las opciones e intenta programar todo lo que sea posible para que no tengas que perder tiempo buscando información una vez que llegues a destino. Haz también un paseo por las oficinas de turismo por las dudas que haya algún evento importante que no hayas tenido en cuenta y que después lamentes no haber podido concurrir. Las entradas y los tours resérvalos con anticipación, lo mismo sucede con el hotel: reserva siempre desde tu ciudad de origen por teléfono o por Internet un mes antes de viajar y confirma tu llegada una semana antes. Si has hecho tus deberes no tendrás ninguna ingrata sorpresa y todo saldrá tal como tu quieres.
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