¡No te indigestes! Pruébalo todo...

¡No te indigestes! Pruébalo todo...

Hay pocas cosas tan auténticas de un lugar como su cocina. Los platos nos traen sensaciones, imágenes, nos abren la mente y también nos hablan de esa otra cultura. Cuando vas de viaje es común que quieras probarlo todo... ¿Y por qué no? Una sola razón para no hacerlo: la indigestión, un intenso dolor de barriga que puede arruinarte varios días del viaje.

Lee estos 10 tips antes del primer plato, para que no caigas enfermo y puedas saborear realmente tus vacaciones.

Escribe: Administrador
publicado

 
 

Para los trotamundos es fascinante ver cómo el mundo culinario cambia drásticamente de un continente a otro. Es que cada destino tiene sus propias especias, aromas y sabores. De la cocina de oriente a la de occidente hay un menú infinito esperando por un viajero hambriento. Incluso una carta de bebidas para los que se inclinan por los tragos y cócteles.

Si eres de los aman las nuevas sensaciones, seguramente pruebas cuanto plato nuevo puedes. Pero esta actitud abierta puede traerte graves problemas. Para empezar, debes saber que hay muchas enfermedades que se transmiten a través de los alimentos; también un cambio drástico en tu dieta puede llevarte a un estado de indigestión... Igualmente siempre hay una forma de disfrutar de la cocina extranjera sin caer en el intento. ¿Cómo? Sigue estos 10 tips y averígualo:


1. El agua

El agua es un factor crucial en la gastronomía de una región. Ya muchas partes del mundo están sufriendo una crisis porque el agua de la zona no es potable. Esto significa que no se puede tomar el agua que sale directamente del grifo: hay que comprarla envasada y mineral. Esto, trasladado a la cocina de un restaurante o puesto de comida, es tan importante como lo es tu propio estómago.

Asegúrate que el agua que se utilice para preparar tu plato sea mineral. Aunque la gente local se haya acostumbrado al agua del grifo, tú no. ¡Hazlo saber!

2. Picantes, fuego para la garganta

En algunos países esta advertencia podrá sonar hasta chistosa, pero para el resto de los mortales, el picante no es una parte esencial de la cocina.

Sólo por poner un ejemplo: ¿Qué pasa cuando un chileno viaja a México? Podrá probar cuanto plato desee, pero el agregado de picante debe ser gradual. No puede comer desde el primer día como un mexicano común y corriente. Debe advertirle a quien le sirve la comida que no está acostumbrado a los picantes. Recomiendo insistir en ello. Así, lo que pruebe saberá delicioso, con un toque local pero sin quemarse la garganta.

3. Crudos y limpitos

Cuando comamos alimentos crudos, es importante tener en cuenta cómo se han lavado los ingredientes. Así como al cocinar el agua del grifo puede ocasionarnos graves problemas de salud, lo mismo sucede al lavar los vegetales o frutos. Debes ser muy precavido con esto.

4. Bebidas y sentido común

¿Qué pasa cuando bebemos de más o mezclamos bebidas? (Sí, me refiero a bebidas alcohólicas). Bueno, lo más probable es que terminemos en un gran estado de ebriedad. Cuando estés en el extranjero, esto puede traerte problemas. Ni hablar si no estás acostumbrado a beber. Además de sentirte fatal y saber que al día siguiente te sentirás peor, cuando estás ebrio eres más vulnerable a asaltos y robos. No te olvides: eres el turista. Bebe con responsabilidad.

5. La curiosidad mató al viajero

Imagínate esta situación: estás en un mercado asiático repleto de puestos de comida con un atrayente aroma a carnes y fritos. Te haces entender y pides eso que huele tan rico.

"¿Qué importa si no sabes qué es? Se ve delicioso..." Bueno, no seas tan ingenuo y preocúpate por conocer qué estás consumiendo y cómo se ha cocinado.

6. Sin horarios

Cuando vas de vacaciones, muchas veces sigues un esquema alocado de excursiones, salidas nocturnas, tardes completas de actividades. Cuando pierdes los horarios y tu agenda es un descontrol es probable que te saltees muchas comidas. Luego, cuando el hambre te invade, quieres comer mucho y de un solo golpe.

Esto genera indigestiones y desórdenes alimentacios. Si vas de excursión o sabes que no podrás cumplir con todas las comidas diarias, lleva contigo una fruta, barra de cereal o una pequeña vianda, para hacerle frente al hambre.

7. No te amoldes

"Cuando llegué a Argentina me dijeron que allí se come un desayuno liviano, un almuerzo importante, una merienda dulce y una cena abundante..." Esto me lo contó un amigo que viajó a Buenos Aires. Pero mi amigo no es argentino. ¿Por qué debe cambiar su rutina alimenticia?

A menos que viajes por un largo período de tiempo, evita amoldarte a la rutina local. Si tu cuerpo está acostumbrado a ingerir un gran desayuno de huevos, salchichas, tocino y pan, entonces que sea así. Amoldarte a otra rutina te llevará un tiempo. Mantén tus costumbres de horarios y cantidades.

8. Para los niños

Si viajas con niños ten siempre en cuenta que ellos suelen ser especiales en temas de alimentos. Aunque encuentren en el nuevo destino dulces y alimentos que los enloquezcan, debes pensar en un plan B en caso de que la cultura culinaria extranjera les resulte "horrible, repugnante, asquerosa" (en sus propias palabras)... El hecho de que tú quieras probar platos novedosos, no significa que ellos lo tengan que hacer. Si lo nuevo es abrumador, escoge restaurantes de comida internacional. Preocúpate por una buena alimentación de tus niños.

9. Para los que deben cuidarse

Si eres celíaco, diabético, hipertenso o sufres de otra enfermedad que te obligue a ser cuidadoso con las comidas, es imprescindible que aún en el viaje comas lo que debes.

En un país donde se habla tu mismo idioma es fácil saber qué contiene cada alimento, pero en una lengua extranjera puede convertirse en una pesadilla.

Lleva en un papel anotado el nombre de los ingredientes prohibidos en el idioma de tu destino para poder corroborar que no estén en los alimentos que ingieras.

10. Dí que no

En el afán de probar un poco de todo, puedes llegar incluso a comer cosas que aparentar saber horrible, para finalmente comprobar que estabas en lo cierto: "sabía horrible".

Lo ideal es que haya un equilibrio entre la alimentación a la que estás acostumbrado y los platos exóticos que quieres probar. No sobrecargues a tu paladar mezclando ingredientes extraños. También evita comer en exceso. Reconoce el punto en que ya estás satisfecho.

Un destino nuevo se vive con los cuatro sentidos. El gusto y el olfato nos dan gran parte de los placeres en un viaje, por eso hay que comer con responsabilidad. ¿De qué se trata? Preocuparnos por lo que vamos a ingerir, ser cautelosos y ver la procedencia de los ingredientes, la calidad, los componentes y luego sumergirnos en el plato. Disfruta de lo exótico sin pasarte de listo. ¡Pruébalo todo... sin indigestarte!


Buscar artículos sobre...