Autostop, a un dedo de distancia

Autostop, a un dedo de distancia

¿Qué necesita un viajero para recorrer Latinoamérica? Algunos dirán que dinero, otros mucha información, y por sobre todas las cosas un pasaje en tren, avión, barco o en ómnibus. Pero quizás esto no sea necesario. Si cuentan con un espíritu aventurero y alma de mochilero, verán como las rutas son suyas con un solo movimiento del pulgar…

Escribe: Viajeros.com
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Algunos viajeros se preparan con una mochila abultada, mapas, algunos refrigerios y datos sobre el destino que visitarán. ¿Les falta algo? Ah! Si, los pasajes. Pero es que no los tienen. No porque se hayan olvidado de reservar un asiento en el próximo tren, directamente no los han sacado porque tienen un arma para andar por las rutas sin necesitar boletos. Su arma es el dedo pulgar y bastante paciencia. Y el método es pararse al costado de la ruta o de algún camino y hacer señas con el dedo a todo automóvil, camioneta o camión que pase por allí. A veces resulta un poco tedioso, sobre todo en zonas donde el tránsito es escaso, pero todo es parte de la aventura.

Autostop, a un dedo de distanciaHay varias cosas que un mochilero inexperto debe saber antes de embarcarse en semejante travesía de recorrer Latinoamérica sin boletos. La primera es que los viajes suelen alargarse, por lo que es útil disponer de tiempo suficiente por cualquier percance que nos pudiera suceder, esto es no encontrar un transporte que nos lleve por un buen tiempo. La otra cosa es que nuestro itinerario va a estar, de ahora en más, a merced de las gentiles personas que nos lleven en sus vehículos. Está de más aclarar que no todos irán exactamente a nuestro destino, eso significa que para llegar a un lugar en particular es probable que tengamos que cambiar de vehículos o bien resignarnos y cambiar de planes.

¿Dónde nos ubicamos para hacer autostop?

Lo más conveniente es ubicarnos en la salida de un pueblo, donde comienza la ruta. Si es una ciudad tendremos el problema de que muchas veces sus límites están muy alejados del centro, por lo que deberemos hacer un gran tramo a pie o con un transporte pago.

Es importante ubicarnos en el lugar de la ruta que no posea rotonda o un camino alternativo hacia el pueblo o ciudad. De esta manera nos aseguramos que todos los vehículos que pasan por allí siguen el camino de la ruta y no se detendrán. Existe también la posibilidad de que la ruta sea la calle principal de la ciudad. La ruta muchas veces es también la calle principal de un pueblo, o de una ciudad.

El problema de la gran ciudad

Autostop, a un dedo de distanciaPara el viajero a dedo, las grandes ciudades suelen ser un problema a la hora de encontrar la ruta. El primer problema será si estamos en el centro, ya que deberemos embarcarnos en un autobús o taxi, que no estaba dentro de nuestros planes. Si optamos por caminar, es muy útil preguntar a las personas cuál es el camino más corto hacia la salida… pero no hacia cualquier salida. Mapa en mano veremos qué ruta nos lleva hacia nuestro destino final, ya que la gran ciudad suele estar bordeada de infinidad de caminos y rutas a destinos varios. El mayor inconveniente será alejarnos lo suficiente para dar únicamente con los transportes que nos lleven en dirección correcta, evitando aquellos que doblan, o que se meten en la ciudad.

Dando indicaciones

Cuando por fin un gentil señor se detiene y nos hace subir a su automóvil, lo primero que nos preguntará va a ser hacia dónde nos dirigimos. Lo más atinado será decirle la zona o ciudad hacia donde vamos… jamás la ruta que debe tomar. Es bueno preguntar cuál es el destino final del conductor, qué rutas va a recorrer y si va a parar en alguna ciudad. Es probable que si es un camionero, tenga paradas establecidas en varias ciudades y esto retrase nuestro viaje. En este caso, trataremos de hacer el tramo más largo con él, y parar luego en algún sitio donde el tráfico sea movido.

Camino corto – camino largo

Autostop, a un dedo de distanciaDependiendo del conductor o directamente de nuestro mapa, podremos elegir entre varias rutas o caminos. A veces elegimos el camino más corto, sin pensar que puede ser el que más tiempo nos consuma. Un ejemplo de esto son las grandes ciudades. A menos que nuestra intención sea recorrer una bonita ciudad, trataremos de evitarlas por el simple hecho de que hay semáforos, y la velocidad permitida en las avenidas urbanas es mucho menor que la rutera. Sin embargo, el camino más corto a veces es nuestra perdición porque pasa por pueblos demasiado pequeños y las calles de tierra demorarán al conductor. En síntesis, ni un camino de tierra o ruta en mal estado, ni tampoco la gran ciudad. La única forma de saberlo es preguntarle a nuestro chofer qué rumbo tomará y evaluar los problemas que tendremos.

Cuando el conductor se detiene en una ciudad

La amabilidad es la regla número uno para un viajero de autostop, pero siempre que el conductor se detenga en una gran ciudad, estamos obligados a pedirle que nos deje en las afueras. Las mejores paradas serán en la misma ruta, en las circunvalaciones de la entrada al pueblo, o en la gasolinería anterior a la ciudad. Esta última es una excelente opción ya que podremos acercarnos a los conductores que están cargando combustible, evitando las horas que nos puede llevar el autostop en la ruta. Dejando de lado el dedo, nuestra mejor herramienta será una actitud confiable y la buena presencia. Es muy complicado pedir un aventón si hace días que no vemos una ducha, si nuestros zapatos están embarrados y nuestra mochila llena de tierra.

Copiloto en un camión

Autostop, a un dedo de distanciaLos camioneros suelen estar mejor predispuestos a levantar viajeros en la ruta. Pero hay cosas que debemos si no queremos bajar en la próxima parada. Para el señor camionero, su vehículo es como su casa y la limpieza es algo primordial. Por eso, si vemos que nuestras botas están sucias, es bueno quitarlas antes de ingresar al camión y guardarlas en una bolsa o en algún lugar que nos indique el conductor.

Si viajamos dentro de la cabina, nuestra conversación será la mejor muestra de gratitud que podamos tener con el camionero. Estos conductores recorren grandes distancias solos y muchas veces aceptan un aventón para estar acompañados. Si viajamos de noche no vale dormirse. A veces no hace falta que atinemos a cerrar los ojos para que el camionero nos diga “Si te duermes, bajas”. Por eso, si los viajeros son dos pueden turnarse para conversar con el conductor y servirles un te o un café que suelen guardar en termos.

Hay cosas verdaderamente positivas al viajar en un camión. Es sabido que los camioneros conocen las mejores posadas y los mejores restaurantes. Son los que tienen la mejor comida al menor costo y algunos hasta poseen habitaciones para pasar la noche. El otro pro es que recorren grandes distancias y que los camioneros son muy amables, por lo que muchas veces no tendrán inconvenientes en desviarse unos metros de la ruta para dejarnos en el mejor lugar para seguir con nuestro autostop. Si tenemos suerte no será necesario y sólo esperaremos que descargue la mercadería y siga con el viaje. No nos toca esperar al camionero… manos a la obra, será un buen gesto ayudarlo con las cajas o bolsas y conseguiremos que nos siga llevando el siguiente tramo.

Automovilistas particulares

Los conductores de automóviles particulares suelen ser más reservados a la hora de aceptar que alguien los acompañe. En este caso hay que respetar la regla del aseo como sea, ya que se fijan mucho en la presencia de los mochileros a la hora de detener su automóvil y no sólo por el aseo: si eres hombre y vas solo tendrás muchas menos chances de que te lleven por un tema de seguridad. Las mujeres son las que tienen más suerte a la hora de hacer dedo. Deben tener en cuenta que estos conductores, aunque hay excepciones, son los que por lo general hacen los tramos más cortos. Si es el caso, pidan que les avisen con tiempo para poder detenerse en alguna gasolinería o en un lugar donde el tránsito sea fluido. Esto evitará que se vean en medio de un pueblo alejado con pocas chances de un nuevo aventón.

Reglas del viajero a dedo

Estas son diez reglas que un viajero a dedo no puede eludir. Muchas veces los mochileros inexpertos se ven en situaciones que jamás habían tenido en cuenta y que pueden arruinarles la aventura. En orden de importancia, estos son los tips para practicar autostop y no morir en el intento:

  • Dónde hacer dedo: Está claro que el mejor sitio para hacer dedo no es al costado de una ruta, sino en algún sitio donde los automóviles no vayan a toda velocidad sin poder detenerse. Lo mejor será a unos metros de una entrada a un pueblo o en una gasolinería.
  • Número de pasajeros: No deben ser más de tres y en lo posible un grupo mixto o de mujeres. Como dijimos anteriormente, si eres un viajero solitario te será mucho más difícil conseguir un aventón porque los conductores temen por su seguridad.
  • Autostop, a un dedo de distanciaAseo y presencia: Prevean el tema de un buen baño, limpien sus efectos personales y sobre todo sus zapatos para dar una buena impresión a los automovilistas de la ruta.
  • Dinero y maletas: Aunque por lo general no tendrán inconvenientes, por las dudas lleven su dinero con ustedes, escondido entre su ropa o en un sobre, dentro de sus zapatos. Intenten llevar una mochila de mano con las cosas más importantes. Si les ofrecen guardar el equipaje en el baúl de un automóvil o en la parte trasera de un camión, acepten pero quédense con la mochila. Si al momento de descender, el vehículo se va… tendrán su mochila con todo lo que precisan para volver a casa.
  • Intuición: En el momento de pedir un aventón, la intuición no falla. Si un vehículo o su conductor nos les agradan, no le hagan señas… será mejor esperar al siguiente.
  • Seguridad: Si pasan por una situación incómoda, si el chofer conduce mal o demasiado rápido y temen por su seguridad, deben decir que están descompuestos y descender del vehículo en el paraje más cercano para esperar al próximo aventón.
  • Autostop, a un dedo de distanciaA cara de perro: El cansancio, el hambre, la sed, hasta la falta de aseo, nada será un motivo para el mal humor. Para la persona que los lleva será muy fácil detener el vehículo y pedirles que desciendan. Sin llegar a casos extremos, la amabilidad y simpatía puede hacerlos recorrer miles de kilómetros sin cambiar de automóvil.
  • Durmiendo en la ruta: Si viajan en camión y el conductor se detiene para dormir al costado de la ruta, pídanle que los deje dormir en la parte trasera del vehículo. Sino, armen la tienda en el lugar más cercano que encuentren. Si viajan en automóvil, los mejores sitios para dormir son los hoteles de ruta, muy concurridos por mochileros por su bajo costo.
  • En mitad de un pueblo: Si se encuentran en mitad de un pueblo y deben continuar, pídanle ayuda a las personas del lugar para que los lleven a la parte de la ruta donde pasen más automóviles. Cuando más chico sea el pueblo, más ayuda recibirán.
  • Pedir consejos: Lo mejor que pueden hacer en un viaje es sacar provecho de la sabiduría del conductor. Pídanle recomendaciones de todo tipo: si conoce algún lugar bonito cerca de donde se dirigen, dónde pueden detenerse a almorzar, cuál es el mejor camino para el viaje que están realizando. Lo que se les ocurra.


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