Tocando el cielo con las manos

Tocando el cielo con las manos

Desde hace tiempo son cada vez más las personas que optan por incorporar un poco de adrenalina a sus vacaciones. Los viajes varían según el gusto. Están los que prefieren escalar en altas cumbres, navegar en ríos tormentosos o participar en excursiones a rincones inhóspitos del planeta, pero hay un destino que tiene un encanto particular: el cielo. Desde un vuelo en parapente, hasta una travesía en globo, seguro que hay algo para ti.

Escribe: Viajeros.com
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Tocando el cielo con las manos Desde hace tiempo son cada vez más las personas que optan por incorporar un poco de adrenalina a sus vacaciones. Los viajes varían según el gusto. Están los que prefieren escalar en altas cumbres, navegar en ríos tormentosos o participar en excursiones a rincones inhóspitos del planeta, pero hay un destino que tiene un encanto particular: el cielo. Desde un vuelo en parapente, hasta una travesía en globo, seguro que hay algo para ti.
El hombre, desde que es hombre, se sintió atraído por el cielo. Leyendas antiguas como la de Ícaro y la mayoría de las religiones encontraron en las alturas su inspiración. Ese gran espacio inconquistable…

Desde épocas inmemorables, la necesidad humana de explorar más allá de sus tierras motivó el invento de un transporte que pudiera llevarlo por mares y ríos. La historia de la navegación tiene milenios y nos ha conducido a resultados asombrosos: los grandes catamaranes, rápidas lanchas y barcos de carga que vemos hoy surcar las aguas del planeta. ¡Imagínense entonces qué nos espera de la aviación, con tan sólo un siglo de desarrollo!.

Motor de grandes inventores, desde Leonardo Da Vinci, en el Renacimiento, hasta los hermanos Wright, a principios del siglo XX, el problema de volar ha sido un dolor de cabeza, un problema que parecía no tener solución... Ahora volar nos parece cosa de todos los días y un medio de transporte más. Sin embargo, la idea de conquistar el cielo que se tenía en la antigüedad no se parece mucho a lo que experimentamos al subir a un avión, sentarnos en una butaca y esperar un fortuito aterrizaje. Por eso, para los más aventureros, los que desean sentirse como un pájaro entre las nubes, con el viento en el rostro, aquellos que no se conforman con un simple viaje en avión, aquí encontrarán algunas opciones para planificar un viaje en las Alturas.

Desde la más sencilla hasta la más arriesgada, los tres vuelos más elegidos:

Globo Aerostático

Hacia 1783, dos inventores franceses, los hermanos Joseph y Jacques Montgolfier, se fascinaron con la idea de volar y construyeron un vehículo volador que, en su honor, se conoció con el nombre de Mongolfiera. Era un globo muy grande hecho de lino y forrado de papel, que situado sobre un fuego que calentaba el aire, podía elevarse como consecuencia de la fuerza ejercida por el propio aire de abajo hacia arriba. Esto fue demostrado públicamente sin nadie a bordo. Dos meses más tarde un físico francés, Alexandre César Charles, construyó y logró volar un verdadero globo aerostático, es decir, un globo lleno de un gas de menor densidad que el aire: el hidrógeno. Después de más de 200 años, el sistema permanece casi inalterado.

Volar en globo puede ser una experiencia para toda la familia, tranquila y una de las más seguras de este tipo. Hay diferentes clases de vuelos y uno de ellos, el más comercializado, consiste en un globo aerostático fijado con una cadena de forma permanente a la tierra que puede, en condiciones de viento muy suaves, subir a una altura de unos 20 a 30 metros, sin desplazarse casi en ninguna dirección. El tiempo de ascenso lo estipulará el guía y suele ser de 10 a 30 minutos.

En la canasta de un globo aerostático entran hasta 8 personas más el piloto, a menos que rebasen el límite de peso. Aunque pueda ser una gran actividad para compartir en familia, sepan que no es recomendable llevar niños menores de 5 años. Es una experiencia única, mágica y, a menos que se sufra de vértigo, todos podrán disfrutar de un paseo entre las nubes.

Pero hay quienes deciden ir más allá y embarcarse en la aventura de aprender la ciencia de dirigir un globo, sin una cadena que nos ate al suelo. Para esto tendrán que contratar un instructor o dirigirse a una academia. Aunque a simple vista resulte muy sencillo, deben adquirir ciertos conocimientos de meteorología y del manejo específico del globo. La meteorología es importante en esta actividad y antes de planificar un viaje hay que estar informado del estado del tiempo.

El vuelo de bautismo, el primero del piloto, dura aproximadamente una hora entre armado y tiempo en el aire, por eso es conveniente disponer de unas 3 a 4 horas entre el armado, vuelo y posterior búsqueda. Se debe comenzar a primera hora de la mañana porque es cuando el viento está más calmado y la atmósfera está más fría y estable ya que cuando empieza a hacer calor el vuelo en globo es más peligroso.

El globo vuela de 200 a 1.000 mts. de altura, y si han sido precavidos y contrataron un servicio serio, serán seguidos todo el tiempo por un vehículo de rescate. Además, conviene que el terreno elegido para esta actividad sea llano, porque uno siempre sabe desde dónde despega, pero nunca sabe dónde va a aterrizar...

Parapente

Su nombre deriva del término “paracaídas de pendiente” y se inventó oficialmente en la década del 80, en Francia. Consiste en un simple mecanismo: un ala flexible que se conecta al usuario a través de un arnés. Esta ala posee una serie de “costillas” que le dan estabilidad al sistema de vuelo. El aire ingresa por los bordes y presiona el interior del ala, que, con su forma aerodinámica permite la sustentación. Por esto mismo, a diferencia del paracaídas, se debe usar “inflado” antes de comenzar el vuelo. Esto se logra corriendo un gran tramo antes de desprenderse del suelo o transportarse a una velocidad elevada por un terreno.

Además del parapente es necesario llevar un “mono de vuelo” que es un impermeable que cubre todo el cuerpo, botas, guantes y casco. Los instrumentos imprescindibles son la radio, un altímetro variometro, que sirve para detectar las velocidades verticales del aire entre otras funciones que cumple y un GPS que ayudará a fijar el rumbo hacia el cual nos dirigimos. También es importante contar con un paracaídas de emergencia, que se lleva dentro del arnés.

No todos pueden practicar este deporte y para hacerlo es necesario un mínimo de teoría y entrenamiento. Otra cosa para tener en cuenta es la superficie donde se practicará y las condiciones climáticas ya que, si el aire está casi estático, simplemente nos limitaremos a planear, mientras que con bastante viento, podremos recorrer más territorio.

El parapente es transportable, y cabe plegado en un bolsón o mochila. Una vez en el aire el piloto quedará cómodamente sentado en el arnés y podrá maniobrar el vehículo con unos hilos o comandos, que cambiarán nuestra dirección hacia la izquierda o derecha, nos permitirán girar, frenar y acelerar.

Deben saber que la carga del peso del cuerpo del piloto modificará la actitud pendular del parapente. Hay parapentes de distintos tamaños para diferentes pesos de piloto, y a su vez diferentes modelos para distintos niveles de pilotaje: desde la vela principiante hasta la vela de competición.

Paracaidismo

Tocando el cielo con las manosEs lo más parecido a la invención de Leonardo da Vinci. Este gran inventor había trazado los primeros planos de un paracaídas. Estudió el vuelo por más de veinte años y en 1486 comenzó a estudiar a los pájaros. Convencido que el secreto detrás del vuelo humano estaba en las alas de los pájaros, diseño un objeto que permitía el vuelo cayendo desde una gran altura. Pero Leonardo da Vinci nunca puso en práctica su idea. No fue hasta 1797, cuando el volador de globos aerostáticos Andre Jacques Garnerin realizó el primero de muchos saltos de exhibición en paracaídas desde su globo aerostático.

El paracaídas de Garnerin estaba hecho de seda y parecía un enorme paraguas. Su paracaídas no tenía ningún orificio en la parte superior y esto provocaba una violenta agitación en el momento de su apertura. Pero esta falla, que también se ve en los diseños de Da Vinci, fue superada y en la actualidad los paracaídas modernos tienen orificios que permiten que el aire fluya a través de ellos, ayudando a que el paracaídas se mantenga estable.

Tocando el cielo con las manosAntes de la existencia del aeroplano, un vuelo en paracaídas no tenía mucha razón y sólo se practicaban por entretenimiento saltando de globos. Con el perfeccionamiento de los aeroplanos, a comienzos del siglo XX, los paracaídas resultaron una buena idea, pero no por divertimiento, sino para reforzar la seguridad de los pasajeros en el vuelo.

Hoy en día, el paracaídas es mucho más que una herramienta de resguardo ante posibles emergencias, es un deporte practicado en todo el mundo. Se requiere de un mínimo entrenamiento para poder volar por primera vez. Y si tu intención es continuar con la práctica de este deporte, deberás ponerte al tanto de cuáles son las cosas que deberás identificar en tu paracaídas para cerciorarte que todo funcione correctamente ya que la mayoría de los accidentes suceden por falta de previsión y control.

Los paracaídas que se utilizan para transportar personas se hacen generalmente de nylon y se guardan plegándolos y formando una especie de paquete, que se abrirá luego jalando un cordón. A lo largo de las costuras de la tela hay cuerdas o líneas de suspensión que recorren todo el paracaídas hasta un anillo, que forma parte del arnés que lleva puesto el paracaidista. Todo debe ser controlado, incluso este arnés que es lo que sujeta al paracaidista y evita que se lastime cuando el paracaídas se abre.

Tocando el cielo con las manosNo hay casi límites de edad para practicar esta actividad, pero sí de peso. Es necesario también estar sano física y mentalmente, en el sentido de poder respetar ciertas pautas de disciplina de vuelo, ya que el 99% de los accidentes son consecuencia de la imprudencia de los pilotos.

De los tres deportes, el paracaidismo es el más arriesgado y el más costoso ya que es imposible realizarlo sin un vehículo aéreo. Además debes rentar un buen equipo y contar con instructores profesionales. Pero al margen de eso, la experiencia de arrojarse con un paracaídas será inigualable y difícil de olvidar.


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