Sir Richard Francis Burton: el paradigma del aventurero.

Sir Richard Francis Burton: el paradigma del aventurero.

El capitán Sir Richard Francis Burton (Elstree, Hertfordshire, 1821-Trieste 1890), escritor, militar, místico, científico, explorador, diplomático y agente secreto del gobierno británico, es el paradigma del erudito aventurero del siglo XIX, convertido en leyenda viva para sus propios contemporáneos. Fue el primer occidental en ver la Piedra Sagrada de La Meca y en hacer el peregrinaje (ataviado con el disfraz completo) de La Meca a Medina. Fue además cazador de tesoros, y espía durante la guerra de Crimea.

Escribe: Viajeros.com
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Entre 1883 y 1888 publicó sus traducciones de las Mil y una noches, El jardín de las delicias y el Kama Sutra (el “Tratado del placer” se dice de él que llegó a dominar treinta y cinco lenguas orientales. Y, sin embargo, escribía, en su madurez: “El gran solaz de mi vida lo hallé en la sala de esgrima”.

Richard F. Burton, que hablaba 29 idiomas y tenía una gran habilidad para pasar por nativo y acceder a lugares donde ningún hombre blanco había penetrado con anterioridad, como La Meca, Medina o la ciudad sagrada de Harar, tradujo 17 volúmenes de Las mil y una noches y descubrió para Occidente el Kama Sutra y el Ananga Ranga, escribiendo además las crónicas de sus viajes por América, Asia y África, donde se recoge su expedición en busca de las fuentes del Nilo. En sus obras expresó su rechazo a algunos errores del colonialismo británico o a la mojigatería victoriana, así como a algunas costumbres bárbaras que conoció durante sus viajes.

Pero, por encima de todo, Burton trató de dar un sentido a su existencia a través de una constante búsqueda espiritual, a veces con la ayuda del opio, o de otras drogas, e interesándose por la cábala, la alquimia, el cristianismo y diversas religiones orientales, para acabar convertido al sufismo, disciplina mística que practicó hasta el fin de su vida.

En búsqueda de las fuentes del Nilo

En 1854 Richard F. Burton, afamado explorador y escritor inglés, tras haber sido el primer europeo moderno que, disfrazado de musulmán, entró en La Meca y Medina, ciudades santas del Islam, pretende explorar la región de Somalia (que en realidad suponía en la época todo el llamado "cuerno de África"). Sus objetivos eran recabar datos geográficos de una tierra apenas explorada y estudiar el comercio de la zona.

Sir Richard Francis Burton: el paradigma del aventurero.En su proyecto le acompañarían tres tenientes británicos, uno de ellos era John Hanning Speke, reputado cazador inglés y teniente del 46 Regimiento de infantería Nativa de Bengala en la India, los otros dos, el teniente Stroyan y el teniente Herne. Ese mismo año los cuatro expedicionarios coincidieron en Aden en la Costa Este africana con la intención de marchar juntos hacia Harar y de allí rumo a Zanzíbar, en dirección Sudeste. Por fin tras muchas vicisitudes, Burton se dirige a la ciudad prohibida de Harar (capital del antiguo imperio Hadiyah) y disfrazado de comerciante consigue entrar en ella en Enero de 1855, siendo el primer hombre blanco en hacerlo. Mientras tanto, el teniente Speke, tenía como objetivo recorrer el Wadi Nogal, y estudiar su cuenca, pero debido a la rapacidad de su guía, no consiguió llegar a él y regresó a Aden tres meses después de su partida. Desde Aden, y liderados por Burton, los cuatro hombres se proponen una nueva expedición, atravesar África de Nordeste a Sudoeste. Sin embargo no llegaron muy lejos; una noche su campamento es atacado por tribus somalíes hostiles, Stroyan muere en el combate, Speke recibe once heridas de leve consideración y Burton y Herne resultan gravemente heridos. Milagrosamente consiguen escapar, pero la mandíbula de Burton es atravesada por una lanza.

Deciden regresar a Inglaterra. En el año 1856, la Royal Geographical Society encarga de nuevo a Burton una expedición con el objeto de descubrir las fuentes del Nilo. Burton llama a Speke para que le acompañe en esta segunda expedición. En Diciembre de 1856 Burton y Speke llegan a Zanzibar (que significa tierra de los negros). Desde allí, en Junio de 1857, al continente africano, Bagamoyo, desde donde partieron tierra adentro siguiendo la ruta de esclavos en dirección a un gran lago llamado mar de Ujiji con el fin de determinar sus límites y así dilucidar si ese gran lago era o no la fuente del río Nilo. Con 130 porteadores y 30 animales de carga pusieron rumbo al sur-oeste para evitar a los Masai, en un viaje lleno de peligros. La expedición sufrió varias deserciones y las enfermedades hicieron presa en Burton y Speke. "A veces me pregunto por qué seguimos y no tengo respuesta.

Me pregunto y el eco me contesta : ¡pobre idiota, el diablo te conduce!".Burton Después de pasar un mes en Tabora, a principios de 1858, y cerca de Ujiji, alcanzan el gran lago al que Burton nombró Tanganyka que significa "lugar de encuentro de las aguas". Por entonces ambos hombres se mantenían en unas condiciones físicas lamentables, las piernas de Burton y la mandíbula ulcerada hacían que se desplazase en parihuelas, por su parte Speke estaba medio ciego. Tras unos días de reposo comienzan a explorar el lago: "aunque el lago era enorme no pudimos comprobar que fuera la fuente del Nilo. Seguimos sus brazos de agua, pero o acababan secándose o convirtiéndose en marismas impenetrables. Algunos hombres bebieron aguas fétidas, enfermando de disentería, malaria y desesperación".

Volvieron a Tabora, allí personas de diferentes caravanas de esclavos les hablaron de un gran lago al Norte al que llamaban Nyanza. Burton, ya enfermo, no tenía fuerzas para seguir y se quedó en Tabora escribiendo sobre el viaje. Speke, recuperado, continuó hacia el Norte y alcanzó un gran lago al que puso el nombre de Victoria (en honor a la reina de Inglaterra). Sin recorrerlo y sólo debido a su intuición regresó y comunicó a Burton que había descubierto las Fuentes del Nilo. Este no le creyó, y no quiso ir a comprobarlo.

Sir Richard Francis Burton: el paradigma del aventurero."Al final, mi compañero ha salido victorioso, su viaje relámpago le ha llevado a las aguas del Norte, y ha descubierto que sus dimensiones exceden con mucho nuestras más sanguíneas expectativas. Hemos desayunado escasamente antes de que me anunciara el asombroso hecho de que él había descubierto las fuentes del Nilo. Quizás fue una inspiración: en el momento en el que vio el Nyanza no tuvo duda alguna que del lago que se encontraba a sus pies nacía ese interesante río que ha sido objeto de tantas especulaciones y el objetivo de tantos exploradores. La convicción del afortunado descubridor era fuerte; sus razones eran débiles...".(Burton)

Burton convaleciente de sus males esperó en la costa africana antes de regresar a Inglaterra. Speke lo hizo antes. En Mayo de 1859, influido por el editor Lawrence Oliphant, Speke, sin esperar a Burton, comunicó su descubrimiento ante la Royal Geographical Society, haciéndose acreedor de unos honores que en justicia debían haber sido, cuando menos, compartidos. Cuando Burton llegó a Inglaterra, Speke había conseguido bajo los auspicios del Subsecretario de Estado para la Guerra, Lord Ripon, el permiso de Sir Roderick Murchison, Presidente de la Royal Geographical Society, para realizar una segunda expedición que confirmara sus "intuiciones" sobre las fuentes del Nilo. Esta vez viajaría sin Burton. Escogió como compañero a un joven e inexperto Capitán James Grant, tan joven e inexperto como lo había sido el propio Speke en la primera expedición con Burton por tierras de Somalia en 1855. "Estoy convencido que el Nilo nace de muchos lagos, no solo de uno. En mi libro he refutado los descubrimientos de Speke. La Royal Geographical Society acepta su versión aunque sea anticientífica y le ha enviado de nuevo a África...".

Así, en 1860, la expedición de Speke y Grant parte hacia la ribera Norte del Lago Victoria, con el fin de demostrar la veracidad de sus teorías. Después seguiría río abajo hasta encontrarse con el comerciante de marfil John Petherick, que remontaba el Nilo desde Khartoum. Al Norte del Victoria Nyanza, el 28 de Julio de 1862, John Hanning Speke alcanza el punto en el que el Nilo abandona el Lago en su largo camino hacia el Mediterráneo, unas cataratas a las que denominó Ripon Falls (hoy convertidas en las Owen Falls, una presa para producir energía eléctrica). Después siguió el río hasta Khartoum desde donde envió un telegrama a Londres "El Nilo ha sido fijado". Las carencias de Speke como geógrafo y explorador eran muchas y pronto los escépticos se dieron cuenta que según los cálculos de Speke, el Nilo nacía cuesta arriba, además no rodeó el lago y camino de Khartoum, la expedición de Speke debido a la accidentada orografía del terreno, se vio obligada en varias ocasiones a abandonar la ribera del río. Entre los detractores de Speke y su pretendido descubrimiento, se hallaba Burton. La Royal Geographical Society organizó un careo público entre ambos exploradores, pero ocurrió algo imprevisto; el 16 de Septiembre de 1864, un día antes de la comparecencia de Burton y Speke ante el público, John Hanning Speke moría de un disparo en una cacería. Su propia arma se había disparado. Nunca se supo si fue un suicidio o un mero accidente. A pesar de todo y aunque hoy en día los geógrafos sitúen las fuentes del Nilo en las corrientes que fluyen hacia el río Kagera en las tierras altas de Burundi (concretamente el río Luvironza), Speke ha sido considerado por la historia como el descubridor de las fuentes del Nilo.

Mucho más que un explorador

Quizá por ser más aventurero que explorador, Richard Francis Burton (1821-1890) es un hombre que continuamente parece estarse reinventando: Oriente fue su mejor encarnación, como luego iba a conocer la gloria africana al pisar el suelo de Harar, la ciudad sagrada del este de África, de donde no había vuelto ningún intruso occidental.

Sir Richard Francis Burton: el paradigma del aventurero.El gnosticismo le atraía, frecuentó la práctica islámica y parece ser que acabó más bien entregado a los misterios del sufismo, pero no sin dejar de suponer que la idea de un Dios resulta fuera de lugar. Había visto la piedra negra de La Meca y supuso que era un aerolito. El explorador autócrata odiaba la esclavitud; el héroe victoriano creía en los beneficios de la poligamia; tras la vía erótica del täntra, aparece el Burton sufí. En conjunto, sus contemporáneos le odiaron bastante. Es de suponer que su gran cinismo le libró de recibir más ofensas. Pasada ya la juventud, casarse con la bella y católica Isabel Arundell fue una de sus más arriesgadas peripecias. Para entonces ya estaba muy cansado y alcohólico. Ocupaba puestos diplomáticos secundarios, como Fernando Poo y Trieste, donde muere.

Lingüista, explorador, agente secreto, antropólogo avant la lettre, además de soldado y poeta, Burton arrastra una leyenda de satanismo y bestialidad sexual que no compensa del todo sus esfuerzos por traducir obras eróticas como Kamasutra, El jardín perfumado, Ananga Ranga o Las mil y una noches. De infancia nómada. Aprende griego y latín prontísimo, bebe alcohol de forma precoz, es un duelista adolescente, como luego aprenderá el arte de encantar serpientes, más de dos docenas de idiomas y el hipnotismo tanto como la ciencia de tener una amante persa. Maestro del disfraz, supo de cetrería y escribió desafortunados informes sobre los burdeles homosexuales de Karachi. Hubiera sido mucho más respetado en otros siglos, aunque no lo fue siempre su gran modelo Luis de Camoens, de habitual al filo de los altibajos de la consideración pública. Burton fue hasta la vieja Goa, ya en ruinas, donde a su modo revivió la vida de Camoens, como revivirá el exilio del poeta Ovidio cuando sea cónsul en Trieste.

Burton tuvo tres predilecciones: escribir, la esgrima y las mujeres. También había querido dedicarse a buscar diamantes y oro en la India. Aunque de orden menor, participó en algunos negocios turbios. A su manera fue útil al imperio británico y a la humanidad, pero no tuvo éxito con las costumbres victorianas. En realidad importaba más el riesgo y ponerse a escribir inmediatamente después de cada aventura, en lugar de regresar a Londres a recoger las recompensas de la fama. Gracias a eso, cuando ya no queden tierras por explorar, aún tendremos -exacta y sensual- la bella prosa de Richard Francis Burton.

Sir Richard Francis Burton: el paradigma del aventurero.Hacia 1867 el capitán Burton ejerció en el Brasil el cargo de cónsul británico; en julio de 1942 Pedro Henríquez Ureña descubrió en una biblioteca de Santos un manuscrito suyo que versaba sobre el espejo que atribuye el Oriente a Iskandar Zu al-Karnayn, o Alejandro Bicorne de Macedonia. En su cristal se reflejaba el universo entero. Burton menciona otros artificios congéneres -la séptuple copa de Kai Josrú, el espejo que Tárik Benzeyad encontró en una torre (1001 Noches, 272), el espejo que Luciano de Samosata pudo examinar en la luna (Historia verdadera, I, 26), la lanza especular que el primer libro del Satyricon de Capella atribuye a Júpiter, el espejo universal de Merlín, "redondo y hueco y semejante a un mundo de vidrio" (The Faerie Queene, III, 2, 19)-, y añade estas curiosas palabras: "Pero los anteriores, además del defecto de no existir, son meros instrumentos de óptica. Los fieles que concurren a la mezquita de Amr, en el Cairo, saben muy bien que el universo está en el interior de una de las columnas de piedra que rodean el patio central... Nadie, claro está, puede verlo, pero quienes acercan el oído a la superficie, declaran percibir, al poco tiempo, su atareado rumor... La mezquita data del siglo VII; las columnas proceden de otros templos de religiones anteislámicas, pues como ha escrito Abenjaldun: En las repúblicas fundadas por nómadas, es indispensable el concurso de forasteros para todo lo que sea albañilería".

Sus escritos

Aquí algunos párrafos seleccionados:

"(...)obtuve autorización para formar en la comarca de Zanzíbar una expedición cuyo principal objeto era determinar los límites del lago llamado mar de Ujidji, examinar las diversas producciones de aquella región casi desconocida, y estudiar el carácter y las costumbres de sus habitantes."

"Hacía un calor tan sofocante que nos ahogábamos; el sol abrasaba, y nubes de mosquitos hacían las noches intolerables."

Sir Richard Francis Burton: el paradigma del aventurero."Al día siguiente, cuando nos pusimos en camino, estaba tan débil que no pudiendo tenerme en pie, me vi obligado a montar en mi asno. ¡Y hacía diez días solamente que habíamos salido de Caolé!"

"Más lejos, en el Duthumi, las fiebres que comenzaban a generalizarse entre nosotros y que a mí me duraron veinte días, nos obligaron a detenernos cerca de una semana en casa de un astuto bribón llamado Seid-ben-Selim. Los accesos tenían poca violencia, si se los compara con los de las fiebres del Sind, y sin embargo me abatieron por completo. Durante las crisis y largo tiempo después de su terminación, experimenté el extraño efecto de un dualismo que comprendía perfectamente: era yo, tal como siempre me he conocido, pero formando dos personas que disputaban y se contradecían sin cesar. Pasaba las noches sin dormir, y la fiebre me producía visiones espantosas que algunas veces me estremecían y me asustaban.
El capitán Speke, aún más seriamente enfermo que yo, estaba abatido por el mal, que no le cesaba un momento y parecía afectarle al cerebro, como si fuera producto de una insolación."

"Nadie puede figurarse lo que es ese sendero. Bajo la influencia de una temperatura a la vez húmeda y caliente, la vegetación, en los terrenos bajos en que la presión atmosférica es excesiva, adquiere una fuerza excepcional. La hierba, sobre todo en los terrenos negros y pantanosos, se eleva a cerca de cuatro metros, adquiriendo sus tallos el grueso de un dedo. Los matorrales que forma son tan espesos que la tierra desaparece totalmente, siendo imposible franquearlos fuera del sendero."

"Desde la cima de un cerro en el que pasamos la noche a la entrada del paso de Goma, hemos tenido la oportunidad de gozar de un inmenso horizonte. A lo lejos, en los pliegues cubiertos de bosques de las montañas, se veían las aldeas de muchas tribus sagarianas."

"Apenas nos instalamos envié en busca de víveres, pero no se encontró nada, y los mismos indígenas que vienen de Rumuma, a donde han ido a buscar grano, dijeron a nuestros emisarios que había hambre en el país."

"Penetrados por el frío que reina durante la noche y mojados por la escarcha que cubre las altas hierbas, atravesamos algunos campos de sorgo y de tabaco, mientras los indígenas, asustados, huían de una montaña a otra."

"Verdadero jardín en otro tiempo, la sierra de Mucondocua es hoy teatro de luchas sangrientas y de pillaje continuo. La violencia y la crueldad de los agresores han transformado el carácter de los habitantes, que se han vuelto crueles a su vez, y han aprendido a vengar en los débiles los males de que han sido víctimas."

"El 29 llegamos a Rumuma, que es un lugar de parada bastante favorable, a causa de la relativa abundancia de provisiones. Aquí vimos a los indígenas por primera vez bajar en gran número de sus montañas con volatería, cabritos, carneros y terneras, y con grandes cestas llenas de maíz, habas y otras hortalizas."

"Faltaba ahora franquear el Rubého. Temblorosos por la fiebre, sobrecogidos por el vértigo, y aturdidos por la debilidad, mirábamos con estupor aquel sendero perpendicular, cortado por rocas, raíces y matorrales. Finalmente, reuniendo todo nuestro valor, comenzamos el día 10 la subida de ese paso, calificado por algunos como terrible.
Mientras trepábamos penosamente, pues el suelo faltaba a veces bajo nuestros pies, la sed, la fatiga y la tos nos obligaban a cada momento a echarnos para descansar."

"Hacía ciento treinta y tres días que habíamos dejado la costa y llevábamos recorrida una distancia de cerca de mil kilómetros, cuando, el 7 de noviembre, nos dispusimos a entrar en Cazé, depósito comercial que los árabes han establecido en esta provincia."

"Muchas gentes me habían augurado un mal recibimiento por parte de los árabes, pero su acogida fue, por el contrario, de lo más cordial, y nunca podré elogiarla lo suficiente. ¡Qué diferencia tan notable entre la hospitalidad generosa, el sincero interés y la franca amistad que encontramos entre los individuos de aquella noble raza, y la parsimonia y el egoísmo feroz y brutal del salvaje africano!."

"(...) en ninguna otra ocasión están estos indígenas tan serios ni tan absortos con la tarea que se proponen. Se forma un círculo, y en medio del círculo permanece un hombre de pie, cantando en solitario mientras los demás le corean a media voz. Balancean el cuerpo con lentitud, levantando los pies alternativamente, como los de un obrero que maneja una grúa, y en el último tiempo del periodo musical todos los bailarines hieren el suelo con sus pies, siendo tan elevado entre ellos el sentido del ritmo que los doscientos talones no hacen oír más que un solo golpe."
"Mi estado, a decir verdad, no podía ser peor. Estaba más muerto que vivo y sólo con gran trabajo podía soportar el movimiento que imprimían los porteadores a mi hamaca."

"La puesta del sol es en la Tierra de la Luna un espectáculo verdaderamente delicioso. La brisa, llena de frescura, se esparce en ondas embalsamadas como si fuese producida por un inmenso abanico. El cielo transparente es de una pureza perfecta, los vapores densos, inmóviles en la región superior de la atmósfera, se revisten de púrpura y oro, y la tinta rosada del sol poniente es reflejada por todos los accidentes el paisaje."

"Nada más encantador que este primer aspecto del lago Tanganica, apaciblemente recostado en el seno de las montañas, calentando sus aguas bajo el influjo de los ardientes rayos del sol de los trópicos. Veíamos a nuestros pies desfiladeros y barrancos de aspecto salvaje, por los cuales trepaba trabajosamente el sendero, y en lo profundo de estos precipicios, una estrecha franja de color verde esmeralda, que no se marchita jamás, y luego una cinta de arena blanca con reflejos dorados, orlada de cañaverales y desgarrada por las olas.
Más allá de esta línea de verdor, el lago extiende sus aguas azuladas por una superficie mayor de cincuenta kilómetros e inferior a sesenta, que el ligero viento del este llena de blancos copos de espuma. Una elevada muralla del color gris del hierro destaca en la línea del horizonte su descarnada silueta sobre un cielo profundo, cruzado por livianos vapores, y deja ver entre sus desgarramientos, colinas marcadas por un tono más oscuro y de cima redondeada, que parecen sumergir sus vertientes en las aguas del lago. Fue aquello un verdadero delirio para el alma y un vértigo para los ojos. Lo olvidé todo, absolutamente todo, peligros, fatigas, enfermedades e incertidumbres del regreso. Confieso sinceramente que hubiera aceptado el doble de los males que hasta allí habíamos tenido que sufrir."


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