Feria de Abril: la fiesta de Sevilla

Feria de Abril: la fiesta de Sevilla

La Feria de Abril de Sevilla es el acontecimiento festivo más importante de la ciudad, y uno de los más alegres y llamativos de toda España. Este evento, que se celebra anualmente en el mes de abril, convierte a Sevilla en el centro de todas las miradas y de todo el interés por poseer una de las mejores ferias del mundo donde la cultura y tradiciones sevillanas son la principal atracción.

Escribe: Administrador
publicado

 
 

Sevilla, España. Una feria trasformada en fiesta

De todas las fiestas que Sevilla ha llegado a celebrar, la Feria de Abril es por muchas razones, la que más arraigo popular ha tenido. Hubo un tiempo en que Sevilla tenía carnavales, pero quizás la ironía jocosa no forma parte del carácter sevillano como llega a hacerlo en Cádiz, donde se convierte en una obra de arte de imposible superación.

La Feria es una mezcla de las mejores cualidades sevillanas y muestras de su entrañable cultura que es parte de la cultura de toda España. Los toros son infaltables, pero también lo son el baile y la música, acompañados por una gastronomía mediterránea de vino y tapas (tentempié con el que se acompañan los tragos en las tabernas y bares españoles). Pero esto apenas habla de costumbres cotidianas. La Feria de Sevilla es mucho más que eso: es una semana fuera del almanaque donde todo es válido. El espíritu sevillano recorre las calles con la voluptuosidad de una fiesta que pareciera ser la última, y que deja durante el resto del año un sabor dulce y las ansias de volver a festejar exageradamente, tirando la casa por la ventana y olvidándose de las preocupaciones diarias.

Siempre habrá un lunes de resaca en el que lamentarse de lo inconscientes que hemos sido, y siempre habrá un lunes de alumbrado en el que olvidar el lunes de resaca del año anterior y todos los días siguientes hasta entonces.

El rey Alfonso X había concedido a Sevilla la celebración de dos ferias, dos mercados prometedores por estar libres de impuestos para sus transacciones. Una de las ferias se celebraba en primavera y otra en otoño. Pero esta tradición desapareció en el siglo XVII a consecuencia de la decadencia que en Sevilla habían provocado las continuas inundaciones y las epidemias, sobre todo la de la peste de 1649. En el siglo XVIII las corridas de toros ya reunían un número importante de personas que glorificaban la figura del matador por ser una persona generalmente de humildes recursos que triunfaba en el ruedo. Esto provoca en la sociedad una transformación de sus valores, haciendo que reaccione ante la adversidad. El matador es un héroe, y como tal, hay que intentar imitarlo. Esta transformación social fue el primer paso para que la creciente burguesía decidiera rescatar las viejas tradiciones, e impulsar un gran mercado donde los negociantes pudieran celebrar sus satisfactorios tratos.

En 1847 el catalán Narciso Bonaplata y el vasco Jose María Ybarra, concejales del Ayuntamiento, peticionaron ante la reina Isabel II la instauración en Sevilla de una Feria de Ganado de tres días de duración en el Prado de San Sebastián. Se trataba de una exposición de ganaderías donde los ganaderos compraban y vendían reses y caballos, aperos, y todo lo referente a este rubro.

La feria se llevó a cabo con gran alegría y en ella apareció la figura del feriante, que permanecía durante veinticuatro horas cuidando los materiales que vendían, animando sus coches con lo mejor que tenían y presumiendo de los buenos vinos de sus tierras o de lo bien que cocinaban sus mujeres. Estas personas llevaban a sus familias con ellos con lo que la animación siempre era constante. De ello se dieron cuenta los sevillanos que frecuentaban la feria, y este aire animado pronto atrajo gran número de personas que pasaran por allí simplemente a disfrutar un tapeo y a bailar con una gitana guapa.

En Sevilla no había ninguna fiesta popular que se celebrara la Resurrección tras la Semana Santa, sin embargo el pueblo sevillano comenzó a vincular este evento religioso con la Feria de Ganado, que muy pronto quedó en segundo plano para dejar paso a una celebración que cada año se volvía más pomposa. Las parcelas en las que los ganaderos realizaban sus tratos fueron llenándose de toldos para proteger a los feriantes de las inclemencias del sol y de la lluvia. Y bajo los toldos unas mesas y unas sillas donde descansar. Y al lado de las mesas y sillas, una cocina y un barril de vino, lo que conforman ahora parte del escenario de la Feria de Abril.

Despliegue de sabores y cultura

La Feria de Abril de Sevilla posee ciertos rasgos característicos que la hacen única. Desde el baile hasta los atuendos, todo es un despliegue inconfundible de la cultura sevillana que asombra a los turistas de todo el mundo que visitan la ciudad año a año. Cada espectáculo tiene su historia y sus particularidades que es bueno conocer de antemano para poder vivir esta fiesta desde adentro.

• Paseo de Caballos

El paseo de caballos es una de las principales atracciones de evento. Desde las 12 de la mañana hasta las 8 de la tarde, los enganches y caballistas pasean por el circuito que el Ayuntamiento de Sevilla tiene establecido desde hace años en sus ordenanzas municipales al respecto, comenzando en la calle Costillares el recorrido principal.

Este espectáculo tiene sus orígenes en los comienzos de la feria, cuando los burgueses, ganaderos y feriantes llegaban en coches a caballos o en carruajes tirados por mulas, que era el transporte de la época. Con la aparición del automóvil, el enganche de caballos entró en decadencia hasta que 1983 surgió el Real Club de Enganches de Andalucía, que luchó por la recuperación de estos carruajes, siendo muestra de su esfuerzo la exhibición de carruajes que se realiza cada año, desde 1984, en la Real Maestranza, donde se pueden ver los distintos tipos de enganches que se observan en la Feria de Abril.

Los jinetes y las amazonas se encargan de poner el punto de color al paseo de caballos con sus tradicionales atuendos, mientras el público puede disfrutar de la belleza de los carruajes, paseando en ellos o sencillamente viéndolos pasar desde la caseta.

La Caseta

La caseta no es más que una estructura de metal cubierta por una lona dispuesta en el albero del Real. En apenas unos 30 metros cuadrados la caseta se suele dividir en dos secciones. La primera es la que está a la vista de todo el que pasea por las calles toreras, donde se disponen las mesas y sillas en las que los clientes degustan las mejores tapas y la mejor manzanilla, para apagar la sed que el calor produce en las gargantas. A determinada hora, pasado el tiempo de la comida, las mesas se retiran para dejar lugar al baile y el cante.

Tras ese escaparate que incita a que la gente entre, se encuentra el secreto mejor guardado de la caseta, la trastienda. En ella se dispone una barra de metal, los camareros (en ocasiones auténticos dueños de la caseta) y la mujer del camarero, que es la que prepara el manjar del día. Es allí, en definitiva donde la gente está más cerca, donde el trato es más íntimo y sincero, donde se va preparando la noche. Cuando llueve, la caseta es una bendición y la gente toma posiciones para pasar la tarde y de allí no se mueve.

La caseta consta de uno o varios módulos. Las hay enormes y las hay pequeñas, de varios tipos y colores. Pero en todas resuena la música, ya sea que hayan contratado algún cantor o que cuenten con un equipo de música, pero las más divertidas se nutren en el cante con la espontaneidad de los socios más jóvenes que se aprenden todas las sevillanas habidas y por haber.

Para acceder a la caseta es imprescindible haber trabado amistad con algún socio que le invite, aunque también existen casetas públicas, llamadas Casetas de Distritos, donde el acceso es libre.

Las Sevillanas


Todos esperan el momento del baile desde el inicio de la feria. Es que las sevillanas, el baile típico de Sevilla, son de lo más alegre y movido. Pero no se dejen apabullar por la experiencia de los bailarines autóctonos, ustedes también podrán bailar y tomar rápidas lecciones de sevillanas en las casetas de la feria, lo único que deben hacer es copiar el movimiento de los expertos y luego sentir el ritmo y dejarse llevar para que los sevillanos no digan "ese es de academia", comentario que se refiere a los que bailan mecánicamente, sin arte ni emoción, que a veces puede ser incluso peyorativo.

A parte de su alto contenido sensual, las sevillanas suelen ser un espectáculo en el que se elogia a la mujer, a su cuerpo, sus movimientos y su carácter. Por eso es la mujer la protagonista del baile y por esto también es que el bailar puede ser entre un hombre y una mujer o entre mujeres. Muy poca gente se niega a bailar en la Feria, y esta es una buena oportunidad para conocer personas y adentrarse en las costumbres sevillanas: vivir la fiesta desde adentro.

Degustaciones culinarias en la Feria de Abril

Hay dos cosas realmente típicas en la Feria cuando se menciona la comida. Una de ellas es la noche del "pescaito", una cena sólo para los socios de las casetas que se celebra el lunes para recibir la fiesta y confraternizar entre ellos. Esta cena suele durar hasta un poco después del "alumbrao" de la portada y el Real, que es alrededor de la medianoche, siendo por ello el acceso a las casetas restringido. Las personas que no son socios de una caseta suelen esperar en los alrededores hasta que el acceso a las casetas queda más liberado.

Los buelos o los churros, a elección del consumidor, son otra de las tradiciones del feriante. Una vez que emprendemos el viaje de retorno, lo usual es parar en los puestos de bueñuelos que se encuentran en la calle Manolo Vázquez, muy cerca de la parada de autobuses, o llegar hasta uno de los múltiples puestos de churros que se encuentran de la Feria al centro de la ciudad. También es muy común detenerse en una taberna o bar y tomar unos tragos antes de ir a dormir, acompañados por unas tapas, queso, jamón serrano, papas fritas, aceitunas aliñadas y buena compañía.

Los trajes de la Feria de Sevilla

En la Feria de Sevilla lo más importante son las mujeres, ataviadas con un traje que más que vestir, presenta a la mujer realzando toda su belleza y encanto. Los volantes de los trajes crean una ilusión óptica que hace que tan sólo al caminar, la gitana parezca estar bailando.

Realmente, los trajes de gitana han ido cambiando a medida que pasaban los años. En su origen, se trataba de una imitación de los que las mujeres de los arrieros llevaban en la antigua feria de ganado que dio origen a la fiesta. Las señoras de los compradores las imitaron, en buena lógica, para librarse de las inclemencias del sol, con unos trajes más apropiados al campo. Pero con los años, al convertirse la feria en fiesta, se llegó a crear un arte nuevo en el vestir y en el diseño.

Hoy día, aún inspirados en aquellos antiguos trajes, la utilidad de los mismos ha dejado paso a la belleza y al colorido que hacen que cualquier paseo por el Real sea entretenido y agradable a la vista.

El traje de gitana se compone básicamente de un cuerpo muy entallado para marcar la silueta femenina. Ese cuerpo irá adornado con unos volantes en las mangas (que serán de clavel o de farol) y en la falda del vestido. Pueden ser de lunares o de un sólo color, aunque también se suelen ver estampados.

Los volantes pueden ser de dos clases: al hilo (fruncidos), o de capa y su número fue cambiando con los años. Para adornar el traje las sevillanas usan el mantoncillo, un pico de seda adornado con flecos que pueden ser hechos a mano.

Así las variaciones volantes, estampas y complementos generan un impresionante abanico de colores que compone gran parte del encanto del atractivo de la Feria.

Las delicias gastronómicas, canciones y guitarras y se combinan con guapas mujeres, flores coloridas, desfiles de caballos, bebidas y el extraño aire de camaradería de una semana entera de festejos que generan un evento hecho y celebrado exclusivamente para la diversión. Seguramente hay muchas razones para conocer Sevilla, pero sin lugar a dudas esta es la mejor.

La guía de la Feria de Abril en Sevilla:

  • Fechas: Del 12 al 17 de Abril en la ciudad de Sevilla (Andalucía), en España. 
  • Lugares: Desde el año 1972, el evento se viene realizando en el Barrio de los Remedios, sin embargo debido al gran pedido de casetas, es probable que en abril las autoridades decidan mover la feria a los terrenos del Charco de la Pava, junto al Río Guadalquivir. 
  • Eventos con niños: El evento es para toda la familia y hay espectáculos especialmente dedicado al público infantil. Por la noche la feria es de los jóvenes y es posible que no sea del todo adecuado pasear con niños. 
  • Movilidad: Lo recomendable para acceder a la Feria es el transporte público, pero si usas tu coche los aparcamientos vigilados están perfectamente indicados y se localizan en los terrenos colindantes con la Feria. Los aparcamientos habilitados tienen capacidad para 20.000 vehículos. 
  • Entradas: El evento es totalmente gratuito. 
  • Oficinas de Turismo: Para más información puede contactarse con la Oficina de Turismo en Av. de la Constitución 21 B, o con el Consorcio Turismo de Sevilla en el Pabellón Real Plaza de América. 


Buscar artículos sobre...