James Cook

James Cook: el explorador de los mares

Luego de pasar una infancia difícil y de tener que valerse por si mismo a muy temprana edad, James Cook descubre su pasión por la navegación casi por casualidad, pero una vez que se subió a un barco, su vida, y la de muchas otras personas, cambió para siempre. Navegante infatigable, explorador y cartógrafo de gran talento, Cook quedó en la historia como el descubridor más importante entre los británicos, su tierra natal. Conoce el derrotero y la historia de este navegante fuera de serie.

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Instinto navegante

James CookNació el 27 de octubre de 1728 en una pequeña aldea de Yorkshire llamada Marton. Su familia se mudó enseguida a Great Ayton, donde el padre construyó una casa que en la actualidad ha sido trasladada, piedra a piedra, a unos jardines públicos de Melbourne, en Australia. En la escuela de Great Ayton mostró talento y predisposición para el dibujo, pero su educación se vio interrumpida por la necesidad de ganarse la vida. La suya era una familia modesta, y su padre lo colocó como aprendiz en la tienda de alimentación que un tal Señor Sanderson tenía en Staithes.

En 1745, obtuvo trabajo como aprendiz en una empresa naviera, y así entró en contacto con el mar y los barcos, que habrían de ser su gran pasión. Más tarde, se enroló como marinero en la Armada británica, embarcando en la Eagle. El Comandante Palliser se fijó enseguida en sus aptitudes, siendo ascendido prontamente a contramaestre; mandando las balandras Grampus y Garland.

Sus habilidades para el oficio en el duro Mar del Norte le valieron que a los veintisiete años se le ofreciera el mando de un barco. Pero el joven Cook decidió ingresar como voluntario en la Armada Real, donde hizo una brillante carrera.

En 1759 el Almirantazgo le confirmó en su título de patrón, destinándole a la fragata Mercury perteneciente a la división enviada a cooperar con el general Wolfe al bloqueo de Quebec, siendo ascendido a Sargento. Practicó importantes sondeos en el río San Lorenzo, a la vista de la escuadra francesa; dirigió los botes de la división en el ataque de Montmorency y también el desembarco de las tropas para el asalto en las alturas de Abraham.

Cuando pasó destinado al buque insignia Northumberland, aprovechó el descanso para estudiar matemáticas y astronomía. En 1762 regresó a Inglaterra y contrajo matrimonio con Isabel Batts. Las caras y observaciones que Cook había hecho de Terranova y del Labrador, publicadas en ocho mapas en 1776-78, llamaron la atención de la Real Sociedad, así como la observación que realizó de un eclipse de sol en agosto de 1766, que publicó en los Philosophical Transactions, que aumentó aún más su reputación.

Cook había ascendido en la Marina Real y tras ganarse una gran distinción como guardián del San Lorenzo y de la costa del Labrador y de Terranova, en 1768 fue seleccionado por la Royal Society para observar el tránsito de Venus en los mares del sur, y para descifrar el enigma de la Terra Australis. Cook zarpó de Inglaterra a bordo del Endeavour, en el verano de 1768, con una tripulación que incluía al botánico, y posterior animador del viaje africano, Joseph Banks. Se dieron instrucciones a Cook para que fuera primero a Tahití, donde se tenía que observar el paso de Venus por el disco solar el 3 de junio de 1769, para continuar luego en dirección sur en latitud 40º S a la búsqueda del supuesto continente del sur.

El Transitar de Venus

James CookLas gaviotas se arremolinan allá arriba, chillando. Los olores de la ciudad, flotando desde Plymouth, a través del barco, empujando al aire salobre. Las velas tensas y desplegadas. El viento había cambiado y era hora de partir.

El 12 de Agosto de 1768, el velero de Su Majestad, Endeavour, salió del Puerto, con el Teniente James Cook al frente, con destino a Tahití. La isla había sido “descubierta” por los europeos hacia solo un año antes en el Pacífico del Sur, una parte de la Tierra tan poco explorada que los creadores de mapas no podían ponerse de acuerdo si se encontraba ahí un continente gigante o no. Cook podría haber estado yendo igual a la Luna que a Marte. Tenía que conducir a través de miles de kilómetros de mar abierto sin tener nada como un GPS o ni siquiera un buen reloj de pulso para controlar el tiempo de la navegación, para encontrar una pequeña mancha de tierra de sólo 32 kilómetros de ancho. En su camino, podrían presentarse (y de hecho lo hicieron) tormentas peligrosas sin ningún aviso. Formas de vida desconocidas le esperaban en las aguas del océano. Cook consideraba que la mitad de su tripulación podría perecer.

Valía la pena, pensó, observar un tránsito de Venus.

"A las 2 pm. nos hicimos a la mar llevando a bordo 94 personas”, anotó Cook en su bitácora. El joven naturalista del barco, Joseph Banks era más romántico: “Hemos salido de Europa y solo el cielo sabe por cuanto tiempo, quizá para siempre”, escribió.

James CookSu misión era alcanzar la isla de Tahití antes de Junio de 1769, establecerse entre los isleños y construir un observatorio astronómico. Cook y su tripulación observarían a Venus cruzar a través de la superficie del Sol y haciendo esto podrían medir el tamaño del sistema solar. O al menos eso era lo que esperaba la Academia Real de Inglaterra, que fue quien patrocinó el viaje.

El tamaño del sistema solar era uno de los misterios principales de la ciencia del siglo XVIII, tanto como la naturaleza de la materia y la energía oscuras son hoy en día. En la época de Cook los astrónomos conocían que eran seis planetas en órbita alrededor del Sol (Urano, Neptuno y Plutón no habían sido descubiertos aún) y conocían el espaciamiento relativo de esos planetas. Júpiter, por ejemplo, se encuentra 5 veces más lejos del Sol, que la Tierra. Pero ¿qué tanto es eso en kilómetros? Las distancias absolutas eran desconocidas.

Venus era la clave. Edmund Halley se dio cuenta de esto en 1716. Visto desde la Tierra, Venus ocasionalmente cruza la cara del Sol. Se parece a un disco negro navegando lentamente entremedio de las verdaderas manchas solares. Anotando el comienzo y los tiempos de paro del tránsito desde localidades muy distantes entre sí en la Tierra, Halley razonó que los astrónomos podrían calcular la distancia de Venus utilizando los principios de paralaje. La escala del resto del sistema solar seguiría a continuación.

Pero existía un problema. Los tránsitos de Venus son poco comunes. Vienen por pares, con 8 años de separación y separados aproximadamente 120 años. El propio Halley nunca viviría para ver uno por sí mismo. Un equipo internacional trató de medir un tránsito de Venus en 1761, pero el tiempo y otros factores echaron a perder la mayor parte de los datos. Si Cook y otros fallaban en 1769, cada astrónomo de la Tierra estaría muerto antes de que se presentase la siguiente oportunidad en 1874.

La expedición de Cook es comparada muy a menudo con una misión espacial. “El Endeavour no solo iba en un viaje de descubrimiento”, escribe Tony Horwitz en el diario de viajes de Cook Blue Latitudes, 'era también un laboratorio para probar las últimas teorías y tecnologías, similar a las naves espaciales de hoy en día”.

En particular, la tripulación del Endeavour iba a ser conejillos de indias en la lucha de la Marina, respecto del “azote de los mares”, el escorbuto. El cuerpo humano puede almacenar la vitamina C necesaria para solo seis semanas y cuando se termina los marineros experimentan lasitud, encías que se desintegran y hemorragias. Algunos barcos del siglo 18 perdieron más de la mitad de sus tripulaciones por culpa del escorbuto. Cook llevó una variedad de comidas experimentales a bordo, alimentando a su tripulación con cosas como chucrut o malta sin fermentar. Cualquiera que se rehusara a comerlo era azotado. De hecho, Cook, azotó a uno de cada cinco en su tripulación, algo por lo demás normal en esos días de acuerdo con Horwitz.

James CookPara cuando Cook llegó a Tahití en 1769, ya había estado navegando hacia el oeste por 8 meses – casi tanto como los modernos astronautas pasarían en ruta a Marte. Se perdieron cinco tripulantes cuando el velero le dio la vuelta al tormentoso Cabo de Hornos y otro marinero desesperado se arrojó por la borda durante las 10 semanas que siguieron en el camino por el Pacífico. El Endeavour era totalmente vulnerable a medida que se dirigía hacia Tahití.

No existía contacto con el “Control de Misión”, no existían imágenes de satélite para avisar de las posibles tormentas que se acercaban, no había ayuda de ninguna clase. Cook navegaba usando relojes de arena y cuerdas anudadas para medir la velocidad del velero y un sextante y un almanaque para estimar la posición del Endeavour por las estrellas. Era traicionero y peligroso.

Sorprendentemente llegaron casi intactos el 13 de Abril de 1769, casi dos meses antes del tránsito. 'En esos momentos teníamos muy pocos hombres en la lista de enfermos… el menú del barco había sido muy saludable, debiéndose principalmente al chucrut” escribió Cook.

No es extraño que Cook y Banks tuvieran tan pocas cosas que decir acerca del tránsito cuando finalmente sucedió el 3 de Junio del 1769. El pequeño disco negro de Venus, que sólo podía ser visto pasar por el cegador sol a través de telescopios especiales llevados desde Inglaterra, no pudo realmente competir con el propio Tahití.

Las anotaciones en la bitácora de Banks en el día del tránsito consisten de 622 palabras; menos de 100 se refieren a Venus. Principalmente hizo la crónica del desayuno-reunión con Tarróa, el Rey de la Isla y de su hermana Nuna, más tarde durante el día, una visita de “tres bellísimas mujeres”. De Venus, él dice, “fuí con mis compañeros al Observatorio llevando conmigo a Tarróa, Nuna y algunos de los sirvientes del jefe; a ellos les mostramos el planeta sobre el sol y les hicimos comprender que habíamos ido a propósito para verlo. Después de esto se regresaron y yo con ellos”. Punto. Si el Rey o el propio Banks se impresionaron, jamás lo dijo.

James Cook

Cook se expandió un poco más: “Este día se mostró tan favorable para nuestro propósito como pudiéramos haberlo deseado, ni una nube se veía… y el aire estaba perfectamente claro, de modo que tuvimos todas las ventajas que podríamos desear para la Observación durante todo el paso del Planeta Venus por encima del disco del Sol: pudimos distinguir una atmósfera o sombra oscura redonda del Planeta que perturbó los tiempos de contacto, particularmente los dos internos”.

La "sombra oscura alrededor del cuerpo del Planeta” fue un problema. La intensa luz solar que se filtraba a través de la atmósfera de Venus cubrió de rayas el borde del disco y disminuyó la precisión con la cual Cook podía tomar el tiempo del tránsito. Por esta razón, sus mediciones discreparon con las del astrónomo del barco Charles Green, quien observó el tránsito junto a Cook, por espacio de 42 segundos.

Cook y Green observaron también el “efecto de la gota negra”. Cuando Venus se encuentra cerca del extremo del Sol – el momento crítico para tomar el tiempo del tránsito – el espacio negro más allá del extremo del Sol parece alcanzar y tocar al planeta. Se puede representar el efecto de la gota negra con sus dedos índice y pulgar: Mantenga los dos frente a uno de sus ojos y acerque la distancia entre ellos. Justo antes de que se toquen, un puente sombreado surgirá en el hueco. Esto es sencillamente el resultado de cómo dos gradientes borrosos de brillante a oscuro se suman conjuntamente. El efecto de la gota negra, al igual que lo borroso de la atmósfera de Venus, hicieron difícil decir cuando comenzó y cuando terminó el tránsito.

Esto fue un problema para los observadores en otras partes también, no sólo para Cook en Tahití. De hecho, cuando todo estaba dicho y echo, las observaciones del tránsito de Venus de 1769 desde 76 lugares alrededor del mundo, incluido el de Cook, no fueron lo suficientemente precisos para establecer la escala del sistema solar. Los astrónomos no lograron esto sino hasta el siglo 19 cuando utilizaron fotografía para grabar el siguiente par de tránsitos.

Cook no se entretendría con estos asuntos; había mucha más exploración que ser llevada a cabo. Las órdenes secretas de la Marina le habían dado instrucciones para dejar la isla cuando se terminase el tránsito y “buscar entre Tahití y Nueva Zelanda a un continente o tierra de mayor extensión”.

James CookGran parte del año siguiente, el Endeavour y su tripulación recorrieron el Pacífico del Sur, en busca de un continente que algunos científicos del siglo 18 reclamaban como indispensable para balancear las grandes masas de tierra del hemisferio norte. En un momento dado estuvieron sin ver tierra por espacio de dos meses. Pero la terra australis incógnita, la desconocida “tierra del sur”, no existía, tal y como lo sospechó Cook.

Por el camino Cook se encontró con los encarnizados Maoríes de Nueva Zelanda y los aborígenes de Australia (los encuentros de ambas razas se lamentaría en años posteriores), exploró miles de kilómetros de costas de NZ, y de Australia y tuvo una casi desastrosa colisión con el arrecife de la Gran Barrera.

El 11 de Julio de 1771, Cook regresó a Deal en Inglaterra. La tripulación superviviente del Endeavour había circunnavegado el globo, catalogado miles de especies de plantas, insectos y animales, habían encontrado nuevas (para ellos) razas de gente y buscado grandes continentes. Fue una aventura épica. 

Viaje al sur del sur

Luego de Tahití, se dirigió a las islas Sociedad a las que dio nombre, y luego, al fracasar su intento de encontrar un nuevo continente, navegó en dirección sur hasta llegar a Nueva Zelanda. Circunnavegó las dos islas dibujando la figura de un ocho con lo que demostró que no se trataba de una sola isla y que no estaba unida a Australia.

James CookCruzó también el estrecho que separa las dos islas mayores y que lleva hoy su nombre. Luego pasó a la costa oriental de Australia, que cartografió y a la que bautizó como Nueva Gales del Sur, además de izar la bandera británica en este territorio. Antes de regresar, navegó así mismo entre las islas de Java y Sumatra y demostró así que eran dos bloques de tierra separados. Un hecho de suma importancia en este viaje fue que ningún hombre de su tripulación murió de escorbuto, afección que había diezmado muchas expediciones marítimas anteriores. Ello se debió a una especial preocupación de Cook por mejorar las condiciones de higiene y la dieta de sus subordinados durante el viaje, en la que incluyó los cítricos como preventivos de la enfermedad, según un descubrimiento del médico inglés Lind.

Los importantes descubrimientos geográficos obtenidos en este notable viaje, merecieron la aprobación general, y dos meses después recibía la orden de preparar una nueva expedición para el descubrimiento de la imaginaria Terra Australis Incognita.

Una vez en Inglaterra, fue promovido a comandante y presentado al rey Jorge III. En 1772, partió al mando de la nave Resolution en busca de la Terra Australis, un continente del cual se pensaba que Australia era sólo una parte. Lo secundaba otro barco, el Adventure. Navegó rumbo sur hasta la Antártida y el 16 de enero de 1773 consiguió atravesar el círculo antártico. Luego llegó a las islas que hoy llevan su nombre (a las que él denominó Hervey), y al año siguiente alcanzó las islas Vanuatu, las Marquesas y la isla de Pascua. De regreso, descubrió las islas Sandwich del Sur y las Georgias del Sur. Esta expedición demostró que no existía tal continente austral, sino la masa de hielo antártica.

Tras ser ascendido a Capitán de Navío por la campaña que se inició en el Antártico, y que finalizó el 30 de julio de 1775, se le destinó al hospital de Greenwich siendo elegido miembro de la Sociedad Real, y conferida la medalla de oro destinada a la mejor Memoria del año sobre navegación práctica. En esta memoria daba una minuciosa relación del excelente método que había adoptado para conservar la salud de sus tripulaciones, resultado de sus investigaciones sobre la naturaleza y uso de los antiescorbúticos.

Buscando un paso por el norte

James CookOfrecida por el parlamento una recompensa de 20.000 libras al que descubriese un paso al NO., Cook se brindó a tomar el mando de una expedición con el objeto de cerciorarse de la posibilidad de tal descubrimiento. En 1776 haciendo una tentativa por el estrecho de Bering, salió de Plymouth con la Resolution y la Discovery, ésta última mandada por el capitán Clerke. Después de remontar hasta los 65º de latitud norte, con el objeto de hallar un paso al Atlántico, determinó invernar en el Pacífico ecuatorial, descubriendo algunos pequeños grupos de islas. Después navegó hacia el archipiélago de los Amigos, haciendo un crucero de algunos meses. En enero de 1778 puso proa nuevamente hacia el norte, y en la travesía descubrió y circunnavegó las islas Sándwich, a las que dio este nombre en honor del conde de Sándwich.

Ganó la costa de América del Norte a los 44º 33' en marzo y, no encontrando pasaje a través de ella, ancló en el país de Vancouver, situado en el estrecho de Nutka, que exploró, lo mismo que los de Prince, William y Hooks-Inled, e hizo rumbo al estrecho de Bering, llegando a principios de la primavera de 1778, siendo detenido por una infranqueable barrera de hielo, que le obligó a retroceder a Haway, anclando en la bahía de Karakakua.

Habiendo reconocido cuidadosamente el grupo de las Aleutianas, y determinado el punto más occidental de América, y su distancia, llegó a la punta conocida con el nombre que él le dio de Cabo del Hielo el 18 de agosto de 1778, y, a últimos del mes, ordenó la retirada ante la imposibilidad de mayor avance. De regreso a las Sándwich, donde quería invernar y prepararse para una nueva tentativa hacia el norte, descubrió la isla Hawaii, la mayor del grupo, y la de Maui. Navegó en aguas de Hawaii durante algunas semanas, y encontró que los isleños eran de apacible natural, pero un tanto inclinados al robo. Durante la noche del 13 de febrero de 1779 fue robado uno de los botes del Discovery, y Cook determinó apoderarse de la persona del Rey y retenerle prisionero hasta que la embarcación fuese restituida o se le diese completa satisfacción.

Con un teniente y nueve hombres desembarcó en la playa el 14 de febrero. Consiguió conducir al Rey hasta la proximidad del bote, pero allí le asaltó cierto recelo y se negó a embarcar. Sus mujeres, que estaban junto a él, comenzaron a lamentarse, y un disparo, hecho para intimidar la vuelta de una canoa que dejaba la bahía, mató desgraciadamente a un jefe. Los naturales del lugar, llenos de furor, se precipitaron sobre Cook y sus hombres. Cuatro de los marineros que corrieron a auxiliarle fueron muertos inmediatamente; los restantes se replegaron hacia los botes, y Cook, que fue el último en retirarse, cayó abrumado por el número. Siete días después pudieron recuperarse los cuerpos, a los que se dio solemne sepultura en la bahía. El mando de la expedición lo asumió el capitán Clerke.

James Cook

La muerte del capitán Cook produjo un sentimiento general, y el Rey de Inglaterra asignó pensiones de 200 libras esterlinas a la esposa e hijos del gran navegante y explorador, a cada uno de los cuales se le señalaron 25 libras. En 1874 se erigió un obelisco en el lugar donde encontró la muerte.

Pese a haber pasado gran parte de su vida en el mar, tuvo ocasión de formar una familia; a la edad de treinta y cuatro años casó con Elizabeth Batts, matrimonio del que nacieron seis hijos, la mitad de los cuales murieron en la infancia. De los tres hijos restantes, dos fueron marinos.

Cook contribuyó a aclarar la configuración del Pacífico, ganó la batalla del navegante contra el escorbuto gracias a la alimentación adecuada y aportó gran cantidad de conocimientos en muchas áreas del conocimiento gracias a sus métodos científicos.


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