Síndrome Post Vacacional, ¿Qué es y cómo prevenirlo?

Si al regresar de tus vacaciones te sientes desganado, un poco irritable, con problemas para concentrarte, o te notas acelerado, con dolores musculares y por las noches sufres de insomnio, ¡Tranquilo! Estás padeciendo una patología que es cada vez más frecuente: el Síndrome Post Vacacional.

¿En qué consiste? ¿Cuál es la mejor forma de combatirlo? Este artículo te ayudará a evitar que tus vacaciones terminen con un gusto amargo.

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Tal vez, al regresar de tus vacaciones y ante la obligación de retomar la rutina, la cual habías olvidado por unos días, comiences a manifestar un cierto número de molestias que terminan arruinando todo eso que habías logrado: descansar en tus merecidas vacaciones. 
 

¿Qué es el Síndrome Post Vacacional?

El Síndrome Post Vacacional, es una patología que se entiende como un malestar generalizado en el individuo debido a la incapacidad de adaptarse a la rutina laboral tras la finalización de las vacaciones. Entre los que lo padecen, es más común encontrar hombres y mujeres de entre 30 y 45 años, ya que los que están por debajo de esta edad tienen mayor capacidad para adecuarse a estas circunstancias. 
Los síntomas que se generan son tanto psíquicos como físicos: depresión, irritabilidad, cansancio, tristeza, apatía, ansiedad, insomnio, dolores musculares, tensión, nauseas, palpitaciones, taquicardias, sensación de ahogo y problemas de estómago, entre otros. 
 

¿Por qué se produce?

En las vacaciones nuestros horarios cambian. Sin embargo, esto no nos produce stress, ya que al estar de vacaciones, las actividades se vuelven mucho más agradables, aunque tengamos que levantarnos a la madrugada para hacer alguna excursión. Pero al regresar de las vacaciones, somos conscientes de que nuestros horarios estarán condicionados, y la vuelta al trabajo se convierte en un hecho traumático.
También hay que tener en cuenta dos cuestiones: la alimentación y el clima. Durante las vacaciones, solemos tener una alimentación menos estructurada, y al regresar, debemos atenernos a otros horarios a los que ya nos habíamos desacostumbrado.

Los cambios de clima también pueden generar que nuestras defensas bajen y que, como consecuencia, estemos más propensos a los malestares de estos días. 
Este problema no se da en todas las personas con el mismo grado, incluso hay personas que ni lo sufren. Debido a que estamos hablando de una patología psicológica, son hechos sumamente subjetivos. 
La vivencia personal que tengamos con nuestros compañeros de trabajo, la forma en que experimentemos nuestras obligaciones, y la sensación que nos haya quedado después de las vacaciones son los principales argumentos que tenemos que mantener en positivo para no caer en una vuelta a la rutina problemática.
Si bien, lo habitual es que este cuadro se extienda por solo unas semanas, es importante conocer cuáles son las precauciones que hay que tener para evitar un indeseado cierre a nuestras vacaciones
 

¿Cómo prevenir el Síndrome Post Vacacional?

Si tenemos en cuenta estos consejos a la hora de regresar de nuestras vacaciones, podremos vivir de la mejor forma la transición entre el descanso y la vuelta a la actividad: 

  • Organizar la vuelta a casa de modo de no llegar con el tiempo justo. Es recomendable tener como mínimo dos días de adaptación, así podremos retomar al ritmo habitual sin necesidad de un cambio brusco.
  •  Evitar regresar al trabajo un día lunes. Esto ayudará a disminuir el impacto psicológico que genera la primera semana laboral después de las vacaciones.
  •  Siempre que sea posible y que se crea conveniente, repartir el período de vacaciones en dos momentos del año reduce la prolongada espera de las vacaciones, y consecuentemente, el shock que produce la vuelta a la actividad después de un extenso descanso. 
  • Una vez en el trabajo, tenemos que ser conscientes de que necesitamos reincorporarnos a nuestra labor gradualmente. Es decir, no tratemos de abarcar todas las obligaciones desde el primer día, sino que debemos entender que nuestro rendimiento irá aumentando a medida que pasen los días.  
  • Pensar positivamente. En vez de lamentarse por los días que faltan para las próximas vacaciones, es recomendable valorar el tiempo que se estuvo de vacaciones, con la certeza de que ese tiempo nos ayudó a recuperar las energías que tanto necesitábamos recuperar.

El escritor Elbert Hubbard describió muy acertadamente el deseo de todos aquellos que aman descansar: “Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas”. Sin embargo, el hecho que hayamos cumplido con nuestro período de vacaciones no significa que no podamos seguir realizando, en otro grado, los hábitos y actividades que tanto nos gustan.    Podemos disfrutar de los fines de semana con amigos, organizar salidas en la semana después del horario laboral o simplemente, agasajarnos con pequeños placeres. Cada uno sabrá encontrar esas actividades que nos ayudan a alivianar las responsabilidades cotidianas mientras esperamos nuestras próximas vacaciones, ¿Tú, cómo lo haces?


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