Guía para visitar una ciudad caótica

En una ciudad caótica donde la gente camina de a montones, el tránsito es desordenado y ruidoso, los puestos callejeros invaden las aseras, los mercados se abarrotan y parece no haber un metro cuadrado libre en cuadras a la redonda, es fácil que un viajero se sienta desorientado. Aquí te ofrecemos una breve guía para disfrutar de tu viaje y sobrevivir en la jungla de cemento.

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Guía para visitar una ciudad caótica En una ciudad caótica donde la gente camina de a montones, el tránsito es desordenado y ruidoso, los puestos callejeros invaden las aseras, los mercados se abarrotan y parece no haber un metro cuadrado libre en cuadras a la redonda, es fácil que un viajero se sienta desorientado. Aquí te ofrecemos una breve guía para disfrutar de tu viaje y sobrevivir en la jungla de cemento.

Bombay, Nueva Delhi, São Paulo, Shanghai, México DF, Tokyo y Nueva York son algunas de las ciudades más pobladas del mundo, todas con 8 a 14 millones de habitantes. Pero todo lo que tienen de caóticas, lo tienen de interesantes. Son destinos dignos de una visita. Pero... ¿Por dónde empezar?

Ventajas de recorrer una ciudad-monstruo

Es fácil sentirse como una pequeña e ínfima hormiga entre tantas cosas: gente, rascacielos, ruido, movimiento. Las ciudades a gran escala son monstruos que producen un cierto temor. Sin embargo, visitar una gran ciudad tiene muchísimas ventajas. ¿Por qué querrías visitar una? La abundancia es uno de los factores determinantes a la hora de elegir tu próximo destino. A ver...


Oferta cultural

Teatros, cines, espectáculos deportivos y musicales a montones. En una ciudad caótica es difícil elegir qué ver: ¡Hay tanto! Si eres amante de la cultura te sentirás como un niño en una juguetería y será cuestión de minutos para organizar un gran itinerario de eventos interesantes a los que querrás asistir.

Cosmopolita

Las ciudades más grandes del mundo fueron, son y siempre serán el destino de grandes oleadas de inmigrantes que traen consigo costumbres y saberes muy diferentes. Así se generan sociedades cosmopolitas, donde se distinguen rasgos de otras culturas, que se mezclan con la local y la enriquecen. Visitar una ciudad cosmopolita nos da la posibilidad de recorrer muchas naciones en una, vecindarios donde uno podría asegurar estar en otro país, tal como sucede en Nueva York al recorrer Little Italy –el barrio italiano– o China Town –el barrio chino–.

Contrastes

Si en una ciudad medianamente pequeña existen zonas de edificios, otras residenciales y algunas más comerciales, imagínate lo que puede suceder en una ciudad gigante, donde los contrastes son aún mayores. Los centros neurálgicos de la ciudad suelen fraccionarse con una porción dedicada a edificios de oficinas, otra con edificios históricos y otra más con espacio para la cultura... También verás manzanas enteras destinadas a espectáculos y otras con una gran concentración de bares, pubs y restaurantes. Las grandes ciudades amplían la oferta casi sin límites, con muchísimas alternativas para armar un itinerario de paseos recreativos muy interesantes y contrastantes.

Oferta gastronómica

Cuantos más habitantes tenga una ciudad, mayor serán tus chances de encontrarte con una oferta gastronómica sorprendente, tanto local como internacional. Si eres amante de la gastronomía, ten por seguro que en una gran ciudad podrás probar de todo y ponerte muy exquisito. No te quedes únicamente con los restaurantes, prueba (si el agua de la ciudad es potable) en los puestos callejeros. Allí está la verdadera cocina de un pueblo, la más tradicional y la más económica.

Compras

Verás que existen zonas con tiendas de alto nivel, otras donde el precio y la calidad es de nivel medio y hasta zonas con ventas mayoristas para comprar a un precio bajísimo y en cantidad. También tienes la ventaja de los grandes y modernos centros comerciales, donde puedes hacer todas tus compras en un mismo sitio, comer y hasta ir al cine. Si prefieres hacer de las compras una salida cultural, puedes visitar los mercados tradicionales, incluso las ferias suelen ser un excelente sitio para comprar y conocer más sobre la otra cultura.

10 tips para que el monstruo no te debore

  • Mapa: Lleva siempre contigo un mapa detallado de la ciudad. Marca las áreas donde quieras moverte, los sitios específicos que piensas visitar y la ubicación de tu alojamiento.
  • Seguridad: En las ciudades más caóticas el delito es moneda corriente. Debes ser precavido y estar alerta, sin llegar a ponerte paranoico. Con los cuidados mínimos estará bien. De todos modos, pide recomendaciones sobre en qué zonas te conviene pasear y cuáles deberías evitar.
  • Camino al hotel: Siempre lleva contigo la dirección de tu alojamiento y dinero suficiente como para poder tomar un taxi en caso de que te pierdas. Imagínate el disgusto que podrías tener si las cosas salen mal y no sabes dónde te encuentras...
  • Transporte: Hazte amigo del metro. Consigue alguna guía o callejero y aprende a moverte solo por la ciudad viajando en metro, tren o tranvía. Estos sistemas de transporte tienen dos ventajas: estaciones fijas bien marcadas y horarios. Es bastante difícil perderse en el metro, salvo que hagas alguna combinación entre líneas. ¡Pero con un buen callejero reduces las chances de perderte a cero!
  • Paradas de bus y taxis: Hay ciudades donde los taxis no pueden detenerse en cualquier sitio y otras donde directamente no existen paradas de taxis. Lo mismo sucede con los buses... Realmente te sorprendería la cantidad de tiempo que pierden algunos viajeros buscando este tipo de paradas o asumiendo que pueden detener un taxi en cualquier lugar. Es un dato que es bueno averiguar para saber cómo manejarte con estos transportes.
  • Guía de espectáculos: No existen posibilidades de que una ciudad con más de 8 millones de personas no tenga una página web o una guía impresa con un calendario de eventos y espectáculos. Consigue una (¡Tómatelo como un deber!) y planifica tus salidas reservando los boletos con anticipación.
  • Acota tu itinerario: Lo más difícil en una ciudad de grandes dimensiones y miles de cosas por visitar es decidir qué hacer en los pocos días que tenemos. Haz un listado de todas las cosas que no te puedes perder: paseos, espectáculos, sitios para comer, parques... en fin, todo lo que te ha parecido imperdible. Ahora viene lo más difícil: acotar el itinerario para tener como mucho de dos a tres paseos por día. ¿Qué ganamos? Dos cosas: no morir de agotamiento y dejar un espacio reservado para cosas que vayan surgiendo durante el viaje
  • Stop viajero: No te dejes llevar por el caos y el trajín de la ciudad. Detenerte en alguno de tus paseos a tomar un café te puede enseñar mucho de cómo vive la gente del lugar. Haz una parada, descansa, disfruta. Unos minutos de relax te ayudarán a ver todo desde otra perspectiva.
  • ¿Qué es normal y qué no lo es?: Si estás en el exterior, en un sitio ajeno a tu cultura, te recomiendo que aprendas un poco cuáles son sus códigos. Puede ser que algunas cosas que a tí te parecen extrañas, son sumamente normales. Pero también hay cosas que tú haces que a ellos les parecerán muy extrañas. En Viajeros.com hay un artículo sobre este tema: Viaje al extranjero: otra cultura, otras reglas.
  • Grandes distancias: Si vives en una ciudad pequeña o mediana, probablemente estás acostumbrado ir de una punta a otra en poco más de media hora. Pero en algunos de estos urbanizados monstruos un viaje de punta a punta puede llegar a durar más de dos horas (sin exagerar). Saber esto te ayudará a armar los paseos para evitar recorrer grandes distancias. Además, existen áreas de una ciudad más congestionadas que otras (sobre todo las zonas céntricas y de oficinas), donde el tránsito puede demorarte muchísimo. Esto te ayudará a calcular cuánto te puede demorar un viaje para llegar siempre a horario.


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