En Sri Lanka, a mil doscientos metros sobre el nivel del Océano Índico, se encuentra el Valle Bogawantalawa, más conocido como el valle dorado del té. Allí esta situado el viejo Ceilán, sinónimo del mejor té del mundo.
Numerosos mitos y leyendas rodean la llegada de las plantaciones de té a Ceilán, pero la realidad es que el escocés Sir James Taylor comenzó con ocho hectáreas de plantaciones de café en 1987.
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Tres años de pérdidas, debidas mayormente a plagas del café, llevaron a Sir Taylor a probar suerte con el té, lo que derivó en que Ceilán sea hoy el más grande exportador de este producto, basando en ello la mayor parte de su economía.
Hoy día algunas de las plantas originales de Sir Taylor siguen en pie, dando sus frutos. Las mujeres nativas del lugar mueven sus manos con una maestría increíble, recogiendo las hojas más jóvenes y depositándolas en una canasta sujeta a la espalda. Se dice que sólo la paciencia del temperamento femenino puede hacer esa armoniosa tarea.
Aquí y allá hombres con grandes turbantes, túnicas y sandalias supervisan la cosecha. Cuando las canastas se llenan, se juntan y los supervisores revisan la calidad de las hojas recolectadas. Desde allí son transportadas a la fábrica estatal.
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Las plantas del té de Ceilán se cultivan entre los 600 y los 1.200 metros de altitud.
Esto representa un espectáculo incomparable para la vista, con interminables montañas llenas de un verde brillante, contrastando contra el cielo en un día despejado.
Kandy es la capital de Sri Lanka, la antigua ciudad de los reyes Sinhala que no ha perdido su encanto. En ella se encuentra la gran reliquia de la región: el Diente de Budha.
Cada verano se lleva a cabo allí uno de los festejos más grandes de Asia. El Diente de Budha es llevado de un lado a otro sobre el lomo de un elefante, otro de los símbolos sagrados de la India.
Esala Perahera
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Durante la noche, el ruido de los cañonazos anuncia el comienzo del festival llamado Esala Perahera. La ciudad de Kandy se ilumina por las antorchas, la música de los oboes, tambores y cuerdas inunda cada recoveco, los elefantes adornados con terciopelo y oro desfilan por las calles.
Es fácil dejarse llevar por toda la atmósfera de este espectáculo que te transporta a otro tiempo.
Pequeño por fuera, grande por dentro
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A pesar de ser un país pequeño, Sri Lanka te ofrece todo un abanico de posibilidades a la hora de divertirte.
Sus hoteles de estilo victoriano, típicos de un lugar colonizado por ingleses, te llevan a un mundo de ensueño, mientras que si prefieres más aventuras puedes apuntarte a un safari, disfrutar de las paradisíacas playas, recorrer los palacios y templos sagrados o recorrer los bosques salpicados por cascadas que te harán sentir como Indiana Jones.
Justamente en Sri Lanka se filmaron las películas del famoso arqueólogo, debido al esplendor de la región. Debes saber que hay una zona enorme de conservación de flora y fauna, con infinitas variedades de orquídeas y animales hermosos y soberbios como pavos reales, halcones, pelícanos, elefantes y leopardos, entre otros.
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Kumana y Wirawila son dos lugares clave para observar aves típicas de la región.
El parque de Yala también es una parada obligada si queremos presenciar la procesión de manadas de elefantes y ciervos.
Si estás pensando a qué destino dirigirte en tu próximo viaje, no lo dudes un segundo más, la ruta del té es un viaje de iniciación, un lugar paradisíaco que no puedes perderte. |