Muchas historias se tejen en torno al Camino de Santiago. Y es tal el furor que existió desde la Edad Media por este camino que a través del tiempo el camino se fue ramificando para crear varias rutas de acceso. El camino más común es el que va desde el este al oeste de España, en el extremo norte del país. Pero lo cierto es que los caminos empiezan mucho antes: en otros países europeos, incluso en Gran Bretaña.
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El Camino de Santiago es un sendero a Santiago de Compostela, la capital de Galicia que honra al Apóstol del mismo nombre. Así como el casco antiguo de la ciudad, todo el Camino de Santiago ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y el que lo recorrió sabrá entender bien por qué.
Aquí te ofreceremos un vistazo por las rutas más populares para que puedas emprender tu propio viaje, tal como lo has soñado:
Camino Francés
Esta ruta es la más conocida: es la que proviene de Somport y Roncesvalles, desde Francia. La ruta –de unos 800 km.– es el camino que se originó pocos años después de la aparición del cuerpo del Apóstol y ya por el siglo X se convierte en el eje que articula la consolidación de las ciudades de la zona a través del comercio por este camino.
Ciudades como Jaca, Pamplona, Logroño, Burgos, León y Astorga medraron gracias a este camino. Mucho ayudó también el Codex Calixtinus de Aymeric Picaud, que con sus comentarios sobre el camino –el libro fue escrito en la Edad Media y describía cuatro rutas básicas– atrajo a muchos peregrinos durante la Edad Media.
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Esta vía rebalsa de historia y mitos, ya que fue utilizada por las legiones romanas, los ejércitos árabes y los soldados de Carlomagno; incluso la recorrió Napoleón en sus conquistas. El camino enlaza Europa con el norte de España y cruza las provincias de Aragón, Navarra, Rioja, Castilla y Galicia, y llega hasta el "Finis Terre" de los hombres del medioevo.
Los viajeros procedentes de Escandinavia, Alemania, Italia y los Países Bajos, viajaban a pie durante al menos cuatro meses, por lo que este viaje siempre dejaba marcas importantes en la vida de cada peregrino. El camino por esos años era otro: bandidos, tempestades, enfermedades y falta de refugios transformaban al peregrinaje en una aventura. París era el punto de encuentro de todas estas rutas que hoy confluyen como parte del Camino Francés. Ya que este trayecto es el más utilizado y más recorrido, es también el mejor preparado en cuanto a información –las ciudades principales cuentan con casetas de información exclusiva para peregrinos– y a hospedajes. Cada 20 km. aproximadamente hay hospedajes y paradores para pasar la noche. En la mayoría de las localidades hay al menos un hospedaje donde puedes alojarte gratuitamente por una noche, pero debes llegar temprano ya que se llenan pronto.
La Vía de Plata
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Esta ruta es la que conecta a toda España de norte a sur. Por esta ruta han circulado desde los fenicios y los árabes hasta los cristianos. La senda más importante fue parte de una calzada romana que aún conserva restos en muy buen estado. Las tierras de frontera y las mesetas escalonadas que van desde Cádiz y Sevilla hasta Oviedo y cruzando Orense se unifican a través de este maravilloso camino.
Esta calzada es antiquísima.
Ya por el año 100 antes de Cristo los romanos tenían sus campamentos en esta ruta y con el tiempo moros y cristianos se encargaron de extenderla y desarrollarla hasta llegar a ser lo que hoy es: un hermoso camino que cruza la variopinta orografía española, en donde podrás disfrutar de todos los paisajes, climas y colores del camino hasta llegar a Santiago.
El Camino Sur
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Este camino se inicia en Huelva y luego se une a la Vía de Plata. El ramal jacobeo recorre senderos excepcionales con campiñas y sierras mantenidas igual que hace siglos. Tendrás la sensación de recorrer toda la península ibérica en pequeña escala, ya que verás todos los climas y paisajes en pocos kilómetros.
Entre sus pueblitos podrás encontrar reminiscencias claras a Santiago de Compostela ya que hay varios sitios que fueron sede de las órdenes de Santiago y del Temple. Ideal para los que disfrutan tanto del camino como de su historia.
Camino Portugués
Hay varias rutas entre los pueblitos y sendas portuguesas, pero hay un camino principal que se inicia en Lisboa y llega hasta Galicia. Este camino ofrece tres variantes: caminando, en bici y a caballo. Cada opción tiene sus encantos y en cada población podrás encontrar historias y restos de los peregrinos que recorrieron esta ruta durante siglos.
En las principales ciudades encontrarás centros de información para los peregrinos y diferentes opciones para disfrutar lo mejor de cada ruta. Puedes combinar tu viaje, haciendo algunos tramos a pie y otros en bicicleta.
Ruta Marítima
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Esta ruta tan particular conmemora el recorrido que hizo la barcaza que traía a Galicia el cuerpo Apóstol Santiago el Mayor en el año 44. Hay varios registros históricos de este hecho, que incluyen una representación de este viaje marítimo en una moneda acuñada en el siglo XII hallada en la misma Galicia.
El recorrido comprende la ruta costeando Portugal, luego ingresa al río Ulla y termina en la ciudad de Padrón, que en la época que llegó la barca era la ciudad romana de Iria Flavia. Este camino no es muy conocido ni cuenta con marcas para su recorrido, pero puedes informarte en los puestos para peregrinos.
Camino de Madrid
Cuando Madrid recién se fundaba, ya existían por sus alrededores calzadas romanas que llegaban hasta el Camino Francés, atravesando la sierra de Guadarrama y conectan su tramo con Segovia. Varios pueblos dentro de esta ruta tienen la típica estructura caminera jacobea y ofrecen facilidades para los peregrinos.
La naturaleza es protagonista durante todo este camino, y su historia y arte se dejan ver en cada rincón: entre viejas calzadas romanas y acueductos llegarás a Castilla, son sus murallas y fortificaciones medievales llenas de iglesias y monasterios donde siempre encontrarás guías y ayuda.
Caminos de Levante
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Los puertos de Levante fueron desde tiempos inmemoriales el lugar de arribo para peregrinos provenientes del Mediterráneo en camino a Compostela. Los puertos principales para las llegadas y partidas de los peregrinos son los de Cartagena y Alicante, desde donde llegaban caminantes de Italia y las islas cercanas. Este camino cruza de este a oeste toda España, pasando por su interior y mostrándote mucho de la historia y el desarrollo, tanto del camino de Santiago como de la cultura ibérica.
Finis Terre
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Muchos peregrinos no terminan su camino en Santiago de Compostela, sino que continúan su recorrido hasta lo que en la Edad Media era conocido como el Fin del Mundo, en el extremo territorial de Galicia. El último recodo de España se encuentra aquí y más allá de los mitos como el supuesto poder curativo de las piedras del lugar y de las historias de apariciones de la Virgen por el lugar, muchos peregrinos finalizan su camino en Finis Terre como el inequívoco símbolo de finalizar una parte de su vida y darle un nuevo comienzo en este rincón del mundo. Varios caminantes también queman las ropas usadas durante la peregrinación como símbolo de purificación y renacimiento en las costas más lejanas de la Península Ibérica.
En bicicleta
Muchos viajeros eligen hacer el recorrido en bicicleta. Sea porque tienes más tiempo para disfrutar de los paisajes, o porque tienes mayor movilidad, la bicicleta va ganando cada vez más adeptos por el Camino de Santiago. Todos los caminos se pueden hacer en bicicleta en casi toda su extensión, pero conviene planificar bien las etapas que recorrerás día por día para evitarte sorpresas en el camino.
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Otras cuestiones importantes si decides convertirte en "cicloperegrino": organizar el peso del equipaje que llevas para evitarte cansarte demasiado y tener en cuenta que en las posadas y puestos de descanso para peregrinos siempre tienen prioridad los caminantes.
Antes de iniciar el viaje
Ahora que sabes los caminos que puedes seguir, te damos algunos tips para antes de que inicies tu camino:
- Organizar un plan de ruta, con las paradas por cada día y los lugares de descanso te ayudará a organizar tu esfuerzo también. Piensa en los lugares que son más bonitos o en los que quieras quedarte un día para calcular mejor el tiempo que te llevará hacer el camino.
- Dosificar esfuerzo y placer. No conviene intentar realizar grandes trayectos –al menos al comienzo de la peregrinación– ya que no podrás disfrutar realmente del camino. Cuando tengas ganas de parar, hazlo. El Camino de Santiago está hecho para ser disfrutado y no como una competencia, pero ten en cuenta también los horarios para llegar a lugar seguro cuando esté anocheciendo.
- Deja a varias personas el dato de tu recorrido con las fechas que hayas planificado, ya que en caso de emergencia puedan ubicarte rápidamente.
- Consulta con conocidos o personas que hayan hecho el recorrido, ellos podrán darte información de primera mano y hasta podrán entusiasmarte con sus experiencias y relatos por el camino. Nunca está de más conocer las vivencias de otros para prepararse uno mismo.
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