Colonia del Sacramento se encuentra a 177 kilómetros de Montevideo, la capital de Uruguay. Fundado en la península de San Gabriel, el casco viejo de la ciudad ocupa una superficie aproximada de 12 hectáreas de su extremo oeste y cuenta con una riqueza histórica fascinante.
La ciudad de Colonia fue un punto importante en las luchas entre los reinos de España y Portugal, y sirvió de campo de batallas sangrientas en los siglos XVII y XVIII. Luego de esos primeros años de luchas, la ciudad tomó caminos más pacíficos y felizmente hoy conserva una aureola romántica que le confiere un encanto único con su aire tranquilo y relajado.
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En la época en que Colonia fue fundada el Río de la Plata se consideró un territorio internacional, ubicándola en el centro de la disputa por la dominación del territorio entre España y Portugal con la intervención de sus respectivos aliados. Así es como la ciudad pasó de manos portuguesas a españolas, luego fue tomada por los brasileños, más tarde fue parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata; y hasta la ocuparon legiones inglesas y francesas, al igual que italianas bajo el mando de Giusseppe Garibaldi.
Todo este reguero de batallas y conquistas fueron dejando su marca en la ciudad a través de la arquitectura, de sus estilos y su historia y todo esto es lo que verás en un recorrido por sus calles. Pero quien más marcó su temperamento en esta ciudad tan particular fueron sus fundadores, los portugueses, que fue la única ciudad que erigieron sobre la costa del Río de la Plata. En Colonia verás muchas construcciones de estilo colonial portugués (casas de piedra con techo a dos y cuatro aguas), que coexisten con casas de ladrillos y techos de azotea típicos de la arquitectura española. Hoy Colonia se considera un punto de encuentro de estilos y épocas que la llevaron a ser un Patrimonio de la Humanidad.
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El casco histórico de la ciudad está rodeado por una muralla, demarcando lo que sería el sector de Patrimonio Histórico. Junto con un foso, la puerta de entrada a la muralla, el puente fijo, el puente levadizo y los bastiones de San Miguel, San Antonio, del Carmen, de San Pedro y de Santa Rita, el casco histórico de Colonia parece una postal de una ciudad medieval de Europa.
La planificación urbana responde a una conformación antes que nada militar: sus calles son muy angostas, en ángulo, pensadas para resistir los ataques enemigos. Hoy esas mismas calles se encuentran cubiertas con adoquines por donde caminan los viajeros entre bares y casas de té respirando el aire limpio de la ciudad.
Un recorrido por la ciudad
Aunque Colonia sea una ciudad relativamente pequeña, no es fácil programar un recorrido por sus calles: ¡Hay tanto para ver! Aquí, una idea de recorrido para que no te pierdas lo más importante:
- Puerta de la Ciudadela
El comienzo ideal para una visita por Colonia es dar los primeros pasos por la Puerta de la Ciudadela, tambi én llamada Puerta de Campo, frente a la actual Plaza de 1811. La puerta se inauguró en 1745, en el período del gobernador portugués Vasconcellos, que fue el gran impulsor de la construcción de la ciudad y sus actividades. También en este sector están la puerta y el puente tendido sobre el foso que antes era utilizado para la defensa de la ciudad; los pilares de piedra, el propio fuerte y demás murallas que conforman un notable centro de interés histórico y arquitectónico, donde cada viajero siempre encuentra un momento para sacar hermosas postales de este entorno casi mágico.
- Calle de los Suspiros
El recorrido sigue por esta famosísima calle, foco de muchas imágenes idílicas de la ciudad. Esta calle se llamó Ansina, luego Montevideo Chico (1927), hasta que finalmente le quedó el mote “de los suspiros” por la belleza inspiradora de su paisaje (hay quienes dicen también que era la calle donde se reunían las prostituas y sus clientes). La calle es muy angosta, pavimentada con piedras de cuña y con una canaleta central. Esta calle mágica e inigualable es un lugar en donde por un momento podrás hacer un viaje imaginario en el tiempo hasta la época colonial junto a los "negros lubolos" y las "mamas viejas" bailando el clásico ritmo de los carnavales al compás de los tambores llenos de ritmo y alegría, aunque también podrás imaginarte las aguerridas luchas entre portugueses y españoles. La historia se respira y se siente a cada paso en esta ciudad tan particular.
Pero la indudable atracción de esta calle, su "no sé qué", está dado por la antigüedad, por la armonía de sus casitas pegadas una a otra, la vista del río en un ambiente cálido y colorido... casi que uno puede sentirse sumergido en la pintura de un paisaje íntimo de un viejo y gran patio, mientras el pintor da sus últimas pinceladas a su obra maestra.
Finalmente, en lo alto de la calle se puede apreciar el faro que alumbra a la bahía, junto a las ruinas del Convento San Francisco, creando un paisaje fantástico. Ideal para ver el atardecer mientras se toma un mate.
- Casas del Virrey
Así se denomina el conjunto arquitectónico de muros, jambas, arcos de piedra y pavimentos conformando distintos espacios de las construcciones que aportan detalles sobre el desarrollo de la ciudad. El edificio ocupa la esquina de la calle Del Comercio y De las Misiones de los Tapes, lindera al Museo Municipal, por lo que generalmente desde el mismo museo puedes solicitar un guía que sabrá informarte sobre los detalles de estas construcciones. Esta “casa abierta” ofrece un recorrido por la historia de la ciudad por dentro y ofrece un dejo de misterio, ya que muchas son las interpretaciones de su nombre partiendo del detalle de que en Colonia nunca hubo un virrey...
- Museos
Los museos de Colonia son el mejor ejemplo de antiguas y asombrosas estructuras arquitectónicas, como en el caso del Museo Portugués, donde se guardan imágenes y artefactos pertenecientes a la época fundacional de la ciudad; el Museo Municipal, que conserva muestras de varios estilos contando el desarrollo a través del tiempo; el Museo Indígena, que ofrece muestras y exposiciones de los habitantes originarios de la región; el Museo del Azulejo con muestras de las diferentes piezas arquitectónicas de la ciudad; y el Museo Español que muestra detalles históricos de la ciudad en la época en que Colonia perteneció a España. Cada uno ofrece una perspectiva diferente de la región y de la historia, y de seguro enriquecerán tu conocimiento e interés por la historia de esta ciudad.
- El Convento
Las ruinas del Convento de San Francisco Javier es una de las construcciones más antiguas de Colonia del Sacramento. Entre sus paredes se erigió el crecimiento de la ciudad. La fecha de fundación se estima entre 1683 y 1704. Muchos de sus muros de piedra aún se mantienen en pie. Si sigues adelante, avanzando hacia la Plaza, podrás ver los cimientos de la Capilla de la Concepción. En 1857 al convento se le agregó una torre que hoy es la actual base del faro de la ciudad.
- Iglesia San Benito
La iglesia de Colonia es la más antigua del país. Este edificio sufrió sucesivas destrucciones y reconstrucciones debido a las batallas que tuvieron como punto de lucha a esta maravillosa ciudad y por eso cuenta con varios estilos en su edificación y diferentes marcas en la construcción.
Este edificio, que nació como un mísero rancho en 1680, con el tiempo se transformó en una construcción de categoría que hasta hoy puede apreciarse. En esta iglesia ha quedado marcado mucho de la historia de la Colonia del Sacramento, con signos testimoniales de los distintos períodos y es por eso que es recomendable visitarla.
- El Bastión
Esta antigua fortificación construida en la época colonial forma parte de la muralla defensiva de la ciudad. Hoy los restos de la muralla están siendo puestos en valor para recuperar esta parte del patrimonio de Colonia. Una parte del bastión se recicló como Teatro y Centro Cultural y Artesanal que se conecta directamente al puerto deportivo de la ciudad.
- Plaza de Toros
Quien visita Colonia no puede dejar de visitar la Plaza de Toros. Esta construcción de arquitectura netamente Mora, se inauguró el 9 de enero de 1910 con una monumental corrida de toros. Ese día dos grandes toreros de España comenzaron la fiesta taurina: con la plaza colmada con más de siete mil espectadores se efectuaron ocho corridas oficiales. Finalmente las corridas fueron prohibidas por el Gobierno en 1912. Entre sus ruinas hoy podrás caminar e imaginar aquella época.
El río y la costa
Colonia posee además un magnífico puerto de yates y veleros que es visitado semana a semana por cientos de pequeñas embarcaciones, que además es un lugar ideal para disfrutar los espléndidos atardeceres sobre la bahía. En temporada de verano puedes aprovechar Colonia para disfrutar de sus costas y bañarte en el agua del río.
Además de su historia y ese aire colonial, la meca romántica de Uruguay es un sitio donde realmente se puede disfrutar de una caminata y un momento de relax. Sus calles son por lo general muy arboladas y todo se ve muy cuidado. El solo hecho de subir y bajar esas callecitas de piedras o sentarse en el muelle a ver la puesta de sol, hacen que todo el viaje valga. |