Libia es un país norafricano con grandes atractivos que van desde su particular cultural hasta sus exhuberantes paisajes y playas mediterráneas. La población libia se concentra mayormente en las zonas costeras, por lo que el país encuentra más regiones que al sur, donde cada región incluye un área con mayor superficie.
Tripolitania es la región que se extiende en la frontera con Túnez, al noroeste del país. Posee una serie de montañas de piedra caliza, que se conocen como las montañas del Jabal Nafusah. Estas montañas están ubicadas entre las dunas y las mesetas del Sahara, los salares y las estepas de Gefara: la zona más productiva de todo el país. Es allí también donde se levanta Trípoli, la principal ciudad y capital del país.
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En la región oeste se encuentra lo que se conoce como la "zona Cirenaica", famosa por sus montañas verdes que en la costa son de abundante vegetación pero que a medida que ganan altura se van desertificando.
El área sur, por otra parte, es conocida con el nombre de Fezzan. El relieve del Sahara va hasta el borde de la meseta norafricana, donde limita con Argelia. Es en esta región donde se encuentran los montes Tibesti y entre ellos el pico más elevado de todo el país: el Bette, un desafío permanente para los que gustan del montañismo.
El clima es muy caluroso durante el día y muy frío por la noche, siendo la excepción la costa mediterránea donde las tempraturas se vuelven más moderadas. Las lluvias escasean, sobre todo en el interior donde lo más frecuente son las tormentas pero de arena. Por estas regiones siempre es recomendable salir en grupo y con guía ya que es fácil perderse.
Libia en la historia
En el siglo VII a.C. la región de Tripolitania estaba bajo dominio del Imperio de Cartago, mientras que Cirenaica en cambio era una de las tantas colonias de los griegos. Para el 200 a.C, los romanos llegaron a estas tierras apoderándose de las conquistas ajenas, pero su dominio sólo duró hasta el siglo VII d.C. cuando el Imperio Bizantino ganó la batalla. Los piratas que asaltaban el Mediterráneo, encontraban en Libia un lugar apropiado para esconderse.
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Ya en el siglo XVI, el Imperio Otomano consiguió anexar estas tierras a sus dominios, destacando a Trípoli como ciudad cabecera, desde donde se administraba a Cirenaica y Fezzan.
Fue recién en el siglo XIX cuando nació uno de los primeros grupos nacionalistas que luchaba por terminar con el dominio de cualquiera que intentara gobernar Libia. Este grupo fue conocido como Sanusiyya, y fue muy activo durante la Segunda Guerra Mundial, expulsando a los italianos que intentaron apoderarse del poder. Sin embargo, la protección de las grandes potencias para esta época era imprescindible. De esta manera, los nacionalistas libios encontrarnon apoyo en Inglaterra, que protegió y controló a Tripolitania y Cirenaica; Francia por su lado, apoyó a Fezzan.
En 1951 la fracción Sanusiyya logró llegar al gobierno y declarar la independencia, convirtiéndose en el primer estado africano libre. El poder de Sanusiyya no duró mucho: tan sólo dos años más tarde, Libia quedó unida a la Liga Árabe. No todo estaba perdido. Para 1969 el coronel Muammar Gadafi derrocó al rey, rompió lazos con Gran Bretaña y Estados Unidos y se apoderó de la recientemente descubierta industria petrolera. De allí en más el gobierno libio quedó en sus manos. A mediados de la década del ''''80 el gobierno estadounidense consideró a Libia culpable de unos ataques terroristas, por lo que bombardeó la ciudad de Trípoli. De ahí en más, el gobierno libio tomó una postura más amigable con occidente.
Su gente y cultura
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La mayor parte de la población de Libia es musulmana sunnita, hablan árabe y son descendientes directos de la fusión entre árabes y esclavos negros.
En la actualidad también existen algunas de las tribus primitivas. Los Tuareg por ejemplo, que en los últimos años fueron dejando el nomadismo para pasar a una vida sedentaria.
Las fiestas que se celebran en el país son mayormente de raíces musulmanas. La vestimenta tradicional los mantiene protegidos de las altas temperaturas del día y de las heladas nocturnas; los velos son indispensables para esto, ya que impide que la arena levantada por el viento entre en los ojos y en la boca.
Para recorrer
Trípoli
Los puertos de Oea, Sabratha y Leptis Magna, fundados por los navegantes fenicios en su expansión mediterránea formaron con el tiempo un único núcleo comercial africano llamado por los griegos "Tri Polis". Hoy sólo la antigua Oea ha podido conservar la denominación originaria al transformarse con el paso de los siglos en la capital de Libia. De aquel pasado lleno de gloria, la actual Trípoli únicamente conserva dos elementos notables: el Arco de Marcus sobre un tramo de calzada romana junto al puerto y su disposición de seguir siendo la puerta de África en el Mediterráneo.
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La ciudad capital es de una belleza notable. Todos los períodos de dominio extranjero dejaron diferentes huellas que pueden apreciarse en cada una de sus calles. Así es como las edificaciones y el arte de la época romana, se junta con el paso griego y cartaginés.
La Medina, junto a la antigua fortaleza de Al Saria –rehabilitada como Museo Nacional– invitan a recorrer su laberinto de callejuelas, zocos, bazares y recuerdos de países subsaharianos. Allí te quedará claro que estás en una ciudad árabe del Magreb y no en una colonia romana, a pesar de que alrededor de la céntrica Plaza Verde, algunas iglesias –hoy convertidas en mezquitas– y edificios de estilo neoclásico manifiesten la presencia colonial italiana a comienzos del siglo XX.
Sabratha
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Mediante excavaciones promovidas por Mussolini cerca de 1930 para glorificar la presencia de Roma en esta parte de África, Sabratha se mostró como una ciudad de más de 2 km. cuadrados, erigida junto al puerto natural que le da nombre. Hoy, las ruinas de Sabratha permiten observar la trama urbana y la distribución características de una gran metrópoli romana, cruzada de sur a norte por el Cardo Maximus –que en Sabratha terminaba en el puerto– y por el Decumanus –que unía las rutas que llevaban a Cartago por el occidente y Alejandría por el oriente–.
Si visitas Sabratha no puedes dejar de ver el Foro, el Ágora, el Capitolio y los templos de Antoniano y de Baco, todos con lejanos destellos de su antiguo esplendor. El barrio comercial y, sobre todo, el impresionante teatro reconstruido son las mejores huellas de aquella época gloriosa.
Benghazi
También en la costa mediterránea, la ciudad de Benghazi es otra de las puertas a Libia y la segunda en importancia en todo el país. Es sin duda la ciudad más divertida, la que se presta a las salidas nocturnas, la que tiene movimiento, la destinada a los jóvenes. Pero lo mejor es que esto se combina con ese pasado que también clama por el presente desde algún rinconcito. Es cuestión de buscar. Puedes realizar exploraciones por la montaña verde y recorrer playas para un buen baño.
Ghadames
La ciudad de Ghadames fue levantada en torno a una fuente conocida como el Ojo de la Yegua. Es uno de los más grandes oasis de todo el Sahara y su peculiar construcción –con callejuelas incrustadas entre pasadizos secretos y casas que parecen cuevas– logran el milagro de poder pasear por zonas sombrías y húmedas en uno de los lugares más ardientes y secos del mundo.
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Verdadera puerta del desierto libio y primera ciudad de autoridades tuaregs, Con 4 mil años de antigüedad, Ghadames ha sido siempre un nudo de comunicaciones para las caravanas que cruzaban el Sahara desde el Océano Atlántico al Mar Rojo y desde los desiertos al Mediterráneo. A partir de aquí y dirigiéndose hacia la aún más meridional ciudad de Ghat, las dunas de arena crecen hasta el tamaño de las montañas, mientras el desierto se extiende interminablemente para mostrar un paisaje de arena infinita.
Ghadames ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y, por esta razón, está en marcha un vasto proyecto de rehabilitación bajo los auspicios de la ONU. Pero siempre serán lo tuaregs los encargados de llevar a los viajeros por los caminos secretos de esta ciudad laberinto.
Leptis Magna
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Ya su nombre da indicios de la importancia romana en esta urbe. Leptis Magna puede compararse con Pompeya dada la calidad y buena conservación de las ruinas. En esta ciudad –que era más extensa que Sabratha–, persisten en pie muchas casas de dos y hasta tres pisos, comparables a las construcciones de la mítica Pompeya. Algunas visitas imperdibles son el faro junto al puerto y la capa de impermeabilización de la piscina termal, que aún es capaz de almacenar agua de lluvia durante semanas.
Tal es el estado de conservación, que todavía se aprecian los surcos dejados por los carros en la avenida central, junto con los genitales que indicaban la calle de las prostitutas cercano a las cisternas de agua, además de una colección de mesas y medidas que se usaban en el antiguo mercado.
Cyrene
En contraposición a la románica Leotis, Cyrene es la ciudad más griega y la que mejor conserva las construcciones y estatuas que marcan la presencia artística de los griegos en África. Esta zona puede recorrerse tranquilamente en uno o dos días ya que no hay mucha afluencia de turistas, por lo que podrás disfrutar de caminatas con total tranquilidad.
La cultura gastronómica
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Tantos pasos de diferentes orígenes dejaron en la comida de Libia distintos condimentos y gustos que fueron mutando o fusionándose. En las casas de comidas y restaurantes se pueden probar tanto platos mediterráneos como árabes, lo importante es que ya sea de un lado o del otro, la comida es exquisita y muy variada, sobre todo por la tendencia musulmana de mezclar frutas y verduras.
Como en todos los países musulmanes no se puede beber alcohol así que estas exquisitas comidas deberás acompañarlas con bebidas no a base de frutas o simplemente con agua.
La guía:
- Transportes
La mayor parte de las carreteras de Libia están pavimentadas y desde el centro del país hay comunicación con Egipto y Sabha, una ruta que atraviesa el desierto para llegar cerca de Argelia.
Los aeropuertos y puertos principales se encuentran en la capital y en las otras ciudades del noroeste. Hay vuelos estatales y privados a Egipto, Túnez y Europa.
- Clima
El clima de Libia está marcado por una gran zona desértica en el sur del país y las corrientes de aire del mar Mediterráneo por el norte. En la costa, donde la atmósfera es generalmente húmeda, la temperatura ronda los 30ºC en verano y los 8ºC en invierno. La mejor época para ir es entre noviembre y marzo. No hay que dejar de tener en cuenta al viento ghibli –caliente y seco– que durante la primavera suele soplar con fuerza, llegando a desarmar muchos de los planes de los turistas.
- Seguridad
No es recomendable moverse sin excursiones programadas.
- Salud
La atención de salud pública es gratuita y los centros de salud son buenos. La malaria fue controlada, sin embargo las enfermedades como el tifus, la rabia y el tétanos, son un gran problema en Libia aún.
No se exige ninguna vacuna para ingresar al país, pero es recomendable mantener las vacunas obligatorias al día.
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