El Peloponeso es la región sur de Grecia y está formado por la península del mismo nombre. El canal de Corinto –que une el Mar Egeo con el Mar Jónico –lo separa del continente. Las mesetas montañosas del Peloponeso terminan en cuatro penínsulas rocosas, la más larga de las cuales, el Taigeto, forma un arco en dirección sudeste que termina en la cadena de las islas de Citera, Crea y Rodas. En la península abundan los valles bañados de una rica vegetación donde se combinan cítricos y cupresáceas que bajan lentamente hasta llegar a las playas.
En esta parte de Grecia quedan también las huellas de la gran civilización, por eso no es extraño encontrarse con lugares históricos, excavaciones arqueológicas o edificaciones que llegan a ser verdaderas reliquias. Pero esos pequeños poblados cálidos y luminosos dejan de lado la magnificencia de su pasado para convertirse en posadas familiares, ideales para el relax y la meditación.
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En la península del Peloponeso se pueden encontrar unas cuantas ciudades como Mistrás, Monemvasiá, Kitira, Esparta, Yeraki, la región de Mani, Porto Kagio, Akra Tainaron y Areópolis, cada una con sus encantos y todas ellas imperdibles.
Monemvasiá
Esta ciudad es una de las más importantes de la región sur del Peloponeso y además posee un paisaje encantador. A los pies de Monemvasiá se encuentra el Puerto de Yefira que aporta un toque especial a esta ciudad de estilo medieval que conserva aún muchos rasgos de aquellos tiempos. Su gente y su aire parecen quedados en aquellos siglos.
Mistrás
También en la zona sur está Mistrás, donde abundan los monasterios medievales. El Monte Taigeto la empequeñece y aporta a su paisaje un detalle encantador.
Una vez en Mitrás se puede visitar la garganta de Keadas, una falla arqueológica en la que los espartanos –siendo fieles a su estricta disciplina– mataban a los niños que no eran aptos para las luchas.
Aquí tampoco faltan las iglesias y los palacios que quedaron de la Edad Media. ¡Todo en esta ciudad parece arte puro! Sobre el Monte está el castillo más impresionante del Peloponeso, aunque llegar a él sea un gran esfuerzo, no dejes de conocerlo.
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Trípoli
En el núcleo de la región del Peloponeso, se encuentra la famosa Trípoli, con un aire moderno que la diferencia del resto y que a su vez le quita interés. En sus proximidades hay lugares increíbles que narran parte de aquellos tiempos memorables de la civilización griega.
Githio
La costa regala muchas maravillas, entre ellas la villa de Githio cargada de relatos y mitos. El pueblo se encuentra en las orillas del río Eurotas, muy cerca de Acrópolis. Es una villa de colores suaves y la mayor parte de los viajeros coinciden en que tiene uno de los mejores paisajes de la región, será porque combina agua, bosques y ruinas...
La modernidad la puso en una posición privilegiada en el comercio y esto se nota en sus construcciones.
Fue este bello lugar el elegido por Homero para la consumación de la traición a Menelao por parte de su esposa Helena y Paris. Traición que desató la famosa guerra de Troya que puede leerse en la Ilíada.
Kitira
De Kitira hay mucho para decir. Esta ciudad de la región de Laconia carga con una historia larga y repleta de habitantes de orígenes variados. Hay indicios de presencia fenicia y es considerada una de las más importantes.
La ciudad actualmente conserva rasgos medievales, castillos y calles angostas que hacen de ella un lugar de cuentos.
Entre los sitios de interés se pueden conocer algunos de sus completos museos, o bien adentrarse en el mundo de la religión visitando los viejos monasterios y los templos modernos y clásicos.
En sus cercanías hay bellos pueblos con un paisaje muy singular. Algunos de estos pueblos cercanos tienen excavaciones arqueológicas y restos de templos de los dioses griegos.
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Esparta
Ciudad fuerte como pocas, Esparta impresiona ya con solo nombrarla, aunque actualmente no resalta sobre el resto. Es de las zonas más pacíficas y tranquilas del Peloponeso; pareciera cansada de tanta guerra pasada. Entre sus calles se levantan los viejos edificios y templos de los años del apogeo y es su Museo uno de los más ricos y completos.
Desde allí puede partirse hacia muchos sitios de interés y es justamente eso lo que hacen gran parte de los viajeros que van al Peloponeso y se utilizan Esparta como centro de operaciones. Los pueblos cercanos son encantadores y en cada camino hay una sorpresa, un pedacito de historia, una nueva anécdota.
Quedan aún las ruinas del templo de Artemis que data del siglo VI a.C. Otra de las atracciones es la tumba de Leónidas, rey de Esparta.
Alejándose unas kilómetros hay otros santuarios, como el que recuerda a Menelao, el héroe de Troya. En la misma temática, Apolo también tiene su sitio de rituales.
En el centro de la ciudad actual existen todo tipo de servicios para viajeros y también algunos lujos, pero la verdadera magia está en sus alrededores.
Yeraki
Yeraki es inmensamente bella, y una de las características que la vuelven un destino inolvidable es que se mantiene en la altura de las montañas desde los tiempos micenos.
La época medieval agregó a su estructura una fortaleza que es visible desde grandes distancias y que aumentan el halo misterioso que se vive en sus calles. Entre iglesias y casas medievales se pierden sus habitantes, humildes y silenciosos, hijos de una historia turbulenta.
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Mani
Mani es una región constituida por diferentes pueblos que se levantan entre sus áridas montañas.
En Mani se concentran vestigios de todas las épocas históricas, siendo la medieval la que más huellas dejó. Se pueden visitar castillos, templos y pinares, en los que aún se conservan algunos restos de los tiempos clásicos. Es ideal para revivir aquellos momentos en que Esparta y Atenas competían por el poderío.
En la parte central de Mani el paisaje cambia, volviéndose un tanto árido, aunque siempre están los olivos de donde se extraen los frutos y excelentes aceites. ¡Imperdible!
Porto Kagio
Este pueblo carga con la desgracia de estar plagado de cazadores, ya que en un momento abundaban codornices. Los que saben apreciar la naturaleza pueden disfrutar de esta maravilla sin matar ningún animal. El aire pueblerino pacífico inunda sus calles. Sus atardeceres mojados por el Mediterráneo y la magia de Kagio cae sobre sus habitantes con canciones de fondo y bailes callejeros.
Akra Tainaron
Lo primero que uno vive cuando va acercándose a Tainaron, es el encuentro con el Templo de Poseidón, situado en una cueva de difícil acceso. Del templo ya prácticamente no hay rastros, pero sí de su magia, de la fuerza del mar. Siguiendo los acantilados se llega a destino, otro punto medieval que regala olivos y castillos.
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Kita
En Kita se ven sólo fortalezas. Su historia estuvo marcada por las grandes familias de la región y eso convierte a este pueblo en algo particular. No quedan muchos palacios en pie, pero con los que aún se conservan se puede deducir que la ostentación y el poder eran el alma de este lugar.
En sus cercanías algunas cavernas han dado que hablar. El misterio y la belleza se concentran en las grutas que son parada obligatoria para todo viajero.
Areópolis
Núcleo de resistencia a la invasión turca, esta ciudad que ahora se muestra pacífica siempre se caracterizó por su ímpetu y su fuerza ante las hostilidades, quizá haciendo honor a su Dios de cabecera, el gran Ares.
Está –como la mayor parte de las ciudades del Peloponeso– cercada por una fortaleza, con los olivos en las afueras enmarcando el camino.
Nauplia
Ex capital de Grecia, Nauplia es ahora la capital de la región de Argólida, sitio ideal para parar y desde allí recorrer los pueblos del Peloponeso. Tiene un aire elitista que se refleja en sus numerosos castillos, donde el lujo y el orden hablan por sí solos.
Hay muchos sitios para conocer dentro de la ciudad y remontarse a la época neoclásica, donde se buscaba la perfección de los inmemoriales tiempos de la civilización griega.
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Corinto
La afamada Corinto es un emblema de Grecia. Allí las excavaciones arqueológicas son testigos fieles del pasado brillante de la esta gran cultura. Entre museos y viejas construcciones se desata la magia, la perfección, la estética.
A Corinto hay que verla, vivirla y dejarse llevar.
Nemea
Templos y más templos. Nemea es uno de los sitios predilectos para vivir la mitología griega en todo su esplendor.
Sicione
Para los amantes del arte está Sicione. En esta ciudad se suceden los museos y paseos culturales, además –claro está– de bonitos paisajes y la tradición griega que se vive en sus calles.
Olimpia
Si visitas el noroeste griego no puedes perderte esta ciudad: la cuna de los Juegos Olímpicos y de tantas personalidades que llegan a nuestros tiempos coronadas de laureles. Se pueden visitar los gimnasios, inspiradores de los actuales y monumentos varios que remontan a aquellos tiempos de gloria.
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Patras
Es la ciudad del Peloponeso por excelencia. En Patras está todo lo que un viajero necesita, sea su viaje con tintes lujosos o de aventura. A esta ciudad la coronan las aguas turquesas y unas playas exquisitas.
Kalamata
Esta parada ofrece una tranquilidad impecable para aquellos que huyen del bullicio de la cotidianeidad. En sus cercanías Messini da el toque histórico justo.
Pilos
La época micénica dejó este impactante lugar, un pueblo de marinos y castillos. Entre su paisaje se esconde una gran reliquia: el palacio de Néstor.
Megalópolis
Si tu viaje al Peloponeso está por culminar, guárdate una visita a la afamada Megalópolis, un proyecto Tebano que deslumbra al mundo por su magnificencia. Los templos cercanos son un detalle más en este sitio imperdible. No dejes de visitarla. |