En el oeste de Bohemia y ya llegando a la frontera alemana se levantan una serie de balnearios checos, el más importante es Karlovy Vary, una ciudad que creció en derredor de una columna corintia y que ha llegado a ser uno de los destinos turísticos más elegidos por los europeos.
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Karlovy Vary es la ciudad balneario por excelencia en República Checa, tanto los habitantes del país como viajeros de todo el mundo –sobre todo de los países limítrofes– la eligen como destino para sus vacaciones. Motivos para tal elección sobran: para empezar es un balneario que data del siglo XIV y está ubicado nada más y nada menos que en una ciudad donde la cristalería y la porcelana son la base de la economía, esto significa que en las calles nunca faltan artesanos, o bien grandes locales con adornos y souvenirs increíblemente bellos, las formas más extrañas y los colores mas bonitos, combinados en pequeñísimos objetos decorativos.
En la ciudad también se produce uno de los licores de mayor renombre mundial: el Becherovka, un licor de hierbas sabrosísimo.
También la cultura tiene su atractivo en esta ciudad, donde se desarrollan durante todo el año distintos festivales de cine, música, canto y otras ramas del arte que sostienen una vida artística muy activa.
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Carlos IV y una gran idea
La historia de Karlovy Vary comienza durante el reinado de Carlos IV, en 1349, cuando ordenó construir una casilla en la unión de los ríos Ohre y Teplá. Pasados unos años le asignó al asentamiento derechos y libertades y de allí en más la ciudad empezó a crecer y sólo tuvo una recaída durante la guerra de los treinta años.
La ciudad articula diferentes estilos: edificios renacentistas se mezclan con góticos y con estilos varios que la particularizan mucho. Encontrarse en una encrucijada de ríos, países y culturas le dan un aire aún más bohemio y estimulante que los viajeros agradecen. A los turistas siempre se los recibe bien.
Ya desde 1522, un médico escribió una noticia en la que redactaba los poderes curativos de las aguas termales que existen en el balneario de Karlovy Vary. Los que disfrutan de las inmersiones en las aguas del balneario aseguran que los males digestivos, óseos y otras enfermedades se aminoran muchísimo. Son doce manantiales que varían en temperatura y belleza, y felizmente todos poseen alguna o varias cualidades curativas.
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Otra de las curiosidades y emblemas de la ciudad son unas obleas de riquísimo sabor, rellenas de variados dulces que se convierten en uno de los principales motivos para merendar en algunos de los bonitos bares de la ciudad. No te lo pierdas.
El paisaje que rodea el balneario es increíble, las montañas ganan gran parte de la vista; bosques que dejan ver entre sus árboles caminos para oxigenarse y poder obtener desde la altura una vista única de la ciudad, una ruta amarilla que es la que lleva hasta la entrada misma de Kalovy Vary y por sobre todo, una magia, una mística y una energía pura y positiva que posibilita el descanso pleno.
En la ciudad
Para manejarse tranquilamente por la ciudad hay que tener en cuenta que este maravilloso lugar no está acostumbrado a ciertos modales que solemos tener en otros lugares del mundo. Por ejemplo, está prohibido fumar o pasear mascotas en las calles principales de la ciudad y en sus plazas y parques. Todo por aquí se mueve a un ritmo más lento y suave que el acostumbrado en las mayorías de las ciudades.
Los elementos típicos de Karlovy Vary se encuentran en Stará y Nova; las calles más importantes de la ciudad, y son estas mismas calles las que te llevarán a conocer los edificios de más renombre.
La ruta de la salud
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Plzeň
Si bien esta ciudad no es uno de los balnearios, tiene mucha importancia en el recorrido. De allí surge la cerveza Pilsen que tanto éxito ha tenido en todo el mundo. Además es una ciudad con mucha historia. Su fundación data del siglo XIII y en ella se encuentran diferentes edificios que son muy admirados por los viajeros. Uno de ellos es la Iglesia de San Bartolomé que data del mismo siglo y otras edificaciones que ha dejado la edad media, como grandes castillos y monasterios.
La mayor parte de la ciudad cuenta y denota un estilo arquitectónico gótico, pero también tiene su lado moderno. El paisaje circundante es de naturaleza pura y en ella también se encuentran fuentes termales.
Como muchos pueden sospechar, ya que aquí surgió el incomparable gusto de la cerveza Pilsen, en la ciudad se realiza un festival anual de esta cerveza que atrae a miles de turistas deseosos de festejar y saciar su sed.
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Mariánské Lázne
Siguiendo la ruta de la belleza uno se encuentra con este indescriptible lugar. Un paraíso encantado que concentra todos los colores habidos y por haber. Es uno de los balnearios de mayor prestigio y –aunque suene imposible– uno de los más silenciosos. Posee al igual Karlovy Vary fuentes termales que ofrecen a sus residentes una fuente de salud.
Los servicios del lugar son muy completos e incluyen alojamientos, lugares dedicados a la gastronomía y todo tipo de atracciones adaptables a cualquier bolsillo.
Frantiskovy Lázne
Siguiendo el camino, esta ciudad se presenta como una verdadera maravilla. Data del siglo XV y enamora fácilmente a los viajeros con la multiplicidad de manantiales y sus propiedades curativas. También posee increíbles jardines, entre ellos el de Dvórak, que tienen fuentes termales y es uno de los más antiguos de la región.
La guía:
- Salud
Como ya hemos dicho, al encontrarse fuentes naturales de aguas curativas, en toda la región los servicios de salud son muy buenos.
- Seguridad
No hay que preocuparse por ataques violentos, pero siempre hay que estar atento en los espacios públicos con mucha gente.
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