A orillas del Ródano, sobre el sudeste de Francia, se encuentra Arles, una bella ciudad francesa con muchas particularidades y encantos: allí se hablan distintos idiomas, como una pequeña muestra del increíble desarrollo cultural que ha conseguido a lo largo de su historia, llena de destacados personajes.
La cultura celta ha ocupado las tierras de Arles en su vasta extensión, un territorio que conoció la conquista griega y romana y que jugó un papel fundamental en gran parte de los conflictos del Imperio Romano, sobre todo cuando estas tierras fueron destinadas a los veteranos de guerra de la VI legión. Estos personajes llegaron con sus riquezas y su mundo de privilegios e impusieron un estilo que llevó a Arles al esplendor. Aún hoy conserva un aire altivo que rememora su paso.
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Por estar tan ligada a los grandes problemas de Occidente, se vio vulnerada con cada crisis y modificada en el apogeo de sus civilizaciones madres.
Los siglos venideros le dejaron otras huellas: suntuosos palacios en el casco antiguo de la ciudad, contrastando extrañamente con las construcciones de la época romana y griega. En la actualidad, han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Arles fue el hogar de uno de pintores contemporáneos más famosos y brillantes. Allí vivió el gran Van Gogh desde 1888. Y no fue algo al azar, el pintor eligió esta ciudad para vivir a conciencia, y tantas veces la dejó retratada que no es difícil reconstruirla aún sin conocerla.
Los primeros años del artista en Arles fueron intensos. En esa época surgieron sus obras más reconocidas, sin embargo no se conserva allí ningún cuadro de él, muy a pesar de lo que piensan la mayoría de sus pobladores.
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Pero Van Gogh no es el único personaje de gran renombre que vivió allí, también tuvo su residencia en esas tierras Frederic Mistral, quien fuera premio Nobel de literatura en 1904. Él y sus allegados formaron un grupo de poetas que se denominaba Le Félibrige y que inició un movimiento a través del cual se difundía la legua provenzal. Hasta hoy los habitantes de la zona defienden con ahínco la cultura provenzal mediante festivales y otros espectáculos artísticos que rescatan del paso del tiempo y del olvido los rasgos típicos de una tradición tan influyente en la concepción del amor que Occidente detenta sin saberlo.
El clima de Arles también es una de las bendiciones de esta ciudad. Una luz casi continua pareciera alimentar el buen talante de sus habitantes y viceversa.
El Boulevard de Lices es la calle que concentra los bares más pintorescos. La mayoría ofrece sus terrazas para aprovechar el buen tiempo. El gran mercado es una de las joyas de Arles, pero no la única.
Recorriendo la ciudad
La fama de Arles es justa y merecida. Pareciera ser la tierra prometida de artistas y amantes de la cultura; y como tal, cuenta con cientos de lugares emblemáticos para que te enamores un poco más de esta ciudad.
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La Camarga
La Camarga es un bellísimo lugar natural que emerge entre la desembocadura del Ródano y que conserva especies de la fauna y la flora que están en peligros de extinción. Desde aquí podrás apreciar en todo su esplendor el maravilloso paisaje de Arles.
El macizo de los Alpilles
Estas tierras inspiraban al gran poeta de la ciudad, Frederic Mistral ¡Cómo para no hacerlo! La belleza de los campos plenos de viñedos y el aroma que se disfruta aquí es inigualable.
La Crau
Una reserva ornitológica de maravillas para visitar en familia y no perderse ningún detalle.
El anfiteatro
Este anfiteatro es una de las pocas ruinas que se conservan de los antiguos edificios romanos. Data del siglo I a.C. y tiene espacio para alojar a más de veinte mil personas. Los años le destinaron diferentes funciones, entre otras cosas como plaza de toros. Sus paredes se conservan casi en estado original, lo que nos permite imaginar la calidad de la construcción.
Desde lo alto de esta edificación se puede obtener una de las panorámicas más bellas de la ciudad. Imperdible.
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El teatro de Arles
Las ruinas del viejo teatro de Arles no están en tan buen estado. De la antigua construcción sólo quedan un par de columnas y piezas sueltas. De todas formas, lo impactante es su ubicación geográfica, en el centro mismo de la ciudad. Un consejo: contemplar cómo se filtra el sol entre sus paredes gastadas, presas del tiempo.
Las calles
No es difícil notar en las calles de Arles un profundo aire medieval: son angostas; con las casas apretándose en sus aceras, con diferentes estilos de construcción: algunas clásicas, otras renacentistas. La clave está en saber que camines por donde camines no dejará de sorprenderte con la hermosura que porta por ser una ciudad histórica.
Saint Trophime
Es la iglesia más importante de la ciudad y data del siglo III. Por su antigüedad se ha convertido en uno de los emblemas de Arles. Cuenta, además con un portal único, majestuoso y muy artístico que se ha conservado en perfectas condiciones.
La Plaza de la República
Esta plaza es también una de las principales. Está ubicada precisamente frente a la iglesia Saint Trophime. Está caracterizada por un elemento extraño: en el centro de la plaza se yergue una escultura de origen egipcio, que resalta en el entorno románico general.
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El Ayuntamiento
Este edificio es de visita obligatoria porque es en sí una construcción impactante que puede llevarte horas de observación minuciosa.
Campos Elíseos
Se denomina Campos Elíseos a un fragmento de la vía Aurelia, que en los primeros siglos de la era cristiana se utilizaba para sepultar a los cristianos. Están ubicados fuera de la ciudad y cerca de la iglesia Saint Honorat.
Este sitio fue retratado por Van Gogh a la perfección. A pesar de la función que tuvo en otro tiempo, es un lugar muy agradable y colorido.
Para salir a comer
Sin duda habrá que acompañar la comida con uno de los excelentes vinos de Provenza. En su mayoría son rosados, pero se puede encontrar también variedad en blancos y tintos.
En cuanto a la gastronomía, en Arles no faltan lugares para degustar platos típicos, podrás probar las especialidades del lugar como la tapenade o el pistou, o bien tomar alguna de las exquisitas sopas que se ofrecen en el menú.
La comida provenzal incluye y se caracteriza por la incorporación de hierbas aromáticas que le aportan un sabor exquisito y muy particular.
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De compras
Los mercados de la ciudad son una de las postales más lindas de Arles; su sencillez y su alegría parecen manifestarse en todo su esplendor por las callejuelas que recorren los puestos. Allí en un sin fin de negocios encontrarás todo lo que busques, souvenires, artesanías y algunas delicias regionales.
Arles y la fotografía
También en esta ciudad se organiza uno de los eventos más importantes del mundo dedicado a la fotografía: el Rencontres d''''Arles Photography Festival. Se celebra todos los años desde 1970 y convoca a artistas de muchos rincones del planeta.
Siguiendo a Vincent
Como habíamos comentado, Van Gogh eligió a Arles para pasar un período largo de su vida y la inmortalizó infinidad de veces en sus pinturas. Hace poco se expusieron algunos de sus cuadros en los lugares que inspiraron al artista.
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Desde esta ciudad, Vincent escribió muchas de las famosas cartas dirigidas a su hermano Thèo, en las que lo hacía partícipe de sus desdichas, pero también de lo maravilloso que le parecía el lugar y lo cautivante del paisaje. En sus lienzos aparece la capilla de Arles, los bellos campos y las transformaciones de la luz del sol sobre el paisaje, el mismo sol tan propicio a los viñedos de la zona.
Hay dos sitios que no podrás dejar de recorrer si quieres profundizar en la vida del artista plástico:
- Centro cultural
El edificio que había servido de hospital pasó a ser en 1973 un Centro Cultural que rinde homenaje permanente a Vincent Van Gogh. El bello patio, por ejemplo, fue reconstruido y adaptado de acuerdo a una pintura que el artista había realizado en el tiempo en que aún funcionaba como hospital. Un paseo imperdible para percibir el aura del maestro.
- El Museo Arlaten
Fue inaugurado por Mistral y como era de esperarse, rescata todos los detalles de la vieja cultura provenzal. El poeta dedicó su compromiso a esta labor de recuperación y mantenimiento de la cultura, es por eso que este museo constituye su más importante legado.
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