Alice Goffart y Andoni Rodelgo son dos viajeros de esos a los que no les alcanza con tres o cuatro semanas de viaje. Soñaban con un viaje de años, y así se lanzaron en bicicleta a recorrer los caminos de Europa y Asia. Planificando su itinerario para evitar regiones en conflicto y teniendo en cuenta el clima y la estación de cada lugar, han viajado cruzando toda Europa y Asia. Cansados de depender de los medios de transporte, ellos decidieron hacerlo en bicicleta ya que –como ellos dicen– “además de ser un medio de transporte barato, ecológico, saludable y relajante, ofrece la posibilidad de viajar a nuestro ritmo y por un largo periodo.”
La primera pedaleada
Por fin, luego de mucho tiempo de soñarlo, Alice y Andoni partieron en junio de 2004 desde Bruselas rumbo a sus sueños. Con 25 kg de carga en cada bicicleta fueron por caminos llanos cruzando Bélgica. A las 11 de la mañana se reunieron con todos sus amigos para la despedida y entre tanto nervios llegó la sensación de que esto realmente estaba ocurriendo.
|
 |
| |
Con un poco de miedo, pero más entusiasmo por el sueño que comenzaba, partieron a la 1 de Bruselas. Luego de tantas emociones pararon en Alos, en un camping. Toda la jornada transcurrió en una zona muy poblada, atravesando casas y casas, sin saber cuándo entraban y salían de un pueblo.
El buen tiempo los acompañó hasta Holanda y en el camino pararon para comer en Gante y Brujas. Entre tanta emoción no pudieron tener la oportunidad de ver ese primer cartel de cambio de país. Cruzaron los deltas de Zeeland en barcos y algunas veces en puentes, pasando por las ciudades bonitas de Veere y Middelburg. El lugar para acampar estaba atestado de turistas con sus casas rodantes, por lo que prefirieron seguir y plantar la tienda de campaña al lado de la pista (LP1) en un lugar no muy transitado.
El siguiente paso fue llegar hasta Rotterdam, y en un camping cercano pasaron el día para descansar. Continuaron por la costa del país, con las dunas de fondo. Pararon en un camping "agroturista” bastante caro donde a las siete de la mañana los despertó la máquina ordeñadora con un ruido insoportable. Para desayunar le pidieron al chico leche recién ordeñada y les dio un mísero botellín de 33 centilitros.
|
 |
| |
Siguieron camino rumbo a Windum, allí los esperaba Juuk, un holandés que conocieron mediante la página Web "Warm Shower List". Cruzaron la represa Afbluitdijk. Eran 30 kilómetros de muro que separaba dos mares: el exterior salado y el interior de agua dulce. Esta presa (construida en 1932) fue la última batalla ganada por los holandeses al mar por la lucha de tierras. Al pasar al otro lado entramos en la región de Friesland y una nueva ruta "Waddenzee". La zona era mucho más rural y menos densa. Pasaron el día allí y luego fueron a Leenwarden. Este pueblo no era gran cosa, lo único interesante fue su catedral. Estaba abierta porque metían cosas de otra iglesia ya cerrada. Durante nuestra estancia en Holanda vimos cómo iglesias fueron cerradas y transformadas en sala de conciertos, restaurantes o incluso talleres de reparaciones. Su próximo destino era el parque natural de Kollurwaad. Allí estaba el camping “Natuurkampeerterreinen". El lugar era ideal para estar tranquilos, sólo se escuchaba el sonido de los cientos de pájaros que cantaban y por la zona no había casi gente. En el camping no había empleados, la misma gente que lo usaba limpiaba las duchas y los servicios. Cuando se dejaba el camping se metía el importe indicado en un sobre y se introducía en una caja.
Ya en el límite entre Holanda y Alemania fueron a un camping que encontraron por guías de campings, pero ya no existía... felizmente encontraron a gente del lugar que les indicó dónde pasar la noche y de paso los invitaron a cenar. Decididamente, cuando uno viaja todo se va dando naturalmente para seguir en el camino.
Segunda etapa: por el Norte de Alemania hasta Berlín
La primera parada en Alemania fue Wybeisum. Allí se detuvieron en la casa de una familia que contactaron por la Web "The Warm Shower List" y pudieron descansar bien. El siguiente destino era Bremen. Allí actualizaron su web, intentaron bajar las fotos de la cámara sin éxito (¿Por qué siempre pasan estas cosas?) y partieron rumbo a Hamburgo. El recorrido turístico de Bremen fue muy rápido, ya que el 80% de la ciudad fue destruida durante la 2da. Guerra Mundial.
|
 |
| |
Ya en Hamburgo vieron que la ciudad, al igual que Bremen– fue destruida casi en su totalidad también en el 2da Guerra. Era muy verde, con un gran lago en pleno centro de la ciudad. Había parques por todos lados. La segunda mañana –a las siete y media– también salieron a visitar la ciudad pero ya no había gran cosa para visitar. Al estar aburridos de andar fueron a un bar-restaurante a tomar un café. Los propietarios eran un matrimonio, él marroquí y ella gallega, muy buena gente. Con ellos hablaron durante un largo tiempo y no los dejaron pagar.
Siguieron camino rumbo a Berlín y allí pasaron una semana entre museos (hay más de 170), recorriendo en bici la ciudad y observando la notable diferencia que aún existe entre el este y el oeste. Lo más destacado de Berlín fueron los muchos bares y cafeterías que había en por todos lados, llenos de jóvenes y a cualquier hora del día o la noche.
De Berlín a Praga
|
 |
| |
El recorrido bordeaba la frontera germana-polaca hasta unirlos con el río Elbe. La ruta es muy linda, ya que se cruzan muchos bosques y hay campings donde parar cercanos entre sí. Se cruzaron con muchos cicloturistas, ya que la ruta Berlín – Praga es una de las más recorridas.
Finalmente vieron el cartel de frontera con República Checa y llegaron a Decin, una ciudad donde se notaba la diferencia entre los países ricos y pobres de Europa.
Siguiendo la ruta del río Elbe finalmente llegaron a Praga. Allí pasaron tres días recorriendo las maravillas de una ciudad plagada de turistas. Un dato curioso es que a los viajeros pueden llegar a cobrarle los alimentos cinco veces más caros que a los lugareños. Por eso es recomendable buscar bares en las periferias si se quiere ahorrar.
La ruta romántica
|
 |
| |
De Praga, Andoni partió rumbo a Wurzburg y Alice en tren rumbo a Bruselas para volver a encontrarse en el punto de comienzo de la ruta romántica. Luego de dos días de subir y bajar cuestas (y de cruzar los castillos de Karlstejn y Krivoklat), Andoni llegó a Cheb cansadísimo, y para colmo el camping estaba completo... pero la mujer que lo atendió le dio tanta pena ¡Que lo dejó acampar gratis en la cancha de vóley! Los días siguientes fueron complicados por las subidas, pero finalmente –ya de vuelta en Alemania– el viaje se hizo más fácil por las ciclorutas bien detalladas y marcadas. Finalmente ya en Wurzburg, Alice y Andoni hicieron el recorrido en auto junto con la familia de ella, ya que el esfuerzo realizado anteriormente había bajado mucho la resistencia de Andoni.
Con las bicicletas en la baca partieron hacia el sur. No era lo mismo viajar en bici que en coche. Durante siete días visitaron bastantes pueblos. Los más interesantes fueron Rothenburg (el más visitado por los turistas) y Nordlingen, con una muralla que rodea completamente la ciudad. El fin de semana pasearon por los castillos de Linderhof y Neuschwanstein, ambos pertenecieron al extraño rey Luis II de Baviera. Luego de esto pasaron a Austria.
Los Alpes austriacos
Rumbo a Salzburgo fueron por la ruta llamada "Mozart”, con un paisaje bonito y tranquilo. En esta ciudad pararon dos días. El siguiente paso fue Passau (ciudad alemana frontera con Austria) siguiendo el río Salzach que hace de frontera con Alemania. La ruta era súper aburrida, sumándole la compañía de la lluvia hasta Passau. Desde allí siguieron la ciclo–ruta del río Danubio hasta Linz sin mayores problemas, ya que los caminos de esta región están en buenas condiciones.
|
 |
| |
El siguiente destino fue a Melk, para visitar el monasterio donde se basó la famosa novela "El nombre de la rosa", y entre viñedos y flores llegaron a Viena. Allí estuvieron cuatro días en casa de otra ciclo-viajera y quedaron encantados con la atención y las atracciones de esta ciudad.
Salieron en la mañana del quinto día y ese mismo día llegaron a Bratislava, la capital Eslovaca. Por casualidad encontraron una muestra de perros y a sus dueños acampando por libre, y aprovecharon a dormir allí. En la ciudad no había mucho para ver así que siguieron hasta Hungría. Finalmente el 25 ya estaban en Budapest, donde se toparon con precios eran bastante caros y una ciudad falta de restauración. Sin mucho entusiasmo partieron rumbo a Rumania cruzando hectáreas de campos de maíz y trigo. En Hungría la gente resultó poco comunicativa y esto le quitó sabor a su recorrido.
Rumania y los Cárpatos
Llegar a Rumania fue algo especial para estos ciclo-viajeros. Era una nueva etapa, otro mes, nuevo país (no comunitario) y por primera vez sus relojes se adelantaron una hora. Esta vez decidieron instalarse en Vatra Dornei y de allí partir para hacer excursiones y caminatas por los Cárpatos. En siete días hicieron un par de trekkings por el macizo de Rarau. Visitaron varias aldeas con sus iglesias construidas de madera de roble, los monasterios Bucovinas y el museo "Sighet Prisión" en Sighetu Marmatiei, donde antiguamente hubo una cárcel para todos aquellos que se opusieron al régimen comunista. De allí partieron rumbo a Brasov, durmiendo siempre en campos de granjeros que casi siempre les ofrecían cenar con ellos. Por las noches había heladas y eso fue minando la fuerza de ambos ciclistas.
|
 |
| |
De allí siguieron rumbo a Vran, donde se encontraron a muchos turistas buscando el castillo de Drácula... aunque Vlad jamás pasó por allí. Siguieron hasta Brezoi, cruzando el parque nacional de Cozia. Entre robles y ríos llegaron a la casa del cura del pueblo, la primer persona que les negó la parada para acampar, por lo que siguieron hasta la casa de la cultura del pueblo, donde sí recibieron un trato amable y pudieron descansar.
Los días se fueron haciendo cada vez más lluviosos y ya en Sighisoara –la ciudad donde nació Vlad Tepes- decidieron ir a una pensión para reponer energías. El siguiente punto fue el delta del Danubio. Nuevamente entraron en territorio Húngaro, con rutas en muy mal estado y días lluviosos. Cruzaron los Cárpatos por fin y luego de muchas subidas y bajadas llegaron al Delta del Danubio.
En Tulcea adquirieron el permiso para entrar en el Delta y coger el barco para ir hasta Crisan. En ese barco conocieron a una isleña que les ofreció hospedaje y un viaje en bote por el delta a buen precio. Cual fue la sorpresa al llegar a la casa de la señora: sin luz ni agua y acampando en el patio con olor a pescado... El viaje en bote fue en remos, y el recorrido se hizo largo y tranquilo, lo que les permitió pescar un par de ranas que luego fueron la cena.
Retomaron el camino para llegar a Constanta, una ciudad descuidada, pero luego de mucho tiempo sin diversidad de comida fue disfrutado. En el camino se encontraron a granjeros que por poco dinero les ofrecieron hospedaje, todos ellos con esperanzas de poder emigrar al sector de la Unión Europea. Finalmente, como las aves del delta, Alice y Andoni emigraron hacia el sur.
Estambul, la puerta de oriente
|
 |
| |
En Bulgaria pararon en Varna, una ciudad llena de fábricas y poco atractiva. Cruzaron campos y acamparon en un viñedo. Al día siguiente, con la lluvia a cuestas y días oscuros desde que entraron en el país, armaron las tiendas en una zona rural casi abandonada, donde por la noche escucharon aullidos... La noche siguiente el clima no mejoró y comunicarse con la gente del lugar se complicaba mucho. Tomaron el mapa y decidieron pasar de largo a Grecia para llegar a Turquía.
Nuevamente cruzaron la frontera sin problemas, acampando en varios campos de gente humilde y amable. En Estambul consiguieron hospedaje gratis en el consulado belga. Al llegar en época de Ramadán, la gente comía sólo por la noche. La ciudad, llena de gente comerciando por todas partes y las alturas de las mezquitas en los cuatro puntos cardinales fueron imágenes emocionantes para estos ciclo-turistas. Finalmente dejaron la antigua capital del Imperio Otomano para seguir la costa del mar Mármara y dirigirse hacia el oeste del país.
Mar de Mármara y entrada en Asia (27/10/04)
|
 |
| |
Cruzaron hacia Asia y acamparon en Yalova, en la costa arenosa y luego en Gemlik. En Faerce todavía se veían muchas casas derrumbadas por el mismo terremoto que en Yalova e Izmit (los lugares más afectados), fue desolador ver las casas en ese estado, llevaban más de cinco años sin que nadie las tocase, como si el terremoto hubiera ocurrido semanas antes.
Continuaron por el camino de la costa, cada vez más escabroso y exigente, pero con el aliciente de la playa sobre el horizonte. En Agakoy pararon en casa de un señor que trajo a todo el pueblo para que hable con ellos, incluso a la profesora de inglés para que tradujera. En Canakkale pasaron por el museo de la Primer Guerra Mundial: en esa región murieron más de medio millón de soldados.
Norte del mar Egeo (05/11/04)
Nada más entrar en la costa del mar Egeo empezaron las visitas turísticas. El primer día con las ruinas de la antigua ciudad de Troya y el segundo día Alexandria Trois.
El 10 de noviembre era un día especial para los turcos, conmemoraban el 66 aniversario de la muerte de Ataturk, considerado el padre de los turcos (fundo Turkia en 1923). Estatuas y fotos de él se podían ver en cualquier sitio: lugares públicos, escuelas, plazas, bares, casas particulares...
|
 |
| |
Para Alice y Andoni era un día más. Dejaron el pueblo y el paisaje cambió. Esta vez los pinos reemplazaron a los olivos en la ruta turca. Ya en Bergama fueron a una pensión y conocieron las ruinas de Pergamum. De camino a Izmir los invitaron con té por lo menos diez veces. Y en Izmir pararon en una pensión poco higiénica, mientras que en un ciber café, el chico que lo atendía les borró ciento cincuenta fotos del viaje... adiós las imágenes de toda Turquía en un click. En fin, esto sirvió para aprender a negar la ayuda no solicitada.
En Pamukkale visitaron las ruinas de Hierapolis (190 a.C). Antiguamente era un balneario y centro de curación en la época romana y bizantina. A escasos metros estaba Pamukkale (la montaña de algodón), una de las típicas imágenes de Turquía, hoy arruinada por los hoteles instalados allí que erosionaron el paisaje del lugar. En el Mediterráneo –en Gocek– se encontraron en un bar con un holandés que vivía allí y les ofreció pasar una temporada en su velero. Así, luego de seis mese de pedalear sin parar llegaba el primer gran descanso ¡Y en un velero de lujo, gratis!
En Gocek - 29/11/04 - ??/01/05
|
 |
| |
Finalmente en febrero el dueño del velero cambió de opinión y decidió cobrarles 10 euros por día. Cambiaron a una pensión donde por 5 euros por día tenían cama doble y ducha privada. Así, algún día que otro Andoni salía a pescar pulpos o calamares con Musa, un turco que hablaba perfectamente inglés. Al final, siempre acababan con Alice y su mujer inglesa comiendo en la playa mientras contemplaban el paisaje hasta el atardecer. Era todo un espectáculo, un festival de colores, según el sol descendía el paisaje cambiaba de color. Festejaron Navidad con ellos y en enero de 2005 reiniciaron la marcha...
Si quieres saber cómo continua este viaje, espera la segunda parte! |