Bratislava está ubicada en uno de los extremos de los Montes Cárpatos. Cruzada por el Danubio, a este maravilloso paisaje se le sume un perla más. En los últimos años, el gobierno se está dedicando a la recuperación de los edificios emblemáticos de la ciudad, por lo que la parte antigua de Bratislava ha cobrado un nuevo auge y es una de las atracciones turísticas más importantes.
Esta ciudad ha contado con la influencia de varias naciones en el pasado y esto hace que en cada rincón se encuentran vestigios de culturas y momentos de su diferentes de su historia. La historia de Bratislava comienza con los pueblos ilirios, celtas y germanos que fueron los primeros en colonizar la región de Eslovaquia actual, y en el siglo VI los pueblos eslavos llegaron desde Rusia y del este. Después del colapso del Imperio Moravio en el siglo X, Eslovaquia pasó a manos húngaras. Su pasado histórico como urbe se remonta justamente al siglo X, en ese momento se llamaba Presburgo, y pasaron dos siglos más para que decidieran fortificarla aumentando la seguridad, pero también la importancia de la zona. Bratislava se convirtió en un punto estratégico para las continuas guerras que azotaban la región. En 1541 la nombraron capital de Hungría, y continuó siéndolo hasta el siglo XVIII.
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Ya a comienzos del siglo siguiente, las Guerras Napoleónicas la pusieron en posesión del imperio Austríaco, para en unos años volver a formar parte del Reino de Hungría, dentro de lo que en ese momento era el Imperio Austrohúngaro.
Cuando en 1919, se formó Checoslovaquia, ganó su nombre actual y se convirtió en la capital de la provincia de Eslovaquia, pero treinta años más tarde la continua transformación política del territorio la puso como capital de la Región de Bratislava, para volver a modificarse en 1960, y estar en una situación cambiante hasta 1993, cuando por fin toma el lugar el lugar que tiene hoy como capital de la República Independiente de Eslovaquia.
Hasta la Segunda Guerra Mundial, esta ciudad tenía un gran porcentaje de población judía, pero las acciones del nazismo diezmaron a los judíos en la Segunda Guerra Mundial. De allí en más, muchos de los monumentos y edificios de la colectividad judía fueron arrancados, destruidos o eliminados directamente de la ciudad, y el paisaje urbano cambió notablemente.
Cultura
Bratislava es una capital muy cultural. No es raro ir recorriendo sus calles y encontrarse con uno de sus tantos festivales de arte. Es una constante la música ambulante, las exposiciones en lugares públicos y todo tipo de actividades relacionadas con la vida artística en general.
Además, la ciudad le ofrece al viajero una importante cantidad de Museos especializados en diferentes cosas, galerías de arte, teatros y salas de conciertos.
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A esto se le suman los bares que son buenos y muchos. Estos locales dedicados a la diversión suelen llevar artistas locales y extranjeros para realizar shows en cualquier momento del día. No te sorprendas si vas caminando por una de las calles principales de la ciudad y comienzas a oir diferentes ritmos, que se mezclan unos con otros, así como los públicos van cambiando según el lugar donde te encuentres.
Por su parte, el Teatro Nacional Eslovaco ofrece presentaciones de lujo, óperas y valet a un módico precio. Sólo para espectadores exquisitos.
Gastronomía
En toda la ciudad, la oferta de alimentos típicos y de los exquisitos vinos de sus viñedos aledaños inunda el ambiente con su aroma. En el casco histórico están los bares más lindos, sus estilos típicos y sus decoraciones embellecen notablemente las calles de la ciudad vieja.
Recorriendo con más atención la ciudad verás que hay una pluralidad muy interesante de tabernas y bares under que te acercarán a la cultura eslovaca. Cervecerías y vinerías hay para todos los paladares y gargantas.
En el verano, las terrazas de la ciudad se llenan de colores y de gente alegre, que elige disfrutar del sol entre amigos.
Para ver
Se sabe que cuando este territorio formaba parte del Imperio Romano, este castillo era un punto de defensa de sus fronteras. Ya en épocas de La Gran Moravia, fue además uno de los mayores centros políticos y administrativos del Imperio. Después de la caída del Imperio de Moravia, el castillo fue cambiando de manos, llegando a ser un sitio de defensa del Imperio Húngaro. Ya en el siglo XIX, las tropas napoleónicas lo destruyeron. Actualmente es un Monumento Nacional.
Este castillo es el emblema de la ciudad. Fue construido en el siglo XV y destruido por un incendio a principios del siglo XIX. Después de la tragedia, los distintos gobiernos que pasaron por Eslovaquia fueron encargándose de su reconstrucción. En su interior se encuentra el Museo Nacional.
El castillo está ubicado en una colina y verlo a la distancia genera una sensación increíble, una verdadera fortaleza a la que el tiempo le ha dejado huellas de todo tipo. Está rodeado también por otros museos. Desde el castillo además se tiene una vista excelente de la ciudad.
Este palacio fue construido para un arzobispo a fines del siglo XVIII. Cuenta con un gran sombrero metálico en la parte de arriba de su construcción que genera gran curiosidad, este sombrero está acompañado por ángeles que sostienen las dos letras que hacen referencia a su ex dueño.
Allí, a principios del siglo XIX se firmó la Paz de Presburgo por lo que en la entrada se puede apreciar una placa en recordatorio.
Sus patios son de una extraordinaria belleza, cuentan con imágenes de santos y con capillas personales.
Por ser también el lugar elegido para la firma de la abolición de la esclavitud, y por poseer en su interior obras de arte de incalculable valor, fue elegido recientemente como la alcaldía de la ciudad. Desde sus ventanas puede observarse además la plaza que queda en su frente y en la que se encontró un gran pozo que fue reconstruido respetando su arquitectura original. En la calle Venturska se encuentra este palacio que perteneció al Mariscal Palffy, un funcionario del Imperio Austrohúngaro. Lo que más llama la atención del palacio son sus puertas que representan motivos bélicos.
Investigaciones arqueológicas han encontrado en la estructura de este edificio rastros de construcciones de diferentes épocas. Actualmente funciona como Embajada de Austria.
Bratislava nocturna
Esta ciudad de noche se transforma, la multiplicidad de clubes bailables, bares y cantinas, dan una oferta muy variada de actividades y de estilos, por lo que seguramente vas a encontrar algo para hacer, y lograrás sentirte muy a gusto.
Durante mayo y junio, la juventud gana la calle, porque se hace el festival nacional de rock, donde es muy frecuentes encontrar a algunos de los músicos participando de la movida nocturna.
En septiembre el turno es del Jazz. El festival anual de jazz tiene muchos adeptos, tanto dentro del país como fuera de él. Los viajeros amantes de este estilo musical saben que Bratislava en septiembre es una ocasión imperdible para alegrar sus oídos.
La guía:
Por ser una ciudad importante, Bratislava tiene la gran ventaja de ofrecer servicios de alojamientos para todas las posibilidades económicas, por lo que puedes encontrar lujosos hoteles, pero también posadas o albergues económicos. Como la demanda no es tanta, no es necesario que reserves con mucha anticipación.
El clima, como en el resto del país, es continental, con inviernos fríos y veranos cálidos. Es común verse envuelto en tormentas eléctricas ya que son una constante de la zona. De junio a septiembre es bastante cálido. La temperatura en invierno puede llegar a los -10º C y en verano a los 30º C.
Bratislava está comunicada con algunas de las ciudades más importantes de Europa. Por tren se llega desde Praga, Viena, Budapest y desde Austria. Por bus, también desde Praga y Viena.
El aeropuerto de Bratislava recibe vuelos internacionales, desde las ciudades ya nombradas.
Además hay una red de carreteras y autopistas en muy buenas condiciones que permiten la movilización en automóvil de forma cómoda y rápida.
El transporte interno mediante buses, tranvías y trolebuses comunica toda la ciudad a precios muy accesibles. |