Además de su naturaleza sorprendente, Costa de Marfil también es un conjunto de ciudades vanguardistas que resurgen entre la selva o descansan al borde de los ríos o frente al mar, sin olvidar a su encantadora población, un mosaico de etnias que han sabido desarrollar una esmerada cultura conservando sus raíces tradicionales y conviviendo en paz.
La población de Costa de Marfil es abierta y comunicativa. Uno de los aspectos que reivindican el espíritu pacífico de su gente es el hecho de de haber realizado la transición hacia la independencia sin ningún tipo de altercados.
La marcada influencia francesa se ha mezclado con las costumbres tradicionales africanas y ha creado una rica cultura propia. Esto ha contribuido a que los odios interraciales no hayan tenido lugar en este hermoso país. Así se puede ver que, junto a una población blanca, conviven distintos grupos étnicos que engloban diferentes tribus. Las más importantes son los Akan, de las etnias Agni-Baulé, Ashanti y Abron entre otras, situados en el centro y este del país. Los Mandé habitan el centro y el norte del país y agrupan a los Diola, Bambara, Dan o Yacuba. Los Voltaicos poblan el norte y están conformados por los Senufo y los Lobi. Los Kru en el sur y oeste; y los Kua en la costa oriental reunen a los clanes de los Abé, Aburé y Ebrié entre otros.
Abidján
Esta es la capital económica del país, cuenta con una animada vida comercial que se mezcla acertadamente con una exuberante vegetación y una arquitectura moderna fusionada a la tradicional africana. A simple vista tiene muy poco de ciudad africana. Por un lado, en la península hay rascacielos, hoteles internacionales, y un modernismo arquitectónico junto con anchas avenidas. En su contracara se encuentra Treichville, que denota una ciudad más modesta y animada, que representa una faceta más africana.
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Con una enorme laguna, la ciudad es también llamada la "Perla de las Lagunas". El distrito está repartido en cinco áreas: Adjamé, Cocody, Plateau, Treichville y Marcory.
Adjamé es famoso por su encantador bazar, mientras que Cocody es reconocida por encontrarse recostada sobre la agraciada bahía en donde se encuentra un llamativo complejo turístico y deportivo.
El sector de Plateau es el centro económico y comercial de la ciudad y también la zona más nueva. Aquí se pueden admirar los numerosos edificios públicos que se ubican en este barrio como el Centro Artesanal donde se venden objetos tradicionales a buenos precios. En el Museo Etnológico de esta zona ofrece una colección de más de 20 mil piezas de toda la región de África Occidental y constituye un punto de atracción para los viajeros que navegan en la oferta cultural.
El barrio deTreichville es el barrio de las iglesias, ya que ofrece como principales lugares de interés las Iglesias de Santa Juana de Arco y Nuestra Señora María, las Mezquitas de Peul, Diola y Tuculer y su animado y vivaz mercado donde se puede encontrar de todo.
Vale la pena visitar también la Isla de Boulay con sus bosques y su hermosa playa; el Jardín Zoológico en donde se pueden contemplar más de 300 especies de animales; el Museo Nacional con muestras de arte africano antiguo y contemporáneo y la Catedral de San Pablo.
Como recomendación es necesario saber que, como otras grandes ciudades de esta región, Abidján es una ciudad poco segura. Pero, tomando un mínimo de precauciones, se puede tener una estancia agradable. Hay que estar atento a los controles policiales y los abusos de la policía, ya que la corrupción en Abidján sigue una carrera claramente ascendente y las tarifas son exorbitantes. La vida nocturna de Abidján es la más activa del África del Oeste, donde hay más de ciento cincuenta restaurantes de comida internacional de todas las latitudes, y una gran diversidad de bares y discotecas, casi todos ellos abiertos todos los días.
Yamoussoukro
En pleno centro del país se encuentra Yamoussoukro, el País Guro, y en él esta situada la capital administrativa de Costa de Marfil, a unos 230 km al norte de Abidján. Ciudad natal del antiguo presidente Houphouét-Boigny, lo primero que sorprende es la anchura de las avenidas.
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Se trata de un centro universitario de gran importancia –de hecho posee la universidad más grande del oeste de África- y entre sus construcciones destacan el Palacio Presidencial, a cuyos pies se extiende un precioso lago lleno de cocodrilos sagrados, la monumental Mezquita y la Basílica de Nuestra Señora de la Paz. Este monumental edificio se encuentra situado en los alrededores de la capital y es por su dimensión la segunda iglesia del mundo. Cuenta con capacidad para 100 mil personas y es una réplica africana de la basílica de San Pedro del Vaticano, que incluso supera por un metro más de altura a la original.
Grand-Bassam
Esta ciudad es la antigua capital del país. Cuenta con magníficas playas rodeadas de palmeras y antiguos edificios construidos en la época colonial. Entre los lugares que merecen la pena visitar se encuentra el Palacio del Gobernador, donde descubrirás una excelente muestra de arte y cultura africana, la escuela y el centro de la cerámica son además un Centro Artesanal de compras, todos situados en la ciudad antigua y la Laguna de Assinie. Aquí se encuentran las mejores playas de la zona este del país. Se pueden alquilar piraguas y recorrer la zona a bordo de estas típicas embarcaciones.
San Pedro
Es el segundo puerto en importancia del país y un lugar con una dinámica comercial notable. El ambiente es muy animado, sobre todo el centro de la ciudad. Se pueden encontrar buenos restaurantes, hoteles, bares y todo lo necesario para continuar el camino hacia el oeste, rumbo a la selva.
Dabou
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Hacia el oeste de la capital se extienden también la costa y las playas, junto con algunas ciudades en las que uno puede detenerse. Dabou está a poco menos de 50 kilómetros de la capital y es un buen lugar para explorar la zona. Desde allí, la siguiente parada que se puede hacer en la ruta hacia el oeste es la hermosa localidad de Tiégba, enclavada a orillas de una laguna. Desde aquí es posible alquilar barcas y recorrer el Lago Ébrié.
Grand-Laou
La localidad se sitúa en la desembocadura del río Bandama y es un buen punto de referencia para visitar el Parque Nacional de Assagny. En él se pueden ver elefantes y diversas especies de aves en un paisaje lleno de exuberante vegetación. Pero si prefieres la playa, este enclave es perfecto, sobre todo si quieres practicar surf, ya que es en este sitio donde se encuentran las mayores olas de toda Costa de Marfil.
Grand-Bebéry
Es una fantástica localidad de gran actividad pesquera que cuenta con muy buenas playas. De un lado, las aguas del mar entran calmadas a la bahía y es ideal para tomar sol, mientras que del otro lado se vuelven salvajes y resultan excelentes para la práctica de surf. Desde aquí se puede acceder al maravilloso Parque Nacional Taì.
Tabou
Ya casi en la frontera con Liberia, Tabou es la última parada de la costa oeste. Como todas las localidades costeras de este país, esta región goza de hermosas playas y además sostiene un espíritu de aldea pesquera encantadora.
Indenié
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Indenié, conocido como el País Agni, ya que la mayoría de la población es de esta etnia, está situada en medio de la selva tropical. Multitud de leyendas cuentan los hechos de este reino a través de los "griots": poetas, músicos y hechiceros.
En Abengourou, su capital, se puede contemplar el Trono de Oro, símbolo de la Dinastía Agni, cuya población es conocida por su magnífica orfebrería realizada en este metal. También es interesante Zaranu, antigua capital del reino, en donde se pueden disfrutar las danzas agni bailadas por mujeres con el fin de atraer la lluvia. El Museo Agni ofrece una estupenda colección de objetos que muestran la evolución de esta etnia. Los artesanos agnis son especialistas en la tapicería, el trabajo del tejido, las estatuillas y objetos de bronce.
Man
En la zona oeste del país está la ciudad de Man, situada en una región de montañas densamente arboladas. Esta región es ideal para los que disfrutan de las caminatas y los recorridos en bicicleta. Las cascadas cercanas son una atracción popular, así como la ascensión a la cresta del Monte Tnkoui y las visitas a los pueblos de Biankoumaand, y Gouessesso, a 55 km de distancia. Man es un atractivo centro turístico conocido como la "Ciudad de las 28 Montañas" y sobresale de una inmensa roca de la que desciende una hermosa cascada de más de 20 metros de altura denominada "Diente de Man".
Bouaké
Esta metrópoli destaca por ser una importante encrucijada y una ciudad industrial y comercial de gran ambiente. En Bouaké destacan su colorido Mercado, la Gran Mezquita, el Museo ubicado en un antiguo convento benedictino, el Zoológico con cientos de especies autóctonas, el Jardín Botánico siempre lleno de flores y plantas y el ambiente típicamente africano del Barrio Koko. Muy cerca se localiza Tanou-Sakassou, una aldea donde las mujeres trabajan la cerámica con gran destreza.
Región Daloa-Man
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Hacia el oeste se encuentran las montañas y la lluvia. La sabana va quedando atrás, dando paso a la zona más alta del país. Daloa tiene como punto de interés el Museo Don Bosco en donde se puede admirar el desarrollo artístico de este pueblo. En Bangolo podrás convivir con el pueblo Gueré y disfrutar del paisaje tropical de su entorno. Para los amantes del trekking, a tan sólo 20 kilómetros de aquí se halla el Monte Tonkoui de 1.223 metros de altura.
Son interesantes también los poblados de Biankouma y Guessesso en los que las cabañas están bellamente ornamentadas con escenas de la vida de sus moradores. No te pierdas, si tienes oportunidad, las danzas yacuba que bailan sus habitantes, llenas de mística y fuerza.
Korhogo
Korhogo es el eje de la cultura Senufo. Resultan muy interesantes el Centro Artesanal, que es una cooperativa donde puedes adquirir la artesanía de esta tribu a precios muy accesibles, la Mezquita Central y el Museo de la ciudad.
También tienen mucho atractivo las Aldeas Senufo, ubicadas en los alrededores de Korhogo, ya que todas ellas cuentan con un bosque sagrado en donde se celebran los rituales de iniciación para los jóvenes, donde se les enseñan los secretos y las costumbres de su etnia. Entre ellos resalta Waraniéné, 4 kilómetros al suroeste de Korhogo, que es el más visitado. Allí son los hombres los que tejen y se pueden encontrar trabajos artísticos en ropas, tramas blancas con motivos negros, manteles y mantas. También se ubica cerca Kanioraba, en el camino hacia Sirasso, que es famoso por sus cerámicas.
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Si se toma la ruta sur desde Korhogo, a unos siete kilómetros está la localidad de Torgokaha, donde hay buenos tejidos y cestería. Desde allí se puede llegar a Farkaha, donde se vende la más preciada artesanía de tejido de ropas de la comarca. Si se sigue la dirección norte hacia M´Bengué desde Korhogo se alcanza pronto a Koni. Esta aldea es célebre por sus trabajos artesanales en hierro. Este mineral se obtiene de pozos de hasta 20 metros de profundidad; después se funde en hornos que se asemejan mucho a cabañas, y dos semanas después pasan a manos de los artesanos que trabajan con ellos utilizando fuelles de épocas arcaicas, casi primitivos.
Boundiali
Es una de las localidades más destacadas del País Senufo. En ella podrán visitar el mercado de artesanías con toda la variedad y tradición de la tribu Senufo. Allí se pueden adquirir todo tipo de artículos típicos de la zona. Además es un buen punto de partida para visitar las pequeñas aldeas que lo rodean, especializadas en el trabajo de herrería. Entre ellas son notables la de Kouto, que posee una mezquita del siglo XVII muy bien conservada y la de Kolia, que cuenta con un amplio y atractivo centro de cerámica artesanal. |