Como parte del archipiélago de las Pequeñas Antillas, Dominica se encuentra a mitad de camino entre las islas de Guadalupe y Martinica. Es una de las más elevadas sobre el nivel del mar, y su origen volcánico se deja ver en el lago Boiling, que cada tanto escupe gases sulfurosos al exterior.
Lamentablemente, ya que está ubicada cerca de zonas de ciclones, esta isla sufre el paso de grandes huracanes frecuentemente. Para proteger a la flora y fauna del lugar, sus selvas se cierran y crecen fuertes en torno al interior de la isla.
La síntesis entre la cultura negra africana y el catolicismo muy arraigado ha desarrollado una cultura donde la imagen materna tiene una gran importancia, y la institución del matrimonio no tiene una relevancia importante. Casi todos sus habitantes hablan un idioma que es la fusión del francés con dialectos de África, lo que les de una musicalidad muy original y alegre.
Roseau
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Esta ciudad es una de las capitales menos populosas del planeta. Con un poco más de 15.000 almas, esta ciudad, construida sobre la llanura aluvial del río que le prestó su nombre, no impresiona por sus construcciones ni por su trajinar. De hecho, la tranquilidad y austeridad que se siente en sus calles de casitas de madera y piedra invita al relajamiento.
Entre sus mercadillos coloridos y los puestos de artesanías uno puede tomarse un riquísimo café admirando el paso de sus gentes. Este es un lugar amable, lleno de verde. Para comprobarlo basta recorrer el enorme jardín botánico –tiene alrededor de 16 hectáreas de extensión- y perderse entre las miles de especies de plantas, flores y árboles.
Si eres de los que les gusta las caminatas largas y desafiantes, puedes probar suerte con el Monte Bruce, cercano a la ciudad, y desde su cima obtendrás la mejor vista panorámica de Roseau, con el mar caribe de fondo.
Parque Nacional Cabrits
Ideal para salir de exploración, el parque tiene en su interior la reconstrucción del Fuerte Shirley. En la época de la lucha por ver quién se hacía con el control de la isla, Francia e Inglaterra tuvieron una gran batalla aquí. Entre sus murallas podrás ver el puerto de Portsmouth, que era el sitio que defendía esta antigua fortificación. Además del fuerte podrás disfrutar de la flora y fauna del lugar, ya que esta zona cuenta con una biodiversidad imponente.
Parque Nacional Morne Trois Pitons
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Este parque es una de las razones más destacadas por la cual todo viajero debería llegar a esta isla. Es que este parque cuenta con volcanes, fumarolas, varios ecosistemas y corrientes de agua y manantiales que dejan impresionados a todos. Tanto es así, que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad a esta región.
Llegar hasta al parque es una aventura de por sí: los caminos en mal estado, las lluvias y la vegetación siempre en crecimiento dificultan y al mismo tiempo embellecen la ascensión a este rincón mágico de Dominica.
Entre las cascadas que podrás cruzar en el camino y algunos pequeños lagos de seguro te sorprenderás con su flora y fauna: desde helechos gigantes y orquídeas salvajes que surgen sobre los árboles añosos podrás ver en plena actividad ranas, mariposas, serpientes y aves únicas en el mundo.
Laudat
Este pequeño pueblo es el punto de partida para más de una aventura: desde aquí se inician los ascensos al Morne Macague, donde encontrarás el misterioso paisaje de lagos dentro de cráteres. El primer lago, llamado simplemente Freshwater (agua fresca, en inglés), es el más amplio y legendario. De él nace el río Roseau, y cuentan los nativos que el lago fue creado por el encantamiento de una sirena sobre una serpiente que habitaba por allí. Por lo que si escuchas un canto fascinante y encantador, ten cuidado... dicen que la sirena sigue allí.
Trepando al Boiling Lake
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El Boiling Lake, o Lago Hirviente, es uno de los puntos más impactantes para el turismo, especialmente el de aventura. Este lago de origen volcánico, con aspecto de caldero del diablo, lanza gases y burbujas de colores verdes y oscuros que explotan por su superficie. A simple vista puede parecer tétrico, pero no es sólo el lago, sino el camino que hay que hacer para llegar a él lo que lo hace un recorrido inolvidable. Con una caminata que dura alrededor de seis horas, el viajero deberá cruzar ríos y el sugerente “Valle de la Desolación” –ya su nombre lo dice todo-. Luego de cruzar pequeños cursos de agua caliente, llegarás al gran pozo de agua hirviente. El clima y el ambiente lleno de brumas te sumergirán en una sensación indescriptible... si haces este recorrido, seguramente volverás impresionado.
Aldeas indígenas
En varios puntos de la costa de Dominica descubrirás pequeñas aldeas pobladas por los nativos originales de la isla. En ellas podrás ver cómo salen a buscar su alimento diario al mar con piraguas que ellos mismos construyen a partir de un tronco de árbol de caucho.
En estas aldeas siempre encontrarás puestos donde los habitantes venden sus producciones: cestos trenzados, tallas de madera y piedra, entre otros.
Muchos hacen estos caminos para llegar hasta una escalera que lleva hacia el mar, llamada Escalera del Camino del Perro. Se trata de una huella de lava ya hecha piedra que ofrece un aspecto irreal mientras bajas por ella. Muy recomendable para realizar una caminata durante el crepúsculo.
Trekking, buceo y más
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Dominica se identifica con la actividad del turismo aventura por sobre todo, ya que sus miles de sendas entre selvas y playas ofrecen caminos para todos los gustos y posibilidades. Desde al ascenso al lago hirviente hasta pequeños recorridos a lagos y lagunas hacen la delicia de todo el que guste de las caminatas.
Sin embargo no todas las maravillas se depositan en su suelo: su costa marina ofrece avistajes de ballenas, delfines y rayas. Si gustas del submarinismo también tendrás tu oportunidad de sumergirte y disfrutar de vistas increíbles en sus fondos marinos; dependiendo de tu habilidad para esta práctica podrás realizar una visita al cráter de Soufrière Bay y desde allí alcanzarás a ver las mejores panorámicas de paisajes bajo el agua. Si eres un buzo experto también podrás visitar naufragios de viejas batallas.
Cocina para todos los gustos
La herencia francesa se hace notar a la hora de la comida, pero no tanto como uno puede esperar. Es que los frutos tropicales y la pesca del mar caribe que circunda a la isla le da el toque especial a la gastronomía dominicana.
Finalmente el saber acumulado en los criollos de la isla ha dado una carta para saborear gratamente: desde kushkush, pasando por bananas verdes, pan de fruta y sopa de pescado, hasta rana frita de montaña con papas. Si prefieres algo menos exótico, también puedes probar crepes de langostino y caracol, o ensaladas tropicales con frutas.
Souvenirs
Las ya clásicas canastas de juncos trenzados son el souvenir por excelencia. Se consiguen en cualquier puesto de la capital o en las reservas de los indios caribe. Si prefieres otro estilo de recuerdo, puedes llevar pimienta picante del caribe o algún jabón de coco. También hay muy buen ron y café producido en la isla que puedes comprar en cualquier tienda.
La guía
Siendo una meca del buceo, es lógico que aquí se festeje el Dive Fest, celebración que se realiza entre junio y julio de cada año y donde buceadores de todo el mundo intercambian rutas y conocimientos de buceo. El carnaval también es una fiesta importante, con desfiles, concursos de carrozas y la elección de la reina. También puedes disfrutar del Festival de Música Criolla, que se celebra durante el Día de la Independencia, y que reúne músicos y cantantes de todo el Caribe.
Evidentemente, debido a su locación, la isla posee un clima tropical, con una media de 27 grados centígrados. Suele llover mucho, especialmente en las montañas y zonas selváticas. Todas las estaciones son buenas para conocer Dominica, pero es mejor no llegar en otoño, que es cuando hay más posibilidad de huracanes.
La moneda es el dólar del Caribe del Este (E.C.S), aunque en la capital y ciudades grandes suelen recibir dólares estadounidenses. Además, el cambio puede hacerse en hoteles y bancos sin complicaciones. En lo que atañe a las propinas, siempre son bien acogidas.
Para los viajes desde los aeropuertos lo mejor es utilizar el taxi. Las tarifas están establecidas por el gobierno y no superan los ocho dólares estadounidenses. Para viajar fuera de estos recorridos el precio se charla con el conductor, que casi nunca supera los veinte dólares. Los taxistas pueden incluso ofrecerse para hacer tours por la isla y suelen ser una buena opción como guías para conocer lugares fuera del circuito clásico del viaje a la isla. Funcionan de forma regular hasta las 18 hs., luego de eso conviene reservarlos con anticipación.
Las furgonetas son otra opción para movilizarse dentro del territorio.
Son como taxis, pero cargando a varios pasajeros al mismo tiempo. Son más económicas, pero también menos cómodas. Si quieres recorrer varias poblaciones, este medio suele ser el más económico y seguro.
Si lo que gustas es conocer la cultura local y charlar con su gente, los buses que conectan a las ciudades son la mejor opción. Algo incómodos, es muy probable que viajes apretado, pero en contacto con la gente de la isla. |