Hartos de las ciudades importantes, los clásicos resorts y las mismas vacaciones de todos los años algunos viajeros han descubierto un lugar donde encontrarse con la naturaleza, sin cientos de turistas alrededor. Es el desierto, un manto de arena que cubre un quinto del planeta y que propone todo tipo de aventuras.
Los desiertos son vinculados generalmente con la soledad, la inseguridad y el temor de ser sorprendido por alguna furiosa tormenta. Nada de esto sucederá si eres precavido. La mayoría de las travesías que se organizan son en grupo, con un guía bien informado y todo lo que sea necesario para pasar unos días entre la arena y el sol.
Cómo es un desierto
Los desiertos son sitios de clima extremadamente cálido en el día y angustiosamente frío por las noches. Como rara vez llueve, cuando cae el agua es ciertamente un espectáculo porque salen a la luz gran cantidad de animales y plantas únicas que parecían estar escondidas en algún sitio.
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Las zonas desérticas poseen grandes terrenos de arena, rocas y grava, con una superficie un tanto difícil de recorrer por lo que es necesario de un medio de transporte adecuado. Los más comunes son los jeeps 4x4 o los quads, conocidos también como cuatriciclos. En algunos desiertos, como los de Asia y África, se utilizan camellos y dromedarios como parte de la atracción.
Algunos desiertos suelen encontrarse cercanos a selvas o espacios de gran vegetación. Esto sucede cuando hay grande montañas que hacen que las nubes de lluvia no lleguen al desierto y el agua de precipite en estas zonas. Al desierto, en cambio, llega el viento, sin lluvia, pero con más fuerza, provocando a veces las llamadas “tormentas del desierto” que ningún viajero quiere conocer.
Los más importantes
Existen desiertos en África, Asia, Australia y todo el continente americano. Entre los más importantes del mundo están el Sahara en África, el desierto de Atacama en Sudamérica, el Australiano en Oceanía y el de Gobi en Asia. Cada uno tiene su encanto y sus particularidades.
Desierto de Sahara
Este es sin duda el más popular. Se encuentra en la zona noroeste de África, y es parte de Argelia, Marruecos, Túnez, Libia, Egipto, Mauritania, Mali, Nigeria, Chad y Sudán. Es el más grande del mundo y el más visitado debido a la cercanía a centros turísticos como los de las pirámides de Egipto o las costas marroquíes.
Es predominante la cultura árabe en todo su territorio. A diferencia de otros desiertos es también uno de los más recorridos por necesidad. No es extraño encontrarse con una caravana que ha tomado un atajo por el desierto para llegar a otro país. La inmensidad de este desierto es verdaderamente abrumadora y con un trayecto de apenas unos kilómetros ya no sabremos en qué dirección está la ciudad que dejamos atrás.
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Existen dunas en todo el territorio, pero la vegetación se encuentra casi únicamente en la región de Marruecos, rica en palmeras de dátiles. Para los que esperaban sorprenderse con algún oasis perdido, deben saber que la mayoría están canalizados para proveer de agua a las zonas más cercanas de siembra. En general el agua no llega a través de ríos sino por medio de aguas subterráneas. Si piensan viajar al desierto del Sahara intenten no tomar el agua corriente para evitar problemas de salud. Los viajes más comunes que se hacen a través de este desierto duran varios días y se hacen en grupo con uno o varios guías. En el trayecto podrán viajar en camello o dromedario, tomar fotografías, dejarse caer por las dunas, cenar bajo la luz de la luna y descubrir algunas ruinas. También existen viajes de un día o medio día en 4x4 o quads.
Desierto de Atacama
Se encuentra al norte de Chile, en una inmensa y elevada planicie rodeada de volcanes, algunos aún activos. Es el desierto más árido del mundo pero también uno de los que más opciones brindan al viajero. San Pedro de Atacama será el primer destino del turista, que podrá recorrer esta típica villa andina, ubicada en pleno desierto. Otra de las atracciones de Atacama son los Géiseres del Tatio. A una altitud de 4.321 metros sobre el nivel del mar, éste campo geotérmico originado por la actividad del volcán Tatio es unos de los principales atractivos de la región. En estos geisers los chorros de agua y vapor emergen de la tierra a unos 85ºC y alcanzan los 6 metros de altura al amanecer. Durante el resto del día se observan solamente fumarolas que salen de conos volcánicos de la tierra. Aunque es peligroso acercarse, son muchos los que se arriesgan para tomar una fotografía.
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Siguiendo con la recorrida en el desierto, a sólo 3 km. del pueblo de San Pedro de Atacama, se puede visitar el Pukará de Quitor, una fortaleza defensiva pre-incaica de piedra y adobe que ocupa una superficie de 2.5 hectáreas. Dentro de esta zona desértica se encuentra el Valle de la Luna, que forma parte de la Cordillera de Sal. Su nombre se debe a las extrañas formas que ha tomado la sal estratificada que data de miles de años. La formación más conocida se la de "Las Tres Marías" y se ubica a un costado del camino vehicular.
Otro paraje que parece salido de un sueño es el Salar de Atacama. Totalmente plano y aparentemente infinito, el Salar de Atacama es el depósito salino más grande de Chile y ocupa una superficie de 15.620 kilómetros cuadrados a una altitud de 2.305 metros sobre el nivel del mar. Se caracteriza por tener una cubierta blanca rugosa manchada por el polvillo del desierto. El salar esconde un lago que pasa por debajo y que atrae cientos de aves como flamencos rosados, gaviotas andinas, parinas y patos, un espectáculo que hace que muchos viajeros vuelvan año tras año.
Desierto de Australia
Se ubica en el centro de Australia y forma parte del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, un sitio donde los imponentes monolitos de piedra parecen enterrados sobre planicies de arena. Caminar por este desierto es entrar en una tierra de misterios y leyendas. Este desierto es el hogar de las dos maravillas australianas: Uluru (Roca Ayers), un gran monolito de 348 metros de alto, y Kata Tjuta (Las Olgas), 36 formaciones rojas a 32 kilómetros de distancia. Uluru ha sabido embrujar a los viajeros de todo el mundo. Ubicado en el corazón del país, se sabe que al igual que un iceberg sólo se ve un tercio del monolito, el resto está bajo tierra y es un reto para muchos investigar el misterio detrás de esta piedra.
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El desierto de Uluru-Kata Tjuta es también el hogar de los Anangu, una tribu aborigen que respeta a la roca de Uluru y en cuyo folklore se pueden ver decenas de leyendas en torno a ella. Los Anangu podrán llevarlos en una recorrida alrededor de la gran piedra, compartiendo historias de su cultura ancestral e introduciéndolos en la vida salvaje que está ligada a ellos y a Uluru. A solo media hora está Kata Tjuta, cuyo nombre significa muchas manos en el dialecto local. Esta colección de 36 monolitos rojos es otra icógnita de este gran desierto. Cubriendo un área 3.500 hectáreas, algunas de estas piedras son 250 metros más altas que la de Uluru, y la más alta es Olga, la reina que todos los viajeros quieren fotografiar.
Uluru y Kata Tjuta forman el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, y el sitio sagrado de los Anangu. De colores rojos y anaranjados, el desierto australiano es más fácil de recorrer que cualquiera ya que posee carreteras que pasan por varios lugares de este parque, haciendo posible que se visite en automóvil, bicicleta, motocicleta y otro medio de transporte tradicional. Además de las bonitas vistas, en el desierto australiano se practica la versión en arena del snowboard. Solo hace falta una tabla y mucho equilibrio.
Desierto de Gobi
Es el desierto asiático por excelencia y está ubicado en el límite entre China y Mongolia. Rodeado por las montañas del Altai y por las estepas de Mongolia al norte, y por la Meseta del Tíbet al suroeste, el clima se vuelve por insoportable momentos, con vientos que acaban a menudo en tormentas devastadoras. El frío desierto de Gobi es una región árida azotada por el viento y casi sin árboles, de suelo seco, rocoso y arenoso. Sólo el 5% del desierto está cubierto de dunas de arena.
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Una gran parte de los más de 2 millones de mongoles todavía viven como nómadas junto con sus "cinco joyas": caballos, camellos, vacas, ovejas y cabras. Algunos de los sitios de sus moradas se encuentran en Gobi, donde se puede llegar a conocer la vida simple de estas personas que parece haberse quedado en tiempos remotos. Los animales tiran aún de carros con ruedas de madera maciza, viven en gers con chimeneas alimentadas con estiércol porque escasean los árboles, cabalgan a lomos de sus caballos y comen únicamente carne de camello. Las pequeñas comunidades viven muy alejadas unas de otros por lo que suelen mostrar una generosidad sin límites, entre ellos y con los viajeros. Están siempre abiertos a conocer gente y a aprender cosas nuevas. Esta es una de las cosas que hacen de este desierto uno de los más atractivos ya que es una zona casi inexplorada por turistas.
Otra de las razones para conocer el desierto de Gobi es el gran yacimiento arqueológico de fósiles de dinosaurios. Se dice que es el más grande del mundo y está ubicado en Ukhaa Tolgod, al sudoeste de Mongolia. El desierto de Gobi es también hogar de las fabulosas leyendas e historias del temible Genghis Khan, quien en el siglo XIII logró conquistar el mayor imperio que ha habido nunca sobre la tierra, unificando toda Asia bajo la bandera de Mongolia. |