Aunque comenzó siendo una pequeña muralla para defender el imperio de las bandálicas tribus de los alrededores, se convirtió en algo mucho más grande - una bendición para el comercio y la prosperidad y, al final, se convirtió en un símbolo del ingenio y la voluntad del pueblo chino.
Realmente la Gran Muralla es una serie de murallas construidas y reconstruidas por diferentes dinastías durante más de 1,000 años. Y aunque frecuentemente servía para el mismo propósito, estas murallas reflejan los mundos - tanto naturales como culturales - en los cuales fueron construidas. Por su aparente eternidad, la Gran Muralla es un emblema de la evolución de China.
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Para su realización se utilizaba a esclavos y reclutas como mano de obra, en los primeros relatos de jesuitas que visitaron el lugar, se habla de lo cruel y despiadado del trato a los esclavos. Los historiadores hacen referencia a grabados en los que se describen a grupos de obreros llevando las piedras en los hombros y a carretas de burros arrastrando pesadas cargas.
Se dice que la quinta parte de la población china contribuyó en diferentes épocas en la construcción de la Gran Muralla y que muchos de los cuerpos de los obreros que murieron, añaden documentos históricos, sirvieron para amortizar el peso de las piedras. La Gran Muralla, que atraviesa montañas y ríos, sigue siendo una de las grandes maravillas del mundo y muchas de las piedras que se emplearon en su construcción miden más de dos metros y sobrepasan la tonelada de peso.
Se ponían torres a unas distancias regulares según la inclinación del terreno, estas tenían unas terrazas para hacerse señales ópticas de una a otra, los pisos se pavimentaron y tenían muy buena circulación, también evitaron las escaleras y pusieron rampas, lo que nos dice que se utilizaba como vía de comunicación.
El motivo principal de la construcción de la Muralla China fue para defenderse de los ataques nómadas de los pueblos del norte y fue utilizada para trasladar personas y armamentos a gran velocidad de un lado a otro, también se transportaron caravanas que iban desde las ciudades chinas hasta el golfo pérsico y desde aquí a los puertos del mediterráneo oriental, de esta manera tenían acceso a los mercados europeos.
La Dinastía Qin
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La sección más antigua de la Gran Muralla fue iniciada en el 221 antes de Cristo, no mucho después que China fuera unificada en un imperio a partir de una vaga configuración de estados feudales. El primer emperador chino, Qin Shi Huang, restauró las murallas antiguas y las unió con una nueva construcción para crear una masiva fortificación de 4800 kilómetros de largo para proteger las fronteras del norte contra los ataques de nómadas merodeadores.
Pero Qin Shi Huang no era un gobernante benevolente que cuidaba a su pueblo. Fue un tirano vacilante y represivo que trató de estandarizar el pensamiento humano de la misma manera que estandarizó las leyes, pesos y medidas. Sus seguidores creían que la gente era inherentemente mala y necesitaba vivir bajo un conjunto estricto de reglas. Así que quemaron la mayoría de la literatura de Confucio en el país, pensando que ésta promovía el libre pensamiento. De hecho, el emperador hizo que el pensamiento no conformista fuera una ofensa capital y sentenció a miles de intelectuales a años de trabajo forzado en la Gran Muralla.
El riguroso régimen Qin (pronunciado Chin) pensaba que sus reglas estrictas en cuanto a la vida en China permitirían que la dinastía perdurara por generaciones. Pero ese no fue el caso. En 209 a.C., justo un año después de la muerte del emperador, un ejército de campesinos, encolerizado por las décadas de opresión, se rebelaron. Los oficiales provinciales, sabiendo que serían ejecutados por el simple hecho de informar de la rebelión, se quedaron callados. Cuando el gobierno central finalmente supo del levantamiento, era demasiado tarde. Al final, la breve dinastía de Qin Shi Huang cayó víctima del miedo y la desconfianza producida por sus propios excesos.
Secretos de la Muralla Qin
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A medida que la muralla atravesaba los espacios vacíos de China, sus constructores se vieron obligados a depender de los materiales locales. Gran parte de la muralla Qin fue construida con piedras colocadas unas sobre otras, pero donde las piedras eran escasas, los ingenieros construyeron la muralla con capas de tierra compactada. El proceso de apisonamiento de la tierra empezaba con un simple marco de madera. Los obreros llenaban el marco con tierra suelta, la cual entonces era apisonada formando una capa compacta de 10 centímetros (4 pulgadas) de espesor. El proceso se repetía capa tras capa, y la muralla se levantaba lentamente 10 centímetros por vez.
Lo que la Dinastía Qin legó al mundo
Trabajando con nuevos procesos de moldeado de hierro, las fraguas de Qin produjeron espadas de hojas fuertes. Esto fue casi 13 siglos antes de que se produjeran espadas de tal fortaleza en Occidente. Y la aparición de arcos que permitían lanzar flechas con notable puntería dio a los arqueros de Qin una ventaja letal.
La Gran Muralla fue uno de las obras públicas monumentales de Qin Shi Huang, entre las cuales se encontraban vastos sistemas de irrigación. Pero su proyecto más asombroso, además de la Muralla, fue su propia opulenta Gran Tumba, en la cual trabajaron 700,000 obreros durante 34 años. La tumba, descubierta a mediados de la década de 1970, es realmente un palacio subterráneo e intricado, diseñado como una réplica en miniatura del reino Qin, con ciudades a escala, ríos de mercurio, cielos decorados con joyas, y un ejército de 7,000 guerreros de terracota para defenderlo.
La Dinastía Han
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Luego del colapso del imperio Qin, China fue una región caótica. Incluso la Gran Muralla de Qin Shi Huang empezó a arruinarse, debido a los años de abandono. De nuevo, las fronteras del norte China se encontraban a la merced de fieros extraños conocidos como los Xiongnu (hunos).
En el año 206 antes de Cristo, llegó al poder una nueva dinastía, la Han, y el imperio empezó a moverse en una nueva dirección, más abierta. Los Han restauraron gran parte de la literatura clásica de China, especialmente los trabajos de Confucio. También establecieron un gobierno central fuerte pero más humano, crearon el primer sistema de escuelas públicas y, en una lucha que duró casi 70 años, eliminaron total y definitivamente la amenaza Xiongnu.
Con esta victoria de Han Wu-Di, el más importante de los emperadores Han, vino una expansión hacia el oeste, hacia los grandes espacios de Asia Central. Para proteger esa frontera, Wu-Di empezó la segunda gran campaña china de construcción de la muralla. Sus ingenieros restauraron la ruinosa muralla Qin y la extendieron en casi 500 kilómetros más a través del desierto de Gobi.
Con Asia Central bajo control Han, se establecieron rutas seguras para las caravanas -las legendarias Rutas de la Seda-, abriendo China al comercio y la cultura del mundo occidental. Comerciantes de Roma, Antioquia, Bagdad y Alejandría viajaban hacia el este para comerciar con jade, oro, especies, caballos, gemas preciosas y, desde luego, seda. No importaba la ruta por la cual viajaran, no podían llegar a sus destinos sin pasar a través de la Gran Muralla.
Pronto florecieron vibrantes mercados en estas puertas seguras, donde los traficantes de lejanas tierras intercambiaban conocimiento e ideas junto con sus bienes. El mundo estaba cambiando, volviéndose más pequeño, y la Gran Muralla jugaba un rol vital.
Secretos de la Muralla Han
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En el árido desierto de Gobi, la pobre calidad del suelo arenoso obligó a los constructores Han a recurrir a un antiguo y trabajoso método de construcción de muralla. En primer lugar, colocaban una camada de ramitas de álamo rojo en el fondo de un marco de madera, entonces llenaban el marco con una mezcla de agua y grava fina, la cual era apisonada hasta que estuviera sólida. Cuando la mezcla se había secado completamente, se retiraba el marco de madera, dejando una losa sólida de tierra apisonada, fortalecida con las ramitas lo mismo como el concreto moderno es reforzado con varillas de acero.
Los Han también agregaron torres de vigilancia a la Muralla, espaciadas cada 25 a 50 kilómetros. Se usaba columnas de humo para avisar a los defensores de un ataque. Una columna de humo significaba que un puesto estaba siendo amenazado por una fuerza de menos de 500 tropas; dos columnas indicaban una fuerza de ataque menor de 3,000, y así continuaba. Los Han encontraron que el sistema de señales enviaba los mensajes más rápidamente que un jinete en un caballo.
Lo que la Dinastía Han legó al mundo
Durante el imperio Han se inventó el papel, la porcelana y la primera carretilla del mundo, lo que permitía que un solo obrero transportara una carga tan pesada como 200 kilogramos. Durante esta dinastía, los científicos chinos crearon el primer compás del mundo y el primer sismógrafo simple. Este consistía en un envase ornamental de bronce fundido, que tenía nueve dragones en un círculo, con las cabezas hacia afuera. Cada dragón sostenía delicadamente una bola en sus mandíbulas. El instrumento estaba diseñado para que cualquier temblor sísmico hiciera que cayera la bola de las mandíbulas del dragón que estaba en dirección del temblor, alertando a los funcionarios de un terremoto en una provincia distante.
La Dinastía Ming
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Los mayores constructores de muralla fueron los Ming, cuyos sorprendentes logros dejan pequeños lo que anteriormente habían hecho los Qin y los Han. Los Ming no solamente construyeron más murallas que cualquier otra dinastía, sino que las suyas también eran mayores, más largas, más adornadas y más imponentes. La muralla con la que estamos familiarizados es la de ellos.
Pero los Ming, quienes llegaron al poder en 1368, fueron mucho más que hábiles constructores de muralla. Ellos también fueron los arquitectos de una era durante la cual China se convirtió en un poder económico mundial. Los barcos comerciales chinos navegaban tan lejos como la India, Japón, el Golfo Pérsico y el Pacífico Sur, llevando enormes cargas de porcelana, seda, especies, y de una nueva bebida que pronto haría furor en Europa: el té chino.
El reino Ming fue una época de prosperidad y vigor intelectual, pero no duró mucho. La cultura Ming había sido siempre susceptible a una profunda desconfianza y una opinión condescendiente de los extranjeros. A mediados del siglo 15, los gobernantes Ming abruptamente interrumpieron el comercio extranjero y empezaron a rechazar cualquier tipo de contacto con el mundo externo.
Los modernos hornos Ming les permitieron producir masivamente ladrillos en vez de tener que cortar individualmente las piedras.
Secretos de la Muralla Ming
Los Ming, cuya muralla fue construida con piedra apisonada en el interior recubierto con ladrillos preparados en hornos, llevaron hasta el límite las tecnologías de construcción de muralla. La muralla Ming serpentea acrobáticamente a través de los terrenos más difíciles de China, elevándose en algunos lugares a un ángulo de 70 grados.
Tal trabajo de ingeniería no habría sido posible sin la avanzada tecnología Ming para hacer ladrillos. En un tiempo en que los constructores europeos todavía dependían de piedras afanosamente cortadas, los Ming estaban usando hornos modernos para producir ladrillos masivamente, que eran tan fuertes como los bloques de construcción de la actualidad.
Lo que la Dinastía Ming legó al mundo
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Los científicos Ming, quienes hicieron muchos descubrimientos acerca de las calidades del glaseado de la cerámica, también inventaron la rueda de alfarero y desarrollaron hornos especiales de alta temperatura capaces de producir porcelanas de calidad exquisita. El resultado fue la famosa porcelana azul-blanco que se convirtió en una sensación instantánea en Europa y que todavía lleva el nombre de la dinastía.
A finales del siglo 14, en la cima de las proezas chinas en alta mar, un capitán Ming nombrado Zeng-He navegó, con 300 naves, tan lejos como el Golfo Pérsico y Madagascar. Todavía faltaban 100 años para que Colón soñara con encontrar una ruta marina hacia China.
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