El nombre árabe de Yemen significa «el lado derecho», que es la posición que ocupa al mirar hacia el este desde la Meca, el corazón espiritual del Islam. La actual República de Yemen limita con el mar Rojo al oeste, con el sultanato de Omán al este, con Arabia Saudí al norte y con el océano Índico al sur. Su superficie, incluyendo las islas de Socotra, Perim y los archipiélagos de Zuqar y Kamaran, es algo superior al medio millón de kilómetros cuadrados.
Mundo de barro
|
 |
| |
Pese a la penetración del mundo moderno, ciertas partes del Yemen siguen profundamente ancladas en el pasado. Muchas tribus de las montañas siguen siendo prácticamente independientes y los yemeníes más culturizados todavía siguen llevando al cinto la jambiyya, la daga curva símbolo de su orgullo y su prestigio social. Se hace muy difícil ver a un yemení de las montañas sin ella y no deja de ser curioso que, aunque la pobreza del que la porta sea manifiesta, la daga que lleva al cinto tenga ricas pedrerías y sea una verdadera joya. Su propietario jamás la vendería al ser una herencia de sus antepasados y, por tanto, un motivo de orgullo y de dignidad.
Actualmente, los niveles de educación y alfabetización se han incrementado notablemente, pero siguen siendo considerablemente superiores en el sur que en el norte. Tal vez el elemento más destacable de Yemen desde el punto de vista cultural sean sus construcciones de barro. En ningún lugar como en este país se pueden contemplar tantas maravillas realizadas con el adobe más sencillo. Son construcciones que se elevan pareciendo violar las leyes de la gravedad. Estas edificaciones se elevan a todo lo largo del país dando muestras de la riqueza de unos conceptos arquitectónicos que se pierden en la noche de los tiempos. Esta laboriosa arquitectura surge en todos lados, desde los picos de las montañas hasta los fértiles valles o wadis.
|
 |
| |
El estilo y la estructura de los edificios yemeníes varían de una región a otra según los materiales disponibles, por ello minaretes y mezquitas, viviendas y ciudades fortificadas son fruto directo de la tierra y de las rocas que los envuelven. Esta simbiosis de tierra y construcciones produce la impresión de que los edificios brotan de la tierra, como si fueran una continuación de ella. Yemen es, sin duda, un país singular, y el arte que contienen sus ciudades no es más que la confirmación de este concepto.
Tihamah
En Tihamah, como en el resto del país, los hombres visten faldas o túnicas y las mujeres pantalones, aunque es poco frecuente ver a una mujer de esta región con velo, ya que las tradiciones religiosas de los musulmanes suníes son menos estrictas que las de los zaidies de las montañas. A lo largo de la franja costera que bordea el océano Indico, la población es similar a la de Tihamah, pero en esta región también habitan importantes comunidades de hindúes, paquistaníes, somalíes o incluso británicos como consecuencia de la época colonial.
Esta zona descrita se diferencia notablemente de las regiones montañosas con su gran diversidad de tribus que han permanecido aisladas del mundo exterior durante más tiempo que el resto del país. Desde mediados del siglo X hasta 1962, esta área de Yemen fue gobernada por imanes de la dinastía zaidí, cuyo poder no cesaría hasta después de la guerra civil, que estalló a principios de los sesenta. Con el fin del conflicto y la promulgación de la república, la región se abrió a los extranjeros y sus pueblos fueron transportados repentinamente de la Edad Media a la era moderna.
Sanaa
|
 |
| |
Se encuentra situada casi a 2.200 metros de altitud y en ella destacan sus casas construidas según el estilo tradicional yemení, algunas de las cuales poseen más de 400 años de antigüedad. Entre sus mezquitas destaca la de al-Jami al-Kabir, o Gran Mezquita, una verdadera joya; la de Salah ad-Din, situada en la parte este de la ciudad, y la de al-Aquil, un pequeño edificio que posee unos brillantes minaretes que dominan el zoco al-Milh. De influencia turca en su construcción, tenemos las de Qubbat Talha y la de al-Mutwakil, construida esta última por el imam Yahya. Una visita no debe cerrarse sin visitar la Qubbat al-Bakiliya, construida alrededor de 1600, y la antigua zona del mercado, un auténtico laberinto lleno de vida.
Wadi-Dhar
Wadi-Dhar se encuentra a tan sólo 15 kilómetros al noroeste de Sanaa, por lo que es relativamente fácil visitarlo haciendo una pequeña excursión. Uno de los lugares más interesantes del valle es Dar al-Hajar, el Palacio de la Roca, construido en 1930 como residencia de verano del imam Yahya. También en el Wadi-Dhar, y al norte de Dar al-Hajar, se encuentra la agradable población de Qaryat al-Qabil con un pequeño e interesante mercado de los Viernes. La población se encuentra junto a un espectacular precipicio formado por la intensa erosión de las lluvias caídas durante miles de años.
Tula-Shibam-Kauwkaban
Es una encantadora y pequeña población, en cuya cima se levanta una fortaleza de piedra que domina toda la zona desde la altura. A unos nueve kilómetros al sur de Tula se encuentra Shibam, con puertas de acceso a la ciudad en la que se conservan inscripciones sabeas e himyaritas. Una visita a la zona no debe pasar por alto conocer Kawkaban, la fortificación que domina la ciudad de Shibam.
Manakka
|
 |
| |
Es una pequeña población situada a 2.200 metros de altitud en la cima de una colina que domina dos valles. Sus edificios, de varios pisos de altura, se elevan sobre lo alto de la montaña asentándose sobre sólidas rocas que forman diferentes terrazas naturales. La ciudad es una excelente base para recorrer las diferentes aldeas fortificadas de las montañas de Haraz. Especialmente interesantes son las poblaciones de al-Khutayb, un lugar de peregrinaje para los miembros de la secta Ismaili, y al-Hajjara, ambas aldeas situadas en enclaves montañosos no muy distantes de Manakha.
Mukalla
Mukalla, situada al sur del valle de Hadhramaut, es un importante puerto de pescadores y un activo centro comercial. Los orígenes de la ciudad se remontan al siglo XI cuando se estableció en este lugar un asentamiento de pescadores. Hoy, esta población acoge a más de 100.000 almas. La mezquita de ar-Rawdha y la mezquita de Umar son dos ejemplos notables de las características arquitectónicas, así como la fortaleza de Hush al-Ghuwayzl, situada en las afueras de la ciudad en un impresionante acantilado.
Shibam
|
 |
| |
Shibam es una antigua ciudad que ha sido denominada la Manhattan del desierto debido a sus altos edificios que se elevan en un entorno lleno de aridez. Sus casas de arcilla se levantan sobre seis o siete niveles alcanzando, algunas de ellas, los 30 metros, remontándose las más antiguas al siglo XVI. El templo más grande de la ciudad es la Mezquita del Viernes, construida en el siglo X por el califa Harum ar-Rashid. Otros lugares interesantes son: la mezquita de al-Khawkha, que tiene más de 1000 años de antigüedad; la espléndida mezquita blanca de Shaykh Maruf, que tiene más de 400 años; y la Ciudadela, una construcción especialmente interesante que data del siglo XIII.
La guía El clima es cálido aunque atemperado por la altura. En las montañas, durante el verano, no es infrecuente que llueva. De abril a octubre en algunas zonas del país no es inusual rebasar los 50ºC de temperatura.
La moneda es el rial yemení. No hay límite de divisas.
No es posible cambiar mucha cantidad de dinero ya que la moneda local no se reconvierte fácilmente.
En cuanto a las tarjetas de crédito, las más aceptadas son la Diners Club y la American Express. Los cheques de viaje pueden ser cambiados en algunos bancos y hoteles. Para evitar que se cobre una comisión, se recomienda llevar cheques de viaje en libras esterlinas.
Los horarios de los bancos suelen ser de 8.30 a 12.00 de sábados a miércoles, y de 8.30 a 11.30 los jueves.
Los medios de transporte en Yemen dejan mucho que desear, por lo que, si las distancias son largas, es mejor optar por el avión siempre que sea posible.
Los autobuses son los medios más adecuados entre poblaciones cercanas, si bien hay que tener en cuenta que, debido a la orografía y al estado de las carreteras, los trayectos siempre requieren más tiempo que del que inicialmente se había previsto. Además, los horarios raramente se cumplen. Es muy aconsejable realizar los desplazamientos de forma previamente organizada debido a las dificultades que entraña hacerlo por cuenta propia.
En las ciudades, los taxis permiten un desplazamiento cómodo, si bien no sólo es aconsejable sino imprescindible pactar el precio del trayecto antes de montar.
Debido a su situación costera, las tierras de Yemen son más fértiles que las de otros países vecinos, por lo que la dieta de sus habitantes se nutre con frutas, vegetales y pescados. La palabra mahshie significa relleno, y es habitual encontrar esta palabra relacionada con muchos otros productos como son las berenjenas, las hojas de parra, las calabazas o las hojas de col. Todos estos condimentos se rellenan de carne picada, arroz y cebollas, dando lugar a diferentes mahshies. En general, todos ellos se cuecen en su jugo o bien con salsa de tomate.
Las condiciones sanitarias del país son deficientes, por lo que hay que tener mucho cuidado con el agua y las comidas que se obtengan en la calle. Los alimentos deben consumirse exclusivamente en los hoteles internacionales. Es recomendable llevarse todos los medicamentos que se vayan a precisar, ya que su adquisición en el país es difícil. En materia de vacunación, no hay obligatoriedad alguna, pero las autoridades sanitarias recomiendan la de la hepatitis.
El turbulento pasado de Yemen ha dejado un poso de conflicto que, ocasionalmente, salta a la luz pública por la gravedad de los hechos. Desde la unificación del país, no han sido infrecuentes los secuestros de turistas por parte de algunas tribus sublevadas que, de esta manera, obtenían del gobierno alguna reivindicación. Estas acciones siempre solían terminar de manera pacífica con la liberación de los secuestrados y la obtención de la reivindicación. Sin embargo, esta dinámica se truncó en 1999, cuando el gobierno intentó liberar por la fuerza a unos turistas secuestrados provocando la muerte de varios de ellos en el cruce de disparos.
En la actualidad, conviene ser precavido y no aventurarse por lugares que puedan suponer riesgo. La zona más conflictiva y donde se producen los incidentes es Maarib. Es aconsejable hacer los desplazamientos a las zonas desérticas y turísticas en grupos y, a ser posible, con guía turístico.
|