En marzo de 1693, el capitán Matheus Martins Leme, convocó la primera elección para la Cámara de Concejales y la instalación de la Villa, como exigían las ordenanzas portuguesas. Estaba fundada la Villa de N. S. Da Luz dos Pinhais, que años después se llamaría Curitiba.
El cambio de nombre de la villa se realizó en 1721, con la visita del oidor Raphael Pires Pardinho. Ël fue, probablemente, la primera autoridad que se preocupó por el medio ambiente de la ciudad, iniciando una tradición por la cual Curitiba hoy es reconocida internacionalmente. Con el desarrollo, fue conquistada la emancipación del Paraná. Así, en el año 1853, CURITIBA se convirtió en Capital.
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La ciudad esta poblada por descendientes de inmigrantes alemanes, polacos e italianos, que forman casi un millón de habitantes, los cuales dejaron sus marcas culturales y tradicionales. Su temperatura media es de 17ºC, por lo que tiene un clima ideal para la actividad turística.
Con más de un millón y medio de habitantes, la capital del estado del Paraná es considerada una ciudad-modelo. Las innovadoras soluciones en el planeamiento urbano, la preocupación con el medioambiente revelada en los parques y ciclo vías y los equipamientos culturales que humanizan la vida en la ciudad han hecho de Curitiba uno de los sitios con mejor calidad de vida del Brasil.
Curitiba fue uno de los sitios preferidos de los inmigrantes europeos que llegaron a Brasil a partir del siglo XIX – principalmente alemanes, italianos, poloneses y ucranianos. La presencia de esos pueblos influyó profundamente la manera de ser de la ciudad. Además de los acentos característicos, la cocina practicada en los restaurantes revela las origines de su población.
Las calles del centro ofrecen muchas opciones para aquellos que gustan caminar por la ciudad. En el Sector Histórico son preservadas construcciones de los siglos XVIII y XIX que abrigan el museo, el centro cultural, restaurantes y bares, además de la feria del artesanado a los domingos. La calle XV de Novembro es una agradable acera ancha con antiguos edificios restaurados, donde se encuentra un comercio variado, además de cafés y artículos de dulcería.
La modernidad de Curitiba es representada por verdaderos monumentos arquitectónicos, tales como el teatro Ópera de Arame , el Museu Oscar Niemeyer y la Universidade Livre do Meio Ambiente . La ciudad tiene óptima estructura de servicios y comunicaciones . En marzo es sede del importante Festival de Teatro .
De Curitiba es posible hacer óptimos paseos, como el viaje de tren hacia Paranaguá y por la histórica Estrada da Graciosa . El Parque Estadual de Vila Velha , con sus impresionantes esculturas naturales, está cerca de 90km de la capital.
Parques de la ciudad
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Si Curitiba tuviera que ser calificada por una de sus características, la más apropiada y notable sería la de una ciudad con muchos parques. Son 26 plazas que están por toda el área del municipio que añaden a la ciudad un increíble índice de área verde para su población. Totalizando cerca de 80 millones de m², son más de 50m² por habitante. Hay grandes áreas, como Passaúna y Barigui. En el centro está el pequeño y encantador Passeio Público . Hay también aquellos que homenajean los inmigrantes, tales como el Bosque João Paulo II , con el Memorial da Imigração Polonesa , el Bosque Tingüi , con el Memorial Ucraniano y el Bosque Alemão . Los jardines geométricos y la estufa del Jardim Botânico se tornaron uno de los símbolos más conocidos de Curitiba .
Lugares destacados
La Opera de Arame es una construcción hecha de hierro tubular y vidrio. Con teatro para 2.400 personas es utilizada para presentaciones musicales y de teatro. El Museu Oscar Niemeyer , inaugurado en 2002, es obra del famoso arquitecto. Una de las secciones tiene el formato de un ojo – son 2 mil metros cuadrados asentados sobre una columna a 21 metros de altura. La Universidade Livre do Meio Ambiente , la Unilivre , ocupa un terreno de una antigua pedrera. La construcción singular está hecha de madera y vidrio y posee una pasarela externa de forma helicoidal, que tiene acceso a un mirador de 25m de altura desde donde se puede apreciar una hermosa vista de la ciudad.
Gastronomía
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Uno de los locales más típicos de Curitiba es el barrio de Santa Felicidade. Local de concentración de los primeros inmigrantes italianos reúne centenares de restaurantes pintorescos, algunos con capacidad para atender millares de personas simultáneamente. En el sistema rodízio , son servidas masas, pollo, polenta y ensaladas con recetas basadas en el modo de preparado de los antiguos colonos. En el centro de la ciudad y en los barrios cercanos, hay opciones de restaurantes especializados en platos de diversos orígenes – alemanes, franceses, italianos, japoneses, portugueses y ucranianos entre otros.
La comida regional de Paraná , influida por la culinaria de los troperos (caballeros que hacían largos viajes por el Brasil conduciendo rebaños de ganados), también puede ser apreciada en la ciudad.
Paseos
La Estrada da Graciosa tiene su inicio en la BR-116, a 40km de Curitiba , en la autovía que la une a Sao Paulo. Construida en fines del siglo XIX para unir el altiplano a la planicie de la zona litoral, las curvas acentuadas de la estrecha pista cortan la sierra y la densa vegetación de la Mata Atlántica por 33km. Hay varios recintos para descansar y hacer meriendas y vestigios de antiguas sendas que eran utilizadas por los primeros desbravadores. La misma sierra puede ser recorrida en tren, en el curso que lleva de Curitiba a Paranagua , donde está el principal puerto de la región sur del país. La ferrovía, construida también en el siglo XIX, fue considerada en la época una osada obra de ingeniería por sus túneles y extensos viaductos que vencieron desafíos de gran dificultad.
La guía
Posee hoteles de alta categoría y confort, inclusive los pertenecientes a redes internacionales. Curitiba posee una moderna estructura de comunicaciones y transporte, además de comercio variado y dinámico. Ofrece soporte actualizado para la realización de eventos y congresos y diversas construcciones notables en toda la ciudad.
En Curitiba el servicio de transporte es muy eficiente. Las paradas de autobuses locales son una especie de enormes tubos con molinetes y mapas que explicitan todos los recorridos. Un verdadero placer para el turista.
El traslado por las vías ferroviarias desde la ciudad de Curitiba hasta la costa paranaense, se ha convertido en el viaje férreo más excitante de Brasil. El tren, en un tiempo aproximado de tres horas, atraviesa el terreno montañoso recortado por profundas laderas, elevados picos y hermosas cascadas. Cruza 67 puentes y se esconde en 13 túneles, alternando el paisaje de las sierras con la formación de llanuras costeras, en las inmediaciones de Paranaguá. Para disfrutar al máximo este paseo se debe evitar el vagón delantero y ubicarse en los asientos del lado izquierdo.
Curitiba está a 400km de Sao Paulo, a 300km de Florianópolis y a 1400km de Brasilia. El moderno Aeropuerto Afonso Pena recibe vuelos de todas las regiones del país. El acceso para el terminal de autobús, a partir de Sao Paulo, al norte, y de Florianópolis, al sur, es conseguido por medio de modernas autovías.
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