Baviera cuenta entre los estados más antiguos de Europa. Todo empezó unos hace unos 1500 años cuando el reino de los romanos colapsó debajo de los ataques de los germanos. Según una de las teorías más aceptadas, el pueblo bávaro nació de una mezcla de los romanos, los restos del pueblo celta y los vencedores germanos.
La capital de Baviera es Munich, la sede del gobierno bávaro y una de las ciudades mejor conocidas en todo el mundo. Munich está situada al borde de los Alpes. La montaña se puede ver perfectamente desde los edificios altos de la ciudad, en las que un viento sureño lleva aire templada a Baviera, mientras que las nubes se quedan filtradas detrás de los Alpes.
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La capital sureña está rodeada por lagos grandes y pequeños que invitan a bañarse en verano y dar paseos románticos durante el invierno. Otras actividades que se pueden organizar son visitas a los castillos, ciudades y pueblos de los Alpes para disfrutar del ambiente magnífico, o más bien de la naturaleza espectacular, haciendo montañismo o esquiando. Dentro de una hora se puede llegar a Austria, y después de un recorrido de dos horas uno puede visitar Italia.
La fama de Munich por su alta calidad de vida está reconocida entre los alemanes. La ciudad es destino de muchos viajes, sobre todo durante la temporada de la Oktoberfest, la gigantesca «Fiesta de la Cerveza», conocida en todo el mundo.
Rutas de ensueño
La Ruta Romántica, la más antigua y famosa de Alemania, descubre a los viajeros la riqueza de la historia, el arte y la cultura occidental lejos de las autopistas y a lo largo de 380 kilómetros entre Wurzburgo y Füssen.
La Ruta del Cristal que desde 1997 conecta en Baviera Oriental los numerosos centros de manufactura del cristal que hay a lo largo de la frontera bávara-bohemia. Los amantes del turismo activo pueden descubrir el Bosque del Alto Palatinado por la Ruta de la talla del cristal.
La Ruta alemana de los Alpes discurre a lo largo de la cordillera norte por un escenario de ensueño, a lo largo de más de 400 kilómetros desde el lago de Constanza pasando por el pico Zugspitze para llegar a Berchtesgaden.
La Ruta de la Porcelana descubre el centro europeo de la porcelana entre la francona Coburg y Weiden en el Alto Palatinado. El fascinante mundo del "ORO BLANCO" resplandece en el noreste de Baviera.
La Ruta de los Castillos entre Mannheim y Praga nos muestra numerosas ciudades franconas con famosos castillos, palacios y museos.
La Ruta de los Emperadores y los Reyes tenía un papel preponderante en la historia de las dinastías medievales alemanas. Su actual trayecto de 350 km. va desde Aschaffenburg hasta Passau pasando por muchas ciudades bávaras.
La Ruta Romántica
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Un trío compuesto por naturaleza, cultura y hospitalidad es desde hace 50 años la marca de la Ruta Romántica. Va desde el Main hasta los Alpes. Debe su nombre de Ruta Romántica al sentimiento que invade a los visitantes al contemplar las ciudades medievales o el increíble palacio de Neuschwanstein: quedan fascinados y se sienten transportados a tiempos pasados.
La llamada Ruta Romántica es el recorrido turístico más antiguo y más famoso de Alemania, y altamente recomendado para los que quieran conocer las ciudades más bonitas del sur de Alemania.
La magia del recorrido consiste en las vistas a paisajes siempre diferentes, en las ciudades que han conseguido guardar sus caras durante siglos, y en las diferencias entre edificios impresionantes y granjas pintorescas.
Uno puede gastarse un único día para viajar por la carretera, parándose sólo en los puntos más emblemáticos para tomar fotos o refrescos. Pero también se puede invertir más tiempo, caminando por las ciudades y los pueblos, visitando monumentos históricos y otras curiosidades turísticas.
Hay muchos hoteles y pensiones en la zona para pasar las noches aunque uno no haya hecho reserva.
Recorrer la Ruta Romántica se recomiende a todos los que quieran ver la cara clásica de Alemania. Aquí te ofrecemos lo más destacado de la ruta:
- Wurzburgo: A gran altura sobre el río, en medio de viñedos, se encuentra la fortaleza de Marienberg. Esta vital ciudad de obispos, universitaria y de congresos brinda una oferta cultural muy variada.
- Weikersheim: Antigua ciudad residencia y cuna de los Príncipes de Hohenlohe, ubicada en la ribera izquierda del Tauber. Las instalaciones originales interiores del palacio son un reflejo del Renacimiento, el Barroco y el Rococó.
- Röttingen: Ciudad europea e idílico lugar vinícola con muralla histórica. Las encantadoras casas con paredes entramadas y el ayuntamiento barroco de vistoso colorido caracterizan la plaza de mercado.
Rothenburg ob der Tauber: casi ninguna otra ciudad ofrece una atmósfera tan sugestiva para el visitante como Rothenburg. El semblante único de la ciudad, los enormes tesoros artísticos en las iglesias y museos, hotelería y gastronomía de alto nivel y eventos históricos son la garantía de una estancia rica en experiencias.
- Schillingsfürst: Palacio barroco construido en 1723 – 1750 de los Príncipes de Hohenlohe – Schillingsfürst, museo palaciego y de cetrería. Patio bávaro de halcones de caza.
- Dinkelsbühl: Antigua ciudad con casco histórico, fortificación con puertas y torres, murallas y fosos. La catedral de St. Georg lo domina todo.
- Wallerstein: Un romántico lugar residencial en el corazón de la región del Ries.
- Nördlingen: Antigua ciudad imperial con murallas completamente originales y que pueden ser recorridas en toda su extensión, algo único en Alemania.
- Augsburg: Centro cultural con museos y galerías, muy interesantes edificios históricos y tesoros artísticos de todas las épocas. La ”Fuggerei“ es el más antiguo barrio con casas sociales del mundo.
- Friedberg: ciudad fundada en 1264, la ”antigua ciudad ducal bávara“. Las murallas, callejuelas, torres, gabletes y edificios históricos reflejan la turbulenta historia de esta ciudad fronteriza.
- Schwangau: balneario climatológico, pueblo de los palacios reales de Neuschwanstein y Hohenschwangau. 120 km de senderos para pasear por entornos naturales protegidos, cuatro lagos, deportes de verano e invierno y numerosos eventos.
- Füssen: La simpática ciudad de montaña alberga numerosos tesoros culturales y monumentos de sus dos siglos de historia, con ofertas para todos los gustos.
Munich
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Ambiente metropolitano con encanto regional; inclemencia alpina y brillantez mediterránea; obras de arte y fiesta de la cerveza; tradiciones castizas y alta tecnología; cervecerías al aire libre y alta cocina; ópera y rock: esta especial "amalgama muniquesa" ha hecho de la capital de Baviera un centro de atracción para visitantes de todo el mundo, que experimentan la fascinación de esta ciudad.
Un importante obispo del siglo VIII poseía un puente sobre el río Isar que le otorgaba el control sobre la ruta de la sal hacia la importante población de Augsburgo. El Duque Enrique el León lo hizo destruir y construyó otro más al Sur, junto al monasterio de Munichen. Pronto creció una próspera ciudad en torno al puente.
La casa de Witelsbach, que recibió la ciudad en 1118 de manos del emperador Federico Barbarroja, mantuvo su poder hasta 1918, y durante todo este tiempo la embelleció y distinguió al dotarla de un gran número de hermosos edificios.
En la actualidad, un millón trescientos mil habitantes la convierten en la tercera ciudad de Alemania. Capital de Baviera y uno de los principales centros industriales y comerciales del país y de Europa.
Münich y los muniqueses son alemanes por su historia y por su sentimiento, lo que no les impide ser patriotas de Baviera. No es raro que vistan, cualquier día de la semana, el característico traje típico de su región, que antes fue país.
Acercarse a Münich nos traerá muchas más sorpresas y atractivos que degustar sus varios cientos de cervezas distintas o pasear por sus calles tranquilas a la vez que vivas. Supondrá sentir el latir de un pueblo y de una gente que ha sabido combinar en su justo equilibrio el amor al trabajo con el disfrute de la vida.
Oktoberfest
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Los monjes de Munichen iniciaron la mayor tradición de la ciudad al inventar la cerveza, que llamaban pan líquido, para poder seguir trabajando pese al frugal menú de la cuaresma.
La cerveza es una religión en Alemania, y particularmente en Munich. Cada año, la Oktoberfest convierte la ciudad en una gran cervecería, cubierta de carpas por todas partes, para consumir cinco millones de litros en los quince días que dura el festival.
Existen en la ciudad varios cientos de cervecerías. Hofbräuhaus es la más popular y famosa. Fundada en 1589, aparece en las guías de turismo como un monumento más, y todas las tardes cientos de personas abarrotan sus largas mesas en espera de que las camareras, robustas y maduras, lleguen con su carga de varias grandes jarras y bandejas en cada mano.
Gastronomía
En Münich no es prudente pedir para comer más que un plato único y acaso un pequeño entrante, ya que las raciones se sirven con una abundancia y solidez considerables. Además, conviene reservarse para los postres, que suelen ser excelentes.
Aquí se comen las mejores salchichas blancas de Alemania, y otros platos típicos son el Leberkäs (pastel de hígado con guarnición) y el sauerkraut (repollo agrio). Pero para acompañar la cerveza -que suele servirse en jarras de litro- es suficiente pedir Brezón o Raditeller, que son respectivamente roscas de pan saladas y rabanitos.
Placeres de la ciudad
Pero Münich es mucho más que esto. Su Universidad, con más de cien mil alumnos, es la mayor del país, y los seis millones de volúmenes de su biblioteca la convierten en la más importante del mundo en lengua alemana.
Uno de los mayores orgullos de la ciudad es su Antigua Pinacoteca. En ella puede admirarse una importante colección de pintura europea de los siglos XIV al XVIII, en especial de Rubens, Durero y Tiziano.
Junto a ella está la Nueva Pinacoteca, cuyas principales obras se nutren de los impresionistas franceses, pintores ingleses del siglo XVIII y muniqueses del XIX. Goya, Manet, Renoir y Cezanne son algunas de las estrellas de este museo, cuyo edificio suele compararse con el castillo de Merlín.
El Museo de la BMW y el de la Siemens abundan, cada uno a su manera, en la técnica, pero no tienen menos interés el Museo Etnográfico, el Museo Nacional Bávaro, la Glyptothek sobre escultura griega y romana, o el Museo Alemán de Caza y Pesca, por mencionar sólo algunos.
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La ciudad ha conservado la tradición de no permitir a ningún edificio sobresalir por encima de las torres de la catedral. Gracias a esto, desde su mirador o el de la torre de la iglesia de San Pedro se consigue una espléndida vista de la ciudad.
Algunos de los edificios más representativos de la ciudad son la Iglesia de los Teatinos, cuya cúpula de 71 metros alberga los enterramientos de los príncipes de la dinastía Wittlesbach; o el Ayuntamiento Viejo, que fue reconstruido siguiendo los planos originales después de ser completamente destruido durante la II Guerra Mundial.
También es de interés el Palacio de Nymphenburg, construido en estilo barroco, que alberga un museo sobre el hombre y la naturaleza; y presenciar en el Nuevo Ayuntamiento el funcionamiento del Glockenspiel, un campanario que narra un torneo histórico y el final de la plaga que asoló la ciudad en 1517.
Pero es el Museo de la Residencia el que está considerado como el complejo urbanístico más importante de Münich, tanto artística como históricamente ya que fue Palacio Real de los Vittlesbach. Destaca la decoración de sus estancias y su cámara del tesoro, con un impresionante despliegue de oro y joyas.
El centro de la ciudad, alrededor de la Marienplatz, es casi por completo peatonal, o con muy poco tráfico. La actividad febril que caracteriza a otras ciudades industriales de Alemania no ha logrado aquí vencer la tradicional parsimonia de los bávaros. |