La República Democrática Popular de Laos es el único país del sudeste asiático que no disfruta de ninguna salida al mar. Limita al norte con China y Vietnam, país este último que, junto con Camboya, conforma la frontera sur, mientras que al oeste se encuentra Tailandia y al noroeste Myanmar, la antigua Birmania.
Ya en el siglo V se encontraba poblado el actual Laos por pueblos de etnias kha, jemer, tai y lao, pero fue en el siglo XIV cuando, tras el matrimonio del príncipe lao, Fa Ngum, con la hija del rey jemer de Angkor, se fundó en reino independiente de Lang Xang («Millón de Elefantes»), que alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVI con la anexión al reino de la corona de Chiang Mai y que en 1707 conoció su final al ver cómo las luchas dinásticas terminaban por dividirlo en dos estados separados: Luang Prabang y Vientiane.
|
 |
| |
Ambos reinos sufrieron durante los siglos XVIII y XIX los continuos ataques del vecino Siam (Tailandia), que terminó haciéndose con la soberanía sobre ambos territorios, si bien, desde mediados del siglo XIX, comenzó a hacerse patente el interés francés por esta región sobre la que consiguió el control en 1904, gobernando el país de forma indirecta a través del rey Louangpharabang, cuyas decisiones eran controladas por un supervisor francés.
Durante la Segunda Guerra Mundial, toda Indochina conoció la ocupación japonesa, pero tras el conflicto, en 1946, Francia recuperó el control de la región y unificó el país en la Unión Francesa, dentro de cuyo seno Laos se convirtió, en 1949, en un Estado Independiente.
A principios de 1950, un pequeño grupo de disidentes, el Pathet Lao (Estado Lao), encabezados por el príncipe Souphanouvong, firmó una alianza con las fuerzas procomunistas vietnamitas que combatían a los franceses en Vietnam, e invadieron el territorio laosiano en abril de 1953, ganando con rapidez el control de extensas zonas del país.
Tras el armisticio de Ginebra que puso fin a la Guerra de Indochina en 1954, las fuerzas francesas y vietnamitas abandonaron Laos mientras comenzaba ya a sentirse la influencia norteamericana en la región. En 1958, con la llegada al poder de un gobierno conservador apoyado por Estados Unidos, el Pathet Lao reanudó la guerra de guerrillas respaldado por la URSS y llegó, en 1961, a conseguir el control de la mitad del país. Esta situación dio lugar a que un año más tarde, las fuerzas en conflicto entablasen conversaciones de paz y llegasen a un acuerdo, en virtud del cual las facciones enfrentadas formaron un gobierno provisional de unión nacional presidido por el príncipe Sovana Fuma.
Sin embargo, en 1965, las tensiones entre las distintas partes fueron tan grandes que se reanudó la lucha abierta entre el Pathet Lao y las fuerzas conservadoras del gobierno apoyadas por mercenarios tailandeses y financiadas por Estados Unidos.
A mediados de los años sesenta, Laos comenzó a implicarse en la guerra de Vietnam, permitiendo que las tropas norvietnamitas se aprovisionaran a través de terreno laosiano por la llamada «ruta Ho Chi Min», que fue intensamente bombardeada por los norteamericanos hasta que los triunfos comunistas en Camboya y Vietnam durante 1975 reforzaron la postura del Pathet Lao que, ese mismo año, abolió la monarquía laosiana y proclamó la República Democrática Popular de Laos.
En 1981, el gobierno de Laos, agobiado por graves dificultades económicas, se vio obligado a poner en marcha un plan quinquenal que motivó, un año más tarde, la salida del país de más de 300.000 laosianos descontentos con el régimen comunista. Posteriormente, en 1990, los últimos 50.000 soldados vietnamitas que aún permanecían en Laos para apoyar a su gobierno regresaron a Vietnam. Un año más tarde, se abandonó la política de planificación económica estatal con la subida al poder de Kaysone, que murió en 1992 siendo sustituido por Nouhak Phoumsavan, la más prestigiosa e influyente figura del Partido Revolucionario Popular de Laos.
Alrededor del año 1000 los gongs de los monasterios budistas de Luang Prabang retumbaban cada amanecer para recordarle a los fieles que debían llevar las ofrendas de comida a los ascetas que bajaban en procesión desde la montaña. Diez siglos después, el mismo ritual se repite con rigor ancestral: al clarear el día una serie de monjes muy jóvenes, totalmente rapados, aparecen en fila vistiendo túnicas de color azafrán que los remontan al tiempo del Buda. Las mujeres se arrodillan a su paso para ofrecerles arroz con verduras y pollo servidos en cuencos de madera. Esta escena cargada de misticismo se repite día a día en un pueblo de 15.000 habitantes donde 500 de ellos son monjes budistas que viven en un ambiente sereno y sagrado, en el cual cada acto de la vida cotidiana está regido por un ceremonial milenario que todos parecen arrastrar desde la eternidad.
|
 |
| |
La guerra y la paz Laos es una pequeña nación del tamaño de Inglaterra donde el tiempo se detuvo en la década del cincuenta, mientras que sus vecinos –Tailandia, China y Vietnam– avanzan sin frenos por el rumbo tecnológico del siglo XXI. Laos es también uno de los países más pobres de Asia, y ostenta además el raro “privilegio” de ser el país más bombardeado de la tierra. Durante la guerra de Vietnam, Laos era supuestamente neutral, pero entre su vegetación selvática corría la línea de abastecimiento del Viet Cong conocida como la Ruta Ho Chi Mihn. A lo largo de 9 años seguidos una bomba norteamericana cayó sobre Laos cada ocho minutos, un total que supera las que fueron arrojadas sobre todos los países que intervinieron en la Segunda Guerra Mundial.
Cultura budista
Al igual que sucede en otras zonas del sudeste asiático, la cultura laosiana está estrechamente unida a sus tradiciones religiosas enraizadas en el budismo theravada. Los templos y monasterios que se alzan en cada pueblo fueron, durante siglos, centros culturales desde donde se irradió a todo el país la ancestral tradición budista. Las celebraciones, el trabajo y el pulso diario de los campesinos en Laos giran en torno a la religión y se rigen por el calendario budista.
Espléndidos ejemplos del arte y de la arquitectura religiosa se encuentran hoy en lugares como Louang Phrabang y Vientiane, conocidos como «Las ciudades de los mil templos».
Característicos del arte laosiano son las representaciones del Buda de la lluvia, en pie y de figura sumamente estilizada, y el thâat, o estupa de Laos, con una estructura cuadrangular y curvilínea en forma de aguja.
La música tradicional se encuentra fuertemente enraizada en el espíritu de las gentes de Laos, que la suelen interpretar acompañándose del khaen o siringa laosiana.
Festividades
En Laos los festivales o Bun van ligados a las temporadas de recolección y a las festividades religiosas, rigiéndose siempre por el calendario de la Era Budista Laosiana, que hace coincidir su año uno con el 638 a.C. del calendario cristiano.
Durante el mes de abril se celebra el Pii Mai, o Año Nuevo lunar, durante el que, tras lavar las imágenes de Buda que se encuentran por todo el país, los laosianos se dedican a expresar su alegría lanzándose agua unos a otros por las calles.
|
 |
| |
La festividad de Visaka Bu-Saa, en mayo, conmemora el nacimiento, la iluminación y la muerte de Buda, en la que se celebran vistosas procesiones con cirios alrededor de los wat o templos budistas.
En octubre, durante el Bun Nam o Festival del Agua, tienen lugar en los ríos de las principales ciudades del país unas regatas de canoas para celebrar el final de la temporada de lluvias.
La fiesta de la Luna Llena, el That Luang, se lleva a cabo en Vientiane durante el mes de noviembre, con grandes procesiones y fuegos artificiales que se prolongan durante toda una semana.
El Año Nuevo del Tet vietnamita y chino, se recibe en Laos con el incesante estruendo de los cohetes y petardos que invaden las calles de las más pobladas ciudades del país a lo largo del mes de febrero.
Vientiane
Entre fértiles llanuras, arrullada por uno de los recodos del omnipresente Mekong, Vientiane, la capital laosiana, ha conocido la presencia de birmanos, siameses, vietnamitas, jemeres y franceses. El viajero lo comprobará cuando, tras sumergirse en el caos del mercado de Talàat Sâo, donde el ambiente oriental se respira en cada esquina, recorra el cercano Khu Vieng en el que el olor a pan francés recién horneado se abraza en el aire con el de los tallarines y el pescado fermentado al estilo laosiano.
En Vientiane la tradición budista se funde con el orgullo propio de un pueblo celoso de su identidad nacional en la gran estupa sagrada de Pha That Luang, de impresionantes wat, residencia del Pha Sangkharat, máximo responsable del budismo en Laos.
El viajero debe recorrer también los wat de Si Saket, cerca del antiguo templo hoy convertido en museo de Haw Pha Kaew, el de Hai Sok, el Chan, el de Ong Teu, el Wat In Paeng, el de Mixai y, por supuesto, That Dam, la Estupa Negra, obra de un dragón de siete cabezas que protege a los laosianos.
That Ing Hang
Construido en el siglo XVI, este Thâat, con sus casi 10 metros de altura, es uno de los edificios religiosos más reverenciados del país. Consta de tres terrazas rematadas por estupas laosianas y un paraguas de oro. En su interior se custodian imágenes de Buda en una cámara a la que, según la tradición, no se permite el acceso de ninguna mujer.
Wat Phu
|
 |
| |
Wat Phu es un maravilloso templo jemer del periodo Angkor, construido entre los siglos X y XII. Consta de dos plantas: en la primera se visitan las ruinas de dos palacios en torno a un estanque ritual, mientras que en la segunda se encuentra el santuario, antaño consagrado al dios Shiva, que con el tiempo fue convertido en templo budista, pero que, sin embargo, aún mantiene en sus dinteles los restos originales de esculturas hindúes.
Savannakhet
Savannakhet, capital de la provincia del mismo nombre, estratégicamente situada entre Tailandia y Vietnam, ofrece al viajero numerosos ejemplos de la arquitectura colonial laosiana en sus edificios franceses y francochinos del centro de la ciudad.
Pak Ou
Cerca de Luang Phaban, a 25 kilómetros en barco por el río Mekong hasta la desembocadura del Nam Ou, las cuevas de Pak Ou están repletas de imágenes de Buda y ofrecen al viajero una excusa perfecta para explorar esta zona del país donde abundan los pequeños poblados laosianos levantados en los márgenes del río. |