Bangladesh (el antiguo Pakistán Oriental) está situado al Este de Asia, limitando con el Golfo de Bengala, entre Myanmar (Birmania) e India. Tiene una costa selvática de unos 600 kilómetros sobre el Golfo de Bengala, y es el país agrícola con mayor densidad de población del mundo (849 habitantes por kilómetro cuadrado, sobre todo en los alrededores de Dhaka y Comilla), y también uno de los de mayor pobreza.
Los más de 120 millones de personas que habitan en el gran delta del Ganges-Brahmaputra, viven expuestos a la amenaza de catastróficas inundaciones, por ser un país formado por llanuras aluviales. De hecho, desde 1960, ha habido en Bangladesh seis ciclones con vientos de más de 200Km/h.
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No es raro ver completamente anegadas las calles de Dhaka, y a su gente transportándose en barcas, como si fueran canales. Esa misma agua que ahoga las calles en épocas de monzones es la que nutre la rica vegetación de Bangladesh, y ha dado lugar a largas extensiones de verdes llanuras cubiertas de plantaciones de té, y bosques tropicales en los que abundan los bambúes, los mangos y las palmeras, gracias a los grandes ríos del Ganges y del Brahmaputra.
Otras ciudades importantes, además de la capital Dhaka, son Chittagong, ciudad costera al noreste del Golfo de Bengala con más de 2,8 millones de habitantes; Khulna, al suroeste del país, con más de 1,8 millones de habitantes; y Rajshahi, situada casi en la frontera con la India, y con más de un millón de habitantes.
En el siglo XIV, el viajero marroquí Ibn Battuta escribió que los bengalíes se referían a su tierra como «un infierno lleno de bendiciones». Hoy en día los viajeros tardarían en encontrar quizá esas bendiciones, pero las encontrarían.
Historia
La zona que hoy conocemos como Bangladesh tiene un pasado histórico y cultural de una gran riqueza, con una combinación cultural de drávidas, indo-arios, mongoles, árabes, persas, turcos y europeos occidentales.
Alrededor del año 1200, los invasores musulmanes, bajo la influencia de los sufis, suplantaron las dinastías budistas e hinduistas que existían previamente. Esta incursión condujo a la conversión de casi toda la población de las zonas orientales de Bengala al Islam, y dejó una minoría musulmana en las regiones de Bengala que hoy pertenecen a India. Desde entonces, el Islam ha desempeñado un papel importantísimo en la historia y en la política de la región.
Bengala fue absorbida por el Imperio mongol en el siglo XVI y Daca, sede del nawab (representante del emperador) ganó cierta importancia como provincia central.
Los comerciantes y misioneros portugueses fueron los primeros europeos en llegar a Bengala, a finales del siglo XV. Fueron seguidos por representantes holandeses, franceses e ingleses de las Compañías de Indias.
A finales del siglo XVII, la presencia inglesa se centra en Calcuta, y durante los siglos XVIII y XIX los ingleses fueron extendiendo su actividad comercial hacia Bengala. En 1859 Bengala pasó a dominios de la Corona británica.
El auge de los movimientos nacionalistas en la India británica a finales del siglo XIX engendró numerosos antagonismos entre las comunidades hinduistas y musulmanas. Las reivindicaciones islámicas fueron aumentando, pero el movimiento nacionalista era común, y hubo tanto cooperaciones como conflictos entre las dos comunidades.
Tras la Constitución de 1935 se celebraron elecciones en las que la Liga Musulmana sufrió una derrota decisiva; esto acrecentó la idea de crear un estado musulmán separado de la India.
En 1940 la Liga Musulmana intentó formar un estado independiente en aquellas regiones de mayoría musulmana, y así se ganó los votos de ésta en las elecciones de 1946. Pero se desencadenó una oleada de violencia, sobre todo en Calcuta.
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Cuando la India británica fue dividida y se crearon los dominios independientes de India y Pakistán en 1947, la zona de Bengala predominantemente musulmana pasó a ser Pakistán Oriental, mientras que la parte occidental, mayoritariamente hinduista, pasó a pertenecer a la India, como Bengala Occidental. Pero esta división territorial no hizo más que aumentar las tensiones entre los estados, con sus diferencias étnicas, culturales y lingüísticas, y tras grandes periodos de inestabilidad, Pakistán Oriental y Pakistán Occidental entran en guerra en 1965, y en 1871 India interviene a favor de los bengalíes. En diciembre de 1971 las fuerzas paquistaníes se rinden y nace el estado de Bangladesh.
La historia reciente de Bangladesh es tan tempestuosa como su propio clima. Tras la creación del Estado, se sucedieron años terribles de hambre, hasta que el general Ziaur Rahman asumió la presidencia.
En 1981, durante un golpe de estado militar, fue asesinado. Pero en 1991, la viuda del general, Khaleda Zia, es elegida presidente en las que fueran las primeras elecciones democráticas de Bangladesh. Sin embargo, desde entonces, el partido de la oposición, conocido como la Liga Awami, ha boicoteado las elecciones y organizado protestas acusando al gobierno de abuso de los derechos humanos.
Cultura
La región de Bengala tiene una herencia folclórica multifacética, enriquecida por sus antiguas raíces animistas, budistas, hinduistas y musulmanas.
La artesanía textil, la cerámica y las esculturas en terracota son unas de las expresiones artísticas más tempranas surgidas en estas zonas.
La más conocida literatura de Bangladesh es la obra de los grandes poetas bengalíes como Rabindranath Tagore y Nasrul Islam, pero estos colosos de las letras han sido eclipsados recientemente por el furor que se ha desencadenado sobre los escritos de Taslima Nasreen, quien ha recibido amenazas de muerte por sus críticas abiertas hacia la opresión de la mujer en el Islam.
El teatro folclórico es común a nivel popular y normalmente tiene lugar durante las épocas de cosecha.
Existen numerosos bailes folclóricos, pero la danza clásica se ha inspirado de la India.
Los musulmanes e hinduistas bengalíes viven en relativa armonía. La mayoría musulmana tiene líderes religiosos, los pirs, cuyas estatuas se encuentran entre las de los obispos y las de los sabios.
El hinduismo en Bangladesh carece de la pompa que tiene en la India, y sus ceremonias son raras veces celebradas en las profundidades de los templos, cuyo acceso está restringido. La gente se muestra deseosa de que los extranjeros observen o participen en sus fiestas. Los budistas forman una minúscula minoría en Bangladesh, y la ahora dominante clase intelectual musulmana tiende a negar que a la suya le precedieron las culturas budistas e hinduistas.
Festividades
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No existen bares de copas al estilo occidental pero se pueden disfrutar los espectáculos de danza y música local sobre todo durante los festivales religiosos. Por ejemplo, en el Palacio de Gour Govinda, en la ciudad de Sylhet (a 200 kilómetros de Dhaka), se pueden disfrutar los espectáculos de las coloridas y rítmicas danzas de los Manipuris durante los festivales de Rash Leela (febrero) y de los Colores de Doljatr (abril).
El Durga Puia se celebra durante el mes de octubre, y las estatuas de la diosa, a horcajadas sobre un león, con sus tres manos agarrando diez armas distintas, son colocadas en cada templo hinduista.
Dhaka
Ciudad histórica y capital de Bangladesh, yace sobre el Río Buriganga, en el centro-este del país. Sus zonas más antiguas están dominadas por la actividad comercial y por viejos edificios. Es una ciudad limpia en comparación con ciudades indias del mismo tamaño. Los viajeros podrán disfrutar de la inconclusa Fortaleza de Lalbagh del siglo XVII, del espectacular museo palaciego Ahsan Manzil, del edificio de la Asamblea Nacional (diseñado por Louis Kahn), el Palacio de Nawab, la Corte Suprema, y ser testigos de las distintas manifestaciones religiosas viendo la Mezquita Baitul Mukkaram, la iglesia armenia y el Cementerio budista.
Chittagong
Es una de las más atractivas ciudades costeras que tiene Bangladesh, y fue llamada Porto Grande por los primeros exploradores portugueses. A lo largo de la ciudad hay numerosas tumbas y altares religiosos, incluyendo la Tumba del Sultán Bayazid Bostami. La Mezquita Shah Jame, situada en un valle, ofrece unas excelentes vistas, mientras que la Mezquita de Qadam Mubarak contiene unas supuestas huellas del profeta.
Además, se puede visitar el interesante museo etnológico en Agrabad; el Cementerio Militar de la Segunda Guerra Mundial; el Arsenal Portugués que cumple ya más de tres siglos; y la zona del puerto, llamada «Sadarghat», la zona más antigua de la ciudad.
Cox's Bazaar: la playa soñada
Recomendado para aquellos que se quieran bañar o tomar el sol. Es una ciudad situada cerca de la frontera con Myanmar (Birmania), y tiene una de las playas más largas (121 kilómetros) y menos frecuentadas del mundo, con su arena dorada, rodeada de valles de bosques tropicales.
Es especialmente impresionante en las horas del alba y del crepúsculo, cuando la arena cambia de color. Un lugar para relajarse en el agua y comprar ropa de tejidos hechos a mano.
Khulna: tierra de tigres
Situada al suroeste, es principalmente jungla. Su mayor atractivo es el Parque Nacional que se extiende majestuosamente dando muestra de la espléndida vegetación costera y su exótico salvajismo. Los habitantes más famosos de esta región son los Tigres Reales Bengalíes. La visita merece quedarse dos noches.
Mainamati
Es un lugar histórico budista, donde se pueden observar las reminiscencias de los siglos VII a XVII. Un recorrido cultural interesante es el monasterio de Salban Vihara, el Kotila Mura y el museo, donde se exponen artefactos excavados en la zona. Está a 65 kilómetros al sur de Dhaka.
Sylhet
Es una ciudad que se encuentra en una región de plantaciones de té, parecida a Darjeeling, India. Un escenario refulgente de lagos rodeados de jardines de té, bella flora e interesante fauna (las aves migratorias del Himalaya hibernan aquí). No perderse el santuario Shah Jalal y el santuario Shah Eid-gah, así como el Palacio de Gour Govinda.
Isla de San Martín
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Esta pequeña isla coralina, con playas bajo las sombras de las palmeras cocoteras y acompañadas de abundante vida marina es un verdadero paraíso tropical.. Un edén sólo para darse un baño de sol y de agua cristalina y serena, sin un solo mosquito que perturbe la armonía. La isla se puede recorrer a pie en un día, pues sólo tiene 8 kilómetros. Un ferry sale cada día de Teknaf a San Martín, y el viaje dura tres horas.
Deportes
En Kaptai, localidad situada junto al Lago Kaptai, se ofrece un elenco variado de deportes de agua. Sin embargo, hay que adquirir previamente en Dhaka un permiso para visitar estas zonas.
El pueblo de Rangamati puede ser visitado en lanchas de agua. Y en el propio Rangamati se ofrecen diversas actividades acuáticas.
El Kabaddi es el deporte nacional de Bangladesh, consistente en dos equipos de seis personas que deben impedirse mutuamente invadir el territorio ajeno.
Gastronomía
Las especialidades locales se suelen servir acompañadas de arroz, y están basadas en recetas de pollo y cordero.
Un plato típico bengalí consiste en carne de vaca (a veces carnero, pollo, pescado o huevo) y verduras cocinadas con salsas de especias picantes, con aceite de mostaza, lentejas amarillas aguadas (dal) y arroz integral.
El pescado forma parte de la dieta principal, sin embargo, el exceso de pesca ha generado una escasez de peces de río y de otros peces de mar que suelen aparecer en los menús.
Las bebidas alcohólicas no son demasiado accesibles y hay poca oferta, excepto en los hoteles de cinco estrellas.
La guía Bangladesh tiene un clima semitropical y monzónico.
Sus veranos son extremadamente calurosos y húmedos (de marzo a junio), alcanzando más de 45ºC, y sus inviernos, secos y relativamente frescos (de octubre a marzo). De junio a octubre es la estación de los monzones, fresca y húmeda, con peligro de inundaciones.
La mejor época para ir es en invierno, evitando el abrasador verano y la estación de los monzones.
Se recomienda llevar ropas ligeras para las épocas calurosas y húmedas, y ropas medianamente ligeras para el breve invierno (de diciembre a febrero).
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Las comunicaciones y transportes en Bangladesh funcionan bastante mal. Sin embargo, al Aeropuerto Internacional de Dhaka llegan numerosos vuelos internacionales.
Existen carreteras entre la India y Bangladesh. Las carreteras principales son la de Calcuta, que va de Benopol a Haridispur; la de Darjeeling, que va de Chilihari a Haldibari, y la de Shillong, desde Tamabil hasta Dawki. Es posible que haya oficiales que digan que no se puede ir por estas carreteras pero, insistiendo amablemente, muchos viajeros han podido cruzar las fronteras por carretera.
Las carreteras que llevaban a Myanmar (Birmania) fueron cerradas en los años 50, y actualmente han sido devoradas por la jungla.
El transporte por el interior de Bangladesh es muy barato. La regla es: «si quieres poder sentarte, madruga y aprende a empujar y a patear como el resto de los viajeros».
Biman, el mayor transportador nacional, tiene vuelos hacia 10 ciudades distintas de Bangladesh, partiendo desde Dhaka, incluyendo Chittagong y el Bazar de Cox. Los vuelos domésticos son muy baratos pero aun así cuestan tres veces más que los billetes de tren en primera clase.
Bangladesh tiene una red de carreteras bastante extensa, pero los conductores de autobús bengalíes son unos de los más temerarios del mundo; la prueba está en el número increíble de accidentes que se dan cada día. En general el tren resulta bastante más cómodo, sobre todo en primera clase. Sin embargo, viajar en tren entre Dhaka y otros puntos al oeste es complicado por tres razones: hay ríos sin puentes que requieren ser cruzados en ferry; las rutas son sinuosas; y el ancho de las vías varía entre el lado occidental y el oriental del país.
Lo que sí destaca en cuanto a transporte en Bangladesh es el sistema de aguas, aunque viajar en una barca puede resultar muy lento. Pero hacer un viaje a Bangladesh y no coger una barca haría perder todo su encanto. En este sentido hay numerosos y fascinantes ferries que salen de Dhaka cuatro veces por semana.
No se pueden alquilar coches en Bangladesh, pero sí se pueden contratar a conductores particulares en las ciudades principales, y por un precio muy modesto. También hay servicios de «rickshaws» (bicicletas de tres ruedas con conductor).
Es obligatorio vacunarse de la Fiebre Amarilla para los viajeros mayores de un año que provengan de áreas infectadas (obtener el Certificado Internacional de la vacuna). La Malaria existe en todas las áreas, pero no hay riesgo en Dhaka. No existe peligro de contraer el cólera.
En cuanto a las condiciones sanitarias locales, son muy deficientes. Por lo general, es necesario pagar inmediatamente y al contado los servicios médicos.
Es recomendable evitar las zonas fronterizas con India, especialmente al norte, y Birmania, puesto que en estas zonas hay grupos paramilitares que a veces se enfrentan a las fuerzas de seguridad.
En la región montañosa de Chittagong también hay guerrillas, aunque de momento no atacan a los extranjeros.
Existen carteristas aficionados, de modo que hay que esconder bien el dinero. En los grandes hoteles se recomienda guardarlo en una caja fuerte.
En la capital, Dhaka, se dan robos a mano armada, pero el índice general de delincuencia en Bangladesh es muy bajo.
El país carece casi por completo de infraestructura turística, aunque en los últimos años está atrayendo viajeros independientes.
Entre la artesanía nacional, destacan las joyas, los tejidos, el cuero, la cerámica, objetos de yute, pinturas, tallas de madera o figurillas esculpidas en metal o en arcilla.
Más autóctonos y originales de Bangladesh son las perlas rosadas, el jamdani, o sari de seda, los felpudos de yute, los objetos hechos de conchas marinas y caracolas y las esterillas de caña. La calidad de estos productos es bastante buena, y sus precios, muy bajos.
Pero quizá el recuerdo más encantador de Bangladesh sea el arte de los «rickshaws» (las bicicletas a tres ruedas). No son productos turísticos, así que habrá que ir a las tiendas de Rickshaw Wallahs para comprarlos. También son interesantes las compras de segunda mano en el Banga Bazar. |