Una tierra llena de historia
Bordeado por el mar Mediterráneo por un lado, y por cadenas montañosas por otro, el Líbano aparenta estar suspendido entre el cielo y el mar. A pesar de su pequeña superficie de 10.452 km2, es una tierra iluminada en su variada geografía, paisajes, cultura e historia.
El visitante descubre los múltiples contrastes, desde el azulado mar hasta las verdes praderas, y desde las altas colinas hasta los densos bosques. Las rocosas montañas seguidas de exuberantes valles regados por ríos y cascadas donde los paisajes cambian rápidamente, desde colinas de cedros a paisajes rocosos y desde fértiles llanuras a granjas y viñedos.
Líbano también es un país cosmopolita constituido por 10.000 años de historia.
El Líbano es un país de montañas escarpadas, y no tiene desiertos. Sus valles son verdes y fértiles, y una espesa neblina oscurece los picos nevados. Su geografía es deslumbrante y variada, e incluye regiones con playas de arena dorada y laderas de montaña cubiertas de nieve.
Desde antes de los tiempos bíblicos, el Líbano ha sido célebre por su árbol característico: el cedro. El Templo de Salomón se construyó con obreros libaneses usando madera de cedro del Líbano. También se lo encuentra en las tumbas de los faraones egipcios.
El Líbano ha sido siempre un país especial. A pesar de sus recientes años de guerra, su larga historia, sus bellezas naturales y el espíritu de su pueblo le dan un lugar en el corazón de todos aquellos que han estado allí, en cualquier tiempo.
Historia
Hace unos 5.000 años El Líbano era la tierra de los fenicios, famosos en todo el mundo como intrépidos navegantes y excelentes comerciantes. Sus barcos eran legendarios debido a la excelente madera de cedro que crecía en las colinas del país.
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Los romanos conquistaron la región en el año 64 a. C. haciendo desaparecer la cultura fenicia. Fue durante esta época cuando los misioneros cristianos llegaron al país convirtiendo a muchos de sus habitantes a la nueva fe. En el año 395 la región se convirtió en parte del imperio bizantino. Luego los musulmanes invadieron el país a principios del siglo VII islamizando sus costumbres y credos.
En la Edad Media los cruzados europeos ocuparon El Líbano en repetidas ocasiones en su intento de recuperar Tierra Santa. Los turcos otomanos conquistaron El Líbano en 1516 y mantendrían el gobierno del país hasta 1918, el final de la Primera Guerra Mundial.
En 1922 Francia se hizo cargo del poder y unió a los cristianos maronitas, descendientes de los antiguos cristianos, y a los musulmanes. El Líbano obtuvo su independencia en 1943 con el acuerdo de las principales comunidades del país de compartir el poder; a partir de este acuerdo la región conoció una época de esplendor y prosperidad convirtiéndose en uno de los lugares más atractivos del Mediterráneo.
En 1970 la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se instaló en El Líbano tras su expulsión de Jordania y comenzó una campaña de hostigamiento contra la frontera norte israelí. La presencia de la OLP aceleró la caída del país en el caos ya que no sólo desató una intensa acción bélica contra Israel sino que además mantuvo constantes injerencias en la política interior libanesa.
Durante la década de los 70 las milicias respaldadas por diferentes grupos musulmanes, cristianos, drusos y palestinos, junto a tropas extranjeras instaladas en el país, se vieron envueltos en un violento conflicto armado que devastó por completo la nación. A finales de los años 80 más de una treintena de grupos armados diferentes estaban enzarzados en una cruenta guerra civil. El resultado del conflicto fue la fragmentación del país en territorios controlados por las diferentes facciones rivales drusas, musulmanas, la Falange Cristiana, el grupo chií Amal y otros muchos.
Los ataques que la OLP realizaba a Israel provocaron una serie de represalias de los israelíes que culminaron, finalmente, con la invasión del país en 1982 y la expulsión de la OLP del país. Posteriormente Israel se retiró de El Líbano dejando paso a la fuerzas de interposición de las Naciones Unidas mientras las tropas sirias incrementaban sus efectivos en el país. Actualmente Siria ejerce una notable influencia sobre los diferentes grupos musulmanes de la región.
El Líbano vive hoy bajo la constante amenaza que supone la enemistad de sus dos vecinos, Siria e Israel y su no resuelta situación interior. Actualmente se mantiene una precaria paz que puede verse rota en cualquier momento dados los múltiples factores que intervienen en la difícil situación.
Festivales y fiestas
La mayor parte de los festejos están relacionados con alguna de las religiones que conviven en el país. Las principales celebraciones musulmanas son el Ras as-Sana (Día de Año Nuevo), el Achoura (conmemoración de los chiís de la muerte del nieto de Mohamed, Hussein), y el Ramadán, que culmina con el Eid al-Fitr. Todas las fiestas religiosas del Islam se rigen por el calendario lunar, 11 días más corto que el solar, así que cada año las fechas se adelantan 11 días respecto al año anterior.
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Los maronitas celebran el día de su patrón (Mar Maroun) cada 9 de febrero, y los cristianos observan dos semanas santas, una según el calendario occidental y otra según el oriental.
Otras celebraciones tienen carácter nacional, como el día de la Independencia (22 de noviembre) y el Qana Day (18 de abril), que es una jornada dedicada al recuerdo a los 106 libaneses caídos en la masacre de Qana en 1996 por ataques israelíes.
Por último, cada mes de julio se celebra un festival de las artes en Baalbek.
Beirut
Cien veces destruida y otras tantas reconstruida, Beirut es una ciudad multifacética. Es una mezcla encantadora entre Occidente y Oriente, Dinámica, congestionada, elegante y ostentosa, muestra diferentes aspectos en cada momento.
Beirut nunca deja al visitante indiferente; sus contrastes son demasiado irresistibles. Las lujosas tiendas bien equipadas y refrigeradas venden las más variadas y famosas marcas internacionales, mientras que a pocos metros más los pintorescos comerciantes empujan sus carretas bajo el ardiente sol. Las antiguas casas, recientemente restauradas, contrastan con la modernidad del presente.
Otros contrastes de la ciudad aparecen en sus barrios destruidos y abandonados, últimos testigos de la guerra. A la vuelta de cualquier rincón, usted podrá encontrar animadas y abarrotadas calles de restaurantes, cafés, y tiendas.
Beirut se caracteriza por su centro, ahora sometido a un gran proyecto de reconstrucción. Ahí observará edificios restaurados y pintados de color pastel, una escena que podría haber surgido de “las mil y una noches”. Estrechas y geométricas calles, que a menudo se animan con espectáculos y clubes nocturnos.
Trípoli
Guarda interesantes lugares en su casco antiguo que datan de la época de los mamelucos. La mezquita Taynal, construida en 1336, es un magnífico ejemplo de arquitectura islámica; la escuela coránica de Al-Qartawiya, que data de 1316, con su fachada decorada en blanco y negro y la mezquita de Al-Burtasiya, son sólo algunos de los ejemplos más significativos. Los cruzados también dejaron su huella en esta metrópoli en la ciudadela de St.-Gilles así como los mamelucos de cuya época data la Torre del León, único ejemplo superviviente de los múltiples torreones defensivos que se alineaban a lo largo de la costa.
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Trípoli, la ciudad norteña más importante del Líbano y segunda ciudad de importancia, siempre se encuentra en movimiento. Todavía conserva su pasado mejor que cualquier otra ciudad antigua del país. Un especial perfume oriental emana de sus famosos "souks" (mercados), donde el visitante podrá extraviarse en el laberinto de diminutas calles. Podrá visitar sastrerías, jabonerías, alfareros y otros tradicionales artesanos y disfrutar del perfumado aroma del café recién molido, mezclado con especias. Una visita a los "souks" de Trípoli, verdaderamente será una experiencia inigualable.
La atmósfera oriental de la antigua Trípoli, de aprecia en sus mezquitas, sobre todo cuando el almuecín hace el llamado a la oración. Estas mezquitas se remontan a la época de los Mamelucos, quienes ocuparon el país en el siglo XIII. Asegúrese de ver la Gran mezquita, con su patio grande, rodeado de arcadas . La mezquita Taynal, cuyo majestuoso portal está decorado con mármol rayado, y la mezquita de Burtasya que tiene un minarete finamente tallado. El Castillo de Raymond de Saint-Giles, fundador del Condado de Trípoli durante la época de los Cruzados, domina la ciudad de Trípoli.
Esta magnífica ciudadela de 140 metros de largo por 70 metros de ancho, es una de las más impresionantes de Medio Oriente.
También podrá observar los famosos "hammams" (baños turcos), algunos de los cuales pertenecen al siglo XIII. En el-Abed, único baño en funcionamiento, todavía es posible disfrutar de un auténtico baño turco. La antigua ciudad también tiene numerosos "Khans" (alojamientos) de la época otomana y mameluca, como así también "madrazas" (escuelas coránicas).
Sidón
Una ciudad antigua mencionada en el famoso "El-Amarna", cartas del siglo XIV a.C., Sidón conoció muchos levantamientos en el curso de sus 6.000 años de historia.
Como otras ciudades fenicias, Sidón fue dominada por Persia, así como por Grecia y Roma, antes de las conquistas árabes. Estos fueron seguidos por los cruzados y luego por los Mamelucos.
Parado, orgullosamente, en el mar enfrentando el viento y el clima, el castillo es del tiempo de los cruzados, cuando Sidón se arrogaba ser la soberana de Sagette.
Después de visitar el castillo, deténgase cerca del Parador Gubernamental con sus jardines que dan al mar, un lugar agradable para tomar una taza de café o servirse una comida.
Sidón posee varios restos del período Mameluco y Otomano: la Gran Mezquita y Khan el-Franj.
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El Khan o alojamiento, actualmente en restauración, se construyó en el siglo XVII, en resguardo de las caravanas y de los comerciantes extranjeros que transitaban por el pueblo.
La Gran Mezquita, de imponente estructura, es muy notable ya que su fachada aparenta ser una fortaleza. El edificio debe sus paredes altas a la antigua iglesia de San Juan. Después fué transformada en una mezquita por los Mamelucos. No se debe perder la excursión alrededor de los "souks" medievales de Sidón donde uno podrá encontrar antiguas mezquitas, escuelas coránicas (madrazas) y casas de baños; además de las fascinantes tiendas antiguas.
En las afueras de Sidón, en el camino que conduce a Beirut, está el famoso Templo Fenicio del dios curativo de Eshmún. Este templo tiene varias cubetas que se usaron para las abluciones del enfermo. Se descubrieron figuras talladas de niños que usaron durante los rituales curativos. Hoy pueden verse en el Museo Nacional. Este fascinante sitio también contiene restos romanos y bizantinos.
Tiro
La antigua Tiro es otro de los núcleos que tiene un vigoroso pasado ya que fue fundada por los fenicios 3000 años antes de Cristo. Sus ruinas romanas, entre las que se encuentran los restos de edificios civiles, baños y un teatro, son de una gran belleza. Todavía son visibles sus antiguos asentamientos hechos con grandes bloques y sus calzadas pavimentadas de piedra. Su calle con arcadas, su acueducto y los sarcófagos de mármol de las épocas bizantina y romana son algunos de los elementos más significativos de sus ruinas.
Citada muy a menudo en la Biblia, Tiro se fundó probablemente a principios del tercer milenio antes de Cristo. Originariamente fue construida en dos partes, la ciudad costera y algunas islas pequeñas. Antiguamente, la ciudad era famosa por su flota mercantil que recorría el mar Mediterráneo, comerciando vidrio, tinta púrpura y madera de cedro, trayendo la prosperidad a su pueblo.
El periodo más glorioso de Tiro fue en el siglo X a C., cuando el Rey Hiram ensanchó la ciudad. Según la leyenda, de ahí es donde fue raptada la Princesa Europa por el dios Zeus, y fue así que el continente tomo su nombre. Su hermano Cadmios la siguió y llevo el alfabeto a los griegos.
La gloria de Tiro se extendió mas allá de sus fronteras, hasta varias colonias fundadas a orillas del Mediterráneo.
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La envidia de los grandes conquistadores del mundo, incluso del Rey de Biblos Nabucodonosor, se sintió rápidamente y la ciudad fue sitiada durante trece años. En 332 a.C., llegó el turno de Alejandro Magno, que la saqueó y la quemó, después de siete meses de haberla sitiado. Logró construir un puente uniendo la ciudad con la isla. Con el correr del tiempo, la arena cubrió el puente y la ciudad se convirtió en una península.
Hoy Tiro preserva muchas huellas de su valioso pasado. Lo que fue originariamente una isla, hoy es una ciudad romana con calles pavimentadas de mosaico y con pórticos de columnas que parecen marchar directamente hacia el mar. A corta distancia se encuentran los restos de una catedral imponente construida por los Cruzados, donde fueran coronados los Reyes de Jerusalén.
En otra parte de la ciudad, una gran necrópolis, contiene sarcófagos del siglo primero antes de Cristo. Este excepcional sitio continua a lo largo de un camino romano sujetado por un arco de triunfo, que guarda a la entrada un inmenso hipódromo romano de 500 metros de largo. Este hipódromo, parcialmente reconstruido, tiene en su centro un "pino", donde los carros tenían que dar siete vueltas a su alrededor .
En 1984, la UNESCO declaro a Tiro como Ciudad de Patrimonio Mundial por sus inestimables restos arqueológicos.
Los visitantes de Tiro son muy bienvenidos al Parador Gubernamental. Se ofrece alojamiento, restaurante y otros medios.
Biblos
También Biblos es otra de las ciudades libanesas que posee un antiguo y rico pasado. Esta urbe es una de las más antiguas que se conocen permanentemente habitadas ya que sus orígenes se remontan a hace unos 7000 años.
Su época más floreciente corresponde a la época fenicia y romana. Tras su dominio por los cruzados, y su posterior conquista por los musulmanes, su estrella declinó. Sus ruinas están consideradas como uno de los vestigios arqueológicos más interesantes del país ya que entre ellas se encuentran restos de construcciones del quinto milenio antes de Cristo; otros vestigios existentes son las ruinas del Templo de Baalat Gebal que data del 2800 a. de C.; un templo del 2800 a. de C.; dos tumbas reales y el Templo del Obelisco, de comienzos del segundo milenio a. de C., y así como una columnata, un santuario dedicado a las Ninfas y un anfiteatro de la época romana. Todos estos edificios se encuentran junto a la ciudad medieval que se localiza en el interior de las murallas del antiguo Castillo Cruzado.
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La iglesia de San Juan, una catedral de tres ábsides construida por los cruzados, y un museo de cera, que recrea imágenes de la vida cotidiana de la historia de El Líbano, desde la Edad de Piedra hasta la independencia, componen los elementos adicionales más interesantes de Biblos. También su pequeño puerto, en el que se puede realizar un ameno paseo en una pequeña embarcación, supone un atractivo añadido de esta vieja urbe.
Biblos es un sitio que no se puede dejar de visitar. Su historia de 7.000 años, representa uno de los sitios arqueológicos más importantes del mundo, donde se asentaron las diferentes civilizaciones durante milenios.
Frente al mar, el sitio incluye varios templos Cananitas y Fenicios, fundaciones de casas de la Edad de Piedra, paredes de la ciudad antigua y algunos restos romanos. El vestigio más imponente es el castillo de los Cruzados, construido en el siglo XIII.
Enfrente está el teatro romano circundado por sarcófagos fenicios desparramados al pie de una columna romana. Cerca de la entrada del castillo hay una hermosísima pequeña mezquita de la época otomana.
Biblos es famoso por considerarse la cuna del alfabeto. De hecho, el sarcófago del Rey Fenicio Ahiram, descubierto en el sitio y trasladado al Museo Nacional, contiene las inscripciones más antiguas conocidas del alfabeto lineal fenicio.
Biblos también es conocido por su pintoresco puerto medieval donde pequeñas embarcaciones de pesca se mecen suavemente en las olas. El puerto esta controlado por una antigua torre de guardia construido sobre una plataforma rocosa, muy apreciada por los pescadores.
En la iglesia de San Juan, construida por los Cruzados, en el siglo XIII, se observa el campanario con su fina corona tallada y su triple baptisterio.
A la hora del crepúsculo, esta parte del pueblo tiende a ser una experiencia inolvidable. El tenue rojizo del atardecer se proyecta sobre los antiguos muros, sobre la ciudad y se proyectan hacia el antiguo puerto.
La gran gruta: Yeita
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Formadas por erosiones de millones de años, las Grutas de Yeita son un espectáculo que desafía toda descripción. Las magníficas piedras esculpidas en el interior de la gruta muestran su esplendor gracias al ingenioso sistema de luces instalado en sus profundidades. Fue descubierta en 1836, y entre 1874 – 1940, las expediciones inglesa, norteamericana y francesa ingresaron a la Gruta de Yeita, a una profundidad de 1.750 metros.
Desde 1946, espeleólogos libaneses continúan investigando este gran sistema subterráneo, que ahora ha alcanzado unos 9 kilómetros de longitud.
Yeita está compuesta por dos grutas; una superior seca y otra inferior con un lago subterráneo que se recorre en bote.
Visitar estas grutas implica una experiencia emocional, por su belleza y diversidad; la gruta es misteriosa, casi sobrenatural. Las estalagmitas y estalactitas se encuentran una al lado de otra, conformando un fantástico decorado de espejismos de piedras, en las claras aguas de la cuenca subterránea.
Las grutas están muy bien conservadas y son de fácil acceso para los niños y los ancianos. Un tren pequeño lleva a los visitantes entre los niveles de las dos galerías y hay un restaurante, cafetería y una sala de proyección
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