La isla ideal
Tasmania creció como colonia europea porque los colonos británicos pensaron que este lugar tan aislado era ideal para crear una cárcel. La prisión de Port Arthur funcionó de 1830 a 1870 con 12.500 convictos peligrosos enviados desde Inglaterra y otras colonias inglesas, que aportaron mano de obra gratis para hacer vías de trenes, puentes y edificios.
En 1642, Abel Janszoon Tasman estaba navegando su barco holandés en el Pacífico Sur, cuando pasó en esta bella isla. En vez de bautizarla Tasmania o Abelmania, él decidió llamarla Van Diemen's Land en honor al Gobernador de Batavia. Como sea, la isla nunca fue colonizada por sus propietarios por estar muy alejada de Holanda. Después con la colonización Inglesa y con el establecimiento en Australia, Van Diemen's Land se convirtió en una prisión de máxima seguridad para los criminales Ingleses. Los asesinos más peligrosos y fuera de la ley fueron enviados ahí. En 1803 Hobart fue establecida ( la segunda ciudad más antigua de Australia), y un año después la ciudad de Launceston fue creada. En 1856, el nombre fue cambiado a Tasmania, en honor a aquel que la descubriera. En 1901, durante la Federación de Australia se convirtió en el Estado de Tasmania, o Tassie, como afectuosamente la llaman los Australianos.
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Tasmania posee paisajes de montaña, playas negras, ríos de deshielo, cavernas prehistóricas, bosques antiguos y árboles milenarios.
Más de la quinta parte de la isla -de casi un millón y medio de hectáreas de superficie- es Patrimonio de la Humanidad. Esta isla al sureste de Australia es una tierra de récords porque en ella encontrás el aire más límpido, el agua más pura, la flor más alta y el ser vivo más anciano del mundo: un pino huon que cumplió 4.000 años creciendo sin parar.
Esta isla tiene, además de paisajes de dramática belleza, una fascinante historia colonial: los primeros pobladores blancos del lugar fueron los presos más temibles. Tiene el tamaño de Irlanda y un aire muy "british" en sus granjas, pueblos, establos, su arquitectura georgiana y sus cercos antiguos de piedras enmohecidas.
La agreste isla de Tasmania (470.000 habitantes en 68.300 km cuadrados) protegida por costas fragmentadas que encierran un salvaje territorio de montañas, cubierto de bosques alpinos, grandes valles, altiplanos, ríos, lagos y exóticos paisajes creados por las glaciaciones.
Sus costas fueron descubiertas en 1642 por el navegante holandés Abel Tasman, en cuyo honor lleva su nombre actual, pero no fue hasta 1801 que los ingleses la declararon colonia británica.
Los primeros asentamientos fueron en la bahía de Hobart y durante el siglo XIX fue colonia penitenciaria a la que arribaron aventureros, deportados y bandidos que paulatinamente eliminaron las colonias de focas y a los aborígenes provenientes de Asia que las habitaron durante milenios.
Cien años mas tarde, este estado australiano se convirtió en un enorme parque natural que aún posee una zona inexplorada en la parte occidental. Se trata de una de las áreas menos contaminadas del planeta, con costas azotadas por vientos antárticos que con el tiempo han moldeado a los árboles asomados desde los peñascos donde rompen las violentas olas del océano Pacífico.
Bajo los cielos de esta tierra planean gaviotas, petreles, golondrinas marinas y albatros, mientras que los pingüinos anidan en los peñascos y las focas se zambullen en el mar en busca de alimento.
Los balnearios de la costa este, el valle de Huon con sus cultivos de manzana, las montañas y apacibles lagos de la costa oeste, o el monte Cradle, destino preferido de los escaladores, son algunos de los escenarios que no debes perder.
Quienes tienen espíritu aventurero deben probar el popular trayecto Overland Track, que con sus 76 km cruza la isla de norte a sur, desde el monte Cradle el lago St. Clair.
Recorriendo un sinuoso paisaje a través de montañas volcánicas, ríos, densos bosques y lagos de agua cristalina, tendrá la posibilidad de ver un trozo inexplorado de naturaleza y una gran variedad de animales entre los que se encuentra el famoso demonio de Tasmania.
Los buscadores de paisajes completamente naturales -donde no se percibe casi la presencia humana a lo largo de kilómetros de panoramas perfectos, sin cables, rutas ni fábricas que estropeen el entorno- encontrarán aquí el lugar ideal.
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Además de la visita de rigor a la cárcel y al antiguo puerto, esta zona cuenta con maravillosas formaciones de roca en sus acantilados, como el Arco de Tasmania, la Cocina del Diablo y la Remarkable Cave, que se ve desde la ruta: una obra maestra de la erosión de las olas marinas. El Mt. Field National Park cuenta con cascadas bellísimas de agua celeste, como las Russell Falls y Lady Barron Falls, y senderitos que te permiten llegar a pie hasta las plantaciones del lúpulo con las que se hace la cerveza "Cascade". En la Bahía Fortescue y en Cape Huay -miradores naturales sobre el océano- te das cuenta de que éstos son los acantilados más altos del mundo.
En pocos sitios podrás encontrar tantas cosas buenas en tan poco espacio, ya sea la naturaleza, las personas que te vas encontrando por el camino, o los asombrosos animales que sólo existen aquí y que parece que fueron creados en un momento de alucinación del Creador, como el ornitorrinco (platypus se llama en inglés), que dicen fue creado con los restos de otros animales, ya que tiene pico de pato, cola de castor, y es un mamífero que pone huevos, así que los científicos tuvieron que crear una familia exclusiva para él, los monotremas, que además sólo tienen un orificio para expulsar la orina y los excrementos. Sólo se alimenta de plantas que crecen en el fondo del agua y cuando nada mantiene los ojos cerrados, el pico es su principal órgano sensor, y es un animal de hábitos nocturnos, por lo que no es fácil de ver aunque hay muchos.
Hobart
Hobart, la capital de Tasmania, es la segunda ciudad más antigua después de Sydney ya que fue fundada en 1804. Está ubicada en la boca del río Derwent con el marco imponente del Mount Wellington, de 1.234 metros, a sus espaldas. La base de esta montaña está a 20 minutos del centro de la ciudad, y ofrece un centro de deportes invernales con buenas pistas de esquí y escaladas en la roca.
Frente al tópico de que en Tasmania llueve siempre, es la segunda capital más seca de Australia, después de Adelaida, y la razón principal es que se encuentra protegida por el monte Wellington, muy cerca de la ciudad, que con sus 1.200 metros y sus bosques húmedos, retienen la lluvia que llega del Oeste, y con una vista espectacular sobre la ciudad y la bahía, y en un día claro se puede ver hasta el monte Ossa en Cradle Mountain N.P.
La vida de la ciudad de edificios de ladrillo rojo pasa por los mercados de Salamanca de los domingos a la mañana, el West Seapoint y los restaurantes y puestos de venta de mariscos que hay a lo largo de la costanera. Además de visitar la destilería de whisky de Gaswork Village, la fábrica de chocolates Cadbury y los antiguos Tasmanian Royal Botanical Gardens de estilo victoriano. Un paseo para el recuerdo es el barrio colonial de Battery Point, con 40 edificios de 1840 restaurados a nuevo.
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Al sur se encuentra Hobart, la segunda ciudad más antigua de Australia y capital de Tasmania, fundada en 1804, para que a los presos de Sydney les fuera todavía más difícil escaparse. Para los australianos es una de las ciudades más atractivas del país, debido a su mezcla de modernidad y paz, algo difícil de encontrar en otras ciudades. Sin embargo, a pesar de los sitios de interés turístico de la ciudad, lo que verdaderamente llama la atención al visitante es la cercana Port Arthur, la antigua colonia penitenciaria, situada en la península tasmana, donde se encuentra el Museo de los Convictos, cuyo encanto se centra más en las leyendas de fugas heroicas que en lo que de hecho hay que ver allí aparte de los muros.
En un viaje de dos horas de Hobart a Launceston quedarás admirado con la vista de los lagos Arthur, Sorell y Gran Lago New Norfolk, donde se encuentra un pueblo histórico con un criadero de truchas que data de 1864. Cerca de Launceston se encuentra Cataract Gorge (Garganta de la Catarata), un grupo de rápidos muy aptos para el rafting, que bajan de la montaña y que se pueden observar desde un puente colgante hecho en 1904.
Las llanuras se pueden apreciar desde la altura en vuelos que parten del aeródromo Cambridge al norte de Hobart: desde el cielo podés ver manadas de canguros y wallabies saltando de a miles en su ambiente natural.
Es fácil moverse en la isla donde todo es panorama: las rutas son excelentes y zigzaguean entre colinas y acantilados que caen a pique en el mar. El caudaloso río Franklin recorre 25 kilómetros antes de fundirse en el río Gordon. Desde la ruta podrás ver playas de arenas doradas, rosadas o negras como el carbón. Es una maravilla tenderse en estas playas de lava pulverizada, quedar negro y enjuagarse en un segundo en el mar turquesa.
Launceston
Launceston es la segunda ciudad más grande (habría que decir menos pequeña, porque tiene 60.000 habitantes) de Tasmania, y la tercera ciudad más antigua de Australia. A sólo 5 minutos del centro, caminando, se encuentra la reserva de la catarata George, un río encajonado en una espectacular garganta, y que durante más de 60 años, desde 1895 a 1950 sirvió para generar la electricidad utilizada en la ciudad, en una estación hidroeléctrica que se puede visitar, con un estupendo centro de información.
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Para cruzar a la península Tasman, el istmo tiene menos de 100 metros de ancho, y divisas el mar a los 2 lados, es uno de los sitios con más encanto de Tasmania, y también un lugar de gran importancia histórica, porque alberga el complejo penitenciario de Port Arthur, que una vez restaurado, sirve para hacerse una idea clara de las terribles condiciones de vida de los convictos enviados desde Inglaterra a Australia para cumplir sus penas. Además de la parte histórica, es uno de los mejores lugares para bucear. En esta zona se encuentra también la cueva Tasman, que en un efecto óptico increíble, adopta la forma de Tasmania cuando haces una foto, por el contraste entre la luz de la cueva y del exterior.
El sendero que recorre el Cradle Mountain N.P., 75 Km. entre el lago Sinclair y el lago Dove, que se suele hacer en 5 días, es uno de los más populares de Tasmania, y a pesar de eso, puedes caminar durante horas prácticamente sólo.
Freycinet, cuyo nombre es de origen francés, ha sido uno de los lugares preferidos por los tassies (así se les llama a los tasmanos), para pasar sus vacaciones, y hace más de un siglo ya publicaban folletos publicitarios; pues bien, un siglo después todavía pueden presumir de tener uno de los lugares más hermosos del mundo, la "bahía de la copa de vino" o "wineglass bay" por su perfecta forma semicircular, y a la que sólo se puede llegar caminando una hora.
Alguien dijo Taz?
Aunque el tigre de Tasmania figure en el logo de la Secretaría de Turismo de Tasmania y en la etiqueta de la cerveza "Cascade", que se destila en Hobart desde hace 150 años, este animalito ya está considerado extinguido: la misma suerte que corrieron los enormes y mansos emúes y el dodo.
Los demonios de Tasmania, en cambio, poderosos animales de gran fiereza, son abundantes y están protegidos. Se pueden ver en cantidades en el Bonorong Park cerca de Richmond y en el Trowunna Wildlife Park cerca de Deloraine.
A 100 km al sur de Hobart verás miles de estos extraños seres de pelo negro y dientes filosos en el Tasmanian Devil Park Wildlife Rescue Center, en Taranna, sobre la ruta a Port Arthur. Tu mismo podrás alimentarlos si llegas a las 10 de la mañana.
En el sur
Cradle Mountain y el área de la Meseta Central te esperan con un paisaje de 3.000 lagos encadenados y la hermosa ciudad de Stanley esperándote en la punta noroeste del recorrido entre pinos y montes selváticos, cascadas y ríos repletos de salmónidos.
El Franklin Lower Gordon Wild Rivers National Park nos muestra un paisaje rugoso de bosques y ríos caudalosos. Queenstown es un pueblo minero con aires de far west pegado al pueblo pesquero de Strahan. Desde este poblado se pueden hacer cruceros o recorridos en canoa a lo largo del río Gordon, que penetran el corazón de la foresta salvaje hasta sitios que aún no han sido pisados por el hombre. No te puedes perder el Parque Nacional Lago Santa Clara (Lake St. Clair National Park) que parece un pedazo de Suiza en Oceanía.
El paradisíaco oriente
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La costa este de la isla ofrece un paisaje de colinas onduladas, granjas tranquilas, pueblos pesqueros y playas doradas que poco tiene que ver con los acantilados abruptos del oeste. Esta región tiene una sucesión de playas de arena blanca junto al mar turquesa, con poca gente y sin polución. Aunque no está permitido oficialmente, muchos viajeros cuentan que -dado que a lo largo de kilómetros de playas no vieron un alma- se pudieron bañar desnudos sin tapujos. Esta es la mejor zona para bucear: las aguas transparentes de este mar calmo te muestran una enorme variedad de vida submarina ultracolorida.
Lo mejor de esta costa es el Freycinet National Park, dominado por las cumbres de los Hazards. En el Parque Nacional Hout encontrás sorpresas como las Cuevas de Hastings (Hasting Caves), que te permiten relajarte en una piscina de aguas termales después de recorrer un fantasmal mundo subterráneo de estalactitas. Las aguas brotan a reconfortantes 30 grados de temperatura en medio de una selva de helechos gigantes, donde no es raro escuchar el chapoteo de un ornitorrinco, esa paradoja animal que da de mamar, pero pone huevos.
La última frontera
Pero en una visita a Tasmania no debe faltar el factor aventura. Todo viajero que se precie debe darse un paseo por la zona menos visitada, al suroeste de la isla, la llamada «Última Frontera».
Las imágenes se suceden. Los parques naturales, valles solitarios, lagos tranquilos y bosques densos, casi inexplorados, que se abren hacia el oeste en una costa abrupta. Está casi deshabitada, a excepción de algunos poblados dispersos que conservan el espíritu pionero y han logrado controlar una pequeña parte del entorno impenetrable que les rodea. Zeehan y Strahan son dos de ellos.
Los amantes del surf encuentran en las playas de esta última un paraíso de olas y viento. De allí también salen los cruceros que recorren el río Gordon y que realizan un recorrido que incluye la visita a la prisión de los primeros convictos de la pequeña Sarah Island.
Para muchos Tasmania parece un territorio de película de dibujos animados en el que vive el archiconocido Diablo de dientes largos y mal humor. Sin embargo, y lejos de todo tópico, es un rincón remoto abierto a los visitantes de cualquier nacionalidad en el que el estrés, el ruido y la contaminación de cualquier ciudad del mundo no tienen cabida. El mundo, definitivamente, visto al revés.
Para hacer trekking
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El Parque Natural de Cradle Mountain es uno de los más grandes de la isla, con 126.025 hectáreas. Está culminado por picos como el monte Rufus y lagos como el St. Clair, donde abunda la pesca de truchas y es un punto de encuentro de aficionados a la pesca de este delicioso animal.
Los alrededores del lago, frondosos bosques de pinos, invitan a los viajeros a dar apacibles paseos de diversa duración. La caminata más famosa es la que recorre el borde del lago desde su extremo norte hasta Cintya Bay, 80 kilómetros en total que convierten la región en la meca de los senderistas.
Además, el rafting está a la orden del día, y los ríos cercanos ofrecen una excelente oportunidad para iniciarse en el trepidante mundo de las aguas bravas.
Turismo aventura
Tasmania ofrece mas excitación de lo que puedes imaginar. Existen 18 Parques Nacionales, con Flora y Fauna exuberantes, vistas impresionantes y muchos tours llenos de adrenalina. Tasmania tiene fabulosos Bush Walking senderos como todo tipo de Deportes Radicales. A pesar de tener aguas frías ( pero no tan frías como para no ser soportadas con un buen equipo de baño), hay numerosas y espectaculares Playas de Surf, con fantásticos puntos de quiebra para todos los niveles de Surfistas. La mayoría de estas playas son desiertas y muchas de ellas raramente han sido exploradas. Hay buenas olas durante todo el año, desde pequeñas hasta monstruosas.
Lugares como Bruny Island's, Cloudy Bay, y South Cape Bay, reciben enormes olas del Océano Sur y Antártica. Cerca de Hobart, Clifton Beach y Park Beach son los favoritos. La verdad es que en toda la costa de Tasmania, hay siempre picos vacíos esperando. Solo necesitas manejar tu auto a lo largo de la costa para encontrarlos. Muchas partes del territorio de Tasmania son considerados Parques Nacionales, y algunos de ellos son considerados Patrimonio de la Humanidad. Vehículos 4x4 son una excelente opción para explorar la isla.
En tasmania, podrás practicar todo tipo de deportes radicales, desde kayaking, hang gliding, balsa de río, vuelo sin motor, caída libre, moto de agua, escalada, además de actividades como velero, golf y pesca. Tu buen pasar en Tasmania será solo limitado por tu deseo y billetera. Tasmania tiene un poquito de todo y para todos.
Gastronomía
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A lo largo de la costa hay muchos restaurantes para probar las delicias de la isla. Las delikatessen tasmanas incluyen quesos cremosos hechos en King Island, sobre la costa noroeste. El plato típico de la isla es el cangrejo, las ostras y el abalone, atún, erizos y trucha de mar. A 20 minutos de Launceston por la East Tamar Highway se encuentra el Hillwood Strawberry Farm and Fruit Wine Centre, donde vos mismo podés cosechar tus frutillas.
Los vinos de Tasmania, así como la carne de cordero y cerdo, son considerados de la mejor calidad en Australia. Las manzanas de Tasmania tienen reputación mundial, como la "Granny Smith"(manzana verde) primero producida en Tasmania, y exportada al mundo. Truchas y Salmones fueron introducidos en 1864 con excelente resultados, añadiéndose a la lista de productos más famosos de Tasmania. Esto platos deliciosos en conjunto con los vinos, carnes, y manzanas, hacen que los productos de Tasmania sean apreciados y respetados en cualquier parte de Australia y del mundo.
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