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Introducción
La República de Cabo Verde está formada por las
islas que integran el archipiélago del mismo nombre, situado
en aguas del Atlántico. Diez islas principales, nueve de
ellas habitadas, y cinco pequeñas, todas ellas de origen
volcánico. Agrupadas, hacia el norte, en el grupo Barlavento:
Santo Antao, Sao Vicente, Santa Luzia, Ilheu Branco, Ilheu Raso,
Sao Nicolau, Sal y Boa Vista. Hacia el sur, en el grupo Sotavento:
Maio, Sao Tiago, Fogo y Brava.
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En el interior se encuentra Fogo, la isla principal, muy montañosa,
que fue sacudida por una erupción volcánica en 1995,
y que desde 1760 ha sufrido varias sacudidas.
Santo Antao, debido a las grandes lluvias que sufre, es mucho
más verde que las otras islas.
Desde sus orígenes, el pueblo caboverdiano es el resultado
del cruce de etnias y culturas. Hoy en día aproximadamente
el 80% de su población es mestiza, un 16% de raza negra
y un 4% blancos de origen europeo. La práctica totalidad
de la población es de religión católica.
Las festividades religiosas dan origen a celebraciones populares
de gran colorido.
País de emigrantes, la población residente en las
islas, de 450.000 personas, se ve superada por más de medio
millón de caboverdianos que residen en el extranjero, principalmente
en Estados Unidos, Europa y en otros estados africanos, muchos
de los cuales regresan en vacaciones.
En la actualidad Cabo Verde es una democracia pluripartidista,
cuya Constitución se basa en un régimen parlamentario
con elecciones libres. El actual presidente es António
Mascarenhas. Esta joven nación se caracteriza por una gran
estabilidad social y política, y por la ausencia de discriminación,
étnica o religiosa. La criminalidad es prácticamente
inexistente. Su nivel de calidad de vida figura entre los más
elevados de África Occidental, especialmente en los sectores
de sanidad y educación. Los principales recursos del país
son la agricultura y la pesca. Con un incipiente turismo, las
autoridades tratan de atraer las inversiones extranjeras.
Cabo Verde: al ritmo de la 'morna'
Dice una canción popular que esta antigua colonia portuguesa
no pasa de ser "deus grazinhos de terra", diez granos
de tierra, abandonados a 500 kilómetros de las costas de
Senegal, con un único patrimonio: la hospitalidad. Uno
espera que detrás de un nombre tan sugerente como el delas
islas de Cabo Verde se escondan grandes extensiones de praderas
verdes, pero al aterrizar en la isla de Sal compruebo, una vez
más, la asombrosa tendencia a la lírica de los portugueses.
En esta primera isla extraordinariamente plana es donde se asienta
su poco frecuentado aeropuerto internacional. A estas islas por
entonces deshabitadas llegaron los portugueses en 1460 para asentar
su tráfico negrero. Después de 500 años,
la mezcla de esclavos y colonos ofrece una población mestiza,
repleta de gentes de ojos verdes y niñas de rizadísimos
tirabuzones rubios que hablan un dialecto llamado crioulo.
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En Cabo Verde, en enero, sopla un viento aliso constante bajo
el sol del verano (25 grados durante todo el año). El verano
es la temporada de lluvias, pero tras la tala de árboles
y la consecuente desertización, en alguna de las islas
no ha caído una gota de lluvia desde hace 13 años.
Sal, pese a su playa de kilómetros de arena blanca en Santa
María, resulta exclusivamente un paraíso para windsurfistas.
El viento te quita las ganas de bañarte; eso sí,
quedan profesionales de ese deporte llamado broncearse.
Cultura
La mayoría de ciudadanos en Cabo Verde son criollos, mientras
que sólo un cuarto de la población es de descendencia
africana. Esta situación se observa con una simple ojeada
a la cultura del país, donde la influencia portuguesa es
mucho mayor que la africana.
Cabo Verde ha producido mucha literatura. Los primeros trabajos
corresponden al periodo de la lucha por la independencia, fueron
escritos por criollos y tienen como tema fundamental esa lucha
por la independencia. Mientras que tras la independencia, los
aparecen nuevos temas como la emigración de las islas y
la discriminación racial. Escritores, como Kaoberdiano
Dambara, sigue escribiendo en criollo, y otros, como Onésima
Silveira, escriben en portugués.
La variedad de estilos musicales es una de las características
de Cabo Verde. Cesaria Evora, que canta en estilo tradicional
de Cabo, una de las cantantes más conocidas del país.
Las influencias de la cultura portuguesa son mucho más
evidentes que las africanas, aunque esta afirmación se
relativice en São Tiago, que cuenta con una importante
población de origen africano. La mayoría de los
caboverdianos son criollos; alrededor de la cuarta parte desciende
de africanos.
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El portugués es el idioma oficial, pero también
se habla criollo, un portugués criollo africanizado. Pese
a su exiguo tamaño, Cabo Verde ha producido abundante literatura.
Las obras escritas antes de la independencia se centraban en la
liberación y, en su mayoría, estaban redactadas
en criollo. Tras alcanzar la libertad, la temática se amplió
para abordar la emigración masiva producida por los americanos
(caboverdianos que se marcharon a América) y la discriminación
racial. Algunos escritores, como Kaoberdiano Dambara, siguen utilizando
el criollo; otros, caso de Onésimo Oliveira, utilizan el
portugués, la lengua literaria dominante.
Cabo Verde cuenta con una gran variedad de estilos musicales.
Uno de los más populares es el rítmico funana, un
baile popular en Praia y otras ciudades. La morna se conoce como
la melodía nacional, lenta, melancólica y en clave
menor, mientras que la coladeira resulta una música de
baile dinámica y festiva. La artista más conocida
del país es Cesária Évora, la "diva
de los pies descalzos", que interpreta los sones tradicionales
de las islas.
La gastronomía caboverdiana se basa fundamentalmente en
la cocina portuguesa, pero cuenta con algunos platos autóctonos.
Uno de los más insólitos y exquisitos es el pastel
com diablo dentro, una mezcla de atún fresco, cebollas
y tomates envuelta en una masa hecha a base patatas cocidas y
harina de maíz, muy frita y que se sirve caliente. También
son populares las sopas; una de las más comunes es el caldo
de peixe (caldo de pescado), al que se le añaden verduras
y especias, y se espesa con harina de yuca. Otras especialidades
como las bananas enroladas (plátanos fritos envueltos en
una masa) y la manga de conserva (una mezcla no azucarada realizada
a partir del mango) son muy apreciadas.
Alrededor del 80% de la población profesa la religión
católica. En 1975, año de la independencia, la iglesia
se mantenía como el principal terrateniente del país.
La reforma agraria posterior ha reducido sus posesiones, pero
sigue ostentando un gran poder.
São Tiago
La principal isla del archipiélago, São Tiago,
acoge a la capital, Praia, una de las dos ciudades existentes
en Cabo Verde. Si bien no está considerada la más
hermosa (esta distinción corresponde a Mindelo), constituye
un emplazamiento agradable, con su centro encaramado sobre una
meseta rocosa conocida como Platô. El núcleo urbano
está rodeado de un área más moderna que se
extiende en tres direcciones. Las dos playas de la urbe, Praia
Mar y Quebra-Canela, se encuentran al oeste de la zona céntrica.
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Cidade Velha (Ciudad Vieja), la primera localidad en la isla
construida por los portugueses, se halla a unos 10 km al oeste
de Praia. Se puede llegar a ella desde la capital y dedicarle
una media jornada. La ascensión al fuerte real de São
Felipe ofrece unas vistas fantásticas de Cidade Velha.
A unos 20 km de Praia, tierra adentro yace el pueblo de São
Domingos, asentado en el valle agrícola más próximo
a la urbe y que cuenta con diversos comercios de artesanía.
En el extremo norte de São Tiago está ubicada la
segunda población más extensa de la isla, Tarrafal,
célebre por sus playas. Para llegar a ella existe un autobús
que parte de Praia.
Sal
Isla desértica, con aeropuerto internacional, y por ello
destino de turistas europeos, dispone además de barcos
para poder acceder a otras islas de alrededor. Santa María
y Espargos, donde conseguir una pensión o restaurante es
tarea sencilla, son dos pueblos muy cercanos que vale la pena
visitar.
Esta isla plana y desértica, donde se halla el aeropuerto
internacional, se sitúa como uno de los destinos predilectos
de los viajes organizados para europeos que desean disfrutar del
trópico sin mezclarse con los lugareños. El pueblo
de Santa Maria proporciona alojamiento a los grupos turísticos;
se encuentra a 18 km de Espargos, la localidad más importante
de la isla. Quienes viajen por su cuenta deben dirigirse a Espargos,
donde es sencillo hallar una pensão (pensión) o
un restaurante. Existen vuelos diarios entre Sal y Praia; asimismo,
unas dos veces por semana zarpan de Sal barcos de pasajeros que
conectan ambas islas.
São Vicente
En la segunda isla más importante de Cabo Verde se encuentra
Mindelo, una de las islas más ‘vivas’ del país.
El número de bares, restaurantes y discotecas es mucho
mayor, por ejemplo, que en Praia. Hay vuelos diarios a Sal y Praia.
Y desde su puerto, el más transitado de Cabo Verde, un
ferry diario.
São Vicente es la segunda isla en importancia de Cabo Verde.
Alberga la ciudad más animada del país, Mindelo.
Es probable que los barcos que pasan por su puerto, el de mayor
calado del archipiélago, influyan en la enorme energía
que atesora la ciudad. Abundan los bares y clubes nocturnos, y
en su oferta destacan los mejores restaurantes de Cabo Verde.
Las pintorescas casas coloniales constan en su mayoría
de dos plantas con balcones y contraventanas. Varios vuelos diarios
unen Sal y Praia; un ferry también abarca esta ruta.
Santo Antao
Situada justo en el norte de Sao Vicente (Mindelo), Santo Antao
es una de las islas que no debes olvidar visitar. Lugar ideal
para caminantes, es uno de los pocos lugares en los que puedes
encontrar árboles y colinas preciosas. Tres vuelos a la
semana conectan la isla con Mindelo, y desde Mindelo otros vuelos
te llevan a Praia. Un bello viaje en ferry por mar, hasta Mindelo,
es otra de las alternativas.
Brava
Una de las islas más pequeñas del país,
cuyo paisaje montañoso se presenta como la mejor oferta
para todos aquellos turistas que quieran disfrutar de un agradable
paseo.
Entorno y medio ambiente
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El archipiélago de Cabo Verde está situado en el
océano Atlántico, 620 km al oeste de la costa de
Mauritania. Consta de diez islas principales, nueve de ellas habitadas,
y cinco islotes; todos ellos son de origen volcánico y
se dividen en los islotes de Barlovento (Santo Antão, São
Vicente, Santa Luzia, Ilhéu Branco, Ilhéu Raso,
São Nicolau, Sal y Boa Vista), al Norte, y los de Sotavento
(Maio, São Tiago, Fogo, Brava e Ilhéus Secos), al
Sur.
El interior de São Tiago, su principal isla, es montañoso,
mientras que Fogo alberga el pico más alto del archipiélago,
el monte Fogo (2.840 m), que sufrió una erupción
volcánica en 1995; desde 1760 se han producido siete erupciones.
Muchas de las islas son áridas y presentan una orografía
accidentada; los cultivos en las laderas de las colinas han provocado
una enorme erosión del suelo. Santo Antão, la más
frondosa, cuenta con las mayores precipitaciones.
Las plantas más comunes son los rododendros, la faya, el
marmulano (sideroxylon marginata), el maíz y varias especies
de la familia de las dracenas como la marinate y la surculosa.
Entre la fauna más vistosa figuran el coral y varios tipos
de peces, en especial en las aguas alrededor de Sal, pobladas
por el pez loro, la barracuda y diversas clases de morena. Asimismo,
pueden contemplarse ballenas azules y de joroba, delfines de hocico
estrecho, marsopas y tortugas bobas, verdes y careyes. La alondra
de la isla de Raza, el petrel de Cabo Verde, el alcatraz, la fragata,
el ave del trópico de pico rojo y la curruca de Cabo Verde
son algunas de las aves que habitan el archipiélago. Entre
los reptiles, se encuentran especies endémicas como el
eslizón y el geco gigante.
Deportes
Recorrer caminando las diferentes islas que conforman Cabo Verde
es sin duda una de las actividades más atractivas que el
turista puede llevar a cabo. Aparte de todos los lugares sugeridos,
perfectos para un más que agradable paseo, la colina de
Isla de Santo Antao es perfecta para una corta excursión.
Mientras que Ribeira Grande Mountain –10 kilómetros
al sur del pueblo de Ribeira Grande– una propuesta para gente
más preparada. Subir hasta lo alto de la cima puede llevar
más de un día.
El submarinismo, la natación, la vela, el surf, la pesca
o el tenis, son otros deportes que pueden practicarse en Cabo
Verde.
Actividades
Las numerosas islas montañosas de Cabo Verde ofrecen buenas
oportunidades para el senderismo. Uno de los mejores lugares para
realizar una caminata corta se emplaza en las frondosas colinas
del interior de la isla de Santo Antão. Entre las excursiones
a realizar destaca la ascensión de la montaña Ribeira
Grande, a unos 10 km al sur de la ciudad del mismo nombre, en
la costa nororiental; abarca una jornada completa entre la subida
y el regreso). Brava y São Vicente también ofrecen
algunas rutas excelentes.
La guía
Comparado con otros países africanos, Cabo Verde goza
de unos estándares sanitarios muy altos. No existen enfermedades
endémicas y hay un buen servicio médico en todo
el archipiélago. Por ello, no es necesario ninguna vacuna
ni tratamiento antimalaria previos al viaje. La única precaución
relevante es beber agua embotellada para evitar problemas gástricos
y, aunque hay muy pocos casos de sida, tomar las precauciones
habituales. En todas las islas hay centros de salud –muchos
atendidos por cubanos-, así como farmacias, aunque es preferible
llevar sus propios medicamentos, ya que no están muy abastecidas.
Apenas hay algunos mosquitos parecidos con los de ámbito
mediterráneo.
El portugués es la lengua oficial. Sin embargo, los caboverdianos
se entienden normalmente en criollo, idioma que mezcla raíces
africanas y europeas. El castellano, el italiano y el francés
están muy extendidos especialmente en las zonas más
turísticas. Gracias a la similitud entre nuestras lenguas
y al carácter comunicativo de su población, no tendrá
ningún problema para hacerse entender.
Las fiestas de carnaval de Cabo Verde, la fiesta más importante
del país, son uno de los acontecimientos más divertidos
del año. Los pasacalles tienen lugar en Praia y Mindelo
durante el mes de febrero. En el mes de mayo y junio tiene lugar
la Tabanka, fiesta de carácter musical que se celebra en
Sao Tiago y Fogo.
Además, cada isla celebra su propio festival, la fiesta
se suele alargar normalmente a la semana.
Cabo Verde es el país con temperaturas más bajas
de todo el oeste de África. Del mes de agosto al mes de
octubre la temperatura suele rondar los 20ºC de mínima
a los 29ºC de máxima. Durante esa época del
año suelen darse también algunas tormentas.
La mejor época del año para visitar el país
es precisamente esa –de agosto a octubre- ya que el resto
del año la temperatura es mucho más baja. Eso sí,
los vientos son en esa época bastante fuertes.
El agua del mar en Cabo Verde es también, y debido a las
corrientes del océano, uno de las más frías
de toda la costa oeste de África.
La capacidad hotelera es pequeña, por lo que conviene
llevar las reservas hechas desde España si se pretende
dormir en hoteles de categoría, que se concentran en Sal,
Santiago y São Vicente. Hay hoteles pequeños y pensiones
en todas las islas –donde es difícil reservar desde
el extranjero, que están más indicados para el turismo
de mochila. Estos últimos alojamientos ofrecen servicios,
pero suelen estar bastante limpios. Una opción poco habitual,
aunque posible, es dormir en casas privadas (preguntar por ellas
en algún hotel, bar o restaurante), o practicar la acampada
libre, permitida en ausencia de campamentos.
La moneda de Cabo Verde es el escudo caboverdiano. En la mayoría
de pueblo se puede cambiar dinero y cheques. Algunos hoteles,
como en Praia, cambian incluso dólares por escudos caboverdianos.
En el aeropuerto de Praia no hay ‘duty-free’, de ahí
que debes controlar los escudos que te quedan antes de dejar el
pueblo.
Se suele dejar propina en la mayoría de restaurantes, de
todas formas, debes repasar bien la cuenta, ya que en algunos
restaurantes pueden incluirte esa cantidad en la cuenta.
Las divisas que se aconsejan llevar son francos franceses, dólares
USA o escudos portugueses
En todo el archipiélago reina la calma y los casos de
criminalidad son rarísimos. Aún así, nunca
está de más tomar las precauciones que dicta el
sentido común en cualquier rincón del mundo: guardar
las cantidades grandes de dinero en la caja fuerte del hotel,
tener cuidado con la cartera (especialmente en Praia y Mindelo),
no dejar objetos de un cierto valor a la vista dentro del coche...
Mujeres solas pueden viajar con total tranquilidad. Es un país
tranquilo y muy seguro.
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La compañía aérea nacional TACV (Transportes
Aéreos de Cabo Verde) opera los vuelos al aeropuerto internacional
de Sal en modernos aparatos Boeing 757 desde las principales capitales
europeas. Así mismo asegura las comunicaciones entre las
diferentes islas con una flota de aviones ATR-72 en cortos vuelos
de gran belleza panorámica. Una compañía
marítima estatal realiza el transporte por barco alrededor
del archipiélago. Si no se dispone de mucho tiempo y se
pretende disfrutar de un mínimo de comodidad, sólo
resulta interesante el trayecto entre São Vicente y Santo
Antão, unidas diariamente por un ferry y quizás
el de Praia con Fogo y Brava. En las islas la red viaria es buena,
con un transporte público eficaz (taxis y minibuses) y
existe la posibilidad de alquilar vehículos en los principales
centros turísticos (en temporada alta se debe reservar
con antelación).
En los principales centros urbanos hay taxis (con taxímetro,
por norma general) y furgonetas con ruta fija que llevan viajeros
de un lado a otro de las islas. Los taxis son baratos para trayectos
breves. El auto-stop funciona, aunque hay pocos coches por las
carreteras. Otra posibilidad –la mejor si se quiere recorrer
a fondo las islas- es alquilar un coche (preferiblemente un todoterreno
dado el estado de las carreteras y los muchos caminos de tierra
que conducen a lugares interesantes). Sal, São Vicente
y Santiago son las islas en las que esta opción resulta
más sencilla, pero es recomendable reservar el coche con
antelación.
Avión
El avión se presenta como la única opción
viable para llegar a Cabo Verde. Es posible ir por mar, pero los
servicios son escasos y probablemente mucho más caros que
un billete de avión. Desde Lisboa hay vuelos regulares
hacia Cabo Verde, mientras que son menos frecuentes desde otros
lugares de Europa. Para los desplazamientos internos existen vuelos
–aunque caros– entre las diferentes islas. Por ejemplo,
entre Praia, Mindelo y Sal hay como mínimo un vuelo diario.
Transportes terrestres
El autobús y el camión son los transportes que mejor
resultan económicamente hablando a la hora de desplazarse
una vez ya dentro de las islas. Los taxis, a parte de que no suelen
haber muchos, son bastante caros. Se pueden alquilar coches en
Sao Tiago, Fogo, Sao Vicente y Sal. Se conduce por la derecha,
y lo único que se necesita lógicamente es disponer
de la licencia de conducir.
De raíces marcadamente africanas, la cocina caboverdiana
es rica y variada, con rectas sencillas o exóticas pero
siempre con ingredientes naturales. Langostas, pez espada y pez
sierra a la parrilla, bogavantes, gambas, percebes, lapas y pulpo
son algunas de las exquisiteces más apreciadas. Además
de los pescados y mariscos frescos, atún, salmonetes, garupa
(también se encuentra bacalao), destacan las ensaladas
de frutas tropicales -deliciosas papayas, plátanos, mangos,
aunque existen otras variedades dependiendo de la estación-
y los guisos tradicionales. El plato nacional es la cachupa, un
guiso a base de maíz, judías, carne, mandioca, y
batata. Existe cerveza local e importada. No deje de probar el
grogue, un ron local fabricado a partir de la caña de azúcar,
especialmente en la isla de Santo Antão, y que se consume
abundantemente hasta altas horas de la noche.
Uno de los platos más populares es el coldo de peixe, compuesto
de caldo de pescado con verduras y especies, espesado con un poco
de mantequilla de mandioca. Las sopas son muy populares en las
islas, así como las bananas enroladas y la manga de conserva,
especie de mejunje de frutas, vegetales y especias.
La cerveza y el vino, así como el ponche, son bebidas bastante
comunes. Eso sí, las bebidas alcohólicas son muy
caras.
Todo viajero que vaya al continente africano, debe estar vacunado
de tifus, tétano y fiebre amarilla. En el caso de que el
destino sea Cabo Verde es obligatorio vacunarse de fiebre amarilla
y se recomienda tomar medidas respecto a la hepatitis B.
En Cabo Verde hay mercados todos los días. Como el de
Santa Catarina los viernes y sábados. Cosas de alfarería,
encaje, fabricación de cestas, o un coco buenísimo,
son algunas de las compras que se pueden hacer en los mercados.
En algunos hoteles tienen además tiendas.
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