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Deportes y Safaris
El cricket es uno de los deportes nacionales, y en él
la selección ha cosechado grandes éxitos como el
de la Copa del Mundo de 1996. No es muy difícil practicarlo,
puesto que existen muchos lugares donde se puede hacer. Y como
no, el fútbol, el rugby y el golf, presentes en cualquier
lugar del país y también de muy fácil acceso
para poder practicarlos.
Pero lo que nunca debe dejar pasar el viajero es la oportunidad
de realizar un safari por alguno de los muchos parques nacionales
que se encuentran en el país. Hay muchas modalidades a
la hora de organizar uno, ya que se puede hacer por cuenta propia,
incluido en el viaje, eligiendo allí uno con un itinerario
especial o apuntarse en algún lugar que los organicen (donde
los circuitos ya están establecidos y unen varios grupos
de viajeros).
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Si es un safari contratado con una agencia de viajes es recomendable
contratar un seguro médico que cubra el traslado desde
cualquier punto de Kenia. Por el contrario, para un safari por
cuenta propia se debe poseer un carné de conducir internacional
o contratar algún chófer local (que conoce las carreteras
que suelen estar en mal estado y evitan los lugares peligrosos).
También se debe evitar beber o comer algo que ofrezcan
compañeros de viaje, ya que se han dado casos de personas
drogadas para posteriormente robarlas.
Safari ("viaje" en suahili) no significaría mucho
para una gran mayoría si no fuera por este país
situado al este de África. Venerado por los antropólogos
como la "cuna de la humanidad", Kenia es el epicentro
de los safaris africanos, ostentando una amplísima variedad
de animales salvajes. Y no importa cuántas películas
de Tarzán se hayan visto, ya que nadie estará preparado
para el impresionante espectáculo de la masiva migración
anual de ñus.
La principal actividad turística en Kenia es el safari,
pero hay muchas maneras de practicarlo. Los safaris con camello,
en las zonas pobladas por las tribus samburu y turkana, entre
Isiolo y el lago Turkana, son seguramente los más atractivos.
El parque natural más renombrado del país es la
emblemática Reserva Nacional de Masai Mara, al oeste de
Nairobi. Otros parques muy apreciados son el Amboseli por sus
rinocerontes negros, el denso Kakamega, con sus más de
330 especies de aves, y el igualmente fecundo lago Baringo.
El corazón del Africa negra sigue siendo un misterio para
los viajeros occidentales. Tan sólo Kenia ha logrado salir
del anonimato gracias a sus más de 50 parques naturales
y reservas. Es el gran observatorio de la fauna salvaje, donde
el rifle fue sustituido por la cámara fotográfica
a la hora de obtener los mejores trofeos. La antigua colonia británica
está impregnada de la estética filtrada por Hollywood
a través de los largometrajes basados en las novelas de
Hemingway, Karen Blixen y Hunter.
Las primeras horas de la mañana y las últimas de
la tarde son las mejores para ver a los animales salvajes, que
se resguardan del calor del centro del día en los sotos
y bosques de los parques. Un árbol o un abrevadero natural
son buenos lugares para instalar un lodge de ensueño, rememorar
a Mogambo y pasar las horas del calor disfrutando de la piscina
y aprendiendo que akuna matata significa «no hay problemas»,
jambo quiere decir «hola» y pole-pole, «despacio».
Cada parque nacional está especializado en mostrar determinadas
especies y cualquier viajero debe regresar satisfecho si logra
ver a «los ocho grandes»: rinocerontes, elefantes,
jirafas, hipopótamos, leones, búfalos, avestruces
y leopardos.
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Un recorrido inicial debe incluir una reserva de montaña,
preferentemente los Aberdares o el Monte Kenia y adentrarse en
el gran valle del Rift. Esta gran falla, con sus 8.700 kilómetros
de longitud, divide Africa desde el valle del Jordán hasta
el delta del Zambeze.
El monte Kenia es uno de los lugares más frecuentados para
practicar el senderismo de montaña, pero hay otras zonas
del país también adecuadas, como el monte Elgon,
en la frontera con Uganda, e incluso las colinas de Ngong, cerca
de Nairobi. Kenia es famosa por la pesca deportiva cerca de la
localidad costera de Malindi, y el descenso de aguas bravas en
el río Athi/Galana, actividad que está ganando gran
popularidad. Para una maravillosa y silenciosa vista aérea
del Serengeti, varios hoteles de la Reserva Nacional Masai Mara
ofrecen la posibilidad de viajar en globo. Alrededor de las poblaciones
costeras como Malindi y el archipiélago de Lamu, puede
practicarse el submarinismo, el windsurf, o simplemente disfrutar
de sus espléndidas playas.
Los grandes lagos
Producto del rompimiento de la placa africana, el tramo keniano
se caracteriza por la gran variedad de paisajes, desde volcanes
y extensas praderas, a colinas de apariencia inglesa y siete grandes
lagos. El de Nakuru está habitado por pelicanos y millares
de flamencos que tiñen de rosa el cielo. Se puede pasear
por sus orillas y adentrarse en vehículo todoterreno por
el espeso bosque tropical que lo rodea. El verdor del gigantesco
valle continúa hasta el territorio de los Masai, que se
prolonga por la vecina Tanzania bajo el nombre de Serengueti.
Posiblemente, Masai-Mara es el Parque Nacional que posee una fauna
más abundante y el que deja ver a «los ocho grandes»
con más facilidad, junto al guepardo, las cebras, los antílopes
y los miles de ñus, que son como la gran despensa de carne
de esta reserva.
Al amanecer, los más sofisticados sobrevuelan en globo
Masai-Mara y descienden a tomar un desayuno con champán
en mitad de la reserva. Otros parten en los vehículos todoterreno
por los polvorientos caminos del parque. El guía va al
ojeo por los sotos en busca de los mejores trofeos. Salvo en raras
ocasiones, no está permitido descender de los vehículos
y, si además de usar los prismáticos se pretende
regresar con buenas fotos, hay que utilizar el zoom y pedir al
conductor que apague el motor.
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La vida salvaje y los amplios horizontes sin una sola huella
de la presencia humana son el mejor trofeo del safari. Luego,
las cenas y la posibilidad de ver algunas danzas indígenas
dejan paso a las noches abiertas del Ecuador. A las afueras del
parque, los poblados Masai permiten la entrada de los visitantes
y las mujeres aprovechan para vender artesanía. Los hombres,
famosos entre los europeos por su estatura y su valor de cazadores
de leones, suelen abandonar las chozas de excremento de vaca al
ver llegar a los extranjeros. Cuesta trabajo creer el rumor de
que hay dinero Masai invertido en la Quinta Avenida. Aunque en
Kenia, donde conviven poblados prehistóricos con estaciones
de seguimiento de satélites, todo es posible.
Las playas del Índico
La ciudad de Mombasa y sus alrededores se han convertido en un
importante centro turístico, muy frecuentado por habitantes
del norte de Europa. Los hoteles, entre la vegetación lujuriosa
del Ecuador, abren sus puertas sobre las playas protegidas por
los arrecifes coralinos. Hay una calma y lentitud contagiosa que
merece la pena romperse para visitar el antiguo barrio árabe
de Mombasa y los maravillosos arrecifes coralinos de Malandi,
donde el submarinismo completa la visión de la fauna más
fascinante del planeta.
Las paradisíacas islas de Wasindi también invitan
a abandonar la poltrona y los combinados de frutas en la piscina
del hotel. Navegar en los antiguos veleros que los árabes
utilizaban para el transporte de esclavos y mercancías
trae una calma que no parece real. Luego, en una pequeña
isla aguarda un suculento picnic y un baño en unas aguas
increíblemente limpias. Igual que hiciera Ernest Hemingway,
muchos viajeros practican la pesca de altura.
Pero la mayor aventura es llegar hasta el archipiélago
de Lamu. La única posibilidad de acceso es la avioneta,
y luego el barco. En la isla no hay coches y el transporte de
mercancías se realiza a lomos de burros. Artesanos de la
madera y la plata trabajan en sus talleres, mientras las mujeres
caminan cubiertas por un manto negro. Están a las afueras
de la civilización actual y es uno de los últimos
refugios de una colonia de hippies que ha sobrevivido apartada
de todos.
La guía
Otros recuerdos apetecibles son: cestería, instrumentos
musicales, telas, prendas de safari y de algodón, y cobres.
El Mercado Central de Nairobi es el lugar más económico
para realizar las compras, pero si le gusta una pieza cómprela
donde la vea. Seguramente no tendrá otra oportunidad. La
técnica es la del regateo.
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En Kenia el turista que quiera adquirir objetos de recuerdo puede
encontrar un gran número de mercadillos en los que se pueden
adquirir los productos típicos. Estos son los ´makondes´,
esculturas en ébano de estilo abstracto; figurillas de
madera, piedras de jabón, souvenirs de los guerreros masai
(como cabezas talladas, lanzas y muchos otros objetos) o, incluso,
´kiondos´, ´batiks´ y artesanía
árabe. Eso sí, al igual que en toda Africa, regatear
es obligatorio. Si es un objeto de poco valor no merece la pena
gastar mucho tiempo, pero si se trata de un objeto bello y valioso
entonces sí se puede emplear una media hora para lograr
establecer un precio justo. Para los habitantes del país
el que un turista no regatee no está bien visto. Aunque
eso sí, si se abusa puede que todo lo realizado no sirva
para nada. Hay que conocer cuáles son los límites
del regateo.
Cocina internacional, con influencias inglesas e indias. En Nairobi
resulta imprescindible acudir al restaurante Carnívore,
donde a la luz de las antorchas se come todo tipo de carne de
animales de las reservas. Si se prefieren pescados hay que ir
al Tamarind (en el edificio del Banco Nacional). Su decoración
no es muy acertada, pero su comida es excelente. Entre sus especialidades
destacan la trucha ahumada con salsa de rábanos picantes,
las ostras enanas, el pescado tártaro y el impala. A la
carta y de última moda es el Thorn Tree, situado en la
zona de paseo de la ciudad. Para degustar el genuino sabor de
la cocina africana, el local más adecuado es el African
Heritage. El restaurante decano de la hostelería keniana
es el Alan Bobbe s Bistro, francés, pequeño e íntimo,
y amenizado con música de Debussy y Chopin. En Mombasa
el mejor restaurante es el Tamarind, muy distinto al de Nairobi.
De estilo morisco, tiene en la langosta tamarindo su mejor plato.
Organiza cenas en antiguos barcos de vela por la bahía.
Por precaución, no se debe beber nada más que refrescos
embotellados que, por cierto, son más baratos que el agua
mineral. Hay que procurar no tomar hielo, ni ensaladas, ni carnes
o pescados poco hechos. Los licores son caros, no así las
cervezas locales, White Cap o Tusker, del tipo lager.
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La cocina típica keniana no es precisamente la de un restaurante
de cinco tenedores, ni tampoco resulta recomendable para personas
vegetarianas. El plato típico es el ´nyama choma´,
una especie de carne a la parrilla que tradicionalmente se elaboraba
a base de carne de cabra, aunque últimamente algunos restaurantes
se han especializado en su realización a base de carne
de cebra o ´impala´.
Otro clásico es el ´ugali´, la guarnición
favorita de los naturales del país que consiste en una
papilla de maíz triturado. También se puede encontrar
que en las aceras de las calles los vendedores ambulantes ofrecen
´mandaazis´ (una especie de buñuelos), mazorcas
de maíz asadas o ´sambusas´ que es una especie
de pastel de carne inglés.
Uno de los grandes desconocidos de este país es el vino,
que se cultiva especialmente en la región del lago Naivasha.
Es un tipo de vino blanco que en ocasiones es bastante bueno y
en otras prácticamente imbebible.
Como fiestas nacionales en el país hay dos días
clave, el 20 de Octubre, que se celebra el día Kenyatta
(primer presidente de la República) y el día de
la Independencia, 12 de Diciembre. También, al igual que
en España, el día 1 de Mayo es fiesta nacional por
ser el día del Trabajador. Al margen de estos pocos días
las fiestas en este país africano no abundan
La cultura keniana es el resultado de las más de 70 tribus
que se pueden encontrar en el país, y aunque la mayoría
de la población se ha alejado de las tradiciones todavía
siguen siendo una parte muy importante del país.
El clima en Kenia es muy variado. Debido a la latitud en que
se encuentra se puede pasar por varios tipos. En la costa el clima
es muy caluroso, con temperaturas muy elevadas y una humedad relativa
también muy alta. En el norte varía más hacia
la aridez y la gran escasez de lluvias, lo que hace que sea prácticamente
una zona desértica.
En el resto del país el clima predominante es el llamado
tropical, con elevadas temperaturas y gran abundancia de lluvias.
Esta situación hace que, dependiendo de la zona del país,
la vegetación y la fauna también sean muy variadas.
Los meses más recomendables para acudir a Kenia son desde
septiembre a enero, ya que al estar situado en el polo sur son
los de verano y, por lo tanto, los de más calor. Si se
acude durante el verano en el hemisferio norte es aconsejable
llevar ropa de abrigo, debido al cambio de temperaturas.
La moneda es el chelín keniano. Es recomendable llevar
dólares USA o cheques de viaje en dólares USA. Los
mejores lugares para cambiar son las oficinas de cambio, y hay
gran número de ellas en el centro de la ciudad. También
se puede cambiar en el banco del aeropuerto que está abierto
las 24 horas del día. En hoteles, supermercados y restaurantes
aceptan tarjetas de crédito muy conocidas, así que
también se puede optar por esta forma de pago.
Sin ser necesario declarar se puede entrar o salir del país
con unos 5.000 dólares USA (unos 500.000 chelines kenianos).
Uno de los puntos fundamentales a tener en cuenta en Kenia es
que todo tiene un precio y que todo se paga, porque la imagen
que los kenianos tienen del país es que el turista es rico.
Por ejemplo, esto se puede ver a la hora de hacer una fotografía
a cualquier persona, tienda o lugar, ya que es habitual negociar
el pago de una cantidad de dinero que oscila entre los cincuenta
y cien shillings.
También se debe saber que los conductores de los safaris,
antes de salir negocian para ellos una paga aparte de lo que ya
se ha pagado, y que al final del día habrá que dar
entre cinco y diez dólares por persona al conductor.
Otro de los problemas con que puede encontrarse el visitante es
que aduaneros y policías reclamen en un momento dado una
cantidad de dinero para olvidar pequeñas infracciones.
Es conveniente en estos casos acatar la multa y nunca ofrecer
dinero, ya que se trata de un simple soborno que se debe evitar.
Hay muchas maneras de desplazarse por el interior de Kenia, y
algunas son más recomendables que otras para los turistas.
Por ejemplo, el modo de transporte más frecuente es el
tren, que suele ser bastante puntual y un medio seguro. Otra forma
habitual es el autobús o "matuta", aunque es
importante saber que no es tan seguro como el anterior.
En avión las facilidades son máximas, ya que existen
más de 250 aeropuertos en todo el país (el principal
es el Aeropuerto Internacional de Nairobi, que además tiene
conexión con un gran número de aeropuertos europeos
y americanos).
Así que resulta fácil desplazarse por todo el país
y a otras zonas del mismo. Además es una forma de moverse
bastante barata en comparación con los precios de los aeropuertos
de países más modernos.
Las autoridades del país no exigen de forma obligatoria
ninguna vacuna, aunque es recomendable vacunarse contra la fiebre
amarilla, la hepatitis, el tifus y el tétanos. Si se va
a viajar o a desplazarse hasta la zona sur del país o la
costa es recomendable tomar medidas contra la malaria.
En la capital hay dos buenos hospitales, aunque en el resto de
las ciudades son bastante deficientes y en las zonas rurales únicamente
se pueden encontrar dispensarios. También se recomienda
evitar comer alimentos crudos y beber únicamente agua mineral
embotellada y refrescos embotellados ¡nunca con hielo!.
Debido al aumento en la delincuencia se recomienda seguir las
normas básicas de seguridad. Es fundamental registrarse
en la Embajada al llegar al país, de esta forma podremos
solucionar cualquier problema de una forma más rápida.
No resulta recomendable pasear de noche por las calles, ni visitar
los barrios marginales tanto de la capital como del resto del
país. También se recomienda no llevar encima una
cantidad excesiva de dinero, así como joyas y otros objetos.
En caso de robo o algún problema se debe presentar una
denuncia ante la comisaría de policía más
cercana, donde se debe exigir un extracto de la denuncia para
conseguir un nuevo pasaporte en la Embajada y justificar la desaparición
del sello de entrada a la salida del país.
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