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Escribe: elduende, desde: Argentina

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San Fermín (o como parrandear a lo grande!)
Acostumbrados como estamos la mayoría a ver este evento en la televisión, cuando miles de personas corren huyendo de furiosos toros, quizá nos perdemos de todo el entorno histórico y ritual de este evento fabuloso, que por la cantidad de situaciones de fesejos y brindis que contiene, se va convirtiendo en uno de los festivales más celebrados y reconocidos por todos los viajeros que gustan de gozar de una buena y extendida fiesta. ¡Ven a festejar a lo grande en San Fermín!
San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

Qué es esto?

Las fiestas de Sanfermin se celebran actualmente del 6 al 14 de julio. Hace ya más de 400 años que se hace así, desde que en 1591 se decidiera, debido al mal tiempo, trasladar la fecha original, que era en octubre, a julio.

San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

Ahora comentaré quién era este santo y qué jaleo se monta en Pamplona durante esos días. Pero vamos a ver ¿quién fue el tal Fermín? ¿Qué méritos hizo para llegar a patrón de esta bacanal? Pues a primera vista no muchos. Con decir que le hicieron santo...



Era hijo del jefazo romano de Pamplona. Un cura francés que estaba de visita por la zona, San Saturnino, lo convirtió a esto del cristianismo, que si Dios, que si Cristo... Así que se fue a Toulouse (Francia) a hacer un máster de obispo y volvió para liberar al pueblo trabajador de sus supersticiones. Luego se fue otra vez a Francia, llevó al buen camino a miles de paganos y se quedó en Amiens.
Alguna bronca debió de tener con las autoridades, porque acabó torturado y degollado. Su cuerpo está en Amiens, aunque tiene muchos trozos repartidos por ahí como reliquias (en Pamplona hay tres).
La verdad es que con este curriculum es una ironía que le den tu nombre a una bacanal famosa en todo el mundo. Así es la vida.
De todos modos no todo en estas fiestas es juerga. Al Santo le hacen una procesión muy bonita el día de su onomástica y él, en agradecimiento, hace de doblador en los encierros: es lo que llamamos el famoso "capotico de San Fermín".

Por cierto de nuevo: toda esa historia de romanos debe de ser más leyenda que otra cosa.

El chupinazo

El 6 de julio, a las 12 del mediodía, en la Plaza del Ayuntamiento, empieza el caos con el txupinazo: el cohete que anuncia las fiestas.
Poco antes de las doce, alcalde o alcaldesa y concejales salen al balcón del Ayuntamiento. Abajo, en la plaza, miles de personas llevan horas esperando el momento; el ansia colectiva va subiendo grados a medida que se acercan las doce. Se descorchan cientos de botellas de champán, repartiéndolo a partes iguales entre el estómago y la ropa del personal. Calor infernal. No cabe un alfiler.

Cuando el/la baranda encargado/da del disparo se acerca al cohete, hay un rugido general del populacho: cantos, gritos, silbidos, palabrotas y, también, quejidos de algún que otro pisoteado. Con el estruendo apenas se puede oír el grito ritual:

"¡Pamploneses, Viva San Fermín, Gora San Fermin!".

San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

Y entonces hay una especie de ataque de locura colectiva, y toda la ciudad da un vuelco en un instante: empieza el desmadre general y una borrachera colectiva matutina digna de verse. La fiesta dura desde el mismo día 6 al 14 de julio.



En pocas horas la cosa se pone dantesca y uno se pierde en los laberintos del alcohol y de los encuentros. Es un gran comienzo.
La magia, sólo la magia, puede lograr una metamorfosis tan universal como una de esas almas que, cada 6 de julio, se funden por miles en un espeso y activo magma que se desborda hasta alcanzar su esplendor con el estallido del cohete. Todo en un reducido espacio físico que llega a registrar la mayor concentración humana por metro cuadrado del mundo, con unos asistentes que pueden jactarse de ser tan estruendosos como un avión de reacción. Cuando el cohete rasga el cielo, se cierra el portalón del mundo de lo imposible y se abre un paraíso de 204 horas de calor y deseo. Pese a tener poco más de medio siglo de existencia, el cohete es, junto al encierro, el acto emblemático más universal de nuestras fiestas.

Joaquín Ilundáin, teniente de alcalde, cumplió en 1939 su deseo de lanzar el cohete, que por entonces tenía lugar en la plaza del Castillo, a cargo de funcionarios. Dos años después, dada la relevancia que adquiere el Chupinazo, consigue su traslado a los balcones del Ayuntamiento, lo que se ha mantenido hasta la actualidad.

La procesión de cabezones

Muchas ciudades tienen gigantes, pero los de esta festividad tienen algo especial: son ocho personajes descomunales (cuatro parejas de rey y reina), de cuatro metros de alto, que representan "las cuatro partes del mundo": Europa, Afrecha, Asia y América. (Al parecer desconocían la existencia de Oceanía).

Los actuales no son muy antiguos (1860), pero continúan una tradición muy anterior.
Llevan también una corte de cinco cabezudos: el alcalde, el concejal, la abuela y la pareja de japoneses. Y además seis kilikis: Barbas, Patata, Verrugón, Coleta, Caravinagre y Napoleón, que son una especie de compañía antidisturbios para niños y se dedican a aporrearlos con unos látigos de juguete. Si por casualidad algún kiliki rompe las gafas de algún niño, existe un seguro que cubre este tipo de accidentes. Sólo hay que hablar con el responsable de la comparsa y presentar una reclamación en el ayuntamiento. Por lo visto es bastante habitual.
Los kilikis han asustado a muchas generaciones de niños de Pamplona. El miedo al kiliki - dice algún gracioso - explica psicoanalíticamente la difícil relación con las fuerzas de orden público de los habitantes de esta zona (y de tantas otras!). Para completar el cortejo, hay seis zaldikos, mitad hombres mitad caballos, que también se dedican a vapulear menores.

San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

Toda esta comitiva, "la Comparsa", te la vas a encontrar a distintas horas del día por la calle, rodeada de cientos de críos, padres, abuelos y gente en general, bailando al son de las gaitas. Los gigantes fundamentalmente bailan: valses, polkas, jotas, desde sus cuatro metros de altura: es digno de verse.
La comparsa sale diariamente a hacer un recorrido que se anuncia en los periódicos locales o en el programa oficial, y además participa en todos los actos importantes de la fiesta: la procesión, el chupinazo y el riau-riau.

Te recomendamos sobre todo no perderte la despedida de los gigantes en la estación de autobuses el día 14 de 2 a 2,30 de la tarde. Miles de niños se juntan en la estación a despedirlos para un año (los gigantes no salen el resto del año, salvo algún viaje al extranjero o alguna cita realmente importante).

El espectáculo mayor: el encierro

El encierro es el acto que más se conoce de los Sanfermines y el motivo por el que muchos extranjeros llegan a Pamplona el 6 de julio. Básicamente consiste en correr delante de los toros un tramo de calle convenientemente vallada, y tiene como fin trasladar a los astados desde los corrales de Santo Domingo hasta los de la Plaza de Toros donde, por la tarde, serán lidiados. En total corren seis toros y dos manadas de mansos, y el trayecto, que transcurre por diferentes calles del Casco Viejo de la ciudad, mide 895 metros.

Es el acto con más personalidad de las fiestas de Sanfermin. Es también el que da cierta fama a la ciudad. Se celebra a las 8 de la mañana del día 7 al 14 de julio (el día 6 no hay encierro). El día quince suele haber una pequeña parodia a cargo de los últimos trasnochadores: el encierro de la villavesa.

El encierro es una carrera de los jóvenes pamploneses delante de los toros. Suele durar unos 2 o 3 minutos (aunque puede durar mucho más si la cosa se complica) . El recorrido tiene unos 800 metros y para participar no hay que apuntarse en ningún sitio, es cuestión de meterse en el recorrido del encierro, elegir el tramo en el que se quiere correr e intentar hacerlo lo mejor posible.

En principio se trataba sólo de llevar cada día hasta la plaza a los seis toros de la corrida de la tarde desde sus corrales, situados en la otra punta de la ciudad, hasta la plaza, y claro, como no había camiones pues los llevaban por las calles. Luego la gente se fue animando a correr delante de los toros, por aquello de la emoción y el riesgo. Con el tiempo el número de corredores ha ido aumentando hasta convertirse en el espectáculo que es hoy.

El proceso es más o menos el siguiente:

San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

Al final de la noche se empiezan a cerrar las calles laterales del recorrido con un vallado doble. Se limpian las calles, bastante mugrientas de la juerga de la noche, y la policía empieza a desalojar al personal.
Entre las dos vallas que hemos citado no puede haber espectadores. Sólo personal sanitario. La valla interna, además, tiene que estar libre para que los corredores puedan saltar sobre ella si hace falta. Una vez colocada la última tranca, toda la calle queda convertida en un pasillo sin salida. Si quieres correr, sólo se puede entrar en él recorrido por dos puertas, en las plazas del mercado y Consistorial.

Poco antes del comienzo del encierro los mozos se encomiendan a la imagen del patrón, adornada con los pañuelos de las peñas, colocada en Santo Domingo. Cantan tres veces. La canción dice: "A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición".

Luego se lanzará el cohete que avisa que los toros están ya en la calle. Enseguida se escucha otro cohete que quiere decir que ya están TODOS los toros en la calle.

Entonces es cuando empieza de verdad el encierro: los toros corren que se las pelan, es imposible ganarles ni aguantarles mucho tiempo (información interesante para quien tenga pretensiones atléticas). La cosa consiste pues en empezar a correr, primero despacio, después a toda leche, antes de que lleguen, aguantar delante de ellos (más o menos cerca según tus ganas de jugarte la piel) y apartarte limpiamente de su trayectoria, procurando sobre todo no cruzarte ni poner en peligro a otros corredores (contra la pared o saltando a una valla si la hay).
Al peligro que tiene correr delante de los toros (un toro, para quien no lo sepa, es un animal de unos 600 kilos de peso, armado de unos cuernos que hacen mucho daño) y a las posibles cornadas y pisotones, se añade el problema de que son cientos los que corren el encierro. Así que hay que estar muy atento para no tropezarse o ser derribado por otros corredores. La masificación es especialmente grave durante los fines de semana puesto que entonces se duplica la cantidad de visitantes que vienen a las fiestas de Pamplona.

San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

Cada tramo del recorrido tiene unas características propias, los corredores suelen especializarse en una u otra zona.
Cuando los toros han pasado, el encierro ha acabado para ti y sientes la gran satisfacción de seguir vivo, eso si algún toro no se separa de la manada y da la vuelta en el recorrido, cosa que pasa de vez en cuando. Entonces la cosa se complica y se pone muy peligrosa. Normalmente oirás enseguida un tercer cohete (esto significa que todos los toros están ya en la plaza), y cuando todos hayan entrado en sus corrales, un cuarto que anuncia el final de todo.

Entre el primer y el último cohete habrán pasado normalmente solo unos dos minutos, pero ¡vaya dos minutos!.
Bueno, pues esto es un encierro. Ahora, si has llegado despierto al amanecer, puedes optar entre irte a dormir, cometer la barbaridad de correr, o intentar conseguir un sitio para verlo a buen resguardo.
Quiénes son los buenos corredores: Aquellos que conocen a la perfección la filosofía del encierro en cada tramo. No solamente saben qué debe hacerse en cada momento sino, sobre todo, qué no debe hacerse. A pesar de que en los últimos años han adquirido un protagonismo desmesurado los llamados "divinos" ( debido principalmente a la aglomeración de las cámaras gráficas en el último tramo de Estafeta y Telefónica) tradicionalmente los mejores corredores se ubican en la Cuesta de Santo Domingo, el lugar más violento y peligroso para correr y primer tramo de la Estafeta. Como escribió ya hace muchos años Hemingway, el encanto del encierro reside en que se trata de un acto voluntario y anónimo aunque algunos se empeñen en que no sea así.

El encierrillo

San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

Aunque no forma parte del programa oficial, el encierrillo es uno de los momentos mas íntimos que el aficionado taurino puede vivir durante los Sanfermines: el traslado de los toros desde los corrales del Gas a los de Santo Domingo la noche anterior a su lidia.
Son 400 metros de recorrido por la manada en poco menos de un minuto en el que las pezuñas de los bravos contra el asfalto, los cencerros de los mansos y el voceo de los pastores dan magia a una tradición a la luz de la luna.

Pobre de mi

La plaza Consistorial, que el 6 de julio recibe con alegría desbordada las fiestas de San Fermín, se convierte tras nueve agotadoras jornadas en un lugar de despedida.

Miles de gargantas rotas y de cuerpos agotados por el cansancio se darán cita con la tradicional vela que iluminará la tristeza en el semblante. De los labios saldrá el "Pobre de mí, pobre de mí, que se han acabau las fiestas de San Fermín".

San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

Letrilla popular que suele ir acompañada de otra frase igualmente castiza: "Ya falta menos p'al glorioso San Fermín". El recuerdo de los momentos vividos durante las 204 intensas horas de diversión serán el mejor aliciente para animar un espíritu que, en muchos casos, necesita imperiosamente una urgente cura de sueño.

A las 12 de la noche desde el balcón consistorial, el alcalde transmite a sus conciudadanos un mensaje de despedida, al tiempo que les emplaza para el próximo año. Los forasteros presentes serán también invitados a acudir nuevamente a Pamplona para disfrutar en armonía de los Sanfermines.

Muchos prolongarán la noche reacios a admitir lo evidente. Pero ellos saben que si les sorprende el alba, despertarán súbitamente de su sueño para ser atrapados por las primeras luces de la ciudad real y cotidiana.

Estruendo nocturno

El Estruendo de Iruña es en la actualidad uno de los actos más esperados y concurridos de las fiestas de San Fermín. Enmarcado al margen del programa oficial, el Estruendo convoca a todas aquellos que quieran pasar una noche diferente "haciendo ruido".
El Estruendo de Iruña nació cuando unos cuantos castizos pamploneses decidieron hacer ruido con todo lo que pillaran. Bombos, tambores, txistus,… son los auténticos protagonistas de uno de los actos más populares y desde luego, más ruidosos de las fiestas. No hay una fecha fija para la celebración del Estruendo, pero siempre tiene lugar entre semana, una vez pasado el ecuador de las fiestas, y se procura elegir el día en el que menos jaleo hay.

Para participar basta con que tomes cualquier cosa que haga ruido y te acerques antes de la medianoche a Casa Marceliano, en la trasera del Ayuntamiento. A las 23.59 horas tras la interpretación del Agur Jaunak, creerás ensordecer: todo el mundo hará sonar con fuerza los bombos, txistus y demás instrumentos. Cientos de personas suben por la Cuesta de Santo Domingo en dirección a la plaza Consistorial cantando y bailando en sinuosas kalejiras. Al son de músicas populares, se recorren entre bailes y algún que otro pisotón, las calles Zapatería, Pozoblanco Espoz y Mina, Duque de Ahumada, Estafeta y Mercaderes. En el transcurso de la noche, tendrás la posibilidad de refrescar el gaznate y de recuperar el aliento en la infinidad de bares que encontrarás en el recorrido del Estruendo. El jolgorio finaliza en el Pocico de San Cernin, frente a la Iglesia de San Saturnino, unas tres o cuatro horas más tarde. Se vuelve a tocar el Agur Jaunak y el festejo se despide definitivamente.
El número de participantes en el Estruendo va en aumento año tras año. El Estruendo de Iruña está abierto a todo aquel que desee pasar una noche movidita y ensordecedora. No hay un método formal de participación, ya que ni es una sociedad, ni tiene junta directiva, ni recibe apoyo económico alguno de fuera. Quienes participan en él tienen claro que es precisamente en esta "organizada desorganización" donde residen la originalidad y el encanto del Estruendo de Iruña.

Toro de Fuego

San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

El toro de fuego es el encierro particular de los más pequeños. No hay vallados para protegerse a lo largo del recorrido ni pastores o manos que les ayudan a dirigir la manada. Y ahí están, ellos solos ante el peligro de un toro…. de cartón.
Todos los días a partir de las 10 de la noche y durante media hora, los jóvenes pueden correr por las calles pamplonas delante de un par de toros de cartón que despiden bengalas y cohetes y embisten a todo el que pilla delante. Su recorrido es fácil de detectar: allí por donde dejan un reguero de pólvora.

Riau - riau

El día seis a las 4,30 de la tarde íbamos todos al Riau-riau, o sea, a bailar, cantar, beber y empujar en mogollón delante del Ayuntamiento, que iba a vísperas.
En 1990 dejó de celebrarse, ya que solía haber tales broncas, enfrentamientos y tortas, que se suspendió. Ha habido varios intentos para recuperarlo, pero de momento nada de nada.
El Riau-riau, cuando se mediocelebraba, era lo mismo durante horas y horas: delante de la corporación, que salía del Ayuntamiento y se dirigía a la iglesia de San Lorenzo. La gente se dedicaba a bailar, corear el vals de Astráin y sobre todo a estorbar y no dejar avanzar a las autoridades.
Y un recorrido de 500 metros empezó a ser tenso, eterno y cada vez más violento.

La misma música se repetía obsesivamente una y otra vez. El apiñamiento, aunque no tanto como en el txupinazo, era considerable: una sudorina colectiva de cuidado. También era corriente que cayese agua de los balcones para aliviar la asfixia.

Sol y sombra

Las plazas de toros, y más aún la de Pamplona encierran dos mundos muy distintos que no se suelen llevar muy bien: los tendidos de sombra y los de sol.

San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

Sombra (tendidos 1, 2, 3 y los 4 y 7 de "sol y sombra") como su nombre indica es la parte de la plaza donde no pega el sol durante la corrida. El público es tranquilo y las entradas son más caras. Si lo que te interesa es principalmente ver toros, vete a sombra. Desde aquí podrás disfrutar del espectáculo tranquilamente sin tener que pelearte con medio tendido para que te dejen ver algo. Es el sitio del aficionado a los toros. Acuérdate de llegar puntual (antes de las 6,30): no se puede entrar mientras se está lidiando, así que si ha empezado no te dejarán entrar hasta que acabe el toro. Es recomendable hacerse con una almohadilla para sentarse. Las alquilan en varias casetas situadas dentro de la plaza.
En sol (tendidos 5 y 6, andanada del 10 al 12), en cambio, están las peñas, transpiradas bajo la chicharrina. Aquí se hace de todo, además de ver toros (de todo menos ver toros, dicen algunos): es la gran bacanal de la corrida en sol.

Incluso a quien no tenga especial afición a los toros, o tenga objeciones morales contra este espectáculo, le compensará ver una corrida en Pamplona, precisamente por todo lo que no es corrida, que es mucho.

Y los nuevos ritos

Aparte de los actos conocidos y reconocidos de la fiesta, todos los años la gente se inventa nuevas fórmulas para pasárselo bien. Algunas no pasan de la gracia del momento y se olvidan enseguida, otras, sin embargo, se van convirtiendo en tradición y poco a poco encuentran su sitio en el programa semi-oficial de la fiesta: es el caso del riau-riau .
Por último, hay un pequeño grupo de actos de los que, por lo que sea (por su peligrosidad, por la burla al orden establecido, por lo que manchan), nadie habla demasiado. Aquí tienes unos cuantos:

La fuente de la navarrería

San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

El espectáculo, reciente, de la Fuente de la Navarrería consiste en trepar a la fuente de Santa Cecilia, en la plaza de la Navarrería (mapa), y tirarse en plancha desde arriba para que te recojan abajo los colegas.
En realidad no tienen un horario fijo. Lo hacen cuando les parece bien y se juntan los suficientes.

La cosa, al parecer, es una costumbre de leñadores australianos importada hace unos cuantos años. En cualquier caso es bastante peligroso y ya se ha producido algún accidente grave porque a los de abajo se les resbaló el paquete.
Aunque no vayas a saltar, merece la pena darse una vuelta por la Navarrería para ver este ambiente tan particular de anglosajones desenfrenados.
En Navarrería, además, hay un bar estupendo, el Mesón, pequeña aldea gala que resiste todavía al invasor.

El encierro de la villavesa

Villavesas llaman en Pamplona a los autobuses urbanos, y el encierro de la villavesa consiste en sustituir la manada de toros por el autobús que el día quince, "acabada la fiesta", sube por el mismo recorrido.
Este encierro se realiza con toda la ceremonia del otro. Se canta al santo (sustituido por una botella en la hornacina), está prohibido citar al bicho... etc. Es una burla al orden establecido. Al orden establecido, claro, no le gusta la cosa, y hace todo lo que puede por reprimir el encierro de la villavesa. Hace ya tiempo que suprimieron la villavesa de las ocho. Pero da igual; ahora se corre con una camioneta, con los repartidores que suben al mercado, o con lo que sea.
Después llega la desbandada general y, paradójicamente, tras una semana en la que todo ha valido, el borracho despistado de las dos de la tarde es mirado con cierto desprecio por el ciudadano.


La escalera

San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

Aunque las fiestas de San Fermín empiezan el día 6 de julio y terminan el 14, durante el año, y sobre todo la semana previa, se celebran distintos eventos que van poco a poco caldeando el ambiente de cara a las fiestas. Ahora no referiré ahora a un rito un tanto atípico, pero que se viene celebrando desde hace ya unos cuantos años en fechas concretas de los primeros meses del año, de forma escalonada y generalmente por parte de los mozos de las peñas.

La letra de una conocida canción sanferminera ("uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio San Fermín. A Pamplona hemos de ir con una media, con una media, a Pamplona hemos de ir con una media y un calcetín") sirve de excusa a los mozos de las peñas de Pamplona para ir celebrando durante el año, en las fechas a las que hace referencia dicha canción, los días que quedan para que lleguen las muy esperadas fiestas de Sanfermin. Las celebraciones consisten generalmente y, como no podía ser de otra forma, en una cena y una parranda "a lo sanfermin", en algunos casos ataviados de blanco y rojo. La cuenta atrás comienza nada más y nada menos que el primer día del año y continúa sucesivamente (de ahí el nombre de "escalera") en las fechas a las que hace alusión la canción. No es una "tradición" todavía muy arraigada, ya que al ser fechas salteadas en el calendario es difícil darse cuenta y sólo cuando ves a una cuadrilla vociferando alguna canción sanferminera o vestidos de blanco y rojo, caes en la cuenta de que cada vez falta menos para Sanfermin. Año tras año, cada vez son más los bares que se unen a este ritual y ponen música sanferminera, y aunque sólo sea por unos minutos se respira entre la gente cierto ambiente sanferminero.

La pañolada de San Lorenzo

Este rito es tan nuevo que ni siquiera los de San Fermín están seguros de su nombre. La cosa empezó hace unos años, quizá a consecuencia de una foto de Jim Hollander que salió en el programa de fiestas. Cuando acaba el pobre de mí, se va hasta la iglesia de San Lorenzo (donde vive el santo) y se deja el pañuelo y la vela en la verja.
En los primeros años, como con el riau-riau, no estaba muy claro si era una gamberrada o un rito, y el cura de San Lorenzo salía el día siguiente en el periódico quejándose de lo mucho que le costaba limpiar el suelo de cera el día 15 y tal y cual. Hoy la cosa es imparable y cientos de pañuelos y velas dan un color muy especial a la puerta de San Lorenzo. Pero en cuanto se les ocurra algo para lo de las manchas de cera seguro que empieza a salir en los programas.

El guiri day

San Fermín (o como parrandear a lo grande!)

El guiri, el extranjero, es un elemento fundamental e indiscutible de los sanfermines. La fiesta, como se la conoce desde hace varios decenios, no sería lo mismo sin ellos. Son casi siempre inconfundibles, su forma de vestir los delata de lejos, aunque algunos traten de camuflarse vistiéndose de blanco y rojo, como mandan los cánones.

Un pequeño detalle, la boina roja o las alpargatas sanfermineras que ningún pamplonés en el primer caso y pocos en el segundo se pondrían, los hace fácilmente reconocibles a metros de distancia. De todos modos son gente sin complejos, que se sumergen en la fiesta sin ningún tipo de reparo y se lo pasan como enanos, bebiendo como cosacos o tirándose de la fuente de Navarrería. No se cansan, año tras año son más los que vienen a disfrutar en vivo de estas fiestas "sin ley".

La calzoncillada

En dos palabras, es una bajada de pantalones.
Hace ya unos cuantos años, desde 1986, que unos mozos de la sociedad El Troncho, haciendo honor a la fama de "gamberros" que les caracterizaba; simplemente porque estaban un tanto pasados o por alguna apuesta que habrían hecho, se decidieron a hacer una carrera con los pantalones bajados.

La carrera daba comienzo a eso de las 3.00 de la mañana, el 8 ó 9 de julio (sin fecha exacta), en el Bar Javier de la calle Campana y se dirigía hasta la Sociedad Iruña- en la misma calle-, donde se colocaba el primer control de avituallamiento consistente, como no podría ser de otra forma en sanfermines, en un vaso de champán. Después de estampar la firma correspondiente en la hoja de participantes, los corredores se acercaban hasta el segundo control de avituallamiento situado a escasos metros, en la Plaza de San Francisco para tomarse otro trago de champán. Por último y antes de enfilar la recta final hacia la sociedad El Troncho, más de uno tambaleándose más de lo recomendable, el tercer control de avituallamiento, en el Bar Bilbao era el último respiro para los exhaustos corredores. Y después del esfuerzo llegaba la recompensa, los preciados trofeos divididos en distintas categorías: los habituales al 1º, 2º puesto, los preciados al calzoncillo más sucio y al más original y por último, como en toda competición que se precie, el trofeo de consolación al último clasificado.


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Ultimos comentarios:

jowyterranova dijo:

me encanto tu reporte o bitacora.te agradeceria que en un futuro no muy lejanos,dieras mas informacion a los viajeros como poder llegar y situarse en esa ciudad.dentro de un 1 año ,planeo ir de vacaciones con mi familia y somos oriundo de Puerto Rico(cerca de la isla de Republica Dominicana),si deseas dejarme informacion adicional te lo agradecere. jowyterranova@latinmail.com

domingo, 7 de octubre de 2007, a las 08.57

ROJILLO dijo:

magnifico relato !!!! y eso te lo dice un navarrico de pro... los san fermines son las mejores fiestas mundiales, y eso se demuestra con la gente que viene de todos los paises del mundo :australianos,japoneses,americanos,argentinos,sudafricanos.... es una fiesta universal dondetodo el mundo esta bienvenido. Aunque cada vez se hace más pekeña la ciudad para poder soportar tal afluencia de gente.

lunes, 12 de noviembre de 2007, a las 21.18

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