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El encanto interminable de Sissi
Las fotos de Sissi, o la emperatriz Elizabeth de Austria y Hungría,
la muestran de una belleza aparentemente inextinguible, esbelta
y con una cintura de adolescente que era su orgullo y su obsesión.
Incluso en los últimos años, cuando dejó
de permitir que la retrataran, ocultándose obstinadamente
detrás de un abanico de cuero o de un parasol, se adivinaba
en la perfección de sus rasgos el culto al cuerpo en el
que Sissi fue una precursora de muchas mujeres modernas. Su belleza,
famosa ya en su tiempo, nunca envejeció y sigue siendo
un modelo casi dos siglos más tarde. Pero lejos del personaje
que Romy Schneider recreó para el cine, lejos de la historia
romántica que la sitúa como heroína de una
boda de ensueño con un joven emperador, Sissi fue una mujer
rebelde, conflictiva y perseguida por fantasmas que la llevaron
de un punto a otro de Europa en una eterna carrera contra las
convenciones y contra el tiempo. Grecia, Italia, Portugal o Gran
Bretaña, cualquier lugar era mejor que la corte de su marido.
Al conservador pueblo de Viena eso no podía gustarle y,
de hecho, nunca le perdonaron su desparpajo, sus luchas con su
suegra por la educación de sus hijos, sus continuas ausencias
de la corte y sus infracciones a la etiqueta. Nada de eso le impidió
a Sissi conservar durante décadas el amor de Francisco
José y convertirse en la reina más querida para
el pueblo húngaro, cuya lengua aprendió con facilidad
y cuya capital, Budapest, eligió como residencia durante
largo tiempo. Impopular, entonces, pero también insoslayable,
Sissi vuelve hoy a la escena, con un museo que Viena le dedica
expresamente en las instalaciones del fastuoso Hofburg, el palacio
de invierno de los Habsburgo en la antigua capital del imperio.
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Ciento cincuenta años después Hace cinco años,
el centenario de la muerte de Sissi –asesinada en Ginebra
por un anarquista italiano– fue la ocasión para conmemorar
al personaje y su entorno, sobre todo desde una óptica
revisionista. Su muerte preanunciaba el derrumbe del imperio austrohúngaro,
ya sacudido algunos años antes por el suicidio del heredero
Rodolfo, junto a la adolescente María Vetsera. Esta vez,
el “Museo Sissi Mito y Realidad” en los apartamentos
imperiales del Hofburg aprovechó otro aniversario para
elegir la fecha de apertura: los 150 años de la boda de
Sissi y Francisco José, pomposamente celebrada el 24 de
abril de 1854. La historia del romance es conocida: el emperador,
destinado a casarse con la princesa Elena, se enamoró perdidamente
de Sissi, su hermana menor, y desafiando por primera vez la autoridad
de la reina madre le pidió la mano. Sissi tenía
apenas 15 años y poco interés en dejar sus bosques
y vida en libertad para someterse a la rígida etiqueta
de Viena. Pero no tardaron en advertirle que “a un emperador
no se le dice que no”, y de allí a la boda hubo un
solo paso. El desembarco de la novia aquel abril de 1854 fue en
el palacio de Schönbrunn, en las afueras de Viena, levantado
por la emperatriz María Teresa como residencia de verano
de la familia. En ese escenario magnífico y recargado vivió
la princesa Antonia (la futura María Antonieta decapitada
durante la Revolución Francesa) y dio a conocer su genio
un jovencísimo Mozart; allí también moriría
el “Aguilucho”, único hijo de Napoleón.
Hoy día, en Schönbrunn se visitan los apartamentos
de Sissi y Francisco José, decorado en estilo Biedermeier,
de una rara sencillez en medio del fastuoso entorno del palacio.
Sólo en Schönbrunn se puede conocer el dormitorio
común de los emperadores, toda una revolución para
la época, cuando habitualmente las parejas reales tenían
aposentos rigurosamente separados. Un rasgo más de un protocolo
que obligaba a la emperatriz, por ejemplo, a usar los zapatos
sólo una vez, porque después de estrenados debían
pasar a mano de sus damas de honor. Al lado del dormitorio, Sissi
instaló un salón personal revestido en seda roja,
seguido por el cuarto de los niños (no los de Sissi, sino
los de la emperatriz María Teresa), dos aposentos que también
se visitan.
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El museo del Hofburg Sin embargo, el verdadero corazón
imperial se encuentra en el centro de Viena, en el Hofburg, que
acaba de inaugurar el museo especialmente dedicado a la hija rebelde
de la monarquía austrohúngara. En el palacio ya
se visitan los Apartamentos Imperiales y el Museo de la Platería,
dos de los lugares preferidos de los turistas que visitan la ciudad:
en total, están abiertas al público las 22 salas
privadas y públicas de Sissi y Francisco José, en
tanto el Museo de la Platería conserva los valiosos servicios
de mesa de porcelana, plata y cristal con que se servía
antiguamente la mesa imperial. Sin duda, a los Habsburgo les parecería
increíble que hoy se organicen en su palacio visitas guiadas
durante las cuales los chicos pueden disfrazarse con ropas de
época, y cumpleaños infantiles donde por fin las
risas tanto tiempo contenidas de los pequeños príncipes
pueden circular libremente en boca de los chicos de hoy.
En este marco, el Museo de Sissi es toda una revancha de la historia.
En su tiempo, a nadie se le escapaban las rarezas de los Wittelsbach,
la familia de la emperatriz, la “manía” de Sissi
de escribir poemas, su aversión a la monarquía y
los rasgos que conducta que hicieron escribir al diplomático
Maurice Paléologue, último embajador francés
en la corte de los zares de Rusia: “Lo que domina en ella
(Sissi) es un malestar doloroso y difuso, la sensación
coercitiva, ansiosa y deprimente que le hacen sentir las obligaciones
de su vida oficial; es una ‘fobia’ análoga al
miedo de los espacios abiertos que se llama ‘agorafobia’
o al de los espacios cerrados que se llama ‘claustrofobia’.
Para emplear el término científico, es la ‘fobia
de las situaciones sociales’”. Menos benévolo,
el psiquiatra Bruno Bettelheim la describía así:
“La vida de la emperatriz manifestaba los rasgos característicos
de una naturaleza narcisista, histérica, y algunos síntomas
específicos de la anorexia. Por ejemplo, para permanecer
bella (era justamente reconocida como la más hermosa mujer
de Europa), Elizabeth se privaba de la comida. Seguía la
mayor parte del tiempo regímenes draconianos, como el que
le imponía contentarse, durante semanas, con sólo
seis vasos de leche por día. Como algunas histéricas,
la emperatriz salía a pasear a pie desnuda bajo el vestido,
y, para horror de su séquito, sin medias. Además,
a menudo protegía sus manos con tres pares de guantes.
Pero uno de los síntomas más evidentes de sus neurosis
eran los viajes interminables sin objetivo preciso a través
de Europa”.
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En el museo, cuya concepción fue confiada el escenógrafo
Rolf Langenfass (conocido por muchas de sus puestas en escena
operísticas), se presenta entonces a Sissi dejando de lado
los mitos románticos para acercarse más profundamente
a su compleja personalidad. Los diversos objetos expuestos, que
van desde su parasol de encaje (el que usaba para parapetarse
ante cualquier intento de foto no autorizada, ya que Sissi era
muy celosa de su belleza y apenas si existe de ella un retrato,
ya anciana, sin las abundantes trenzas postizas que le incorporaba
a su peinado) hasta su abanico de cuero, usado con el mismo fin
(sólo un fotógrafo logró retratarla una vez
cuando se ocultaba con el abanico, mientras montaba a caballo
en su palacio húngaro de Gödöllö). El museo
también exhibe ropas de Sissi, joyas, guantes, una réplica
del vestido que usó en la fiesta dada por la corte austriaca
en la víspera de la boda, retratos de la emperatriz a lo
largo de los años, una reconstrucción de la carroza
imperial con la que se desplazaba en sus numerosos viajes, y la
máscara mortuoria que se le tomó poco después
de recibir la puñalada mortal que le propinó Luigi
Luccheni sobre los muelles de Ginebra, el 10 de septiembre de
1898.
Salzburgo
'La ciudad de la sal', traducción de su nombre germánico
por sus famosas minas de sal, es, tras Viena, el principal destino
turístico de Austria. Su magnífico casco histórico,
perfectamente conservado y fácil de recorrer a pie, declarado
patrimonio de la Humanidad, es la causa de esta afluencia de turistas
a la ciudad natal del genial Mozart, muy presente tanto en el
veraniego festival de música como en cafés y todo
tipo de souvenirs, incluidos bombones.
El centro de Salzburgo está salpicado de bellas plazas
con barrocas fuentes y rodeadas de edificios históricos.
Uno de los principales elementos de esta zona histórica
es la Franziskanerkirche, una iglesia construida en el siglo XIII.
Muy cerca se encuentra la Kollegienkirche o iglesia de la Universidad.
La Mozartplatz, la plaza que lleva el nombre del más célebre
hijo de la ciudad, no se encuentra muy lejos y es uno de los lugares
más visitados del centro ya que en ella se encuentra el
Glockenspiel, un reloj de música que suena tres veces al
día.
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La Residenzplatz es otro de los lugares interesantes, pues en
ella se encuentra la Residenz, un edificio admirable que exhibe
diversas pinturas y obras de arte. La Domplatz, dominada por la
fachada de mármol de la catedral, junto al Rupertinum y
el Sift Nonnberg son los elementos más destacados de esta
zona. En todas estas plazas es habitual toparse con mercadillos
o músicos callejeros, sobre todo en verano, cuando la climatología
acompaña.
Dominando todo el entorno se encuentra el Höhenzsalzburg,
una fortaleza construida en 1070, a la que se puede acceder a
pie o en funicular. Un recorrido por sus murallas y pasadizos
permite hacerse una idea de lo que pudo ser este bastión
defensivo en otros tiempos.
Frente al casco antiguo, cruzando el río, se conserva la
casa natal de Mozart, la Mozart-Wohnhaus, donde el compositor
de 'La flauta mágica' vivió con su familia de 1773
a 1787.
Región de Salzkammergut
La zona de Salzkammergut se encuentra en los alrededores de Salzburgo
y es uno de los lugares turísticos más visitados
tanto por extranjeros como por los propios austriacos. De todo
este entorno el punto más interesante es Hallein, situado
en la orilla del lago de Hallstättersee y en un enclave privilegiado.
Su fama se debió en la antigüedad a las minas de sal,
ya explotadas por los celtas hace 4.000 años, que acabaron
dando nombre a la ciudad de Salzburgo y a toda esta zona. Existe
un recorrido por los túneles de las minas de sal para conocer
mejor el proceso de producción salina y las condiciones
de trabajo en ella.
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No muy lejos de esta población se encuentra Bad Ischl,
una estación termal con elegantes casas, fuentes y jardines.
Fue un antiguo retiro imperial en el que se puede ver la Kaiservilla
y el Marmorschelössel. Otra población interesante
de esta zona es St. Wolfgang, situada también al orillas
del lago y centro turístico en el que destaca su Iglesia
del Peregrinaje.
Cerca de Salzburgo se hallan también las cuevas de fácil
acceso más grandes del mundo. Ubicadas a 1.600 metros de
altura, las cuevas Eisriesenwelt están llenas de enormes
bloques de hielo entre los cuales puede caminarse.
Graz
Graz es la segunda ciudad en importancia de Austria y, pese a
ello, es una ciudad sumamente accesible y transitable. Construido
en el siglo XII, el casco histórico es de gran belleza.
Destaca en él la Hauptplatz, coronada por una estatua del
archiduque Juan. Los elementos más interesantes que encontramos
en un recorrido por la ciudad son: el palacio de Herberstein;
la Domkirche; la antigua residencia imperial de Burg; el mausoleo
de Fernando II; el Landhau, el ayuntamiento, levantado en el siglo
XVI y la Zeghaus, una antigua armería en cuyas galerías
se exponen una amplia muestra de las armas utilizadas en la defensa
de la ciudad.
Algo más lejos encontramos el Schlossberg, una colina desde
donde se domina la ciudad y de cuyo castillo, del que recibe el
nombre, sólo quedan dos torres: la del Reloj y la del Campanario.
Más alejado, a unos cuatro kilómetros, encontramos
el Schloss Eggenburg, actualmente convertido en museo, que fue
construido en 1625.
Con motivo de la Capitalidad Europea de la Cultura 2003, esta
ciudad se ha transformado notablemente. Entre las construcciones
que han ayudado a mostrar una nueva fisonomía de la ciudad
destaca el proyecto de la Isla del Mur de Vito Acconci, un anfiteatro
con forma de concha enclavado en mitad del río. Otras novedades
previstas son la torre gemela de hierro que «hace sombra»
a la emblemática Torre del Reloj, el ascensor acristalado
junto a la Columna de Maria, el Pozo de Wurm, que ilumina la ciudad
y la Kunsthaus, el museo de arte contemporáneo.
Arriba, el reloj que simboliza la ciudad y los restos de la fortaleza
se asoman a un impresionante paisaje de tejados, cúpulas,
bosques y montañas. Iglesias y palacios despliegan su monumentalidad,
pero Graz es una ciudad de apasionantes colecciones. La de la
Alte Galerie goza de un prestigio mundial por sus obras de arte
pertenecientes al Medioevo, al Renacimiento y al Barroco. Más
curiosa todavía es la de Landeszeughaus, la mayor colección
del mundo de armas de los siglos XVI y XVII, usadas por las tropas
mercenarias en sus batallas contra las invasiones turcas.
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Las altas montañas y los precipicios aguardan en la carretera
del Hierro que conduce hasta Admont, cuyo monasterio oculto entre
el silencio de las montañas completa la sucesión
de templos barrocos con bibliotecas de excepción. El dramatismo
del paisaje se serena en la ciudad de Steyr, en la confluencia
de dos ríos utilizados para el transporte del hierro en
grandes barcazas. Hoy posee una imagen romántica, con las
fachadas decoradas con pinturas, los tejados temerariamente inclinados
y las iglesias lanzando al cielo sus altas torres. Steyr pertenece
a la Austria montañosa, de verdes valles salpicados de
casas típicas y lagos.
A ritmo de vals, concluimos la ruta en la ciudad-balneario de
Bad Ischl, donde Francisco José y su amante Catalina Schratt
hacían vida pública sin importarles la emperatriz
Sissi. En torno a ellos se reunía en verano la corte en
los numerosos palacetes de la localidad. Todavía perdura
este ambiente aristocrático, con los cafés animados
por orquestinas y los hoteles cuya clientela sigue disfrutando
de los baños termales. Es un símbolo de la vieja
Europa que se niega a morir.
Innsbruck
Innsbruck, en los Alpes austriacos, es famosa, principalmente,
por ser un reputado centro de deportes de invierno y por la belleza
del paisaje circundante. Sin embargo, es una ciudad que guarda
en su casco histórico («Altstadt») numerosos
lugares de interés que merecen una detenida visita.
Algunos de los sitios más interesantes son: el Goldenes
Dachl, el «Tejadillo de Oro», uno de los monumentos
más conocidos de la ciudad que es un tejadillo colocado
para proteger una ventana (pese al nombre en realidad las láminas
que lo cubren son de cobre); el Triumphpforte, un arco del triunfo
levantado en 1756; la Domkirche St. Jakob; el Hoffburg y la Hofkirche,
que contiene en su interior el cenotafio del emperador Maximiliano.
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En los alrededores de la ciudad encontramos el Nordkette, al
que se accede mediante tres teleféricos y el Schloss Ambras,
un castillo que fue residencia real y en el que se exhiben diversas
piezas artísticas.
Uno de los elementos más interesantes de la ciudad es el
marco donde está enclavada, entre montañas que pueden
ser excelentes lugares para disfrutar de la naturaleza y hacer
senderismo y excursiones. Los amantes del deporte encontrarán
en la zona alta de la ciudad el trampolín de saltos de
esquí.
Otros puntos de interés
Además de las reseñadas, otras muchas ciudades
del país también suponen excelentes lugares de visita
por sus valiosos patrimonios artísticos o interesantes
lugares para visitar. Tal es el caso de Krems, con un sugestivo
casco antiguo en el que destaca su puerta de Steinetor y su ayuntamiento;
Linz, con la Alter Dom, el Schloss o la iglesia de Pöstlingberg;
Kitzbühel, con sus iglesias de Liebfrauenkirche y de Pfarrkirche,
además de sus plazas de Hinterstadt y de Vorderstadt o
Bregenz, situada a orillas del lago Constanza, donde destaca su
torre de St. Martinsturn.
Melk
El principal atractivo de Melk es la abadía benedictina,
levantada en la primera mitad del siglo XVIII, que se encuentra
situada sobre un espolón dominando el río y la ciudad.
Es una construcción del barroco primitivo que posee una
silueta absolutamente impresionante. Su biblioteca, con el techo
lleno de querubines, y la iglesia del monasterio son los elementos
más significativos, pero toda la construcción en
sí misma es un auténtico espectáculo.
En las cercanías de la abadía se encuentra el castillo
de Dürnstein, del que ya sólo permanecen algunas ruinas,
pero que tiene interés por su ubicación, en un espolón
rocoso que forma un meandro y por el hecho de haber sido la prisión
de Ricardo Corazón de León. La propia población
de Dürnstein también es interesante.
Klosterneuburg " El Escorial Austríaco"
Klosterneuburg es un importante centro artístico y cultural
que ocupa un lugar significativo en la historia de Austria.
En el Monasterio de Klosterneuburg se encuentran obras únicas
de un gran valor artístico, como el Altar de Verdún
y el Altar de Albrecht. Es conocido como el "Escorial Austríaco"
, puesto que Carlos VI tomó como modelo el monasterio de
San Lorenzo del Escoríal para construir en Klosterneuburg
un palacio barroco y una iglesia. El museo contiene obras de arte
desde la Edad Media hasta la actualidad, destaca el Árbol
Genealógico de los Babenberg. Además del arte y
la cultura puede disfrutar de la excelente calidad de los vinos
de una de las bodegas más importantes de Austria.
El castillo de Tratzberg
Una visita insólita a uno de los castillos góticos
más hermosos de Europa 148 descendientes de los Habsburgo
adornan un gigantesco mural de 46 m. que abarca 4 paredes en la
sala principal del Castillo de Tratzberg.
Los visitantes son guiados por un "Walkman" y les invita
a un emocionante viaje a la edad media, conociendo al Emperador
Maximiliano y a otros nobles propietarios, embrujándoles
la manera de como escuchan las historias de entonces y de hoy
día.
Existen también visitas especiales para niños en
las que se relatan cuentos!.
El castillo, es propiedad desde el año 1848 de los condes
de Enzenberg.
Un trencito, un kiosco de souvenirs, la taberna del castillo con
jardín y preciosos senderos alrededor del mismo, invitan
a pasar momentos inéditos y complementan el programa de
la visita, rodeados por las majestuosas montañas del Tirol.
Esquí y ciclismo
Austria es un excelente país para todo tipo de turismo
activo. Los amantes de la naturaleza encontrarán en este
territorio, sobre todo en el Tirol, una buena oportunidad para
practicar desde la equitación a senderismo pasando por
el tiro con arco, rafting, parapente y, cómo no, los deportes
de invierno en sus montañas.
Es precisamente el esquí el deporte más popular
en Austria, que ofrece excelentes pistas.
Los deportes náuticos también encuentran en Austria
una buena oferta ya que sus numerosos lagos son excelentes para
practicarlos.
La bicicleta es una de las actividades que se pueden realizar
con más comodidad ya que existe muy buena infraestructura
en el país para su utilización. Su alquiler es fácil
y cómodo tanto en las ciudades como en las zonas rurales
donde, en cada estación de tren, existe un oficina para
ello.
Vegetación
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La variedad del relieve y del clima da lugar a una flora de gran
variedad en cuanto a las especies. Las zonas de vegetación
de llanos y montañas coinciden generalmente con las grandes
zonas climáticas. El mundo vegetal centroeuropeo, tal como
se observa en Austria, se caracteriza por la presencia de bosques
de haya y roble y, a más de 500 m de altura, por los bosques
mixtos de pino y haya. A partir de los 1.200 m dominan los pinos
además de los alerces y cembros.
Austria es uno de los países más poblado de bosques
de Europa - éstos ocupan aproximadamente el 47 % de la
superficie total del país. En la región de los Prealpes
los bosques a menudo fueron reemplazados por tierras de cultivo.
Especialmente en la vertiente norte de los Alpes, a unos 600 m
de altura, domina la zona de los pastos, mientras que en la zona
panónica la vegetación se caracteriza por montes
bajos, bosques mixtos y brezales esteparios. Al este del lago
de Neusiedl (Burgenland) se encuentra una flora específica
de las estepas salinas.
Fauna
En Austria domina la presencia de una fauna centroeuropea: corzos,
venado, ciervos, liebres, faisanes, perdices, zorros, tejones,
martas y ardillas. Entre los típicos representantes de
la fauna alpina se cuentan las gamuzas, marmotas y grajos. También
se ha conseguido reasentar a la cabra de montaña. Una de
las características de la fauna panónica es la gran
variedad de aves que se registra en los cañaverales del
lago de Neusiedl, único lago estepario de Europa central
(garza real púrpura, colonias de cucharetas y avocetas).
Gastronomía
Dicen que la comida austriaca sirve para sintonizar el cuerpo
con el alma. Lo cierto es que su gastronomía es rica y
contundente, habiendo mezclado todo tipo de especialidades centroeuropeas
de los diferentes territorios del antiguo imperio austro-húngaro.
Los platos más típicos son el wiener schnitzel,
un filete empañado de forma especial, y el tafelspitz,
que es una carne de buey guisada y condimentada. En la Baja Austria
predominan el waldviertler knödel como plato principal, a
base de patatas, que se puede acompañar de la mostsuppe,
la sopa más tradicional de la región. También
se come pescado de río, como trucha y carpa, aunque nunca
son tan populares como la carne.
Capítulo especial hay que dedicar a los postres. Al consabido
pastel de manzana o apfelstrudel, hay que añadir exquisiteces
como un pastel a base de adormideras que se llama waldviertler
mohn. En toda la ruta hay excelentes tabernas o heuriger, donde
no sólo se saborean los excelentes caldos de la tierra,
sino que también sirven sencillas y típicas comidas.
En toda esta comarca numerosas bodegas están abiertas al
público para degustar los vinos locales, entre los que
destacan variedades del Zierfandler y del Rotgipfler.
La guía
La hostelería sigue, en general, en manos de pequeñas
empresas que tratan de mimar al visitante. El Turismo de la Baja
Austria ha ideado un bono de alojamiento que permite viajar de
forma flexible e independiente por los alrededores de Viena. El
Welcome Ticket vale por una noche con desayuno en una habitación
doble con baño o ducha, canjeable en más de noventa
establecimientos. Estos bonos se pueden adquirir en cualquier
agencia de viajes austriaca.
El año empieza en Viena con las celebraciones de Nochevieja,
seguidas el 1 de enero por el famoso y solicitadísimo Concierto
de Año Nuevo. En febrero se celebra el Carnaval y, con
la primavera, el Corpus Christi.
Entre mayo y junio Viena acoge su principal evento, el festival
Internacional de Viena, cuajado de actividades.
En verano tiene lugar el Festival de Salzburgo, con conciertos
en los que se reserva el protagonismo el hijo más célebre
de la ciudad, Mozart. El Festival de Bregenz se centra en ópera,
ballet y comedias musicales, y el de Innsbruck en música
antigua y del Tirol.
El 26 de diciembre se celebra la fiesta nacional, y el día
5 de diciembre, festividad de San Nicolás, se dan por inauguradas
las fiestas navideñas, que siembran de mercadillos todas
las ciudades.
Puede decirse que Austria se halla en la zona más templada
de su región geográfica. Su clima revela un carácter
de transición, desde el oeste moderado al este continental,
aunque a consecuencia del relieve irregular presenta fuertes diferencias
regionales.
Los montes cuentan con las lluvias más copiosas, mientras
que el territorio al este del lago Neusiedl figura entre las zonas
de menor precipitación.
En el país se pueden distinguir las cuatro estaciones de
manera bastante bien definida. En general, los inviernos son fríos,
y abundantes en precipitaciones (tanto de lluvia como de nieve),
y los veranos son templados.
La mejor época para visitar el país es de abril
a septiembre, ya que en esta época la naturaleza se encuentra
en todo su esplendor y las ciudades, con la buena climatología,
muestran su lado más amable.
Si en cambio se quiere disfrutar de la nieve, la temporada blanca
austriaca es larga, ya que se prolonga hasta mayo.
El 1 de enero de 2002 entraron en circulación las monedas
y billetes en euros en Austria, tal y como sucedió en otros
11 países europeos. Hasta esa fecha la moneda oficial del
país fue el chelín austriaco.
No existen problemas para realizar los pagos con tarjetas de crédito,
ya que son aceptadas en los principales establecimientos.
Austria posee una excelente y completa red de transporte público.
Su red de ferrocarriles es muy completa y los autobuses son un
perfecto complemento, ya que llegan hasta los rincones más
aislados del territorio. El tren, rápido, confortable y
frecuente, es más recomendable para trayectos largos, mientras
el 'bundesbus' (autocar) mejor para viajes cortos o a lugares
poco frecuentados.
Los viajeros que deseen utilizar el automóvil en sus desplazamientos,
deben recordar que las autopistas austriacas carecen de puestos
de peaje, pero a cambio deben comprar una pegatina oficial («Vignette»)
en los puestos fronterizos o en las oficinas de correos. En caso
de no pagar este peaje, las sanciones pueden superar los 200 euros.
Austria también es un excelente país para utilizar
la bicicleta. Existen numerosos carriles habilitados exclusivamente
para su uso, tanto en ciudades como fuera de ellas. En las principales
estaciones de ferrocarril se pueden alquilar por un precio asequible
y luego ser devueltas en cualquier otra estación. Si se
muestra un billete de tren válido se consigue un apreciable
descuento.
El tranvía sigue siendo muy empleado como transporte urbano.
Viena disfruta de una de las mejores redes de transporte de Europa.
Un mismo bono sirve para el tranvía, el autobús,
el tren de cercanías y el metro.
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