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Fiesta de la noche más larga en el frío
Ushuaia, ciudad argentina, está ubicada sobre la bahía
que lleva el mismo nombre y forma parte del canal Beagle. Su nombre
proviene de la lengua "yamana" y significa "bahía
que penetra al poniente".
La historia de Ushuaia comenzó con la llegada, en 1869,
del misionero anglicano Stirling, quien se dedicó a evangelizar
a los aborígenes. Pero sin lugar a dudas fue la decisión
del presidente Roca de instalar una colonia penal en la región
lo que ayudó al desarrollo y al crecimiento de la ciudad.
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Para facilitar las tareas de construcción y explotación
de los bosques, con los habitantes del penal se habilitó
el tren más austral del mundo, que con una extensión
de 25 kilómetros corría al costado de la calle central
pasando por el campamento de la montaña más alta
–el Monte Susana- y dividiéndose en dos ramales hacia
lo que hoy es el Parque Nacional.
Dueña de un paisaje único, Ushuaia ofrece un sinfín
de posibilidades y actividades. En verano, el trekking, las cabalgatas,
las pesca deportiva y el mountain bike permiten al visitante disfrutar
de la naturaleza y recorrer lugares inexplorados por escenarios
imperdibles como el Parque Nacional de Tierra del Fuego. En invierno,
la magnífica geografía y las temperaturas frías
invitan a practicar esquí, tanto alpino (en descenso) como
de fondo (en terreno llano).
Sus pintorescas y coloridas construcciones, la topografía
de su trazado irregular y la cordialidad de su gente, se suman
a la naturaleza que la rodea y la combinación de mar, montañas,
bosques y glaciares que conforman sus paisajes, ubicándola
como un destino turístico único en el mundo.
Ushuaia es la naturaleza y la aventura en su máxima expresión,
evoca desafíos, inspiración, mitos y leyendas, en
quienes jamás pisaron estas tierras o navegaron sus mares.
Los turistas y residentes participan de los diversos encuentros
deportivos y culturales que tiene lugar durante el invierno. Los
más importantes son la Fiesta Nacional de la Noche más
larga, evento musical que el 20 de junio da inicio a la temporada
invernal, la tradicional Marcha Blanca y la Marcha de los Valles,
travesías en esquí de fondo que unen los centros
invernales y congregan a familias enteras.
Tierra lejana y de aventuras, Ushuaia resulta una atracción
inevitable para quienes decididamente desean llegar al final del
mapa y al comienzo de la aventura.
Normalmente la temporada invernal se inaugura el 20 de junio de
cada año con la celebración de la Noche Más
Larga, que comprende numerosas actividades recreativas y culturales.
Iniciada la temporada invernal se planifican las actividades para
el día próximo, el día más corto 21
de junio que comienzo a las 09:30hs y termina a las 17:00hs, hay
marcha de antorchas en la bahía Encerrada, Se ilumina la
ciudad entera, luego siguen los fuegos artificiales y finaliza
con una fiesta popular.
El dragón bajando por la montaña
Tradición que junto con la Fiesta de la Noche más
Larga, dan comienzo a la temporada invernal la bajada de antorchas
desde la pista de esquí. Visto desde la ciudad, la bajada
de antorchas realizada por los esquiadores simula la bajada de
un gran dragón de fuego desde su refugio en el graciar
hasta las costas de la ciudad.
Comienza la fiesta con fuegos artificiales, luego todos los esquiadores
que deseen participar, sin importar la categoría se ubican
en un punto de la Pista del Glaciar Martial y bajan todos juntos
con antorchas encendidas hasta la base.
Y la noche más larga en el calor
La noche de San Juan, 23 de junio, es la más corta del
año en el hemisferio norte y significa el triunfo de la
luz sobre la oscuridad. En sus rituales las características
principales son el sol, el fuego y el agua, y las hogueras que
se encienden esa noche preservan de todo mal durante un año.
La leyenda dice que las cenizas curan las enfermedades de la piel
y que es conveniente saltar la hoguera un mínimo de tres
veces para tener un buen año. Es una noche mágica
en la que todo puede suceder, cuando las hierbas tienen propiedades
que todo lo curan o espantan malos espíritus, las mozas
encuentran novio y el amor no tiene ataduras.
Los tesoros escondidos brillan y pueden ser descubiertos, y quien
coge la hierba llamada "verbena" queda curado de todo
mal. De aquí viene que en castellano a la fiesta se le
llame verbena.
Sin embargo, el elemento principal es el fuego. Los niños
y las niñas recogen leña y muebles viejos bastantes
días antes y los amontonan en un llano. La costumbre de
encender fuegos parece que proviene de antiguos cultos paganos
al sol, pero también está relacionada con la prevención
de epidemias por el poder antiinfeccioso y de alejar los malos
espíritus que posee el fuego.
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En España la catarsis de una celebración llega
casi siempre a través del alcohol. La fiesta es sinónimo
de paréntesis en la vida cotidiana, de venia o permiso
para romper con las convenciones sociales y desatar los apetitos
más contenidos. De eso suelen ocuparse el vino y la música
(más o menos) pero, en las regiones mediterráneas
esa locura colectiva no sería posible sin otro elemento
fundamental: el fuego.
Llega el rito del fuego purificador. La noche mágica de
San Juan. Y con ella, el solsticio de verano. Alicante, ciudad
abierta, cosmopolita, eminentemente turística, abre con
una explosión de colorido las puertas del Mediterráneo
a cuantos la visitan. Son Les Fogueres de Sant Joan.
Pólvora y fuego para celebrar la vida con sonoros petardos
que el extranjero llama ruido y el nativo música celestial.
Pólvora y fuego para que nadie duerma durante una semana.
Aquí dormir es un pecado.
Las fiestas de San Juan en Alicante son relativamente recientes
y representan la esencia del carácter abierto y pasional
mediterráneo. Se concibieron en los años veinte,
a imagen y semejanza de las Fallas de Valencia, como atracción
turística de una ciudad en desarrollo comercial, pero su
verdadero origen tiene que ver con las tradiciones ancestrales
del solsticio de verano y la celebración de la cosecha.
Durante siglos, en la Noche de San Juan encendían hogueras
y quemaban trastos viejos para alejar a los malos espíritus
y atraer así la fecundidad de la tierra y de sus mujeres.
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La fiesta comienza cada año con la "plantà",
es decir, el montaje de los gigantescos monumentos de cartón
piedra que en Alicante se llaman "hogueras" y en Valencia
"fallas".
Estas esculturas son el fruto de un año de trabajo en el
que un artista "fallero" diseña el proyecto,
hace la maqueta y finalmente monta la estructura junto a un equipo
de trabajadores en su taller. Después esa estructura se
traslada a la calle y se "planta", es decir, se pone
en pie.
Los temas de la "hoguera" no tienen una delimitación
concreta. Pueden recrear un concepto como el de la memoria, el
cine de los años cuarenta, los piratas o la iconografía
china pero todos coinciden en hacer una crítica a la situación
social o política, bien de la ciudad o bien del país,
por medio de los "ninots" (muñecos), unas figuras
mucho más pequeñas -como de tamaño humano-
que a los pies de la "hoguera" dialogan mediante rótulos
pretendidamente sarcásticos.
En ocasiones, los artistas logran obras virtuosas de la escultura
en cartón piedra. Cada año, uno de esos "ninots"
se salva de la quema y va a parar a una exposición permanente
en el Castillo de Santa Bárbara. Es un perdón popular
para salvar a la belleza de ese fuego purificador de la Noche
de San Juan.
El resto de monumentos se destruye. No importa cuánto dinero
hayan costado: han nacido para morir, como arte efímero
o como arte de la ostentación. Parece que no importa, pero
es mentira. El alicantino llora con la muerte de sus obras de
arte, llora por volver a la normalidad, porque es el símbolo
de que algo se acaba, pero al mismo tiempo no puede evitar desear
ese fuego.
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"La Cremà", en la noche de San Juan, es el momento
mágico en el que se destruyen las "hogueras".
Miles de personas se reúnen en la playa del Postiguet para
disfrutar de los fuegos artificiales y, al amanecer, la noche
más larga del año termina con otro rito ancestral
cargado de sensualidad: un baño en el mar. Veinticuatro
horas después la resaca y el trabajo.
Les Fogueres de Sant Joan, es una fiesta tan remota en su origen,
como relativamente moderna en su presencia actual. Es así,
como siendo una de las numerosas manifestaciones que celebran
el solsticio de verano, no sería hasta 1928,cuando por
iniciativa de José María Py, se dio a estas fogatas,
hasta entonces informales, el carácter similar al festejo
fallero valenciano.
Un origen tímido y fugaz, que pronto engarzó en
una ciudad que carecía de un festejo de envergadura, calando
les Fogueres en un pueblo deseoso de unas fechas tan lúdicas
como atractivas. Pronto la ciudad se dividió en distritos
fogueriles, rivalizando a través de sus monumentos, y creándose
actos y elementos que han perdurado hasta nuestros días.
La música, la pólvora, los desfiles, las barracas,
los toros, son varios de los rasgos que definen una fiesta que
hoy día se extiende por toda la ciudad, y que durante varios
días transforma la faz urbana de Alicante, convirtiéndola
en un marco de sensaciones, participación y convivencia.
Como toda fiesta que se precie, también les Fogueres encierran
en su seno una serie de símbolos y ritos, conformando una
fisonomía tan especial, como a veces poco comprensible
para quienes no participan directamente de la misma. De cualquier
forma, el perfil de la Fiesta conserva múltiples características
similares a las del entorno mediterráneo. Elementos como
la música y la pólvora definen buena parte de sus
actividades. En el primer caso, por medio de más de 80
bandas de música que desfilan por toda la ciudad en los
días centrales. Por otra parte, la pólvora se manifiesta
en ruidosas "mascletás" al mediodía, y
en vistosos castillos de fuegos artificiales una vez entrada la
noche. Una pólvora que estalla también más
imprevista en tracas y cañitas voladoras, y cuyo aroma
supone un sabor suplementario a la Fiesta.
Al mediodía, y a la hora de la cena, la gastronomía
es otro ritual de les Fogueres. En plena calle, son degustados
"aImorsarets", arroces, buenos vinos, y otros productos
inequívocamente fogueriles.
Y a la tarde, el disfrute de los toros, concita la atención
de miles de aficionados, que siguen el desarrollo de una feria
taurina que se celebra con gran expectación.
Mientras tanto, los hombres y mujeres de la Fiesta, vestirán
en estos cuatro días los trajes distintivos de les Fogueres.
Unos vestidos en donde se combinan elementos tradicionales, con
otros creados exclusivamente para este entorno, y que contribuyen
a dar esplendor a cuantos desfiles y manifestaciones se desarrollan.
Les Fogueres tienen su inicio real, que se concreta la noche del
20 de Junio, cuando oficialmente tiene lugar el rito de la "Plantá".
Pero la realidad es que ese punto de partida para levantar las
Hogueras en las calles alicantinas, ha perdido ese rigor y encanto
de unas pocas horas, para construir otra fiesta más -ésta,
fuera de programa-, que se inicia varios días antes.
Tanto los monumentos, que son transportados en fragmentos hasta
su lugar de destino, como las barracas, racós y demás
elementos de la Fiesta, se adueñan de la ciudad, transformando
su semblante cotidiano en una auténtica tramoya de color
y calor humano.
Es así como la noche del 20 de Junio queda como un rito
nocturno, como una verdadera entrada a la diversión, y
que tiene su cita obligada en la degustación de les "Bacores"
y la "Coca amb Tonyina", las dos manifestaciones más
tradicionales de la gastronomía fogueril.
Sin duda alguna, vivir noche de La Plantà, es vivir les
Fogueres en estado puro.
La belleza del fuego
Aunque resulte tópico decirlo, la mujer tiene en les Fogueres
un papel muy especial, representando la imagen del pasado y la
realidad de nuestros días.
La Fiesta de Alicante se creó casi exclusivamente por hombres
-especialmente de edad avanzada-, pero pronto se echó en
falta la existencia de ese símbolo femenino en el que volcar
el afecto de todo un pueblo a través de les Fogueres. Y
fue Mario Guillén, el que en 1932 propuso la idea y la
figura de la Bellesa del Foc - Belleza del Fuego- como máxima
representación viva de les Fogueres. Un título que
con el paso de los años ha ido creciendo en prestigio y
categoría, situándose como la máxima distinción
para una fiesta que en sus distritos también cuenta con
sus correspondientes Bellezas.
De entre ellas, unas semanas antes de la Fiesta, se elegirá
la Bellesa del Foc para todos los alicantinos, que presidirá
los principales actos, y durante todo un año se erigirá
como una de las protagonistas de la vida alicantina.
Y decíamos antes que el papel de la mujer ha variado, y
si se mantiene el carácter honorífico, lo cierto
es que en los últimos años la mujer se ha erigido
en verdadera protagonista activa en la vida de la Fiesta. Más
de la mitad de los participantes directos de les Fogueres son
mujeres, que ocupan cargos de gran responsabilidad en el peculiar
organigrama interno de la Fiesta alicantina.
Por si a alguien le queda duda, esta presencia de la mujer no
es sino la prueba del carácter abierto de les Fogueres
y su capacidad de adaptarse a nuestros días. Desde las
edades más jóvenes, la mujer tiene un doble privilegio
en una Fiesta que en sus inicios fue netamente masculina, y que
gracias especialmente al empuje de la juventud, ha logrado variar
este esquema. Bienvenido sea este cambio.
Fiesta para todos
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Si algo hay para todos los gustos, dentro del entorno de les
Fogueres, es sin duda la variedad de desfiles y cabalgatas que
se dan cita desde incluso las vísperas, en las jornadas
centrales de la fiesta.
Un ciclo que se abre desde el mismo fin de semana previo a la
"Plantà". Así pues, en la noche de ese
sábado inicial, la "Entrada del Pregó"
marca la participación de la representación más
destacada de las distintas Comisiones, enfilando su llegada hacia
la Plaza del Ayuntamiento, donde una destacada personalidad hará
lectura al Pregón de Fiestas, inicio oficial de Les Fogueres.
Poco después, la cita con el disfraz, la alegría
y la música bullanguera definirá la Cabalgata del
Ninot, desfilando las comisiones con la figura más representativa
de sus Fogueras respectivas. Sátira y diversión,
como inicio a unas fiestas lúdicas por antonomasia.
Al día siguiente, la Entrada de Bandas ofrece la presencia
de todas las agrupaciones musicales presentes en la ciudad estas
fechas -más de 2.000 músicos-, acompañando
a miles de festeros participantes en les Fogueres, vistiendo ya
sus mejores galas. Más de diez mil personas, inundando
una ciudad totalmente transfigurada.
En la tarde del 22 de Junio se celebra una de las citas más
emotivas de les Fogueres, la Ofrenda de Flores a Ntra. Sra. de
la Virgen del Remedio. Una Ofrenda ésta, creada en 1.941
-decana de las celebradas en España- y hoy día considerada
entre las tres más importantes del país. Miles y
miles de ramos y motivos florales, son ofrecidos por los hombres
y mujeres de la Fiesta a la Patrona de Alicante. Un momento para
la devoción, en unas fechas de fiesta plena.
El último de los desfiles, en la noche del 23 de Junio,
es el más espectacular, colorista, atrayente y variado.
Se trata del Desfile Folklórico Internacional, que desde
hace unos años reúne una amplia selección
de grupos folklóricos y festivos, tanto de distintos rincones
del país, como de diversas naciones extranjeras, conformando
un espectáculo de verdadera magnitud.
Si viajas a Alicante en Fogueres, no te sorprendas que al doblar
una calle, te encuentres con el jubiloso pasacalles de una comisión
con su Banda de música. Ese es, en definitiva, un pequeño
gran desfile. Un aperitivo, sin duda, para ser saboreado.
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Resulta paradójico que una ciudad tan caracterizada por
su luminosidad, cuando llega la hora de su Fiesta sea precisamente
por las noches cuando ésta cobra toda su dimensión.
Y es verdad, en les Fogueres dan la luz decenas de miles de bombillas
que se extienden por toda la ciudad, dando color a unas madrugadas
que invitan a la toma de la calle y a no rendirse al sueño.
Y no es sólo la luz artificial y el clima. Es la alegría
de las barracas y racós, auténticos recintos de
fiesta ubicados en plena calle, con docenas de orquestas y grupos
musicales sonando al mismo tiempo, en un inútil deseo por
destacar en esa hipotética batalla por la diversión
que se desarrolla en Alicante cada noche de Fogueres. Incluso
es en esos momentos, cuando los propios monumentos cobran sus
mejores colores, complementando una auténtica orgía
para los sentidos.
La estrella de las nieves
Cada año miles de peregrinos se reúnen en el Santuario
del Señor Colloritti (andes bolivianos) para rendir culto
al Sol desde lo mas alto de las montañas. Muchos han perdido
la vida en el empeño, pero son mas los que prefieren recordar
así un rito que nos remite al legendario pasado Peruano.
A esta Enigmática y Arcana peregrinación también
se le llama Estrella de las Nieves. Todo respira misterio y orden
ancestral, algún iniciado habla de los motivos que pueden
tener los que inician la peregrinación. Su objetivo final,
solicitar favores, para bien o para mal, al majestuoso y tenebroso
Señor de Colloriti. Y distante pero cercano esta en el
ambiente, cada vez que los que inician el camino se acercan mas
a él.
En esta tradición que se celebra en los Andes Peruanos
durante el solsticio de Invierno, en esos días que el "dios
Sol" parece querer abandonar a los hombres.....Mahuayani
es una minúscula aldea o pequeño poblado que se
encuentra enclavado en la carretera que desciende desde Cuzco
a Puerto Maldonado, lugar en donde los Andes conducen a la Selva
Amazónica. Se trata de una agrupación de pequeñas
y humildes casas con algunos tenderetes en los que se detienen
de vez en cuando los camioneros que cubren esta ruta vertiginosa.
Sin embargo este pequeño lugar casi abandonado de la vista
del hombre, una vez al año, DIA y noche, miles de peregrinos
se mueven entre estas casuchas, llegados de todos los lados del
país. La procedencia de las personas es de todos lugares
del país, todos con ilusión y fe, amontonados en
vetustos y desvencijados autobuses y camiones de ganado y mercancías.
Con la ilusión renovada y dispuestos a ascender al Santuario
del Señor de Colloriti "La Estrella de las Nieves".La
peregrinación se efectúa durante los días
más cortos del año, los mas fríos, en realidad
casi heladores en estas alturas de los Andes y cuando la luz dura
pocas horas y la oscuridad se adueña del mundo, y las mentes
comienzan a fraguar misterios desconocidos y en algunos momentos
aterradores. La Fiesta del Corpus que en otros lugares es fiesta
ya de sol y colorido en aquellos lugares del hemisferio austral,
es la del Solsticio de Invierno.
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En realidad la gente está triste ya que desde siempre
aquellas tierras han adorado al sol, y en estas fechas se ve poco.
La peregrinación representa varias horas de lento ascenso
desde Mahuayani hasta la Hoyada de Sinakara, lugar en que esta
ubicada la Ermita del Señor de Colloriti. Los peregrinos
acampan aquí durante los días de la celebración,
en el mes de Junio. Deben de recorrer de 10 a 12 kilómetros
por un laborioso camino estrecho y empinado, desde el cual en
algunos recodos asoman terribles precipicios -evocadores fatuos
de la muerte- que se han cobrado ya varias victimas en los últimos
años. Todo parece indicar que la inescrutable montaña
impone un sacrificio humano de vez en cuando como tributo a su
deidad.
La peregrinación
Por el camino se encuentran 12 cruces, junto a cada una de ellas
el peregrino dejara un guijarro, que es en realidad una guaca
o manifestación divina de la religión andina prehispánica
que la Iglesia quiso sustituir por cruces, convirtiéndola
en representaciones penitentes. Pero nada ha podido con la "Vieja
tradición". Las piedras que se depositan junto a las
cruces, "poseen" el aliento vital del peregrino que
en agradecimiento devuelve a "la Madre Naturaleza".Y
es que lo que hay que saber y tener bien claro, es la Tradición
que existe en estas tierras, Religión de los Incas, que
siempre culminaba con la Adoración al Sol. Pero que siempre
han quedado partes o substratos de creencias o practicas de las
culturas preincaicas, que han sobrevivido a todos los conquistadores,
primero a los Incas y después a los Españoles. Y
así en todas partes además de los templos en donde
se rinde culto a la religión oficial, sea esta cual fuere,
se encuentran desperdigadas las famosas "huacas" o huchas
para depositar los guijarros. Que no dejan de ser verdaderos "lugares
sagrados". Y que no tienen ni lugar fijo, ni forma predeterminada.
Es decir puede ser una montaña, una roca, un templo, un
puente o incluso el fardo de una momia. Se tiene que considerar
que las "huacas" no son simplemente una relación
con las Practicas Religiosas, sino que están íntimamente
ligadas a las artes mágicas y los encantamientos.
Sobre este aspecto y teniendo en cuenta la versión oficial,
según las crónicas de la época, la tradición
refiere claramente que en este lugar Jesucristo se apareció
a un pastor, llamado Mariano Maita. Pero por otro lado, se sabe
que todo el Valle era un lugar sagrado desde lejanos tiempos precolombinos
y que en el se celebraban arcanas y misteriosas practicas religiosas
verdaderamente antiquísimas. Sobre este fenómeno,
se han presentado dos interpretaciones:
La primera representa que la aparición y milagros del Señor
de Colloriti es una ficción que permitía a los indios
oficiar sus practicas religiosas en lugares tradicionales con
la aquiescencia de la Iglesia Católica.
Sin embargo otros piensan que fue un invento de los propios españoles,
para sustituir el culto anterior por otro nuevo, menos arcano
y misterioso, quizás. Sin embargo lo cierto es que pese
al mestizaje simbólico que se ha producido, las practicas
tradicionales perviven y continúan con arraigo en los lugares
mágicos de antaño, bajo una mezcla de misterioso
ritual y magia, en los que es difícil poder concretar símbolos
de alguna tradición en concreto.
El final del largo camino esta marcado y señalado con una
gran roca, la Huaca Principal. Allí la Iglesia en un intento
desesperado de querer disimular practicas, costumbres y tradiciones
arcanas, erigió una ermita para "salvar las almas
perdidas". Aquí comenzó una lucha de símbolos.
Ya que los Indios respetando la ermita abrieron una ventana orientada
hacia Cuzco. Posteriormente delante de ella un sacerdote levantó
una cruz, pero sobre ella, unos peregrinos colocaron una piedra,
la cual simbolizaba el ojo por el que la huaca miraba hacia el
ombligo del mundo...La extraña y magnética Ciudad
de Cuzco... En la pampa que rodea la ermita, se erige y levanta
un campamento improvisado sobre el que se colocan cientos de columnas
de humo. Como tétricos espectadores, unos dramáticos
y amenazadores brazos del glaciar, son testigos de las extrañas
ceremonias. Allí los peregrinos, combaten el frió
con te y aguardiente y el cansancio y el hambre con hojas de coca.
La noche helada, señorial, lúgubre, misteriosa y
aterradora se cierne sobre ellos con su tétrico manto.
Solo los primeros rayos matutinos reconfortan de las terribles
heladas a los peregrinos. Estos llevan trajes extraños,
coronados con mascaras y sombreros estrambóticos. Y es
que cada elemento proporciona un carácter especial a cada
uno de los peregrinos con su propia idiosincrasia. Pero que nadie
se confunda, estas extrañas vestimentas no son trajes carnavalescos
ni festivos. Se trata de vestidos rituales en los que cada elemento
tiene un significado determinado y muy complejo.
Aquí comienza la explicación entre misteriosa y
esclarecedora que la peregrinación en si tiene. Una vieja
tradición asegura que los hombres vivieron durante mucho
tiempo bajo la oscuridad antes de que existiera el Sol. Cuando
este apareció por primera vez, cegados por la luz, los
hombres corrieron a esconderse en la selva, donde los rayos del
astro rey no penetraban. Y la tradición continua, diciéndonos
con hermosas palabras para quienes las quieran oír, que
quienes osaron salir de la selva (de la oscuridad) tuvieron la
misión, la bendita misión de fundar el Imperio Inca.
Se nos aparecen ahora junto al fuego...diversas hermosas leyendas,
contadas de boca en boca y apenas transcritas por los cronistas...
están los ukukus seres míticos creados de la unión
entre una mujer con un oso. Y su recuerdo y significación
es el realce que los hace los personajes mas importantes de esta
romería. Recordemos que según la Mitología
Andina, el oso es un animal intermediario entre el hombre y el
mundo. El oso vive en cuevas, es decir a medio camino entre la
superficie y el mundo subterráneo. Sale a cazar al amanecer
y al anochecer, siempre entre el día y la noche; escala
montañas y de esta manera relaciona el mundo con el otro
superior: el de los grandes espiritus.
Algunas veces todo se nos puede representar como un caos, pero
es mitología, y en ella todo esta permitido. La imaginación
del hombre a través de las eras y los siglos a volado como
poderosas águilas surcando los cielos de lo a veces irrealizable...
y nunca debemos atenazar nuestra mente cuando esta quiere emular
al águila... Todo el ritual que en aquel lugar se celebra,
responde a un orden interno. Los grupos de participantes siguen
unas pautas determinadas y consecuentes obedecidas a través
de los siglos, danzan delante de la ermita, suben peligrosamente
por el glaciar hasta una peña en donde esta una imagen
de la virgen, y descienden por otro camino hasta un lugar desierto
e insondable en donde hay una cruz. Cuando un grupo finaliza su
recorrido, otro lo iniciara. Pero que nadie se lleve al engaño,
aunque a primera vista todos los elementos son cristianos (cruz,
ermita, virgen) estos se levantan sobre lugares sagrados, venerados
desde tiempo inmemorial, son lugares huacas es decir, lugares
en los cuales se manifiestan los poderes sobrenaturales y que
el arrollador influjo católico quiso disimular infructuosamente
con elementos cristianos, que en ningún momento han podido
ni ocultar ni adormecer el culto inmemorial a través de
los siglos por sus verdaderos amos....
El ritual
Vayamos a hora hacia el momento mas importante de la peregrinación,
es decir la madrugada del llamado Martes de Trinidad. La actividad
que rodea a la romería es frenética, con continuos
ritos y personajes en los que se desarrolla un extraño
e indescifrable juego ritual que se entreteje entre la tradición
y la leyenda, un mercado imposible en el que se compran dibujos
de las cosas que se ambicionan o piedras que emulan casas, camiones,
billetes de banco y demás. También entre músicas
extrañas e iniciáticas algunos peregrinos recurren
a la mímica para solicitar sus deseos. Y es que hay que
recordar que el principal objetivo y motivación de los
peregrinos es elevar una petición al Señor de Colloriti,
al que se le tiene por milagroso. Las peticiones son bastante
diferentes a lo que se podría un imaginar un extraño,
ya que El Señor de Colloriti puede hacer cumplir los deseos
tanto para bien como para mal. Y es que también se puede
ver que en la ermita se encienden velas con cabellos o hilos de
ropa de personas a las que se desea castigar.
Y llega el Martes, en este día se produce el rito mas estremecedor
de todos... cuando la noche todavía es cerrada, una gran
comitiva se pone en marcha, pese a que el gélido viento
penetre entre los ropajes y los huesos de los peregrinos parezcan
helarse. Sin embargo ajenos a todo, frió, cansancio y hambre,
ascienden con paso firme por la inestable cresta del glaciar,
casi sin pararse a pensar que se encuentran a 5.000 metros de
altitud y que el oxigeno escasea en el aire. Lo hacen en sandalias,
fumando y a buena velocidad. En un momento determinado el paso
a los extranjeros se impide. A partir de allí, todos los
ritos que se celebran son secretos y nadie esta autorizado a contemplarlos.
Las soledades en el amanecer del glaciar son, en cierto modo,
juicios sumarísimos seguidos de un castigo inmediato para
aquellos que a lo largo del año no cumplieron con sus obligaciones.
Cuando ya comienza a clarear, comienza el descenso, y cargan sobre
sus espaldas inmensos bloques de hielo de 15 o 20 kilos cada uno,
luego en fila se van de nuevo a la ermita, con la extraña
carga blanca a la espalda. El hielo que ha nacido de la montaña,
comparte con ella su carácter sagrado y se le atribuyen
propiedades curativas, ya que el agua que después se deshiela,
se guarda para mezclarla con otros ingredientes para medicamentos
primitivos y arcaicos. El mismo martes a media mañana y
después de la ultima misa, la mayoría de los peregrinos
emprende el descenso hacia Mahuayani, sobre todo los mestizos,
por que los indios aun siguen en el lugar, y posteriormente inician
la ultima etapa del viaje, un fuerte ascenso que les conducirá
a la aldea de Tayankani. Cuando el sol se pone, los indios comienzan
a rezar hasta la salida de la luna, señal para que el ejercito
de La Estrella de la Nieve señala que debe proseguirse
la marcha hasta el amanecer, cuando la comitiva se detiene en
otra pampa, la pampa de Jatunajaq y espera que concluya la noche
mas larga del hemisferio austral. En aquel lugar los últimos
peregrinos esperan de rodillas a que reaparezca el sol para no
volver a vivir en la oscuridad, como les sucedió a los
hombres en el comienzo de los tiempos. Y cuando por fin la claridad
alumbra el nuevo día, adoran al dios Sol con fervor inimaginable,
en agradecimiento, por que al fin y al cabo, el dios de los antiguos
peruanos no ha abandonado a los hombres.
La tradición recuerda al 23 de junio como el día
más frío del año. Y según los relatos
que la conforman, El Sol o dios Inti se estaba apagando, entonces,
y para que esto no ocurra, los pobladores debían darle
calor a través de las fogatas.
Las deidades no son consideradas ni buenas ni malas, pueden inclinarse
a cualquiera de los extremos, en función de la reciprocidad
con ellas.
Por otra parte, la cosmovisión andina está arraigada
en la agricultura, a través de la cual se entiende el ciclo
de tiempo, se piensa en un tiempo seco, húmedo de siembra,
de cosecha.
En la época de San Juan es tiempo de barbecho en el que
hay que trabajar la tierra para que prospere, lo que no sería
posible sin la ayuda del sol, para lo que hay que ayudar con fuego
para que no desaparezca.
Las fogatas en la actualidad
A lo largo del tiempo las fogatas han cobrado sentidos distintos,
de acuerdo al lugar y al contexto, ya que la cultura y las tradiciones
tienden a cambiar constantemente.
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El sentido actual de la fiesta de San Juan, sobre todo el las
zonas urbanas es la reproducción social, donde se incentivan
las relaciones con los familiares, amigos y vecinos; no se trata
de algo superficial, tomando en cuenta la dinámica de vida
que se lleva actualmente en las ciudades, donde predomina el sentido
de individualidad y San Juan se constituye en una oportunidad
para conocerse entre vecinos o reunirse con los familiares y amigos.
Años atrás, en los barrios de las diversas ciudades
de Bolivia se acostumbraba encender fogatas en medio de las calles,
alrededor de las que los vecinos se reunían; cada uno de
ellos aportaba con bocadillos y bebidas. El encuentro era matizado
con danzas, cantos y competencias que muchas veces desafiaban
al fuego y las brazas.
A partir de 1993 esta costumbre ha ido perdiendo arraigo; diferentes
Ordenanzas Municipales y Prefecturales que prohíben el
encendido de fogatas, aduciendo al daño que causa al medio
ambiente y una campaña insaciable en medios de comunicación,
son las causas para la debacle en la tradición. Sin embargo
a pesar de la ausencia de la tradicional fogata, una parte de
la población boliviana todavía aprovecha la fiesta
para compartir y practicar algunos ritos tradicionales y otros
que, en el último tiempo, van camino a convertirse en costumbre.
Un mismo día para muchos festejos
Así, podemos ver como sin importar la cultura o las tradiciones,
sea bajando desde una pista nevada, o marchando por las calles
de una ciudad mediterránea, o quizá escalando hacia
un glaciar, el cambio de estación provoca en la esencia
del hombre un ímpetu de movimiento y comunidad con la naturaleza,
un ansia de calma y armonía que esperemos nunca se acabe...
como ojalá nunca se acaben estas fiestas rituales tan mágicas
y fogosas.
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