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Los primeros habitantes del archipiélago fueron polinesios
que llegaron desde las Islas Marquesas en el siglo V. Hacia el
año 1000 arribaron los tahitianos, que introdujeron su
orden social, religión y costumbres. El primer occidental
en pisar estas islas fue el capitán británico James
Cook, que arribó en 1778 a las Islas Sandwich, como las
bautizó. Si bien al principio fue visto como Logo, dios
de la fertilidad, pronto surgieron enfrentamientos que se saldaron
con la muerte de Cook.
Hasta la llegada de Cook cada isla poseía su propio rey,
hasta que Kamehameha, rey de Oahu, unificó el archipiélago
bajo un solo mando. Este rey único comenzó a tratar
con los comerciantes estadounidenses interesados en la madera
de sándalo, con los balleneros, que usaban las islas como
escala, y con los misioneros que acudieron a evangelizar a una
población ya diezmada por las enfermedades venéreas
traídas por los marineros.
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A finales del siglo XIX la caña de azúcar se convirtió
en la gran industria de Hawai, y los dueños de las plantaciones
comenzaron a traer a chinos, japoneses y coreanos a trabajar en
ellas y a intervenir en los asuntos de las islas, lo que se saldó
con el derrocamiento en 1893 de Liliuokalani, última reina
hawaiana, y la anexión a EEUU.
Pronto, Hawai se convirtió en un lugar estratégico
dentro de las rutas comerciales y de importancia militar. La base
de Pearl Harbor, en Oahu, daba a EEUU control sobre el Pacífico.
El ataque japonés a esta base militar el 7 de diciembre
de 1941provocó que EEUU se decidiese a tomar parte en la
Segunda Guerra Mundial.
Una vez acabada la guerra, la población hawaiana exigió
el reconocimiento como estado, que llegó en 1959. Así,
Hawai se convirtió en el 50 y último estado de EEUU.
Situado en el Pacífico Norte, a 2.000 kilómetros
de la costa californiana, este paradisíaco archipiélago
debe a su origen volcánico la gran variedad de fenómenos
geológicos se dan en las islas, dotándolas de una
configuración geográfica que en poca superficie
proporciona gran diversidad de paisajes. Las playas cristalinas,
los prados más verdes, los picos más escarpados,
los volcanes humeantes y las especies más exóticas
se dan en este estado.
De las ocho islas, la más habitada es la pequeña
Oahu, donde se encuentra la capital Honolulu y la famosa playa
de Waikiki, que absorbe gran parte del flujo turístico.
La isla más grande, llamada Hawai o The Big Island, única
con volcanes activos, atrae junto a Maui y Kauai el resto del
turismo, dejando a Molokai, Kahoolowe y Niihau bastante tranquilas.
El hawaiano es ante todo un ser humano bello, espiritualmente
cercano y cálido. Esto es saber de hotelería y turismo:
dar bienestar es algo que no se paga ni siquiera con propinas.
Además, los encantos geográficos de las islas, que
conforman el Estado número 50 de los Estados Unidos y la
infraestructura de comodidades que se ha desarrollado para el
turista, son razones de bastante peso para querer ir hasta allí.
Hay mucho para ver y disfrutar en Hawai.
Oahu es una de las cuatro islas mayores que conforman el Estado;
junto con Kauai, Maui y Hawai, esta última, curiosamente,
es la que le da nombre al archipiélago y la más
grande, aunque no la más visitada.
Pese a su lejanía, quién no ha oído de esta
suerte de Miami en el Pacífico, después de la serie
televisiva Hawai 5-0 (que no se trataba de fútbol, sino
de policías); de La Isla de Gilligan ; de Magnum , que
protagonizó Tom Selleck: de Jurassic Park , de Steven Spielberg,
y de Mundo Acuático , con Kevin Costner.
Quién no habrá escuchado hablar del hula-hula, que
originalmente se llama hula, y lo bailan bellas y bronceadas asiáticas
al ritmo de un pequeño instrumento de nombre dulce, como
ellas: ukelele , una especie de cuatro llanero de juguete.
En sus playas se vieron los primeros biquinis en 1953 y desde
ellas se difundió al mundo entero la práctica del
surfing.
Mucho para recorrer
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Cada isla tiene algo en particular. Oahu es la más poblada
y americanizada, pero tiene la playa Waikiki (aunque está
dominada por altas colinas, Sunset y Lanikai son mejores), y a
la altamente urbanizada Honolulú, con su centro histórico
y un refrescante barrio chino. Allí también se encuentra
la famosa Costa Norte, donde se practica surf, y el popular punto
panorámico Nuuanu Pali desde donde se obtienen vistas espectaculares
sobre los acantilados salpicados de cascadas. Sin embargo, sería
una vergüenza ver sólo Oahu y considerar que ha visitado
Hawai.
Hawai o Big Island tiene el gran poderío geológico
del Parque Nacional Volcanes, más los paseos fantásticos
a través de la espesura de la campiña (ruta 137),
excelentes condiciones para el buceo y muchas pruebas de la antigua
cultura hawaiana. Pero las playas no son su punto fuerte (vaya
a las de Hapuna Beach State Park o Kaunaoa Beach).
Maui no es la alternativa apacible que una vez fue, pero aún
conserva su imponente paisaje de montaña, una exuberante
costa este y espectaculares condiciones para el windsurf y el
avistamiento de una ballena jorobada (no necesariamente al mismo
tiempo). En el Halekala Crater (similar a un cráter lunar)
es donde se reúnen los mañaneros para observar los
rápidos y brillantes amaneceres, siempre y cuando no esté
nublado.
Algunos lugares tranquilos y vírgenes han sobrevivido de
las grandes construcciones, especialmente alrededor de la comunidad
aun hawaiana de Keanae.
De todo y para todos
Hawai no es sólo un destino, sino al menos seis. Sí,
son seis islas principales diseminadas en varios cientos de kilómetros.
Podemos imaginarlo como la Polinesia, pero desde 1959 forma parte
de los Estados Unidos aunque dicha inclusión no acercó
el archipiélago al continente, y sigue estando a cinco
horas en avión desde los Estados Unidos.
Pese a estar relativamente aislado, gran parte de la cultura hawaiana
ha desaparecido (al igual que la mayoría de los antiguos
hawaianos, un proceso que comenzó con la tripulación
heterogénea del Capitán Cook, que contagió
con distintas enfermedades a los isleños).
Los residentes son un crisol de muchas razas -japoneses, filipinos,
coreanos, chinos-, la mayoría fueron llevados allí
para trabajar en las plantaciones de azúcar y ananás.
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Confusamente, lo que por lo general se cree que es Hawai -Pearl
Harbor, Waikiki, Diamond Head con sus surfistas y Honolulú-
está en realidad en la isla Oahu; hay una isla llamada
Hawai, pero se la conoce comúnmente como Big Island (Isla
Grande).
Entonces, ¿para qué emprender un viaje tan agotador
dando media vuelta al mundo? Bueno, Hawai ofrece las tradicionales
vacaciones de playa y palmeras, pero lo mismo ofrecen otros destinos
mucho más cercanos. En Hawai se suman las mejores caminatas
del mundo, volcanes en erupción que derraman la lava al
mar, buceo, excelencia en surf y windsurf en el nivel mundial,
paisaje de montaña verdaderamente espectacular, todo envuelto
en la infraestructura norteamericana. Aunque el turismo masivo
crece año tras año, se concentra a menudo en determinados
puntos, dejando el resto de las islas en su estado virgen.
Oahu
Es la más populosa y visitada de las islas, además
de albergar Honolulu, la capital. Aunque el emplazamiento no es
especialmente interesante comparado con otros puntos de las islas,
la mayor parte del turismo se concentra aquí por acceder
a los servicios que proporciona la ciudad y a su curioso ambiente
festivo. La capital es el punto de entrada y salida del archipiélago,
un lugar muy concurrido que tiene poco de tranquilo y paradisíaco,
siendo más una mezcla entre Miami y Tokio.
No obstante, al norte de la ciudad se alzan bellos bosques tropicales
por donde pasear, y en la costa está la famosa playa de
Waikiki, llena de hoteles, restaurantes, tiendas, locales nocturnos
y visitantes. Si bien es una visita obligada, existen otras playas
donde pasar mejores ratos. Sunset Beach y Makaha son punto de
reunión de surfistas y las aguas turquesa de Hanauma Bay,
de origen volcánico, son perfectas para bucear. La mayor
atracción de la isla es la base militar de Pearl Harbor,
donde conocer más sobre el famoso ataque japonés
de 1941.
Lo primero que sorprende al llegar a Honolulú es la belleza
del Pacífico, de un azul cristalino que permite ver perfectamente
desde el avión los arrecifes de coral en torno de la isla.
Luego, el recibimiento con leis , estos collares de flores que
son el distintivo de Hawai, y que representan el sentimiento de
bienvenida al lugar.
La famosa playa de Waikiki es amplia, muy limpia y sin vendedores
de piñas ni gafas para el sol. Podrá sacar provecho
de ella rodeado de la mayor tranquilidad.
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En invierno las olas, en ciertos lugares de la isla, alcanzan
seis y más metros de altura, como para los aficionados
al deporte.
Pero en Honolulú no todo es mar. La geografía es
muy variada y en las afueras de la ciudad se pueden encontrar
extensiones de selva tropical y zonas montañosas, como
en Nuuanu Pali, el Mirador del Acantilado, en el norte de la isla,
donde sopla un fuerte viento frío que pareciera querer
tumbar los árboles del lugar. Desde allí, a unos
pocos kilómetros, se puede observar también el Pacífico.
No se puede dejar Oahu sin visitar el Centro Cultural Polinésico
donde, además de pasar un día increíblemente
entretenido, es posible conocer en vivo aspectos de las islas
de la Polinesia: Fiji, Hawai, Nueva Zelanda, Las Marquesas, Samoa,
Tahití y Tonga.
Es un gigantesco parque cultural donde, luego de ver una película
que muestra el origen de estos pueblos, se realizan shows muy
divertidos acerca de sus culturas, en una aldea que simboliza
cada isla y, adicionalmente, se enseña a bailar los ritmos
y danzas isleños.
Aprenderá que el hula no es sólo mover las caderas
provocadoramente, sino que cada gesto de las manos y del cuerpo
tiene significado dentro de una narración mímica.
En la tarde, incluido en el precio de la entrada, será
invitado a un luau , es decir, una gran comida colectiva de platos
típicos (la comida hawaiana comprende una variedad de platos
de diferentes partes de Oriente, con mucho pollo, pescado, cerdo
y salsa de piña), en la cual disfrutará de más
música y más hula.
Y al caer la noche, podrá ver un espectáculo de
música y danza polinesias todavía más sorprendente,
en el auditorio para 5000 personas.
The Big Island (Hawai)
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Aunque es más grande que todas las demás juntas,
esta isla la habitan sólo unas 200.000 personas, y aún
está poco explotada turísticamente. Los lugares
de mayor afluencia se encuentran paradójicamente en las
partes menos hermosas de la isla, construidos pensando en el mayor
número de horas de sol y no en la belleza del emplazamiento.
Es además la más variada, al combinar selva con
desiertos y volcanes. La actividad volcánica en la isla,
continua, hace que su superficie crezca cada año. Para
ver esta intensa vida volcánica bien de cerca, no hay que
perderse el parque nacional de los Volcanes de Hawai. Nadie debería
abandonar el archipiélago sin dedicar un día a visitar
este Patrimonio de la Humanidad al sudeste de la isla donde se
da tanto la violencia de las fuerzas geológicas desatadas
y de los ríos de lava de sus dos volcanes aún activos
como la riqueza vegetal de las laderas del Mauna Loa (4.170 metros).
En la costa oeste, al otro lado de la isla, los nativos que habían
desobedecido la ley de los dioses podían burlar a la muerte
acudiendo a un santuario donde, tras la penitencia, un sacerdote
les liberaría de la culpa. Puuhonua O Honaunau es ahora
un complejo arqueológico que incluye templos, estatuas
de dioses en madera y otros enseres religiosos de los indígenas
polinesios. Muy cerca la playa de Hapuna es la más visitada
por aficionados al surf, al buceo o a la natación. Más
pintoresca es la bahía de Kiholo, al norte de Kona, un
oasis rodeado de lava donde pasar una entretenida jornada en playas
de arena negra frecuentadas por tortugas gigantes. Al norte de
la isla el valle Waipio permite disfrutar de un paraje natural
casi virgen debido a su difícil acceso y a que el único
lugar donde alojarse es un pequeño hotel. Este rincón
ofrece cascadas y abundante vegetación para todos los que
se tomen la molestia de probar algo distinto a la playa.
Maui
La segunda isla hawaiana en extensión y población
era hasta hace pocos años un lugar solitario, paradisíaco
e inexplorado, con playas desiertas y limpias. Hoy está
lleno de edificios bastante feos que ocultan la verdadera belleza
del lugar. El tráfico es continuo y las aglomeraciones
están a la orden del día. Sin embargo esta es la
isla donde más facilidades hay para practicar deportes
como el windsurf, el surf, el submarinismo, la bicicleta de montaña
y para observar mamíferos marinos, con la ballena como
gran protagonista. La mayor concentración turística
se da en la costa oeste (Lahaina o Kaanapali), por lo cual los
que deseen conocer la verdadera esencia isleña deberán
desplazarse al norte y el este (Haiku o Kula). La Hana Highway,
que rodea el Haleakala (3.000 metros de altitud), atraviesa bosques,
cataratas y pintorescos pueblecillos.
Kauai
Esta isla, la más septentrional de Hawai, es un auténtico
vergel. Sus macizas selvas tropicales surcadas de riachuelos y
cascadas son lugares perfectos para practicar el senderismo y
perderse entre tanta maravilla de la naturaleza, como en el cañón
Waimea. Excepto la costa Na Pali, acantilada, en el resto dominan
las playas, sobre todo al norte, con Lumahai y la Playa Secreta,
un rincón perdido de difícil acceso donde conocer
la casi absoluta soledad.
Molokai
En esta pequeña isla entre Oahu y Maui alberga la península
Kalaupapa, antiguo refugio de leprosos. Ahora es un poco concurrido
destino de gran belleza sólo accesible en mula, a pie o
en avioneta. La visita guiada le permitirá no perderse
nada.
Pearl Harbor
Una visita de carácter histórico que no puede faltar
es Pearl Harbor, la famosa base militar estadounidense que fue
atacada en 1941 por los japoneses.
Allí verá una película que lo dejará
empapado del tema y luego podrá visitar el Museo Histórico,
que tiene numerosos detalles sobre ese acontecimiento. Si lo desea,
puede completar el recorrido con el ingreso en un submarino de
la Segunda Guerra Mundial, para tener una idea de cómo
vivían los hombres del mar.
Otro plan obligado es bajar al fondo del mar en el submarino Atlantis,
que lo llevará en un recorrido en torno de un avión
y un barco hundidos frente a la playa de Waikiki, en cuyo interior
viven miles de peces de diferentes especies y colores, así
como enormes tortugas.
Kauai, la más hermosa
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Kauai es en muchos sentidos la más hermosa de las islas,
con playas blanquecinas que contrastan con la rica vegetación
y los picos volcánicos angulares. También tiene
el Waimea Canyon, la versión local del Gran Cañón.
Es muy propicia para caminar. ¿Alguna contra? Es muy húmeda;
por cierto, es el lugar más húmedo de la tierra.
Molokai ha luchado por conservar su identidad hawaiana: la mayoría
de su gente son al menos en un 50% hawaianos, raro de encontrar.
Espera más paisajes frondosos y acantilados que caen en
picada al mar, pero no te ilusiones con encontrar grandes playas.
No hallarás esos enormes complejos hoteleros de Maui, principalmente
debido a los ecologistas del lugar que están muy bien organizados
y pelean por defender lo suyo.
La isla ofrece un ritmo apacible, lo que sería, por ejemplo,
un cambio refrescante después de haber estado en Honolulú.
Lanai fue en una época tan sólo una plantación
de ananás; ahora es la sede de dos grandes complejos hoteleros
-ambos muy bien conceptuados según los estándares
de Estados Unidos, aunque no satisface el gusto de todos- y un
tercero en la ciudad vieja.
Tiene buenas playas, pero el paisaje se desluce bastante en comparación
con las otras islas, es en su mayor parte árido, especialmente
por estar a la sombra de las lluvias de Maui.
El “Lei Day”
Todos los 1° de mayo, como parte de los festejos del Lei
Day, el día del collar hawaiano, este Estado norteamericano
exporta miles de collares de flores, que son distribuidos en las
grandes capitales del mundo. Ese día, los habitantes de
las islas comparten con todo el mundo el aloha y la generosidad
simbolizados por el lei.
"En esta isla celebramos todas las ocasiones, desde bienvenidas,
cumpleaños y casamientos con un lei, el símbolo
cultural de aloha", dijo Tony S. Vericella, presidente y
CEO del Hawaii Visitors Bureau.
La tradición de esta celebración se remonta a 1928,
cuando el poeta y artista local Don Blanding sugirió que
los habitantes de Hawai, que siempre ofrecieron lei a los visitantes,
deberían designar un día especial para hacer y lucir
sus propios lei junto a familiares y amigos.
A vuelo de pájaro
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El círculo del fuego y las cascadas es uno de los lugares
posiblemente más bellos de los Estados Unidos, que se descubre
mediante un tour aéreo que dura 50 minutos. Con la voz
de Elvis canturreando Blue Hawai y a bordo de un helicóptero
se puede sobrevolar la tierra quemada por los volcanes de Hawai.
En el viaje se aprende que en realidad hay dos tipos de lava:
la pahoehoe y la ´a´a . La primera alcanza temperaturas
más altas y fluye como un río y, cuando se seca,
es fácil de detectar por su superficie ondulante, suave
y brillante. La segunda, en cambio, avanza como un glaciar y,
al parecer, toma el nombre del sonido que hace la gente al pisar
sobre sus piedras filosas e implacables.
De vez en cuando, se divisa el magma al rojo vivo entre las enormes
extensiones de lava negra. En estos lugares, la lava de la superficie
se hunde y muestra el río de fuego que fluye debajo de
la superficie.
Al sobrevolar el extremo de la isla, se contempla la enorme cantidad
de vapor que genera la lava que cae en las aguas turquesas del
mar. La temperatura del agua es de 60ºC; "un jacuzzi
ideal”.
Este es uno de los pocos lugares del planeta donde se crea tierra
nueva, y se pueden ver nuevas extensiones de terreno, con sus
peligrosas grietas y superficies irregulares, y nuevas playas
de arena negra que se forman cuando la lava hirviente explota
en partículas diminutas debido al cambio de temperatura
al chocar contra el agua del océano.
Cascadas de belleza
Hilo está en la costa a sotavento de Big Island y, por
tal motivo, recibe alrededor de 3200 mm de lluvia todos los años.
El resultado espectacular de este fenómeno son sus decenas
de cascadas que se forman por el agua de las precipitaciones que
desborda y salta a borbotones hasta hundirse en el océano.
Playas
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Las mejores playas del mundo; y eso no es una afirmación
vana. Está apoyada por millones de testimonios entusiastas
desde nadadores y buceadores, surfeadores de todo tipo, entusiastas
del disco volador, y constructores de castillos de arena.
De hecho, las 822 millas (1320 kilómetros) de sorprendente
costa están alhajadas con playas de todo tamaño
y forma, que han sido premiadas; con arena reluciente de rasgos
blancos y dorados; con granos volcánicos oscuros y rojos;
y con aguas de múltiples tonos de azul, turquesa y jade
todas claras como el cristal.
De las mejores del mundo, cuáles son las mejores? Cada
isla hawaiana tiene tantas playas estupendas que cualquier tentativa
de seleccionar algunas es, sin duda, discutible. Que empiecen
las discusiones:
Kauai: Haena Beach: las ha visto en distintas películas;
es la verdadera definición de lo pintoresco. Sus ribetes
de arena blanca pura, enmarcados por verdes acantilados, se prestan
para hacer surf en el invierno, son tranquilos e invitan a los
nadadores y buceadores durante el verano.
- Molokai: Papohaku Beach: con sus arenas doradas, tan ancha
como un campo de fútbol, y 5 kilómetros de largo,
simplemente no se le compara ninguna. Es verla para creerla.
- Big Island: Hapuna Beach: a menudo votada como una de las
más espléndidas sobre la tierra, Hapuna tiene
800 metros de extensión con forma de cuarto menguante
de arenas cremosas que se deslizan hacia aguas transparentes,
que son plácidas en el verano y poderosas en el invierno.
- Maui: Kapalua Beach: la clásica luna creciente dorada,
completada con una plantación de gráciles palmeras
que dan sombra a una playa de exuberante césped, todo
ello rodeado por dos brazos protectores de roca volcánica.
- Lanai: Hulopoe Beach: rodeando un famoso Distrito de Conservación
de la Vida Marítima, frecuentado por delfines y cardúmenes
de peces tropicales, esta caleta arenosa, rodeada de palmeras
y protegida, es ideal para bucear.
- Oahu: Lanikai Beach: imagínate una laguna serena como
un espejo, hogar de tortugas de mar y peces iridiscentes, rodeada
por una 1.600 metros de arena pura como el talco, con dos islas
que sirven como santuarios de aves, hacia los cuales puedes
aproximarte en kayak.
Surfeando
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Hawai es un lugar ideal para practicar cualquier deporte acuático.
Los fondos del archipiélago son simplemente impresionantes.
Las aguas templadas y la profusión del coral hacen de estas
costas un refugio de vida marina que resulta un espectáculo
total. Desde cualquiera de las islas podemos llegar a lugares
de diversas dificultades donde sumergirse es como viajar a otro
planeta. En todas las islas hay establecimientos donde podremos
adquirir o alquilar equipos de submarinismo. Tortugas, tiburones
peces de todos los colores y algas de todas las clases le hacen
a uno sentirse como el mismísimo Jacques Cousteau.
En la superficie, el surf es uno de los atractivos. Este es un
deporte originario de las islas, que era practicado por los indígenas.
Las olas son prominentes, sobre todo en algunas épocas
del año. La playa de Waikiki es ideal para aprender, aunque
para llegar a ser un surfista decente hay que practicar durante
muchos años. En todas las islas hay tiendas especializadas
donde podemos adquirir o alquilar todo el material. El archipiélago
es también ideal para la práctica de la pesca, cualquier
tipo de navegación propulsada por vela, el golf, el tenis
y otros muchos deportes.
Campos... de golf
No hay zona geográfica que posea más campos de
golf que Hawai. En las islas se disputan dos torneos del PGA y
otro par del Senior Tour.
Pero no hay que ser Tiger Woods para jugar en The Plantation Course,
tal vez la mejor cancha de golf del archipiélago hawaiano.
Hawai es mucho más que playas, parajes naturales y surf.
Hoy, uno de los ingresos turísticos más grandes
de las islas está relacionado con el golf. Nada extraño
para un lugar que sobrepasa la centena de canchas en apenas unos
pocos kilómetros cuadrados.
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Hawai ofrece de todo para los amantes de los palos. Lujosos hoteles,
resorts, villas tradicionales y departamentos para alquilar, todos
junto a yardas y yardas de fino pasto -usualmente estilo bermudas-
destinadas al deleite del golf. Claro, algunas de estas canchas
son públicas y poseen un trazado más simple y menos
espectacular que otras más complejas.
Pero Hawai cuenta con verdaderas joyas cuyo ranking es establecido
por el PGA Tour y listas para servir a cualquiera. La más
importante: Waialae, en las afueras de Honolulú, sede del
Sony Open.
Waialae, eso sí, tiene una particularidad: para visitarla
debe ser amigo de uno de los socios, o bien un jugador profesional
clasificado para el segundo torneo del año. Diseñada
en 1927, pisar su césped cuesta 50 dólares por jornada.
Nada comparado con los miles que debe costar hacerse socio. Pero
hay muchos otras que sí permiten la visita.
Hawai es la isla mayor del archipiélago al que da su nombre.
Ofrece trece resorts y el triple de canchas en un contraste de
colores inolvidable.
La mejor época para ir es entre noviembre y abril, pero
si le toca lluvia, puede visitar Lahaina, un poblado del siglo
XIX, repleto de galerías de arte.
Salud
Renovando el Cuerpo, la Mente, y el Alma. El mundo se ha despertado
con respecto a los beneficios de un estilo de vida que sea consciente
de la salud, generando una revolución con respecto a como
pensamos con referencia a nosotros mismos, nuestra relación
con el medio ambiente, y la conexión entre el cuerpo, la
mente, y la actitud.. Para muchos viajeros, esto se ha transformado
en un factor decisivo en la elección del destino de una
vacación.
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Hawaii es constantemente reconocido como uno de los lugares más
saludables de los Estados Unidos. En hoteles y establecimientos
a través de las islas de Aloha abundan manantiales de agua
mineral de clase mundial y centros de educación física;
combinando las aguas y los aires puros y claros, la paz y el relajamiento,
la oportunidad para todo tipo de ejercicios, el asesoramiento
avanzado con respecto al desarrollo personal y mejoramiento de
sí mismo; una estadía en Hawaii puede retroceder
el paso del tiempo.
Hay un eterno espíritu que hace de Hawaii lo que es. Los
hawaianos nativos lo llaman “mana”, el espíritu
que vive dentro de todas las cosas, que transforma en sagradas
la tierra y el mar, y cada planta y criatura. Este espíritu
lo puede percibir a medida que recorre los pequeños pueblos
de Hawaii; puesto que lo sentirás en su propia gente, en
su calidez, y en su benevolencia. Lo puedes ver expresado en la
preservación dedicada al medio ambiente de Hawaii.
Volviendo a la Naturaleza
Las islas de Hawaii son el lugar más remoto de la tierra;
el continente más cercano esta a 2.500 millas (4.000 kilómetros)
de distancia. La humanidad recorrió el resto del mundo
por más de un millón de años antes de que
los humanos se establecieran aquí, solo hace 1.500 años.
Heroicos viajeros polinesios, un milenio antes de Colón,
enfrentaron miles de millas del vasto Pacífico en busca
de nuevas tierras. Guiados solo por las estrellas y por el sol,
y por las corrientes de aire y marinas, ellos llevaron en sus
corazones la imagen y tradición de un lugar legendario
adonde sus dioses residían, y a los cuales sus propios
espíritus retornarían después de su muerte
para vivir eternamente en paz y alegría.
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Ellos llamaron a su paraíso Hawaii... y lo que hallaron
al descubrir estas islas era un paraíso de la naturaleza
digno de dicho nombre.
Antes de su llegada, la vida había llegado a estas islas
volcánicas por medio del viento, agua, y alas, totalmente
al azar; y raramente – tal vez una especie cada diez mil
años. En aislamiento, las plantas y animales nativos evolucionaron
en variedades y formas diferentes de las que se ven en cualquier
otra parte en la tierra, pero ellos también perdieron sus
defensas naturales. A medida que la civilización creció,
especies extrañas amenazaron la supervivencia de las endémicas.
En los Estados Unidos hoy uno de cada cinco especies de plantas
en riesgo de extinción, y uno de cada dos especies de pájaros
en riesgo de extinción, es hawaiano.
Muchos establecimientos se están poniendo “verdes”
– creando sendas naturales, proveyendo literatura y anuncios
educacionales, incorporando plantas hawaianas en riesgo de extinción,
y contratando historiadores y expertos en vida salvaje para ilustrar
a los visitantes y a los residentes por igual. Sociedades entre
grupos de preservación, grandes propietarios de tierras
y corporaciones, así como entidades del gobierno federales,
estatales y locales están ayudando a asegurar que las generaciones
próximas disfruten de lo que queda.
Los centros de naturaleza de Hawaii dirigen paseos educacionales
y actividades prácticas que le enseñan a los jóvenes
y a los mayores sobre la flora y la fauna de las islas. Los grupos
de preservación sobre tierra y mar pueden ayudarlo a usted
a comprender la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene
a medida Caminando, andando en bicicleta, o cabalgando por los
espectaculares senderos de Hawaii, observando las ballenas, y
buceando para explorar nuestras maravillas marinas; acampando
bajo las estrellas relucientes.
A medida que te acercas más a la naturaleza, te darás
cuenta cada vez más de cuánto ella espera de ti.
Cultura
Hawai no es sólo un punto de encuentro entre oriente y
occidente. Es además una sociedad multiétnica y
multicultural, con gentes de todo el mundo, donde se combinan
las tradiciones polinesias y los templos sintoístas con
las hamburguesas típicamente yanquis.
La algo olvidada cultura nativa está viviendo una época
de recuperación. Se están abriendo hulas (escuelas)
donde se enseña el idioma, hablado por unas 9.000 personas,
y a fabricar objetos artesanos típicos.
Si bien el idioma dominante es el inglés, éste está
muy influido por el idioma local. Se habla además el pidgin,
un inglés simplificado que se ha convertido en un dialecto
en permanente evolución.
Festividades
La variedad cultural y el buen tiempo hacen de cualquier época
del año un buen momento para celebrar un festejo. El año
se abre con el Merrie Monarch Festival, la competición
de hula, un tipo de baile tradicional, más destacada del
archipiélago que tiene lugar en abril. Al mes siguiente
en los Lei Days tiene lugar un concurso de elaboración
de leis, los famosos collares de flores que siempre se asocian
a Hawai. La fiesta más importante del estado es el Día
del Rey Kamehameha, unificador de las islas, que se festeja en
junio con un gran desfile.
Después del verano el Aloha Week de septiembre vuelve a
traer la fiesta con infinidad de eventos culturales y carreras
de canoas al son de la música tradicional. En diciembre
el surf, deporte señero de Hawai, vive su mayor competición
en el Quicksilver/Eddie Aikau Memorial Big Wave Classic, con olas
de hasta seis metros de altura.
Buen provecho
Dada la variedad de etnias que habitan el archipiélago,
los guisos son muy variados. Van de la más exquisita cocina
europea hasta las exóticas china, tailandesa y vietnamita
pasando por la muy especiada coreana y las delicias japonesas.
La comida tradicional hawaiana existe y es barata. Se basa en
el pollo, el cerdo y el coco. También hay variedad y calidad
de pescado y marisco, cocinado a las mil maravillas por todas
las comunidades que habitan el archipiélago. Podremos probar
infinidad de frutas tropicales, algunas conocidas como son el
aguacate, la banana, el coco o la papaya y otras menos usuales
en el viejo continente como la guava, el lichi o el mango.
Para comprar
La riqueza natural de Hawai se refleja en sus souvenirs. Objetos
tallados en madera, bellas caracolas, semillas y los leis o collares
de flores son compras típicas. La leyenda "Aloha"
puede encontrarse en todo tipo de enseres playeros (camisetas,
sombrillas, toallas), así como en artículos de surf.
La bisutería y artesanía tradicional son buenas
opciones, así como el café Kona o las deliciosas
nueces de macadamia. En Hawai pueden encontrarse libros infantiles
de leyendas asiáticas traducidos al inglés que no
pueden comprarse en ninguna otra parte del mundo.
La guía
Transporte
Aunque hay transporte público (el boleto del colectivo
cuesta 1 dólar), necesitará un vehículo para
recorrer los sitios de importancia de cualquiera de las islas.
El cruzar de una isla a otra es una buena manera de conocer bien
el Estado, pero olvídese de los ferries, hay sólo
dos rutas. Muchos optan por el avión.
Más allá del destino, muchos servicios pasan por
Honolulú. Hawaiian Airlines y Aloha son las líneas
más grandes, con otras como Mahaalo, Island Air y Trans
Airi, que hacen viajes más cortos y limitados.
La mayoría de las empresas ofrece una chequera con seis
vuelos por menos de 200 dólares; la tarifa estándar
por un tramo oscila entre 42 y 80 dólares, según
la línea, pero toda clase de opciones se hallan disponibles.
Clima
Hawai es en realidad un destino para toda época del año,
con poca variación en el clima. Sólo reconoce dos
estaciones: kau (sol alto, de mayo a agosto) y hoo-ilo (sol bajo,
de septiembre a abril). Sin embargo, la estación del sol
bajo es la temporada alta, especialmente por los que escapan del
invierno de Estados Unidos. Las tarifas hoteleras están
más baratas desde abril hasta fines de noviembre, aunque
las brisas frescas evitan el calor agobiante en verano. La mayoría
de las islas tiene dos tipos de clima: el lado más húmedo
y ventoso, y el lado seco al reparo de los vientos, el preferido
por los colonizadores. La estación más lluviosa
es por lo general de enero a marzo, pero la lluvia repentina puede
sorprender en cualquier época del año en cualquier
lugar, aunque el mal tiempo continuo no es común. Las zonas
de mayor altura pueden ser muy frías, y el conducir directamente
a la cima de Mauna Kea (4200 metros) en Big Island puede provocar
apunamiento (es decir, mareos, jaquecas, naúseas); descienda
inmediatamente. En los meses invernales, la práctica del
surf aumenta en forma considerable, lo que implica un riesgo para
los nadadores. De hecho, muchas playas hermosas tienen mares traicioneros;
preste atención, en especial en los lugares aislados.
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