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Madagascar: la isla mítica (Parte I)
Estamos en un país caracterizado por su condición de enorme isla y con una naturaleza que, aunque algo diezmada, supone una experiencia única en el mundo. Todo ello acompañado de extraños animales, maravillosas playas, pequeñas islas, una buena fauna marina y fabulosos recorridos submarinos.
Madagascar: la isla mítica (Parte I)

Introducción

La isla de Madagascar, la cuarta isla más grande del mundo después de Groenlandia, Nueva Guinea y Borneo, se encuentra situada en el Océano Índico, frente a las costas de Mozambique.

Madagascar: la isla mítica (Parte I)

Madagascar, una de las mayores islas del mundo, está separada del continente por el canal de Mozambique. Una extensa meseta central, de origen volcánico, domina las llanuras del litoral, calientes y húmedas, cubiertas al este por selvas tropicales y al oeste por sabanas. La parte oriental de la isla es muy lluviosa, mientras el resto tiene clima tropical seco. La población se concentra en las tierras altas centrales. En el litoral se cultivan arroz y productos de exportación: azúcar, café, banano, vainilla. La ganadería, esparcida por toda la isla, es otra actividad importante. Los principales recursos minerales son: grafito, cromo y fosfato. Entre los mayores problemas ambientales se señala la deforestación (se estima que la destrucción forestal alcanza a 75% de las tierras). El escaso saneamiento y los desperdicios orgánicos han provocado la contaminación de muchas vías fluviales.

Fue descubierto el país en 1500 por un portugués y ya en aquel momento estaba dividida en pequeños reinos. Pronto fue objetivo de portugueses, holandeses e ingleses como escala en la ruta hacia la India. Los franceses intentaron en 1643 una colonización que fracasó en 1674.
Durante el siglo XVII, los sakalava dominan la mitad occidental de la isla, decayendo 100 años después. En el siglo XVIII, los mestizos de la costa oriental fundaron el reino de Betsimisaraka. A finales de este mismo siglo los merina aparecen y dominan la isla, excepto la región del sur y del oeste donde están los sakalava. Los franceses imponen su protectorado a los sakalava.

La independencia de Madagascar sólo era viable mientras los intereses de Francia e Inglaterra se contrapusieran. En 1895 los franceses declararon oficialmente su protectorado.
En la 10 Guerra Mundial surge el nacionalismo y a partir de la derrota de Francia en 1940 aparece el desprestigio que desembocará en el alzamiento posterior en 1947.

Madagascar: la isla mítica (Parte I)

El 26 de junio de 1960 se consigue la independencia.
El norte del país, con el macizo de Tsaratanani que alcanza los 2876 mts de altitud, es la región más elevada. El oeste está dominado por una meseta que ve descendiendo hacia el mar. El este de la isla está dominada por el macizo de Tsaratanana que llega a 2886 mts en el monte Maromokotro. En el centro y sur las elevaciones principales son las del Ankaratra y Andrigitia.

Los ríos, en el este son cortos y torrenciales, mientras que en la parte occidental son más largos aunque sin capacidad de navegación.
El clima tiene bastantes variaciones en función de la altitud y de su relación con el mar. Así, la zona costera en el este tiene un clima con abundantes precipitaciones, mientras que la costa del oeste tiene una larga estación seca. En el sur y suroeste se da un clima semiárido y con escasas precipitaciones, en tanto que en el noroeste las lluvias pueden legar a los 3000 mm anuales. En muchas zonas del interior predomina un clima tropical suavizado por la altitud.

Las distancias físicas se multiplican haciendo que trayectos de poco más de 300 kilómetros puedan llevar dos días completos. Pero mientras los kilómetros se estiran a hurtadillas, las distancias interpersonales, y por qué no decirlo, interanimales, pavo-persona o cualquier otra combinación imaginable, se escurren entre las marcas de las reglas más precisas. No es de extrañar que semejante cóctel hunda frecuentemente al todopoderoso occidental en la más profunda inadaptación.

Madagascar: la isla mítica (Parte I)

Madagascar es un país extremadamente pobre en el que el extranjero es abordado constantemente en busca de dinero, especialmente por niños. Salvo en casos de evidente necesidad de ayuda humanitaria, el dar limosna contribuye a perpetuar la situación del país en la que puede ser más productivo abordar a los extranjeros que asegurarse un futuro. La forma de ayudar es contratar los servicios locales, que dejan dinero en la comunidad, que proporcionan una forma de vida no dependiente, a pesar de las incomodidades que pueden representar frente a tours organizados.

Aunque parezca contradictorio es imperativo regatear los precios al máximo. No hacerlo contribuye a aumentar la inflación y a colocar productos fuera del alcance de los locales que no pueden competir con los monederos extranjeros. En cualquier caso se puede estar seguro de que el extranjero paga siempre un precio considerablemente más alto que el local por muy diestro que sea.

El clima es tropical pero moderado por la altitud. Se pueden distinguir varias regiones climáticas: la costa este con abundantes precipitaciones y humedad relativa, y al oeste una marcada estación seca. Al noroeste las lluvias alcanzan los 3000 mm. Al sur y sudoeste el clima es semiárido con escasas precipitaciones; y por último en el interior hallamos un clima tropical de montaña.

La gran isla del Indico tuvo en su destino ser colonia portuguesa y luego francesa, de allí el tener tantos nombres; isla de San Lorenzo, Madagasikara, isla Roja. Fue también refugio de piratas y lugar de tráfico de esclavos y armas. Y de todo ello le queda el colorido y las historias.

A pesar de ser la isla más grande de África y de que está a sólo 800 kilómetros de Mozambique, Madagascar se considera como parte cultural de Indonesia, de la que está alejada por casi 5000 kilómetros.
No hay en el lugar vestigios del hombre más allá del nacimiento de Cristo. Y no se sabe por qué ni de qué forma llegaron, hace dos mil años, los malayos. Mil años más tarde llegaron los afroárabes. Hoy hay unos veinte grupos étnicos, entre los cuales los indios, chinos y afroárabes son minoría frente a los malayos.

Y así los dialectos se superponen, igual que las creencias, y cada grupo denomina de un modo diferente los días de la semana. Hay cristianos en Madagascar y algún pequeño porcentaje de musulmanes, pero los animistas son mayoría. Y tal como fue durante milenios en el resto de la Tierra, en Madagascar los animales siguen sirviendo para el sacrificio ritual, a pesar de los esfuerzos del gobierno para impedirlo.
Antananarivo, la capital, está enclavada entre dos crestas montañosas y tiene barrios antiguos sumamente pintorescos, de corte casi medieval. El palacio real Manjakamiadana domina el lugar. El atractivo de la ciudad aumenta con las ceremonias animistas que se encuentran a cada paso: hay funerales, bodas y festejos.

Costumbres Malgaches

Madagascar: la isla mítica (Parte I)

Los antepasados dirigen la vida de los Malgaches a través de un sistema de Fadys o tabúes que pueden llegar a ser ciertamente desconcertantes. Algunos pueden ser tan inconscientes como para prohibir encender cualquier tipo de luz mientras se está navegando un río completamente a oscuras, otros sin embargo, cumplen importantes funciones y pueden ser la causa de que cierto tipo de lemur no acabe sus días en la cazuela.
Aunque el extranjero esta generalmente exento de cumplirlos, no es buena idea ridiculizarlos o rebatirlos usando lógica occidental. Después de todo, el forastero por su parte, es visto como un ser esencialmente absurdo y su sola presencia muchas veces es suficiente para desatar riadas de risas furtivas.

El parque nacional Andringitra

La diversidad de formas que adapta la vida en Madagascar la convierten sin duda en el paraíso del naturalista. Entre los favoritos, están los enormes Baobabs que rompen el perfil de las zonas áridas del Sur como inmensas zanahorias a medio enterrar, dándole al paisaje un encanto especial, un encanto de leyenda.

En un espacio de pocos kilómetros hay cambios climáticos y biogeográficos muy pronunciados entre la vertiente de barlovento húmeda y oceánica al este y la vertiente de sotavento seca y continental al oeste; a ello hay que añadir el marcado escalonamiento de las altitudes, desde las tierras bajas tropicales hasta las montañas subalpinas. El contraste en los tipos de paisaje se refleja en la diversidad cultural y socioeconómica. Cada uno de los tres principales grupos culturales tiene su propia identidad, su sistema de valores, sus creencias y su peculiar estrategia de supervivencia, y cada uno se adapta al hábitat local.

Durante los últimos 200 años, las características del paisaje montañoso como picos, bosques, prados, lagos y cascadas, junto a procesos como tormentas, granizadas y a veces nevadas, han contribuido a forjar la identidad cultural de cada grupo social. A su vez, la población humana, evolucionando dentro del entorno natural, ha dejado su impronta sobre el paisaje, desde los tiempos históricos hasta el presente.

Los exploradores de principios del siglo XX, como Perrier de la Bathie y Humbert, reconocieron el macizo como un importante centro de diversidad paisajística y medioambiental, y en 1927 la parte central de la cordillera (unas 31160 ha) fue declarada reserva natural estricta. Sin embargo, el área era poco conocida para los forasteros hasta poco después de 1990, cuando se aprobó el Plan malgache de acción ambiental y se estableció el parque nacional de Andringitra.

El parque nacional de Andringitra es un raro ejemplo de un ecosistema montañoso en el que la diversidad biológica, el hábitat y las identidades culturales tienen una interrelación beneficiosa para todos. Aunque sólo alrededor del 30 por ciento del parque nacional está cubierto por bosques, la estructura forestal es muy diversa, abarcando desde el bosque tropical alto húmedo en bajas altitudes, pasando por el bosque esclerófilo y de bambú, hasta los brezales y matorrales de las zonas más altas. Las condiciones edafológicas y climáticas combinadas con las perturbaciones antrópicas en altitudes superiores, han dado lugar a un mosaico de diversos

La meseta de Andohariana

Madagascar: la isla mítica (Parte I)

La meseta de Andohariana, pradera de alta montaña dentro del parque nacional de Andringitra, es probablemente el único laboratorio natural de Madagascar en el que las actividades humanas no han degradado el ecosistema natural sino que han promovido realmente la biodiversidad.


Comprende aproximadamente 3 000 ha de suaves penillanuras inclinadas a barlovento, hacia el lado oceánico del macizo montañoso, con una altitud entre 1900 y 2100 m, en las que la interacción dinámica entre los pastizales y los bosques esclerófilos y brezales de montaña permite un uso sostenible de la tierra. Está en el ecotono o zona de transición entre dos tipos de clima y de vegetación: al este se encuentran los bosques húmedos y al oeste se extienden las sabanas y las plantas jugosas de parajes rocosos. Una combinación de factores específicos edafológicos y climáticos, incendios ocasionales naturales o producidos por el hombre y pastoreo del ganado cerca de la linde del arbolado produce un ecosistema sostenible con múltiples tipos diferentes de vegetación, rodales variados y una notable biodiversidad. El establecimiento en 1927 de la reserva natural estricta de Andringitra fue una señal para las comunidades locales de que había otras entidades públicas interesadas y ayudó a mantener a un nivel moderado la perturbación causada por el hombre.

Turismo aventura real

En las principales ciudades se puede disfrutar de algunos pubs nocturnos. Pero dos son los principales pasatiempos en Madagascar: sus excelentes playas, tanto en la isla principal como en las menores, así como su naturaleza ( treckking, montañismo, etc), sobre todo en sus Parques Nacionales y Reservas. Así, la Estación forestal de Ampijoroa, en donde hay extrañas especies de lemures y tortugas. No hay hospedaje, pero sí zona para acampar. Los permisos se compran en Tana y está a 113 kilómetros al sureste de Mahajanga.
Los grados de dificultad del turismo aventura van de uno a cinco y las expediciones que proponen los organizadores para Madagascar suelen ser de grado dos.

Madagascar: la isla mítica (Parte I)

En general se pasa un par de días en cada reserva. Los viajeros duermen en las cabañas y eso les permite pasear por la noche para descubrir la ronda de los animales nocturnos. Suelen entrar en contacto con los lémures; son tan confiados que se acercan a la mesa del desayuno, ignoran que ya los amenaza la extinción. Y ningún visitante se priva de tomar en sus manos a los camaleones y ver cómo en instantes adaptan su color.

Zombitse Classified Forest es el paraíso de los pájaros y mariposas (hay más de ochocientas especies de ellas). El Parque Nacional Isalo es famoso por los intrincados cañones que se fueron formando entre las rocas. El zoológico y el museo de Tsimbazaza valen una visita.
En otras reservas, Berenty, Kirindy Forest, Perinet. Ampijoroa Forestry Station, Ifaty y Andohahela se ven ibis, flamencos, airones, pájaros cucos, ríos infestados de cocodrilos y serpientes enormes, incluyendo la do, que impresiona con los cinco metros de largo que puede alcanzar, pero es totalmente inofensiva.

Además, se recorre una impresionante avenida de baobabs cerca de Morandava. El viaje incluye buceo en las playas de coral de Nosy Be y, como optativo, tomar un rato de sol.

Naturaleza para todos los gustos

Reserva Anabele

Ocupa 4000 hectáreas de bosque húmedo, pantanales, manglares y llanura costera a 53 kilómetros al norte de Morondava. También es un excelente lugar para la observación de pájaros (más de 113 especies); igual que la famosa Reserva de Berenty que es propiedad de M. Jean de Heaulme.

Reserva Beventy

Madagascar: la isla mítica (Parte I)

Beventy es mágico y junto con la pequeña Reserva Bealoka, 7 kilómetros al norte, conserva la 30 parte de la foresta de Madagascar y fue galardonado por WWF. Son 200 hectáreas que contienen más de 115 especies de plantas, pero los visitantes vienen sobre todo por las cinco variedades de lemures y la múltiple vida salvaje. Al ser privado no requiere permisos. Dispone de alojamientos; el acceso más fácil es desde Toalagnaro con una ruta de 85 kilómetros plagada de infinitas curiosidades.

Parque nacional Isalo

Tiene una extensión de 81540 hectáreas. Se aconseja realizar a pie la exploración de este parque. Aunque tiene algunos lemures, su principal atracción es el paisaje; el sendero a pie más popular es el Cañón de Singes, lleno de lustrosa vegetación y la Piscina Natural , con paradisíacas cascadas. También cabe destacar el Parque Nacional de la Montaña D´Ambre que se extiende a lo largo de 18400 hectáreas; a este parque se accede por la Villa de Ambohitra. Resalta la gran variedad de lemures, incluido el aye-aye.

Reserva Pèrinet

Es una región de colinas bajas cubiertas de vegetación y adornadas con dos bellos y pequeños lagos ; en él se pueden oír los gritos de los lemures más grandes, los " teddy-like indri" sobre todo en las montañas . Los permisos se deben solicitar en Tana y dentro de la reserva no hay hospedaje.

Parque nacional Ranomafana

Se trata de un parque de 41600 hectáreas , las cuales contienen más de 29 especies de mamíferos incluidos 12 lemures. El lemur dorado del bambú es único en el parque; al igual que en el resto de parques, el permiso necesario se debe adquirir en Tana y en este caso si que ofrece hospedería para el viajero.

Festividades

Madagascar: la isla mítica (Parte I)

Se celebran la mayoría de las fiestas cristianas como son Navidad, Semana Santa, la Ascensión y la Asunción. Además son días festivos el 1 de enero, el 29 de marzo, día en que se celebra la Conmemoración de los Mártires de 1947; El día del trabajo, 1 de mayo; el 26 de junio se festeja el Día de la Independencia, es un día de fiesta nacional; y por último el 30 de diciembre que es el Aniversario de la 20 República.

Gastronomía

La cocina malgache se caracteriza por su sencillez La base de los platos es el arroz y las legumbres que suelen acompañarse de salsas picantes. Los platos más típicos son el romazava, cocinado con carne de cebú, el achard, legumbres maceradas en aceite, vinagre y curry, la langosta a la plancha y el foi gras de elaboración artesanal. Es típico del norte el trembo, a base de leche de coco fermentada. Se puede comer cocina internacional en la mayoría de las ciudades, sobre todo, francesa y asiática.

Producen además buen vino en la región de Fianarantsoa, ron y ranovola, un licor de arroz fermentado. Le aconsejamos beber agua embotellada.




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