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Una ciudad milenaria cargada de un caótico urbanismo
y de verdaderas joyas de la arquitectura china entre las que se
destacan, aquellas que poseen un marcado sello de modernidad;
se califica como un importante centro cultural, comercial y fabril.
La ciudad parece casi imposible de descifrar ya que en cada esquina
su aspecto adquiere particulares características, acompañado
de una población que crece sin parar.
Beijing o comúnmente conocida como Pekín, se sitúa
al límite septentrional de la llanura china rodeada de
montañas por el norte y al oeste. Fundada hace más
de 2.000 años, ha sido la capital de China durante los
últimos 700 años y la segunda ciudad más
grande del país después de Shangai.
Sus calles, una mezcla de antigüedad y modernismo, hablan
de su eterna historia…Una historia que comenzó a marcarse
hace miles y miles de años, cuando la población
que ocupaba sólo una pequeña parte de este inmenso
territorio, se convirtió en ciudad comercial fronteriza
para coreanos, mongoles y algunas tribus pertenecientes al centro
de China. Un gran incendio que destruyó por completo el
lugar y un gran levantamiento, puntualizaron el nacimiento de
la “Capital del Norte”. Así se inició
la construcción de magníficos edificios y monumentos
que fueron marcando las distintas épocas, anunciando grandes
presagios.
Períodos de extensas dinastías e imperios reinaron
a lo largo de toda su historia y fueron brindándole un
toque de distinción. Bajo el dominio de los invasores Manchu,
Pekín experimentó tiempos de favorable expansión
a la vez que recibía la constante amenaza de invasión.
En 1928 fue privada de la capitalidad, trasladada a Nanking, pero
la recobró en 1949 cuando fue derrotado Chiang-Kai-Shek
y Mao Tse-Tung proclamó la “República Popular
de China” en la plaza de Tiananmen, una fecha conmemorativa
para Pekín dado que marcó el comienzo de una remodelación
y posterior delineamiento del diseño que la ciudad debía
reflejar.
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La primera impresión que recibe el viajero es de grandiosidad
por su especial tejido urbanístico, rodeado de una enorme
muralla diseñada en forma rectangular, en función
de un principal eje norte-sur que se extiende desde las puertas
principales hasta la Ciudad Prohibida. Anchísimas avenidas
junto a la disposición de su trazado, mezclan interminables
parques donde asoman pagodas y campanarios; coexisten infinitos
templos en medio de la calma de los jardines, pero también
están los que comparten el fragor del tránsito urbano.
La Ciudad Prohibida
La Ciudad Prohibida o Zi-ji-Cheng se trata de una ciudad interior,
separada del resto por una gran muralla en donde se aprecian diferentes
monumentos arquitectónicos. Este lugar tuvo su acceso restringido
a la mayor parte del mundo durante largos 500 años, de
lo cual se desprende su nombre. Era un extenso espacio habilitado
sólo para los miembros de la casa imperial, los ciudadanos
corrientes no podían acceder a su interior.
Actualmente, es uno de los conjuntos de edificios antiguos más
grandes y mejor conservados del país. Abierto al público
en general, se ha convertido en la mayor reliquia antigua de la
ciudad de Pekín y en el lugar más respetado de la
China imperial dado que en él se ubican las construcciones
que marcaron los momentos de su historia.
El lugar consta de un magnífico palacio amurallado que
fue la residencia de los distintos miembros de la corte imperial
cuando la capital de China se trasladó a Pekín.
Desde entonces y durante 500 años, alrededor de 24 emperadores
gobernaron desde el Trono del Dragón, donde el emperador
considerado “Hijo del Cielo”, mediaba entre este y la
tierra.
Imponentes dragones de bronce custodian el “Paseo del Dragón”.
Feroces leones sedentes y perros guardianes se ubican a ambos
lados, la garra derecha de cada uno de ellos se apoya sobre un
orbe, que colocados en las entradas de los diferentes recintos,
simbolizan la autoridad imperial.
Con casi 10.000 habitaciones, el palacio es el más grande
del mundo y se encuentra rodeado por una sólida muralla
y un foso de alrededor de 50 metros de ancho. De todos sus edificios
el principal es el llamado Salón de la Suprema Armonía
ya que constituye la construcción más grande y alta
del Beijing antiguo. Existen otros dos, el Salón de la
Armonía Media y el Salón de la Armonía Preservada,
ambos de menores dimensiones, fueron utilizados para las increíbles
ceremonias y exámenes imperiales.
En el interior de la Ciudad Prohibida se aprecian los numerosos
museos que contienen las distintas manifestaciones artísticas
de la época, tales como maravillosas pinturas, cerámicas,
exposición de las joyas imperiales y las más perfectas
esculturas de jade. Al igual que los más soñados
jardines, colmados de color y encanto muy particulares, cada uno
de ellos es un mundo diferente de ilusión.
La Plaza Tiananmen
En el corazón de la ciudad histórica de Beijing
se expande una de las plazas más grandes del mundo, la
Plaza Tiananmen. De pura creación del régimen comunista,
este imperdible espacio fue escenario de los acontecimientos más
importantes del país. En 1949 Mao Tse-Tung anunciaba el
nacimiento de la República Popular China y nombraba a Beijing
su capital. En 1989 cientos de miles de chinos se manifestaron
por la libertad y la democracia, militares disolvieron la manifestación
por la fuerza, provocando fuertes revueltas populares memoriosas.
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Surge rodeada de grandes edificios de estado y en el centro se
levanta un obelisco de granito dedicado a los héroes populares.
Hacia el sur se halla el edificio Memorial, donde se conserva
el cuerpo de Mao Tse-Tung. Este Mausoleo está rodeado por
el Palacio de la Asamblea del Pueblo y el Museo Histórico
Nacional. Su nombre significa “la puerta de la paz celestial”
y está grabado en una extensa pancarta roja, junto al gigantesco
retrato de dicho emperador, anunciando su mausoleo.
Al frente del mismo, se ubica el Museo de la Revolución
China luciendo una columna triunfal cuadrangular y dos grandes
relieves en bloque con esculturas que denuncian el triunfo popular.
En su interior se aprecian numerosas maquetas acompañadas
de fotografías y textos que explican la historia contemporánea
del país. Hacia el norte, entre el Palacio de la Cultura
de los Trabajadores y el parque Zhongshan, es posible observar
una de las grandes entradas que dan paso a la Ciudad Prohibida.
Actualmente, la plaza es utilizada para la celebración
de magníficos desfiles, importantes discursos, fuegos artificiales
y manifestaciones organizadas. Algunos habitantes la eligen para
remontar cometas, observar la decoración de las fiestas
o simplemente para respirar aire fresco por las noches. Lo cierto
es que es un especial lugar, único e inconfundible y centro
de todas las atracciones de la ciudad.
Templos imponentes
Dos templos imponentes son parte de la historia de Beijing y
dan cuenta de la misma en cada uno de sus rincones. Majestuosos
y brillantes aún se conservan intactos como si hubieran
sido inaugurados ayer.
Uno de ellos es el famoso Templo del Cielo. Ubicado en medio
de un extenso parque al sur de la ciudad, se relaciona con la
Ciudad Prohibida a través de la Puerta Meridiana. Desde
1420 fue utilizado para la comunicación de los emperadores
con el cielo, en el momento del solsticio de invierno, rogaban
a su padre pidiendo buenas cosechas para sus tierras.
El complejo ocupa una superficie enorme y cuenta con varias construcciones
de planta circular alzados sobre tres plataformas superpuestas
de mármol blanco. Una de las más importantes es
el Salón de las Rogativas por las Cosechas, el cual se
ubica en medio de un patio elevado sobre las terrazas circulares
acompañado de un triple tejado de azulejos azules. Su aspecto
transmite imágenes majestuosas y demuestran la maestría
de quienes han levantado tan vastas construcciones.
La pieza central, Pasillo del rezo para las buenas cosechas que
domina el complejo, es el símbolo de la ciudad y es una
reconstrucción fiel de la original, que se quemó
en 1889.
A los alrededores se hallan increíbles barrios antiguos
perdidos en medio de las calles comerciales del viejo Beijing.
En ellas se ubican diferentes locales comerciales que ofrecen
numerosas artesanías y antigüedades para quienes gusten
de llevarse un recuerdo.
EL segundo templo, muy digno de ser admirado es el denominado
“Templo de los Lamas”. Esta atracción se ubica
un poco más hacia el Este de la ciudad, originalmente fue
el Palacio del Príncipe Yongzhen. Se caracteriza por su
belleza incomparable, con jardines paisajistas, frescos sorprendentes,
tapices y una excelente muestra de trabajos de carpintería.
Su decoración consta de numerosas pinturas de estilo tibetano,
objetos ceremoniales e incluso vestimentas de los monjes habitantes.
En el salón de las Diezmil Felicidades, hay una gran escultura
de Buda de 18 metros tallada en un sólo tronco de sándalo.
Frente a él está el Templo de Confucio, con un Museo
de Esquelas y el Museo de la Ciudad. Actualmente, el templo es
una lamasería en uso, por lo cual durante la mañana
permanece cerrado para la oración.
El Palacio de Verano
El Palacio de Verano o en el idioma chino, el Yiheyuan, significa
Jardín de la Armonía Cultivada. Ubicado en el noroeste
de la ciudad, en una zona parquizada enriquecida de monumentos
antiguos donde ha sido emplazada la Universidad de Beijing.
El Palacio forma parte de un conjunto de magníficos edificios
sabiamente distribuidos en colinas y a sus alrededores se halla
un gran lago artificial denominado Kun-Ming, salpicado de islas
y numerosos puentes que decoran el paisaje armoniosamente.
El complejo fue levantado durante el transcurso de la dinastía
Qing con el objetivo de escapar del caluroso y húmedo verano
que se apodera de la ciudad todos los años. Durante la
segunda Guerra del Opio, en 1860, sufrió grandes daños
a mano de las tropas anglo-francesas, y su restauración
se convirtió en el proyecto principal de la emperatriz
viuda Cixi, la última de los gobernantes de la dinastía
Qing. Resulta muy encantador y placentero pasearse en barca apreciando
los colores y las formas que se dibujan gracias a la presencia
de una montaña que acompaña el lago.
En su interior se erigen varias construcciones imperiales con
un largo pasillo decorado con miles de pinturas que reflejan escenas
de la historia, mitología, poesías y novelas más
famosas de china.
La Gran Muralla China
La Gran Muralla China se trata de una de las construcciones más
asombrosas en la historia de la humanidad y testigo de todos los
acontecimientos transcurridos en el país, desde los primeros
tiempos de la organización espacial hasta la actualidad.
Un monumento único que según dicen los astronautas,
puede ser observada desde la luna.
El inicio de su construcción fue fechado desde hace más
de 2500 años, fue una verdadera labor en conjunto dado
que cada una de las dinastías se ha encargado de continuarla
y reconstruir sus partes deterioradas. La Gran Muralla es la estructura
artificial con mayor longitud del mundo; se extiende a lo largo
de unos 6.000 kilómetros. Qin Shi Huangdi, el primer emperador
de China, construyó la mayor parte de la muralla, con tierra,
piedra y ladrillo, como barrera frente a los ataques de los pueblos
nómadas del norte.
Fueron abandonados cultivos y otras actividades productivas ante
la enorme tarea que demandaba la formidable obra defensiva, un
costo muy alto debieron pagar varias vidas humanas para rendirse
a tan valedero sacrificio.
En ruinas o reconstruidas, la Gran Muralla alcanza a extenderse
desde el golfo de Bohai hasta la Puerta de Jade de Jinyunguan,
en el lejano Kansú. Miles de leyendas misteriosas pueblan
la colosal edificación pero sin embargo esto no es un impedimento
para quienes la visitan asombrados cuando recorren su curiosa
arquitectura.
El tramo más famosos es e Badaling, ubicado a 70 Km de
la ciudad en medio de un paseo entre montañas que permiten
el fácil acceso y observar maravillosas vistas paisajistas
contemplando tanto desde arriba como desde abajo, varios kilómetros
de muralla.
Deliciosa gastronomía…
Alquilar una bicicleta y salir a recorrer las calles de Beijing
es un paseo imperdible. Es muy común visitar los estrechos
y enrevesados hutongs, estos son una especie de callejones viejos
distribuidos por toda la ciudad.
Beijing posee una numerosa cantidad de bares y lugares para disfrutar
de deliciosas comidas y bebidas exóticas. Las principales
avenidas, como la céntrica peatonal Wang Fu-jing, del Pekín
moderno, o la animada Qi-shi-dai-jie, se llenan de puestos ambulantes
de comida étnica.
La diversidad gastronómica es enorme pero los platos más
populares son los mongoles, de alto contenido calórico.
Para disfrutar a fondo de esta gastronomía lo mejor es
comer en grupo, ya que de esta manera se logra probar varios platos.
La comida se sirve en pequeños trozos y se ingiere con
palillos, un verdadero desafío para quienes los utilizarán
por primera vez.
La cocina del norte, muy típica de Beijing se caracteriza
porque, en vez de arroz, usa trigo y otros cereales, con los que
se elaboran panecillos, tallarines y raviolis. Otros platos locales
son los insectos a la parrilla, tales como los saltamontes, las
larvas de orugas y escorpiones. La gastronomía en Beijing
no sólo es deliciosa sino también totalmente atípica.
Información Pekín
Cualquier época del año es propicia para visitar
este maravilloso lugar. En primavera y otoño, las temperaturas
oscilan entre 13 y 214 ºC, mientras que durante los veranos
estas suelen alcanzar unos 33 ºC. Los inviernos se caracterizan
por ser bastantes fríos, sobretodo en las primeras horas
de la mañana. Casi todo el país se cierra al turismo
con ocasión del Año Nuevo Chino, el cual se celebra
durante la segunda quincena de febrero.
Al igual que otras ciudades importantes del país, Pekín
cuenta con un aeropuerto internacional que conecta vuelos desde
distintas partes del mundo. Desde allí, hay opciones de
taxis o autobuses a precios muy accesibles por lo cual es aconsejable
consultar con anterioridad.
La moneda oficial es el renminbi (RMB) o yuan, con el jiao y
el fen como unidades fraccionarias. Hasta el 2000, 8.28 yuanes
equivalían a 1 dólar estadounidense. El cambio del
dinero puede realizarse en hoteles o bancos. Es aconsejable convertir
sólo lo necesario dado que fuera de China, la moneda no
tiene validez. Las tarjetas de crédito son aceptadas en
la mayoría de los hoteles, restaurantes y principales locales
de compra.
Para viajar a China es necesario un visado que puede ser tramitado
en la Embajada correspondiente a tu país. El pasaporte
debe tener una validez mínima de seis meses. En las embajadas
proporcionan toda la información necesaria para completar
los requisitos necesarios que aseguran una tranquila estadía.
China posee una flamante infraestructura hotelera, la ciudad
de Pekín cuenta con numerosos hoteles pertenecientes a
grandes cadenas internacionales, dotados con toda clase de comodidades
y servicios. También son recomendables los establecimientos
hoteleros gestionados por gente del país que, sin ser de
lujo, ofrecen un completo servicio. En general, los precios varían
de acuerdo a las comodidades que estos brinden.
El transporte es muy variado, puedes alternar entre el automóvil,
taxi, el metro, los taxi-triciclos o bien la bicicleta. Esta última
es una muy buena alternativa y hasta la más aconsejable
para conocer la ciudad, dado que los alquileres son muy bajos
y es el medio más habitual en el lugar.
En Pekín el tráfico es caótico y a menudo
se producen embotellamientos de los cuales es muy difícil
salir, en especial durante las horas pico. Es aconsejable utilizar
el metro antes que el autobús, sobretodo si no se maneja
el idioma chino; además toda la red cuenta con carteles
indicadores en latino y en inglés. En caso de utilizar
el taxi debes asegurarte de tener el nombre de las calles en chino
y no olvides de dejar una propina de alrededor de 2 o 3 yuanes.
En cuanto a la seguridad, Pekín garantiza una tranquila
estadía. Puedes pasearte por las calles sin ningún
tipo de problemas, sólo debes tener precaución de
los robos de bolsos y pequeños hurtos.
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