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La situación geográfica en el extremo norte de
Irlanda, rodeada de mar por tres partes, ha dotado a la región
del Ulster de una costa de imponente belleza, con escarpados acantilados,
amplias playas y montañas de una altura rara en la isla.
De Belfast tierra adentro está el centro de la tradicional
industria lencera alrededor de Lisburn, Lurgan y Portadown. Los
vestigios de esta industria, que floreció bajo los hugonotes
en el siglo XVII tardío, están dispersos por toda
la región en forma de edificios de fábricas victorianos
de gran importancia arquitectónica como, por ejemplo, la
Barbour Campbell Factory en Hilden.
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Algo más al oeste está el gran Lough Neagh, el
lago más grande de las islas británicas y el más
importante lago de pesca de agua dulce de Europa. La natural fuerza
de atracción de este gran lago contrasta con los elegantes
pueblos de sus orillas, con casas de piedra cuyo estilo recuerda
al de las tierras bajas escocesas.
Pero lo que sin duda impresiona más en el Ulster es la
ininterrumpida belleza de su espectacular línea costera,
desde las escarpadas estribaciones de Donegal en el oeste, pasando
por la orilla norte de Derry hacia Bushmills y la imponente costa
de Antrim y bajando hacia Larne al norte de Belfast.
Los mágicos paisajes de lagos y ríos en las zonas
limítrofes del sur –los condados Fermanagh, Cavan
y Monaghan– son desde hace poco fácilmente accesibles
con la ampliación y reapertura del canal Erne que conecta
con el Shannon. Toda esta zona se ha convertido rápidamente
en una de las regiones más atractivas para pescadores y
barqueros. La natural serenidad y la imponente belleza de estos
lagos y montañas son aún más atractivas gracias
al carácter efusivo y acogedor de la gente, lo que también
es de aplicación a la ciudad Enniskillen.
La costa norte se destaca por sus recónditas bahías,
sus fabulosas ensenadas rodeadas de acantilados, pequeñas
aldeas y amplias playas. En cualquier sitio hay suficientes posibilidades
de practicar el senderismo y descubrir estos fabulosos campos,
finalizando la jornada en un pequeño pub al amor del fuego
de la chimenea.
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La frontera con Irlanda del Norte comienza en Lough Foyle, y
seguro que no hay mejor forma de iniciar la visita a la región
que utilizando el fácil ascenso al antiguo y bien conservado
fuerte celta de Grianan of Aileach al oeste de Londonderry, con
sus extraordinarias vistas a las montañas y al mar. Derry
está a orillas del lago Foyle, tiene un casco histórico
de calles tortuosas y una muralla desde la que se disfruta de
una gran vista sobre la ciudad. La costa norte entre Derry y Ballycastle
se caracteriza por sus encantadoras playas –la más
conocida es Portstewart– y acantilados espectaculares. La
bella ciudad portuaria de Portrush tiene mucho que ofrecer a los
visitantes, como sus excelentes campos de golf. La población
de Bushmills, con sus bonitas casas de piedra, es la cuna de uno
de los mejores whiskeys irlandeses y su antigua destilería
es una de las mayores atracciones de la zona.
La costa entre Ballycastle y Larne tiene una de las rutas más
bellas de toda Irlanda. Desde las imponentes ruinas de Dunluce
Castle en Bushmills hasta los numerosos restos de antiguas murallas
de la familia MacDonnell –como la de Rathlin Sound–,
aquí hay un trozo de historia en cada rincón. La
agreste isla Rathlin, con sus casas dispersas y desvencijados
botes de pesca, tiene también su propio atractivo: quien
se atreva puede intentar pasar a tierra firme pasando por el precario
puente colgante de Carrickarade.
Yendo hacia el interior desde esta magnífica costa se pasa
a una zona totalmente diferente que ofrece una experiencia única:
Glens de Antrim. Altas montañas escarpadas cortadas por
valles espectaculares, que en Cushendall y Cushendun descienden
hasta el mar. En las diminutas aldeas y caseríos de montaña
se sigue viviendo como hace siglos y los vestigios de la antigua
cultura celta vibran en la música popular.
Antrim
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El Condado de Antrim tiene algo para todos. Antrim tiene una
variedad de opciones para las vacaciones y tiene pueblos para
compras con tiendas especialistas de artes y moda, pero es su
litoral magnifico y sus bosques los que dan fama a Antrim.
Al principio de su visita del litoral de Antrim, uno puede ver
la ruina más evocativa de Irlanda del norte. Situado cerca
de Portrush (Antrim del norte) y situado en el borde del acantilado
con la costa atlántica detrás, está el Castillo
de Dunluce, un lugar maravilloso y el principio de lo que promete
ser un evento interesante de unas de las joyas de Irlanda del
norte.
El sitio turístico más conocido de Irlanda del norte,
el Giants Causeway recorre el litoral de Antrim por unos 3 km.
Comprende 40,000 bloques de basalto con seis y siete columnas
de basalto enclavados que miden entre cuatro pulgadas y seis pies
de largo.
Tres kilómetros desde este lugar interesante nos llevan
hasta Bushmills, el hogar de la destilería más vieja
de Irlanda y la destilería mas vieja del mundo en donde
los anales históricos refieren a una destilería
aquí desde 1276. La Destilería de Bushmills ofrece
una visita guiada a los visitantes, después de la cual
ofrece una copa gratis de su producto.
Los nueve Bosques de Antrim están en la mitología
irlandesa, estos van desde Ballycastle en el norte hasta Larne
en el sur. Una región limpia, de gran belleza natural,
y poblada por 'la gente pequeña'. Se dice que las hadas
que habitan estos lugares son vengativas contra cualquiera que
osa destruir estos fuertes de hadas. Del norte al sur estos Bosques
son llamados Glentaisie (de Taisie, una princesa de la Isla Rathlin),
Ocho kilómetros al oeste de Ballycastle cerca de la costa
de Antrim está la Isla de Carrick-a-rede, en donde se encuentra
un puente de cuerda que alcanza un vacío de 60 pies entre
la isla y el continente. Oscilando 80 pies sobre las ondas, este
puente está abierto al público entre abril y septiembre
todos los años.
Antes de moverse al sur por el litoral de Antrim tenemos que mencionar
la Isla de Rathlin que está situada a 9. km al norte de
Ballycastle y solamente 22 km del Mull of Kintyre en Escocia.
La Isla tiene 100 habitantes. Estos isleños dependen del
mar para su sustento. Con una pensión y un pub, el sitio
principal de la isla es el santuario de pájaros, que tiene
peregrinos, falcones, zarapitos, buitres, frailecillos, kittiwakes,
fulmares y alcas.
Moviéndose hacia el sur por la costa pasando por Larne,
a la derecha están las montañas de Slemish, en donde
se dice que San Patricio cuidaba a las ovejas cuando era esclavo.
A la izquierda está el Canal del Norte, conocido antes
como el Mar de Moyle en el cual los Niños de Lir fueron
desterrados por unos 300 años.
En camino a Belfast, la capital de Irlanda del Norte, llegamos
a Carrickfergus, que antes tenía una importancia más
notable que la de Belfast. El castillo de Carrickfergus construido
en 1180, con sus cuatro torres defensivas en forma D, fue el primero
de su tipo en Irlanda. Este monumento antiguo tiene un buen museo
de antigüedades adentro para los viajeros más curiosos.
La calzada de los gigantes
Una leyenda celta habla de un gigante irlandés que construyó
una calzada de prismas hexagonales que unía su territorio
con otra isla en Escocia. Hoy, La Calzada de los Gigantes, en
el norte de Irlanda, y la isla Staffa de las Hébridas,
con su espectacular cueva de Fingal, que inspiró una novela
de Julio Verne y una obertura de Mendelssohn, son los restos de
ese camino ciclópeo. Constituyen dos enclaves de primer
orden mundial para el turista amante de la naturaleza.
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Cuenta una antigua leyenda celta que el gigante irlandés
Finn MacCool decidió construir un camino a su medida hasta
la isla de Staffa en Escocia. Edificó una ciclópea
calzada de prismas hexagonales que le permitió atravesar
120 km. de mar sin mojarse, y pudo desafiar a su rival, el gigante
escocés Benandonner. Pero, al acercarse a éste,
comprobó que era mucho más fuerte y fiero que lo
que había imaginado. Perseguido por el escocés,
MacCool huyó de nuevo a la verde Irlanda y allí,
su esposa Oonagh le escondió en una cuna.
Cuando apareció Benandonner, Oonagh le invitó a
tomar el té, pidiéndole que no despertase al "bebé".
Entonces, fue Benandonner el que se aterró, no deseando
enfrentarse con el padre de aquella enorme criatura. Y al escapar
destruyó la calzada, de la que sólo quedaron en
pie sus tramos inicial y final, confiando en que así no
sería perseguido por MacCool.
Para los modernos geólogos, "Giant's Causeway",
la Calzada de los Gigantes, situada en el conflictivo norte de
Irlanda, guarda en efecto una estrecha relación con los
similares prismas hexagonales de Staffa. Pero su origen se remonta
a miles de siglos antes de los celtas. La componen más
de 37.000 columnas de basalto que son el fruto de la actividad
volcánica que modificó el relieve de Irlanda, Escocia,
Islandia y Groenlandia, hace cincuenta y cinco millones de años.
El excursionista que recorre las Islas Británicas no debe
dejar de visitar esta formación geológica, si no
única en el mundo, sí la más espectacular
en su género. No resulta exagerado afirmar que este rincón,
por si solo, justifica el desplazamiento hasta Irlanda.
La Calzada de los Gigantes propiamente dicha se subdivide en tres
partes, denominadas, de oeste a este: Pequeña, Media y
Gran Calzada, siendo en la central en donde pueden admirarse las
mejores secciones de prismas de lava con superficies planas, cóncavas
o convexas. En su mayor parte son hexagonales, pero al menos un
30 % ofrecen pentágonos y también aparecen polígonos
de 4, 7, 8 y hasta 9 ó 10 lados que, vistos desde arriba,
no dejan de recordarnos una calle regularmente pavimentada. El
ensamblaje de las columnas es tan perfecto que hace muy difícil
ensartar la hoja de una navaja entre ellas.
En la Calzada Grande, algo más elevada, se aprecia con
mayor claridad la estructura columnar del basalto, con prismas
rectilíneos de hasta seis metros de altura, bellamente
representada en la "Puerta de los Gigantes", soberbia
entalladura rocosa que da acceso a un magnífico itinerario
hacia el este. Siguiéndolo, mediante una suave caminata
de apenas un par de horas entre ida y vuelta, pasamos junto al
"Órgano", una pared prismática de 12 metros
de altura, y doblamos las espectaculares bahías de Port
Noffer, Port Reostan y Port Na Spaniagh.
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A partir de aquí el camino continúa, aunque cada
vez más accidentado debido a los desprendimientos. Na Callian,
Na Tober, Na Plaiskin... bellas ensenadas cerradas por vertiginosos
anfiteatros, esbeltos pináculos aislados por la erosión,
verticales acantilados entre los que serpentea el sendero que
conduce a Benbane Head, Whitepark Bay y nuevamente a la carretera
de Bushmills a Ballycastle. Este último trayecto es algo
más largo y se reserva para caminantes avezados, provistos
de agua y calzado apropiado. Quienes carezcan de la necesaria
experiencia excursionista deben asesorarse con alguna de las guías
excursionistas especializadas que pueden adquirir con facilidad
antes de iniciar la marcha.
Geológicamente, nos hallamos ante los residuos, alterados
por millones de años de erosión, de una meseta volcánica
formada por sucesivas coladas de lava fluida procedente de tres
importantes paroxismos volcánicos que afectaron la planicie
de Antrim. Dos de ellos se manifiestan claramente en la Calzada,
ocupando espesores de casi 160 metros de magma solidificado. El
más antiguo es el responsable de los basaltos situados,
obviamente, a niveles inferiores, ricos en olivino y de color
intensamente negro. Un suelo fósil, rojizo, separa este
piso del superior, abundante en sílice y de tonos grisáceos.
Se trata de un suelo laberíntico, producido por la descomposición
de las lavas subyacentes durante el largo periodo de tiempo que
separó ambas erupciones, y es característico de
climas tropicales como el que reinaba en Irlanda a principios
de la era terciaria.
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La estructura prismática que constituye el gran atractivo
paisajístico de este entorno se ha desarrollado en los
basaltos silíceos. Y es el fruto de la contracción
que acompañó al enfriamiento y solidificación
de los materiales fluidos emitidos por las erupciones. Un enfriamiento
lento en la parte inferior de las coladas y demasiado rápido
en la superficie, en contacto con el aire, que produjo la red
de fisuras verticales que limitan los prismas entre si. Posteriormente,
las caras de esos prismas actuaron a su vez como superficies de
pérdida de calor, favoreciendo la formación de fisuras
perpendiculares a las anteriores que cuartean las columnas y les
dan su apariencia definitiva de baldosas apiladas.
Durante el siglo XVIII la Calzada recibió las primeras
visitas de curiosos y naturalistas. Sus dibujos y admiradas descripciones
alertaron a los científicos y al público en general.
El movimiento romántico, a comienzos del XIX, terminó
por exaltar la belleza original de estos parajes, exponentes de
la "Simetría y gracia, con una grandeza y audacia
que solamente la Naturaleza podía llevar a cabo".
Fue también a mediados de ese siglo cuando la Calzada se
convirtió en escenario del debate entre los partidarios
de su origen volcánico y los neptunistas, defensores a
ultranza de una geología fundamentada en la religión,
que propugnaban una formación por la precipitación
de minerales procedentes del agua del mar. El triunfo indiscutible
de los primeros constituyó un paso más en la secularización
de la ciencia y la aceptación de un pasado de la Tierra
mucho más remoto que el que parecía desprenderse
de la interpretación dogmática de la Biblia.
La isla de Staffa
Continuación natural de los basaltos del Ulster, la isla
de Staffa es menos accesible y por tanto no tan frecuentada. Durante
los meses de verano, a diario desembarcan en ella hasta un centenar
de turistas, pero es bien poco comparado con los varios miles
que en todo momento se desparraman sobre los adoquines de la Calzada
de los Gigantes. Y no sólo en eso radica su mayor encanto;
una de las cavernas que perforan la isla, "Fingal's Cave"
o gruta de Fingal, constituye un aliciente que hace de este uno
de los veinte (o treinta o cuarenta) lugares del mundo que uno
no debe perderse.
La atracción por Staffa se remonta al menos hasta el siglo
XVIII. Fue visitada por Sir Joseph Banks, el naturalista inglés
que acompañó al capitán Cook en su primer
viaje por los mares del sur y que desdeñó su oferta
de participar en los dos siguientes periplos alrededor del mundo.
Precisamente mientras Cook realizaba la segunda travesía,
Banks se hallaba camino de Islandia y, en agosto de 1772, desembarcaba
en Staffa y se extasiaba ante su belleza, contribuyendo con sus
narraciones a divulgarla en todo el orbe civilizado.
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Fue Banks quién difundió el nombre de "Fingal's
Cave", en honor del mítico guerrero celta Finn Gall,
más conocido como Finn o Fionn MacCumhaill, hijo de Cumhaill
y padre del bardo Ossian; poeta y hechicero poseedor del don de
la iluminación cuando se mordisqueaba el pulgar. Defensor
de los reyes irlandeses, la leyenda dice que no llegó a
morir, sino que duerme en una cueva de Escocia, dispuesto a volver
en cualquier momento en auxilio de Irlanda.
Otros visitantes ilustres plasmaron la fama de este lugar perdido
entre las más de quinientas islas e islotes que componen
el archipiélago de las Hébridas, en la costa occidental
escocesa. Citemos al compositor Félix Mendelssohn, que
la recorrió en agosto de 1829 cuando contaba apenas 20
años de edad, en el transcurso del viaje que habría
de inspirarle la sensible y célebre "Sinfonía
(núm. 3) Escocesa". Esta obra fue precedida por uno
de los más grandiosos paisajes marinos de la música,
la "Obertura de las Hébridas", subtitulada "La
Gruta de Fingal" (Op. 26), por lo que siempre que se habla
sobre la caverna o la isla se hace referencia a esta composición.
No obstante, según el crítico Richard Wigmore, "a
Mendelssohn le disgustaba el título La Gruta de Fingal
que sus editores pusieron a la obra después que ésta
alcanzó su forma definitiva en 1832", ya que este
fragmento instrumental podría referirse realmente a la
cercana isla de Mull.
También Walter Scott, John Keats, Robert Louis Stevenson
y otros importantes autores británicos admiraron Staffa
y escribieron sobre ella. Pero, tal vez, el más insigne
reconocimiento literario sobre esta maravilla natural lo debemos
a Julio Verne, quien la visitó en 1859 y, años después,
acabó de inmortalizarla en su libro "El rayo verde".
Es ésta una romántica narración estructurada
alrededor del afán de su protagonista femenina por contemplar
el curioso fenómeno atmosférico que da título
a la novela. El tal "rayo verde" es un destello verdoso
que puede observarse muy raramente en el momento preciso en que
el sol desaparece bajo la línea del horizonte en un paisaje
marino, apenas durante fracciones de segundo y sólo en
días en que el cielo se halla extremadamente limpio de
nubes.
En la obra de Verne, ese "verde maravilloso, un verde que
ningún pintor puede obtener en su paleta", goza además
de una propiedad legendaria: "Tiene la virtud de hacer que
aquel que lo ha visto no pueda jamás equivocarse en cosas
del amor; su aparición destruye las ilusiones y las mentiras;
y el que ha tenido la dicha de verlo sólo una vez, ya puede
ver claro en su corazón y en el de los demás".
Y, como no, el libro recoge las peripecias de una pareja de jóvenes
escoceses que acaban descubriendo sus sentimientos en Staffa,
justo en el momento mágico en que el sol lanza esa última
chispa de esperanza antes de sumergirse en el Océano azul.
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Hoy llegamos a Staffa alquilando una de las barcazas a motor
que parten de la cercana isla de Mull, una de las Hébridas
más grandes y pintorescas. Es un trayecto corto, apenas
una hora. Y nos permite disfrutar de otros tantos 60 minutos de
estancia libre en la isla. Antes de fondear, el barco apunta con
su proa a la imponente y oscura boca de la cueva de Fingal. El
patrón sabe como complacernos. Unos altavoces emiten una
música soberbia que nos pone la piel de gallina, es la
obertura de Mendelsshon. Y ningún lugar en el mundo resulta
tan apropiado para escucharla. Su sonido se combina acertadamente
con el del oleaje que rompe contra los negros acantilados de basalto
que flanquean la caverna. Para quienes llevábamos años
soñando con este preciso instante, es un momento repleto
de sensaciones indescriptibles.
Staffa no nos decepciona. Su peculiar morfología basáltica,
envuelta en la bruma o bajo el sol implacable que arranca reflejos
multicolores de su superficie desarbolada, le confiere una personalidad
única y le hace ocupar un puesto obligado en los tratados
de geografía y de las ciencias de la naturaleza.
"Fingal's Cave" se nos ofrece mediante un boquete espectacular
de 20 metros de altura y 12 de anchura que recuerda el pórtico
de una catedral gótica. Orientado hacia el sur, permite
generoso la entrada de luz solar que ilumina la caverna en toda
su extensión.
A tan monumental acceso le sigue un túnel de las mismas
dimensiones que se introduce hasta 69 metros de longitud en el
corazón de la isla. El oleaje irrumpe violentamente en
el interior para ir a estrellarse hasta su mismísimo final
en una nube de espuma.
En cuanto a la formación de este fenómeno geológico,
no se trata de un típico tubo de lava formado por la desigual
solidificación de los torrentes de magma durante una erupción.
Su origen se debe casi exclusivamente a la fuerza erosiva de los
embates marinos que, a lo largo de dilatados tiempos geológicos,
han ido demoliendo el acantilado y disgregándolo aprovechando
la menor resistencia de las columnas de basalto, cuarteadas previamente
por las fisuras producidas por su enfriamiento. Socavados por
su base, docenas de prismas han cedido hasta desplomarse; la bóveda
ha ido ganando altura y los fragmentos de techo y paredes han
sido pulverizados y arrastrados por las olas hasta hacerlos desaparecer
y formarse esta perforación formidable.
Y es gracias a esa excavación diferencial, que ataca preferentemente
las soluciones de continuidad presentes en la roca, que algunas
columnas de su pared oriental ofrecen al visitante un cómodo
camino para penetrar en la caverna, a modo de regio balcón
sobre las olas espumeantes. Si la hora es propicia no será
necesario ningún medio de iluminación artificial
(aunque para tomar fotografías resulta imprescindible trípode
o un flash muy potente), pero sólo si el mar está
en relativa calma se puede llegar hasta el final del túnel.
De lo contrario, la violencia de las olas lo convierten en un
lugar extremadamente peligroso.
Tras abandonar Staffa, el barco se adentra en el mar durante otra
hora. Vamos a redondear la jornada con la visita a la isla Treshnish.
Si Staffa ha sido un paseo por la geología, entre bellas
columnas basálticas y prismas erosionados, aquí
serán dos horas de contemplación de la Naturaleza
viva. Miles de aves marinas de diversas especies entre las que,
sin duda, llama la atención el "Puffin" o Frailecillo
común (Fratercula arctica). Un bonito componente de la
familia de los álcidos o pingüinos árticos,
muy característico por las láminas de vivos colores
que decoran su pico de loro durante la época de celo y
que hace las delicias de los visitantes por la tranquilidad con
que permite que éstos se acerquen hasta él.
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De hecho, cuando tras desembarcar divisamos los primeros grupos
de frailecillos, los fotógrafos sustituimos maquinalmente
los objetivos de nuestras réflex por otros de mayor alcance,
mientras que algunos aficionados a la ornitología que han
compartido la navegación con nosotros extraen sus prismáticos
con premura. Todos parecemos saber con exactitud lo que hay que
hacer cuando se trata de aves en libertad. Pero pronto descubrimos
que ninguno de estos artefactos resulta necesario. Podemos situarnos
hasta apenas un metro de los frailecillos, que nos devuelven la
mirada con más curiosidad que temor, aparentando no sentirse
afectados por nuestra proximidad. Los ornitólogos disfrutan
del espectáculo sin la molestia de los largavistas y los
fotógrafos disparamos sin descanso primeros planos con
los objetivos convencionales de 50 ó 35 mm.
También aquí, como en la verdinegra Staffa, el tiempo
pasa volando. Otra hora de navegación para regresar a Mull
y así, en apenas cinco ó cinco horas y media, hemos
disfrutado de las sensaciones de paz y libertad que pocos lugares
ofrecen todavía.
Y, por si no hemos tenido suficiente, otro importante islote,
muy próximo a Mull, acabará por saturarnos con su
interés. Se trata de Iona, cuna de la religión de
los druidas y donde en el siglo VI San Colombano fundó
el primer monasterio de Escocia. En sus ruinas reposan cuarenta
reyes escoceses y un rey de Francia y, entre sus tumbas, como
a los personajes de Julio Verne, nos vienen a la memoria los versos
de Ossian:
"Extranjero, estás pisando una tierra cubierta de
héroes. Canta alguna vez la gloria de estos muertos célebres.
Que sus sombras ligeras vengan a alegrarse a tu alrededor".
Armagh
El condado más hermoso de Ulster, Armagh tiene una herencia
rica, empapada en la mitología irlandesa. Con sus sitios
prehistóricos y su riqueza de monumentos, Armagh es un
destino ideal para los buscadores de tesoros antiguos.
Desde las zonas de turba, bordeando el lago Lough Neagh y hasta
los agrestes declives de Slieve Gullion en el sur, se extienden
las verdes colinas del condado de Armagh. La antigua ciudad de
Armagh, con su alta catedral consagrada a San Patricio, su imponente
observatorio y sus atractivas calles del siglo XIX que salen del
centro medieval, sigue siendo el centro eclesiástico de
Irlanda. A las afueras de la ciudad se encuentra el masivo (y
bien conservado) fuerte Navan Fort, construido aproximadamente
en el 2.500 a.C., que está inextricablemente unido a los
mitos y sagas celtas.
La ciudad de Armagh se sitúa en varias colinas y la Catedral
de San Patricio que fue construida en el siglo XIII se sitúa
en el más alto de éstos. El sitio de un edificio
del Siglo V, la iglesia original de San Patricio y el lugar supuesto
de la tumba del rey alto de Irlanda Brian Boru, después
de muerto durante la batalla de Clontarf en 1014. La biblioteca
Catedralicia fundada en 1771 por el Arzobispo Robinson contiene
unos 20,000 valiosos libros y manuscritos, incluso una copia de
los Viajes de Gulliver corregida por la mano de Swift. La admisión
a la biblioteca es libre y visitas están disponibles durante
los meses de verano. En el lado norte-oeste de la ciudad que está
de pie en su propia colina la imponente Catedral católica
gótica tiene el diseño italiano en su interior.
Por la mayoría el estilo es georgiano, la Ciudad de Armagh
es una de las ciudades mas bonitas de Irlanda. El mármol
de Armagh por todas partes será visto. El Palacio del Arzobispo
y el Palacio de justicia son los primeros ejemplos. A lo largo
del centro comercial las casas georgianas del pueblo son principalmente
el trabajo de Francis Johnson. Todavía en el centro del
pueblo, justo detrás de la oficina turística está
el centro de herencia, antiguamente una Iglesia presbiteriana
que enfoca su temática en San Patricio y sus hazañas,
además de presentaciones audio-visuales en una mirada en
el pasado de Ulster y 'la Historia de Armagh', una historia del
área. Hay también una Exposición de 'la Tierra
de Lilliput', con modelo bien-detallado de Gulliver y de los pequeños
Lilliputenses.
A una milla al oeste del pueblo, se encuentra uno de los sitios
poco conocidos y más antiguos de Irlanda, el Emain Macha,
el asiento de los reyes de Ulster. El hogar del Rey Conor, su
esposa Maeve, sus Caballeros de la Rama Roja, (de quien era el
más airoso Cuchulain), Deirdre y los hijos tristes de Uisneach.
Todos aparecen en uno de los cuentos más evocadores de
folklore irlandés que han venido de las épocas antiguas.
El Eman Macha o el Fuerte de Navan es un sitio arqueológico
principal en Ulster que incluso aparece en un mapa del mundo realizado
en el Siglo II por Ptolemeo, el geógrafo egipcio.
Para conocer los parques en el condado, hay muchos: el Parque
Bosque de Gosford, 11km al sureste de Armagh. Para excursionistas
entusiastas, está el Parque de Ciervos, el santuario de
pájaros, el Castillo de Gosford y el jardín amurallado.
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El Observatorio de Armagh y el Planetario son dos edificios puestos
en el Astropark. El Observatorio todavía contribuye a la
investigación astronómica y el planetario incluso
tiene un pedazo corto y grueso de piedra de Marte en el despliegue.
Ambos edificios están abiertos todo el año.
El Ring de Gullion, en Armagh del sur es ideal para los ambulantes
entusiastas, con los caminos a la cúspide de Slieve Gullion.
Sin embargo, aquellos que prefieren ir en coche puede hacer el
paseo escénico alrededor del Este de la montaña.
Al nordeste de la Ciudad de Armagh usted encontrará los
pueblos de Portadown y Lurgan, los dos están fundiéndose
gradualmente en una nueva ciudad llamado Craigavon. Son grandes
pueblos de tiendas, con una gran vida nocturna para disfrutar.
El pueblo de Portadown es el más próspero de Ulster.
Un pueblo industrial del S. XIX afamado sobre todo para sus rosas.
Siete km al oeste de aquí está el pueblo pequeño
llamado ' The Diamond'. La Orden Orange se fundó aquí
en 1795. No muy lejos, El Argory y la Casa de Ardress merecen
la pena una visita. El Argory, una casa del Siglo XIX contiene
una colección excelente de arte moderno y un sistema de
gas de acetileno ingenioso encendía algunos de sus cuartos.
Está casa se sitúa en un campo arbolado que pasa
por alto del Río Blackwater. El Ardress es una casa del
Siglo XVII con un frente del Siglo XVIII, y su rasgo notable es
el cuarto de dibujo que contiene el trabajo de yeso neoclásico.
El National Trust posee ambos domicilios.
Armagh, ' El Condado de Orquídeas' es el lugar perfecto
para vacacionar. Para los entusiastas de la pesca de caña,
los Lagos de Keady, el Depósito de Seagahan y los Lagos
Vacilantes de Craigavon merecen una visita.
Cavan
Con más de 300 lagos, Cavan se va transformando rápidamente
en un paraíso de pescadores de caña con el cañal
natural más largo de Irlanda y Bretaña, el Río
Shannon que sube en las montañas de Cullagh en el condado.
Sus lagos poco profundos también dan oportunidades de pesca
excelentes, con anguilas, pica y besugo. Distinguido por sus 'Drumlins'
(colinas empinadas pequeñas que consisten en arcilla, dejadas
hace unos 10,000 años por la retirada glacial), el campo
de Cavan es uno de contraste. Al este a lo largo de la frontera
de Westmeath su tierra de pastura rica es una base agrícola
saludable.
El pueblo de Cavan es el centro urbano principal del condado.
Un pueblo pequeño que sirve la comunidad agrícola
local. La catedral católica detallada, construida en 1942
es una catedral inesperadamente grande, y se impone con sus rasgos
arquitectónicos magníficos. Al lado de la catedral
hay un Palacio de justicia del Siglo XIX, muy clásico y
construido por John Bowden. También una torre redonda del
Siglo XVIII muestra la evidencia de la gloria del pasado. El Waterford
Crystal de Cavan se encuentra en el centro del pueblo, Cavan Crystal,
y es el próximo rival a Waterford en el mercado de cristal
cortado. Se puede tomar una visita guiada de la fábrica
donde se puede mirar el trabajo de los artesanos. El Museo Pariente
de Cavan también merece la pena una mirada, lo que rastrea
el estilo de vida rural del siglo 18 hasta hoy en día y
tiene " La Colección de la Casa de Cerdo' que incluye
trajes, una cocina y cosas de la casa, maquinaria del corral y
herramientas etc.
Mas allá del pueblo de Cavan se entra en la tierra del
Lago Norteña y 13 km al norte de Cavan se encuentra el
Killykeen Bosque Parque, un parque de 600 acres, situado en el
área de Lough Oughter, un laberinto bonito como una red
de lagos. Este parque pintoresco ofrece muchos caminos de naturaleza
y es una gran atracción para muchos pescadores de caña.
Al sureste de Cootehill por el camino a Shercock usted pasa por
el montón de piedras de entierro antiguo de la Tumba de
los Gigantes de Cohaw, para aquellos que se interesan en el folklore
local y en las leyendas este lugar es imperdible.
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Shercock es un centro de pesca famoso como Bailieborough al sur,
Ballyboy al noreste y Carrickmacross 10 millas al este de Shercock.
Abrazando la frontera en el lado de la república Belturbet
es otro pueblo bonito anidado en el río Erne. Al este de
Cavan hacia Sligo es Killeshandra, una aldea encantadora rodeada
por bosques, lagos y ríos del Río superior Erne.
Killeshandra aloja el Campeonato Irlandés de Canoas que
tiene lugar al final de la primera semana de junio. Un gran fin
de semana para los aficionados de los deportes acuáticos.
Derry
Sentándose en el banco oriental del río Foyle,
St. Columcille fundó su monasterio famoso aquí.
Conocido como Derry Columcille, su nombre Gaélico original
era Daire Calgaigh (el lugar de los robles). En 1609 cuando el
Gobierno inglés decidió reconstruir este pueblo
medieval, un acuerdo era falsificado con la ciudad de Londres
para proveer a constructores y colonos al área, de su nombre
oficial Londonderry. Todavía una materia de controversia
política.
La Segunda Ciudad del Norte de Irlanda, Derry tiene mucho para
ofrecer de la manera de historia cultural, lleno de artefactos
culturales y la belleza histórica. Las murallas de la ciudad
erigidas en 1619 están entre las más finas de Europa
y las únicas murallas de la ciudad completas en Irlanda
hoy, son 20 metros de pie alto, 30 metros de pie ancho y una milla
en la circunferencia. Para ver las mejores vistas hay que darse
una vuelta en la cima de las murallas o tomar una visita guiada
en verano. Dentro de estas murallas históricas de Derry
se pusieron las fundaciones del primer monasterio de Irlanda en
el Siglo VI, el sitio del día presente de la Iglesia de
la Torre Larga, que es una Iglesia católica del Siglo XVIII
y está asociada al período monacal del Siglo XII.
Dentro de las murallas usted también encontrará
el Museo de la Torre, donde se repasan los tiempos prehistóricos
con el uso de una exposición audiovisual.
El Ayuntamiento, un edificio gótico de la época
victoriana originalmente construido en 1890 también merece
la pena una visita por su vitrinas impresionantes. Para todos
los entusiastas de locomotores, el Centro de la Foyle Valle Vía
férrea está cerca con sus ferrocarriles.
Derry, un lugar vivo, es famosa para su vida nocturna, con una
de las poblaciones universitarias más grandes de Irlanda.
Si usted está planeando en visitar a finales de octubre
para coincidir con la Víspera de Todos los Santos, entonces
será sorprendido. Un tiempo de grandes festividades, la
ciudad entera se engalana fuera en sus disfraces más salvajes
y ninguna taberna le servirá una sola bebida. La Fiesta
de Artes anual sigue a estas festividades.
Donegal
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Donegal, el condado más al norte de Irlanda, es un área
ancha casi sin habitantes, un sitio de flora y fauna, en el centro
del cual está el Parque Nacional de Glenveagh. Un enfoque
en Donegal del norte, el Parque Nacional más grande de
Irlanda, con montañas, colinas, lagos y bosques. Es uno
de los últimos lugares que ha sido tocado por actividades
humanas, y esto es lo que le da su patrimonio natural único.
El Parque Nacional es un lugar ideal para pescar, pasearse y observar
la flora y fauna por el camino.
Donegal se caracteriza no sólo por la esplendorosa belleza
de su costa, sino también por sus escabrosas y accidentadas
montañas en el interior así como por sus aldeas
y poblaciones, ante todo a orillas del mar. En este fabuloso condado
no hay nada melancólico y la hospitalidad de los habitantes
permanecerá siempre en el recuerdo de los visitantes. Las
rocas de granito y de cuarzo en el oeste recuerdan mucho a las
tierras altas (Highlands) de Escocia y especialmente el norte
de Dunglow y el espectacular Bloody Foreland hacen que la costa
sea aún más impresionante, inspirando casi veneración.
Los escarpados cabos rocosos se alternan con playas de arena dorada.
Las áreas sorprendentemente muy pobladas de Gaeltacht se
caracterizan por el caótico orden de las poblaciones con
sus características casitas "cottages".
Se puede decir que el condado de Donegal se divisa en cuatro partes
principales, es decir, Inis Eoghain (Inishowen); el Gaeltacht;
Donegal del sur y del sudeste con las Moñtanas Blue Stacks
como la frontera al norte; y el resto del condado desde el Río
Lagan hasta Fanad y Horn Head.
En camino al pueblo de Donegal pasarás por Bundoran, uno
de los mejores pueblos turísticos de Donegal, situado en
un paisaje alucinante de montañas, bosques y colinas. Renombrado
por sus ondas de surf, Bundoran es un lugar de reuniones para
los que se interesan en este deporte. El Centro de Recreo de Donegal,
el centro de recreo nuevo de Irlanda, que especializa en cursos
de surf y también ofrece una variedad de otras aventuras
al aire libre, como paseos en las colinas, golf, equitación,
excursionismo, pesca de caña, ciclismo, etc. Bundoran también
tiene el gran parque acuático cubierto, con unas cascadas
excelentes, lo que es muy divertido tanto para niños como
adultos.
El Pueblo de Donegal cerca de la Bahía de Donegal es un
pueblo mercantil prospero que fue establecido por los Vikingos.
El camino turístico consiste en una excursión a
pie, comienza en el Diamond, una plaza diseñada durante
el siglo XVII (lo que otros llaman una plaza o el centro del pueblo)
e incluye el Castillo de Donegal, Iglesias y una ancla napoleónica
que fue obtenida del mar en 1850.
Al dejar el pueblo de Donegal, en camino a Gleann Cholm Cille
(Glencolumbkille), pasarás por el puerto más próspero
de Irlanda; Killybegs. Una aldea pintoresca que merece una visita
para ver unos de los mejores y grandes barcos del mundo.
Una vez llegado en Gleann Cholm Cille puedes visitar las piedras
de la época cristiana temprana que están adornadas
con modelos de cruces y geométricas y distribuídas
por 5 km en el valle. La gente local visita estas piedras en la
fiesta del Santo Columbkille el 9 de junio. Se encuentran tumbas
megaliticas también en la vecindad. Gleann Cholm Cille
es renombrado por su patrimonio histórico y es un buen
lugar para ver las tradiciones antiguas del condado, con un museo
histórico que muestra la aldea conteniendo los artefactos
del patrimonio de la gente.
El paisaje de Donegal que se encuentra en la península
de Inis Eoghain (Inishowen) te ofrecerá muchas historias.
Parece una cometa grande, con Malin Head a la cumbre (el punto
mas al norte de Irlanda), Lough Foyle al este, Lough Swilly al
oeste y juntada al resto del condado por la ciudad de Derry y
el Grianán de Aileach, un fuerte de piedra impresionante
del siglo 1700 AC que está situado en la cumbre de una
gran colina que da al área alrededor de Donegal y Derry.
Según los anales de los cuatro Maestros, el Grianán
de Aileach fue el asiento de poder de los reyes del Norte, los
O'Neill desde el siglo V hasta el siglo XII, y fue destruido por
sus enemigos en 675 DC.
La cruz antigua monolítica fuera del cementerio Cooley
cerca de Moville en la península de Inishowen merece también
una visita, en donde el agujero por la parte encima del eje podría
indicar una tumba de un santo.
En el Océano Atlántico cerca del litoral de Donegal,
se encuentra la Isla Tory. Una isla que tiene dos aldeas, llamadas
simplemente, el pueblo del oeste y el pueblo del este. El pueblo
del oeste tiene tiendas, colegios, iglesias, etc. y el pueblo
del este ha retenido el establecimiento auténtico del estilo
Clachán que existe en Irlanda. En Tory, una isla en la
que hay mucho viento y tormentas causadas por el mar, uno puede
perder la noción del tiempo fácilmente. Ideal para
los que quieran realizar un viaje en el tiempo.
Para el visitante hay mucho que hacer y que ver en Donegal. Desde
las colinas de Donegal que ofrecen numerosos caminos para los
excursionistas que disfrutan del avistaje de pájaros, sobre
todo las aves de Groenlandia e Islandia que migran al sur en el
otoño.
Down
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En la costa de Down, Bangor, con su vida nocturna animada, ofrece
diversión y cultura. Es la patria del Museo de la Gente.
El maravillo museo permite dar un paseo entre los edificios de
Ulster del principio del siglo con reproducciones de edificios
típicos de Ulster incluido tiendas, una escuela, casitas
de campo, alquerías, una herrería, una fábrica
de lino, volviendo a un tiempo donde los carros fueron muy populares.
Bangor es también el origen de unos de los más famosos
monasterios de Irlanda Fundada por Santo Comgall en el año
559, que se pensó que tuvo saliva milagrosa (Santo Comgall
tenía una escupida poderosa...).
Cerca, también en la costa maravillosa de Ulster, en la
dirección de la capital de Down, Downpatrick, hay un pueblo
que se llama Donaghdee, con un puerto bonito. Con buen tiempo
se puede ver a Escocia desde esta zona.
En el sur se encuentra la península de Ards que tiene los
hermosos pueblos de Portaferry, Strangford, Killyleagh y Newtownards.
Esta península tiene mucha historia. Es la zona de castillos
y casas históricas, Killyleagh Castle es uno de los mejores
ejemplos, una estructura del siglo XVII, en el estilo baronil
de Escocia, reconstruida en 1666 en estilo fantástico.
Con unos castillos normandos, Strangford Lough es del siglo V
y tiene una posición majestuosa contra el horizonte. Strangford
Lough se refiere como una joya de las vistas de Irlanda, con los
Drumlins (lomas pequeñas que fue formada por acción
glacial).
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