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Escribe: Nocturna, desde: México

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Trinidad y Tobago: alegría y calma insular
Luego de largas luchas por el dominio de estas pequeñas islas, Trinidad y Tobago es hoy un paraíso para cualquier viajero en busca de tranquilidad, de fiestas, o de ambas cosas. En un territorio pequeño, este país ofrece todo lo que un viajero busca: buenas historias, bellos paisajes, alegría y relax.
Trinidad y Tobago

Un territorio de fusiones y mixturas

Hay petróleo. Hay 430 especies de aves y 600 tipos de mariposas. Hay corales y naufragios. Los autos se conducen por la derecha como un resabio del largo dominio inglés, que es por otra parte, el idioma oficial. Tobeigo, como llaman a su diminuta y bella isla los locales, se amalgamó a Trinidad recién en 1888 y ambas conforman una vígorosa nación independiente desde 1962.

Como hace millones de años Trinidad formaba parte de la plataforma continental, su hábitat incluye bosques húmedos, sabanas, selvas, ciénagas y manglares ricos en vida animal y vegetal. Su hermana menor, Tobago, de origen volcánico, tampoco se queda atrás en atractivos naturales, y juntas están ricamente pobladas por 100 especies de mamíferos, 70 de reptiles, 600 especies de mariposas y 2.300 diferentes plantas, incluidas 700 clases de orquídeas. Además, con sus 260 especies de aves nativas y 150 migratorias, esta nación antillana está entre los diez países del mundo que más especies de aves albergan por milla cuadrada.

Trinidad y Tobago

El 40% de sus habitantes es de raza negra, cuyos antepasados africanos trabajaron durante siglos como esclavos en las plantaciones de azúcar y de tabaco. A los primeros habitantes se sumaron paulatinamente inmigrantes de India, el Medio Oriente, China y europeos especialmente de los países mediterráneos, lo que permite contemplar un interesante mix de culturas.

Y en lo que se refiere a la atención a los turistas, Trinidad y Tobago ofrecen las mejores facilidades en sus hoteles de estilo internacional, resorts de lujo y confiables posadas familiares (inns), así como una comida exquisita en sus variados restaurantes que sirven una gastronomía híbrida que “huele” al rico mosaico de razas y culturas asentado en el país.

Un mundo de nacionalidades

La isla fue española hasta 1797. En ese período, la corona permitió el ingreso de franceses que ocuparon las plantaciones y dieron origen al patois. Sin embargo, prácticamente todo rastro de esa lengua y sus tiempos desapareció cuando Trinidad fue invadirla por los ingleses, quienes la mantuvieron bajo su poder hasta la independencia. La inmigración masiva fue parte riel proceso de reemplazo de la esclavitud (cuya abolición llegó recién en 1833) por trabajadores aptos para el cultivo de las plantaciones de azúcar y cacao. Los primeros llegaron de la India en mayo de 1845 y hoy representan el 40 por ciento de la población de Trinidad y Tobago, igual que los africanos, introducidos con anterioridad por los españoles.

Trinidad

“La Tierra de los Colibríes”, como era llamada Trinidad por sus primeros habitantes —los amerindios arawaks y caribes— debido a que allí habitan más de una decena de variedades de esa ave, es un lugar donde conviven el bullicio de la ciudad y la naturaleza más exuberante. Dentro de los países del Caribe, sus nativos tienen la fama de ser los más fiesteros, trasnochadores y alborotados de la región. Los trinis, como se les llama, afirman que esta creencia es sólo parcialmente cierta, ya que si bien adoran divertirse hasta que el cuerpo aguante, dejan también tiempo para mantener el pulso de una economía fortalecida por su petróleo y para disfrutar de una de sus actividades de ocio favoritas: el liming. ¿Y qué es el liming? Es un concepto único en Trinidad, un elemento crucial de la psiquis de los trinis que exalta el estado de relax con los amigos o los familiares generalmente para disfrutar de una amena conversación. ¡Y hay que ver cómo conversan los trinis! Ellos siempre buscan asombrar con sus “cuentos”, así que todos en Trinidad, desde el vendedor del mercado hasta el primer ministro, adornan su discurso con espectaculares toques dramáticos cargados de una gracia especial heredada de su cultura y su pasado histórico, convirtiendo una simple charla en un verdadero juego intelectual.

Trinidad y Tobago

Trinidad es un auténtico "crisol de razas". Basta con detenerse a observar el nombre de los negocios. Ali's bookstore está ahí nomás de Chun Mien's drugstore. Las negras vestidas de jean y remera caminan al lado de las musulmanas de túnica, y las mezquitas conviven con las iglesias católicas y los templos hindúes. Los platos típicos son el bake & shark (a base de tiburón) y el callalloo una sopa verde, sabrosa y espesa, hecha con hojas de un tubérculo llamado dasheen y un vegetal denominado ochroe, cocidos en leche de coco, manteca y un pedazo de carne salada.

Trinidad y Tobago es prácticamente virgen para el turismo. Curioso si se piensa que abunda la postal de mar celeste intenso, arena blanca y palmera levemente inclinada a la derecha, sobre todo en Tobago. Allí la gente no pide nada a cambio de posar para una foto, y es frecuente que se ofrezcan voluntariamente al encontrar una lente amiga.
Una buena manera de entrar en contacto con la naturaleza de Trinidad es visitando el centro natural Asa Wright, el cual es un complejo de renombre mundial ubicado en el bosque tropical de Trinidad, a 32km al este de la capital del país. Son los colibríes, los carpinteros castaños, los tucanes, los cuclillos ardilla, además de decenas de otras especies de aves y la impresionante naturaleza que rodea el lugar lo que atrae a la mayoría de sus visitantes.

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A corta distancia, en el área de Mount St. Benedict, se encuentra otro lugar que además de ofrecer hospedaje, permite al visitante disfrutar de varias bellezas naturales e históricas. Se trata de una casa de huéspedes emplazada en una ex-abadía construida en 1912 por monjes benedictinos llegados de Brasil. La iglesia, el monasterio y la escuela están a corta distancia a pie, al igual que un bosque húmedo salpicado de varios senderos naturales propicios para la observación de aves.
Ubicada al sur de Puerto España, la reserva Caroni Bird Sanctuary será otra experiencia inolvidable para el ecoturista que contemple sus hermosas ciénagas y manglares, donde cientos de ibis escarlatas regresan a descansar al final del día. Las excursiones cuestan US$10 y duran dos horas.

Algo más al sur, en la localidad de Pointe-à-Pierre, el Wildfowl Trust no deja de sorprender a los visitantes que llegan a este retiro rural ubicado junto a una antigua refinería de petróleo, la cual fue considerada en su tiempo como una de las diez más grandes del mundo. Emplazado en un área habitada por tucanes, ibis escarlatas, cormoranes y muchas otras variedades de aves, este centro capacita a personas amantes de la naturaleza con programas destinados a la crianza y la reintroducción de especies animales a su ambiente natural.

Otras importantes atracciones naturales de Trinidad son el pantano Nariva, en el que habitan monos aulladores, sapos de Surinam, loros y papagayos; y la cascada Maracas, la más alta del país y sitio ideal para acampar, nadar y observar aves.

Tobago

La vida en Tobago es totalmente diferente a la de Trinidad. Mientras que el espíritu dinámico y alegre de Trinidad se plasma en su carnaval, festivales, y eventos deportivos, musicales y culturales, Tobago disfruta de un ambiente más tranquilo, teniendo como sus principales actividades recreacionales al buceo, la pesca y demás deportes acuáticos; las excursiones; y las visitas a locaciones históricas. Además, sus características muy particulares originan el ambiente perfecto para la tradicional vida caribeña estilo resort, por lo que el golf y la navegación en lujosas embarcaciones son dos razones más por las que cada año crece el número de turistas de todo el mundo que consideran a Tobago como su destino caribeño favorito.

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Según una leyenda local, esa misma fascinación es la que inspiró a Daniel Defoe para escribir su famosa novela Robinson Crusoe, que cuenta las aventuras de un náufrago en una isla. Hoy Robinson Crusoe ha sido reemplazado por legiones de ecoturistas, parejas de enamorados, familias enteras y buzos que al llegar allí se sienten encantados al encontrar un santuario cargado del verdadero espíritu del Caribe ecológico, cuyos nativos, aunque mucho más tranquilos y pueblerinos que los citadinos trinis, son también muy atentos, alegres y hospitalarios.
Un recorrido por Tobago muy bien puede comenzar en el colorido y desordenado puerto de Scarborough, la capital de la isla, donde es un verdadero deleite caminar por sus pintorescas calles, muy parecidas a lo que debieron ser en tiempos de la Colonia, y por las cuales vale enfilar hacia su limpio mercado para probar el Seamoss (bebida popular que se prepara con algas y a la cual se le atribuyen propiedades afrodísiacas), y también para adquirir especias, aliños, vegetales, frutas y pescado a muy bajo precio.

El Misterio del Tombstone invita al turista común a realizar todo tipo de conjeturas, lógicamente alentados por los habitantes locales, sobre el origen de esta insólita tumba ubicada en Plymouth. Una de las decenas de explicaciones que los habitantes cuentan es que en 1783 la adolescente Betty Stivens fue enterrada allí junto a su hijo recién nacido, con la siguiente inscripción en su lápida: «Ella fue madre sin saberlo, esposa sin que su esposo lo supiera, excepto por su generosa indulgencia hacia él.». Este lugar es uno de los que hace de Plymouth una delicia para conocer y descansar, ya que cuenta con varias posadas con un ambiente tanto de playa como de campo.

Flagstaff Hill es un sitio ubicado en lo alto de una colina en la punta noreste de la isla, donde se encuentran los restos de una torre de observación estadounidense de la Segunda Guerra Mundial. Desde allí la vista es fantástica y se puede contemplar la isla St. Giles y el lugar donde se unen el océano Atlántico y el mar Caribe.

En cuanto a la oferta ecoturística de Tobago, esta isla —que cuenta con el parque forestal más antiguo del hemisferio occidental— posee una amplia gama de opciones. De éstas, una de las principales es la preciosa cascada Argyle, cerca de Roxborough, donde guías especializados llevan a los turistas a recorrer un sendero flanqueado por bellas plantas, altos árboles y gran multitud de pájaros. La entrada cuesta sólo US$3 por persona.

Otros atractivos de Tobago son el santuario de vida salvaje Grafton Caledonia, localizado algo más al este y hogar de míriades de vistosas aves, amén de otros animales silvestres; el Jardín Botánico de Scarborough, reserva natural repleta de vegetación autóctona; los pantanos de Bon Accord, muy visitados por ecoturistas de todo el mundo; y las islas Pequeño Tobago y St. Giles, ubicadas al oeste y noroeste de Tobago, respectivamente, y pretóricas de vida silvestre.
Además es destino inequívoco de recién casados, buceadores y amantes del clásico Caribe. Es todavía más pequeña que Trinidad, pero el turismo no le es ajeno. El territorio que no es abarcado por palmeras, viejas plantaciones y playas, lo ocupan resorts elegantísimos, restaurantes tropicales, canchas de golf y playas soñadas. El mar se ve desde cualquier lado y se mete en todos los rincones
Sin embargo, así de pacífica como se la ve, Tobago fue la isla del Carihe que más resistencia opuso a los conquistadores europeos. Cambió de manos unas 30 veces antes de caer en poder británico en 1814. Holandeses, ingleses, letones, franceses y unos cuantos piratas se disputaron su dominio en sucesivas ocasiones. Sus cultivos de azúcar llegaron a cotizarse muy alto en la zona hasta que los huracanes empezaron a hacer de las suyas y forjaron con viento los hitos históricos de la islita.

Trinidad y Tobago

A Tobago puede llegarse por avión a Crown Point, o bien en barco al puerto de la capital, Scarborough. Tobago tiene apenas 50 mil del 1.200.000 de habitantes del país pero su identidad se nota tanto geográfica como culturalmente. Y también a la hora de la mesa. Pruebe el crabe & dumpling, el plato insignia de la isla, en base a cangrejo y una flor tropical. O el pacro, una combinación de mariscos de reputación afrodisíaca.

En plan acción, buceo, windsurf, arrecifes, peces de colores, y otross deportes náuticos se complementan con más pacíficos paseos por la isla, o una vuelta por los fuertes Milford, Bennen, James y King George, el tour cultural por excelencia.

Tobago es tan diminuta y perfecta que hasta las tortugas regresan cada año. Hay cinco especies de ellas, incluida la Ieatherback (la más grande tortuga de mar viviente) que se encuentra en peligro de extinción, y migra hasta esas costas para poner sus huevos. Pero ellas no son las únicas que se hallan a gusto en el terruño.
Una de las mejores propuestas de Tobago: acercarse hasta Pigeon Point desde donde, por diez dólares, parten. los barcos con fondo vidriado que recorren los arrecifes y se detienen en la Nylon Pool para que los pasajeros naden o hagan snorkel.

Y sus playas

Explorar una a una las playas de Tobago es una experiencia realmente excitante que los amantes del sol y de los atardeceres muy bien pueden realizar a pie.
Si comenzamos nuestro costero recorrido desde el aeropuerto, al suroeste de la isla, la primera playa para visitar es Store Bay, una de las más concurridas de Tobago debido a su belleza natural, y en donde está ubicado un mercado de artesanías en el que se consiguen diversidad de objetos caribeños, como también fuentes de soda para calmar la sed y el apetito. En horas de la tarde es muy difícil conseguir una pequeña sombra, por lo que es recomendable llevar un protector solar.

Siguiendo al norte vemos la playa de Pigeon Point, la que posee las aguas más tranquilas y transparentes de Tobago, al igual que suaves arenas blancas sombreadas por cocoteros. Desde este punto se hacen paseos al arrecife coralino Buccoo —comparado en riqueza marina con la Gran Barrera de Coral de Australia— y a la famosa “Piscina de nylon”, bautizada así por la princesa Margarita de Inglaterra. Pigeon Point cuenta con todas las facilidades para el turista, además de una operadora de buceo y tiendas que expenden ropa playera, franelas y batiks, hermosas prendas teñidas artesanalmente.

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Junto a Pigeon Point, el arrecife Buccoo reúne en sus 12km. cuadra dos de superficie a infinidad de peces y más de cuarenta especies de corales duros y blandos. Paraíso para buzos, snorkelers y turistas que lo recorren en botes con fondo de vidrio, este lugar fue declarado parque marino en 1973, por lo que los operadores turísticos que trabajan en el área la cuidan como “oro en paño”, previniendo a los turistas de no tocar sus corales y aconsejándoles la mejor manera de recorrerla sin causarle ningún perjuicio.

Siguiendo la costa norte hacia el este se llega a Mount Irvine Bay, una larga franja de playa de arena suave y dorada muy codiciada por los surfistas debido a que sus olas son perfectamente redondas, un detalle vital para la práctica de este deporte. Allí junto golpean fuertemente las olas de Stonehaven Bay, cuyo hermoso contorno y suave arena conectan con la bella playa de Black Rock.

Siguiendo nuestro recorrido pasamos por las playas de Great Courland Bay, Turtle Bay —que como su nombre lo indica es donde llegan las tortugas a desovar—, Arnos Vale Bay, Culloden Bay, King’s Peter Bay, Castara Bay, Englishman’s Bay y Parlatuvier Bay en un corto camino de empinadas colinas que muere en Charlotteville, importante localidad ubicada en la espectacular Man O’ War Bay, el puerto natural de aguas profundas más grande del Caribe. En esta bahía, la flota francesa del almirante Villaneuve se escondió de Lord Nelson en 1807, el cual constituye uno de los episodios de la intensa historia vivida en esa área salpicada de bahías con nombres tan sugestivos como Pirates Bay y Bloody Bay.

Actualmente, Charlotteville es una villa pesquera con el más auténtico sabor local, con pequeños hoteles y con una excelente operadora de buceo propiedad de una pareja de daneses decididos a permanecer allí, y por nada volver a Europa.
Desde Charlotteville basta dar la vuelta en “U”, de noreste a sureste, para llegar a la paradisíaca playa de Speyside, ubicada en Tyrrell’s Bay, frente a la Isla de las Cabras y a Pequeña Tobago. Éste es un lugar súper romántico donde las parejas de enamorados sentirán tocar el cielo mientras contemplan el atardecer convirtiéndose en noche. Allí se encuentran los mejores lugares de buceo de corriente (drift diving) de Tobago, ¡por algo era uno de los sitios favoritos del mismísimo Jacques Cousteau! Sus preciosos arrecifes Batteaux y Lau’s poseen una inmensa variedad de peces grandes, como barracudas, morenas, meros y las emblemáticas rayas, por lo que los submarinistas no pierden la oportunidad para revolotear junto a estas últimas en una experiencia que se conoce como “danza con rayas”.

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Aquí encontramos varios hoteles excelentes, cada uno con su propio operador de buceo que ofrece excursiones de snorkel, clases de buceo PADI e inmersiones nocturnas por solicitud, para lo cual los buceadores pueden alquilar o comprar el equipo en el sitio. La comida de los restaurantes del área exhiben las especialidades locales como black pudding, flying fish, banana pancakes, y helados de coco y nuez moscada.

Buceo en Tobago

Tobago, a diferencia de otras islas áridas, tiene una estación lluviosa y otra seca. Durante la segunda, de noviembre a mayo, el mar se torna más tranquilo y azul lo que le da una mejor visibilidad para bucear. Tobago es el lugar ideal para ese deporte, ya que su actividad submarina contrasta con la tranquilidad de la superficie y en sus aguas se puede observar el coral cerebro más grande del mundo —ubicado entre la Isla de las Cabras y PequeñoTobago—, las majestuosas rayas, y todo tipo de flora y fauna marina. En época de lluvia (de junio a diciembre) la visibilidad disminuye según la profundidad, ya que en la materia suspendida de las aguas se concentra una profusión de ricos nutrientes que vienen de la desembocadura del río Orinoco, lo que atrae gran cantidad de fauna marina.

El buceo de corriente (drift diving) es una constante en las aguas de Tobago, que permite a los buceadores desplazarse sin ningún esfuerzo en dirección de la corriente mientras el bote los sigue para recogerlos al final del viaje. Ésta es una experiencia muy emocionante, y para el novato constituye una verdadera aventura.

Pero para los buzos menos arriesgados recomendamos el área del sureste, donde no hay corriente y existen varias operadoras de buceo excelentes que ofrecen todas las facilidades para que el cliente sólo tenga que ponerse el traje de buzo y sumergirse.
En Tobago también es posible hacer snorkel en los más bellos arrecifes con túneles incrustados de esponjas, coloridos corales duros y blandos, peces y pececitos de todos colores, cangrejos, langostas y camarones.

Puerto Españal, la capital

Ubicada al noroeste de Trinidad, Puerto España es la capital y eje económico del país. Lo que primero llama la atención de esta urbe es su diversidad en el aspecto sociocultural, ya que aglutina a medio centenar de nacionalidades y grupos étnicos, por lo que no es raro ver un templo hindú junto a un santuario islámico, y éste junto a una iglesia católica.
Antes de comenzar un recorrido por las calles de Puerto España, muchos turistas prefieren contemplarla desde lo alto en Fort George, una antigua fortaleza británica enclavada en una colina al noroeste de la urbe. Ya en la ciudad, el paseo muy bien puede continuar con una visita a la mundialmente reconocida fábrica de licores Angostura, lugar donde se produce el famoso Amargo de la Angostura, además de varias bebidas famosas internacionalmente.

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El lugar ideal para seguir el recorrido es el Queen’s Park Savannah, amplia área cargada de naturaleza y en cuyos alrededores se encuentran las “Siete magníficas”, nombre con el que son conocidas las siete mansiones coloniales localizadas al oeste de la ciudad, entre las que se destacan la Casa del Arzobispo, el Colegio Real, el Castillo de Stollmeyer y la Oficina del Primer Ministro.

En la misma área se encuentra el Jardín Botánico Real, importante atracción emplazada en una antigua plantación de azúcar y que alberga plantas procedentes de todos los rincones del mundo. Allí se puede encontrar diversas flores tropicales, entre ellas orquídeas y jazmines rojos, a más de especies exóticas como los lirios acuáticos de Egipto.
Los amantes del arte se sentirán a sus anchas en el Museo Nacional (telf. 623-5941), ideal para conocer varios aspectos de la cultura local, entre ellos los más vistosos disfraces que fueron utilizados en el famoso carnaval trinitario, reliquias amerindias y cañones españoles del siglo XVI. Construido en 1923, este museo es una réplica exacta de la estructura levantada en 1892 para conmemorar el jubileo de la reina Victoria de Inglaterra, la cual fue totalmente destruida por un incendio en 1920.

En una visita a Puerto España tampoco se puede pasar por alto la Casa Roja, edificio de estilo neorenacentista en el que sesiona regularmente el Parlamento de Trinidad y Tobago, y desde donde sólo basta cruzar la calle para llegar a la Plaza Woodford, lugar que frecuentemente sirve de escenario de protestas y manifestaciones políticas.
Al otro lado de la Plaza Woodford está localizada la Catedral de la Santísima Trinidad, iglesia edificada en 1823 que aloja estatuas de los ciudadanos más destacados de la historia del país, además de imponentes esculturas y hermosas sillas para el coro.

Viviendo la noche capitalina

La vida nocturna de Puerto España es tan variada e intensa como en cualquier gran metrópoli. En una misma noche se puede disfrutar de una presentación teatral, un show de bailes típicos, una cena en un romántico restaurante y del ambiente más vibrante en una discoteca al son de los mejores ritmos locales e internacionales.

Entonces, el primer consejo para vivir plenamente la noche trinitaria es, definitivamente, salir temprano, para lo cual resulta muy conveniente enfilar hacia el Queen’s Hall, donde a menudo se exhiben interesantes obras teatrales con un carácter muy local, además de conciertos clásicos y presentaciones de ballet y de ópera. Después vale conseguir un buen sitio para contemplar alguno de los shows típicos que ofrecen los mejores hoteles de la ciudad, en los cuales muy bien puede estar incluida la cena. Más opciones excelentes para comer a esa hora se encuentran en los varios restaurantes que flanquean la avenida Ariapita, que une Woodbrook con el centro de la ciudad, donde existe una amplia oferta gastronómica local e internacional. Y para rematar la noche, el visitante puede visitar algunas de las animadas discotecas de la urbe, como Upper Level Club, en Westmoorings; The Parrot, en Valpark; Club Coconut, en St. Ann’s; Latinos, en Carenage; y Sabor Latino, en Shoppes of Maraval, varias de las cuales organizan noches exclusivamente para disfrutar los ritmos latinos más populares.

El carnaval

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Su Carnaval, anunciado como el más caliente de la zona, comienza con el Dimanche Gras (últimos vocablos sobrevivientes de la ocupación francesa), sigue con la madrugada del J'Ouvert, una fiesta de barro y música en la que los turistas embadurnados se mezclan con los locales, y finalizan al ritmo del calipso, las steelbands y sus inusitados instrumentos hechos con barriles de petróleo. Es que, desde que en este siglo encontraron oro negro en el corazón de Trinidad, la actividad económica cambió por completo y pronto las plantaciones azucareras quedaron relegadas en pos del progreso y sus pujantes industrias derivadas.
Así fue que casi por casualidad los negros, "descubrieron" los pans con los que hoy alegran el carnaval. Merodear por alguna de esas fábricas en las que los grandes recipientes se moldean hasta convertirse en tambores de reluciente acero inoxidable es una excursión inédita, no comercial, pero muy interesante.

Hay que entender esto, Dios dispuso que el carnaval se celebrara sólo una vez al año en Trinidad porque de otra manera la isla ardería en llamas a mejor estilo de Sodoma y Gomorra. Y es que veinte mil mujeres bailando en bikini por las calles de Puerto España es un espectáculo no apto para enfermos cardíacos entre los miles de turistas y lugareños que año a año se dan cita el lunes y martes previos al Miércoles de Ceniza para disfrutar del alegre carnaval trinitario.
Aunque el ambiente carnavalero comienza apenas terminada la Navidad, el punto culminante se inicia con la competencia musical denominada Panorama, celebrada el sábado anterior al carnaval, y sigue a las 2h00 del lunes con la celebración conocida como “J’ouvert” (jour ouvert), un término de influencia francesa que significa “día de apertura”, y que se distingue por llevar a las calles a los primeros carnavaleros ataviados con extraños disfraces hechos incluso con harapos y lodo. Ya a las 7h00 se enciende la celebración “diurna” con miles de danzantes ataviados con atuendos de tantos colores como para matar de envidia al arco iris más pintado. Por su parte, los carros de música se esfuerzan por tocar el mejor calipso que hace latir más rápido el pulso de la vida de Trinidad, y con un compás que invita a bailar hasta a los muertos... ¡es que los trinis son tan armoniosos!

El clímax del carnaval se vive con millares de personas disfrazadas que disfrutan sin ningún pudor ni remordimiento de los desfiles y las fiestas callejeras, en un derroche de costumbres festivas y alegría musical que lleva a propios y extraños a un éxtasis inimaginable. Por cierto, el turista que no se conforme con ser un simple espectador y desee play mas —expresión local que significa participar en el carnaval trinitario—, no tendrá problema en conseguir un disfraz y sumarse al desfile. Eso sí, ¡deberá estar dispuesto para entregarse por entero al wining!, una forma deliciosa de rendirse al placer y al baile cuyos puntos claves son la cintura y las asentaderas, que se mueven sincopadamente con una cadencia y un ritmo rebosantes de sensualidad.

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Pero como todo lo “rebueno” que comienza debe acabar, la otra cara de la moneda viene el Miércoles de Ceniza, cuando muchos se arrepienten del exceso de desmanes y sensualidad... ¡y van en masa a orar a las iglesias! Lógicamente la isla baja sus revoluciones durante la época de Cuaresma y no se ven grandes multitudes en las calles ni en lugares públicos, pero ¿hasta cuando puede aguantar un trini sin una fête (fiesta)? Ya para el Lunes Santo la moderación empieza a ser olvidada... y hasta los que dejaron de comer carne ordenan una buena hamburguesa.

Y es que el ambiente carnavalesco vibra durante todo el año en la mente de los trinis, quienes sonríen pícaramente al recordar los días y las noches del carnaval anterior. Por suerte para ellos y para los visitantes, un nuevo carnaval siempre llega, y con él, la fiesta en los panyards o zonas de ensayo de steelbands, su participación en los campamentos carnavaleros para la elaboración de sus disfraces; y el jolgorio en las carnival fêtes con las bandas en vivo que tocan hasta la mañana siguiente... en fin, actividades emocionantes que sólo viviéndolas pueden entenderse en toda su magnitud.

Por lo mencionado, no resulta raro que el carnaval de Trinidad sea uno de los eventos turísticos más codiciados del mundo, por lo que es necesario hacer reservaciones anticipadamente. Y para los indecisos, vale mencionar que todo viajero que ha vivido el carnaval trinitario generalmente lo cataloga como una de las experiencias más intensas de su vida, e incluso existen quienes aseguran que les ha dado un nuevo giro a sus existencias.

Hay steelbands con más de 100 músicos tocando 400 tambores de diversos tamaños y con sonidos asombrosos. Toman el mismo nombre que los instrumentos que imitan (guitarra, bajo, violín, entre otros) y algunos llegan a producir hasta 32 notas musicales distintas. Ensayan durante el año entero en sus panyards, lugares especialmente constituidos para ello, y son el aspecto más curioso de esta fiesta.

El instrumento que arma la fiesta

Cuando los nativos de Trinidad bailan generalmente lo hacen al ritmo autóctono del calipso tocado por las steelbands, en las que predomina el sonido del pan, el instrumento oficial de Trinidad y Tobago. Originario de Trinidad, éste es el único instrumento musical no electrónico inventado en el siglo XX, y está elaborado a partir de los barriles en los que se almacena el petróleo (recordemos que Trinidad produce y exporta petróleo), utilizando en su construcción el anillo metálico en el que se fijan las llantas de los carros o camiones, como también madera y caucho para elaborar los palitos con los que se lo toca. No hay nada más interesante que visitar una fábrica de pans, los cuales además constituyen el mejor recuerdo para llevar a casa.

Otros festivales, eventos y conmemoraciones

Trinidad no sólo es exuberante durante los carnavales. Su multifacética cultura y la de Tobago celebran durante el año quince días festivos de carácter nacional, y casi todas las religiones tienen el suyo. Al ver pasar las masas de gente en estas fiestas muchos recuerdan los avisos publicitarios de Benetton, ¿la razón?: cada raza que Dios puso en esta tierra, con todas sus posibles combinaciones y permutaciones, tiene un lugar en Trinidad y Tobago, y todas participan en menor o mayor grado en las diversas celebraciones, las cuales generalmente tienen como punto focal Puerto España y sus alrededores.

Eid-Ul-Fitr

Con la aparición de la luna nueva que cierra el mes de Ramadán —noveno mes del año lunar de los musulmanes, el cual está dedicado al ayuno—, esta comunidad inicia su año nuevo con una celebración centrada en el astro nocturno y el santo Imán. Apenas la luna nueva es avistada, los musulmanes celebran con entusiasmo visitando amistades y parientes, con quienes intercambian regalos.

El Phagwa

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La importante comunidad india de Trinidad le da la bienvenida a la primavera con esta muy especial celebración que tiene lugar generalmente en marzo o abril. Se trata de un festival lleno de bailes y cantos típicos que expresan la alegría de este pueblo por la llegada del tiempo de cosecha, la que con el pasar de los años se contagia a cada vez más habitantes de la isla. Eso es precisamente lo que hace tan especial a Trinidad y Tobago: las ricas manifestaciones culturales de los diferentes pueblos allí asentados. Uno de los momentos más llamativos de esta celebración es cuando los participantes se mojan unos a otros con litros de agua de colores denominada abeer, como símbolo de la estación primaveral.

Martes Santo

El Martes Santo más peculiar se produce en la localidad de Buccoo, en Tobago, con un evento que desde 1925 se ha convertido en uno de los más originales de las islas del Caribe: las carreras de cabras y cangrejos, que aunque están cargadas de diversión, sus participantes y el pueblo en general las toman muy seriamente, por lo que gozan de una gran popularidad y afluencia de público.

Festival Hosay

El año 1884 marcó el inicio del Festival Hosay en la isla de Trinidad como un solemne evento musulmán para conmemorar la muerte de Hussein y Hassan, nietos del profeta Mahoma. En la actualidad este festival se ha convertido en un sonada celebración que durante tres días de fechas variables lleva implícito el sabor multirracial de estas tierras expresado en la profusión de banderas multicolores, en las llamativas tumbas de bambú o tadjahs, y en las caravanas que llenan las calles de olores, colores y sonidos de tambores al ritmo autóctono de tassa. La mejor parte del festival es cuando los tadjahs y las vistosas lunas artesanales que también adornan los desfiles son echadas al mar en una ceremonia indescriptible aderezada con rezos y ofrendas. Este festival ha adquirido algunos elementos del carnaval, como desfiles, música y ritos conmemorativos.

Festival de la Herencia

La cultura tradicional de Tobago y su estilo de vida son celebrados en el Heritage Festival, o Festival de la Herencia, con alegres y creativos eventos salpicados en diferentes pueblos y comunidades de la isla. Celebrado durante las dos últimas semanas de julio, el festival rinde tributo a las antiguas creencias y las tradiciones de la gente de Tobago, las cuales tienen sus variantes de población a población. Además de las canciones, bailes, cocina y vestimenta presentados en el festival, las bodas al estilo tradicional constituyen una de las mayores atracciones para propios y extraños, siendo reseñadas por la prensa internacional con profusión de detalles, al igual que todo el evento.

Día de la Abolición de la Esclavitud

El año 1839 marca la abolición de la esclavitud de las colonias inglesas en el Caribe, hecho que a partir de 1985 los nativos de Trinidad y Tobago celebran el 1 de agosto de cada año con un amplio abanico de eventos que brindan homenaje a la cultura africana y a sus creencias. También como parte de la fiesta se lleva a cabo la denominada “The Great Race”, o la Gran Competencia, una emocionante carrera de lanchas que parte de Trinidad hacia Tobago.

Festival de Santa Rosa

En agosto se realiza en Trinidad esta celebración que convoca a los pocos y orgullosos descendientes directos de los indios caribes, los cuales han defendido y protegido fielmente sus tradiciones culturales a través de los años. Este festival está repleto de música y danzas locales, y concluye la última semana del mes con la elección y coronación de la reina caribe.

Día de la Independencia

Trinidad y Tobago

El 31 de agosto los nativos de esta nación celebran su independencia del domino británico, hecho ocurrido en 1962. Todo el país se une para disfrutar de diferentes eventos especialmente preparados para la celebración de la fecha patria, tales como un desfile militar, una banda marcial, diversos reconocimientos a personalidades del país y muchísimas actividades más.

El Carnaval de Tobago o NCBA Tobago Fest

Tobago aprovechó la temporada baja de finales de septiembre para debutar con su propio carnaval, apoyado claro está por la National Carnival Bands Association de Trinidad, que trae sus mejores bandas para amenizar la brillante iniciativa de la Asociación de Hoteles de Tobago. Variantes hay muchas, como que éste es un evento de fin de semana, comenzando el jueves en la noche con el “Night Mas”, para seguir el viernes con el concurso para elegir la Reina de Carnaval y con el evento “Ah We Jam” en la Plaza del Mercado, continuando con el “J’Ouvert/Mas Parade” y el “Blow Out” el sábado, en la misma locación, y terminar con el “Chill Out” en una gran fiesta en el Mt. Irvine Hotel.

Divali o Festival de la Luz

Generalmente en octubre o noviembre tiene lugar el Divali o Festival de la Luz, uno de los feriados más importantes de la comunidad hindú de Trinidad y Tobago, y de todo el mundo. El Divali representa el triunfo de la luz sobre la oscuridad y conmemora el retorno de lord Rama a su reino después de catorce años de exilio. Rindiéndole homenaje a la Diosa de la Luz y al retorno de lord Rama, los descendientes de la milenaria India encienden sus tradicionales deyas —lámparas de aceite hechas de arcilla— para suspenderlas en cuerdas formando un impresionante juego de luces que adorna árboles, casas, edificios y barrios completos. Para completar esta grandiosa celebración religiosa no falta el festín de platos tradicionales y locales, con música, bailes, juegos artificiales y regalos.

Festival Tradicional Best Village Folk

Durante buena parte de los meses de noviembre y diciembre los habitantes de Trinidad y Tobago participan en esta larga competencia para elegir el mejor festival folclórico, mostrando así sus habilidades con la música, los bailes, el drama y la gastronomía tradicionales.

La Navidad

Esta fiesta es celebrada por todos sin tomar en cuenta sus creencias religiosas, destacándose por el extraordinario ambiente hospitalario que el país vive durante todo el mes de diciembre. Aparte de la tradicional comida navideña, el mes de celebraciones incluye bebidas típicas caribeñas como el sorrel, que consiste en una bebida rojiza proveniente de una flor local, y el tradicional ponche crema. También se sirven platillos tales como pastelitos de maíz rellenos de carne con un toque picante y torta negra con frutillas, entre otros.

Festival Parang

La Navidad también es tiempo para parang, es decir para parrandear. Aunque hay quienes consideran que esta fiesta fue traída por monjes capuchinos de España, la gran mayoría la atribuye a los obreros venezolanos que trabajaban en los campos de cacao de Trinidad, quienes dejaron bien sembrado en el corazón de los trinitarios este festival en el que la gente se visita dentro de un ambiente alegre, intercambiando pasteles y tortas, mientras tocan, cantan y escuchan música tradicional venezolana, y lo más gracioso es que algunos de los que con tanto entusiasmo entonan las canciones en el idioma castellano no saben a ciencia cierta lo que significan. El festival se caracteriza por un concurso en diferentes sitios del país entre los grupos de parang —que tocan el cuatro, las maracas, la mandolina y el bajo de caja (box bass)—, los cuales participan todos los sábados desde finales de septiembre hasta la gran final que tiene lugar en diciembre. Los grupos también pueden ser escuchados en conciertos, hoteles y fiestas privadas.

Excursión a la selva

Trinidad y Tobago

Cuando el carnaval termina, llega la hora de descubrir los misterios de la isla, de mirar hacia adentro y oír sonidos más débiles pero igualmente verosímiles. Trinidad es una gloria para los amantes de las aves. Posee la colonia más accesible de oilbirds o guácharos, los únicos pájaros nocturnos herbívoros, que viven en cuevas y se encuentran sólo allí, en Venezuela o Brasil. Quienes quieran conocerlos deberán hospedarse en la reserva de Asa Wright un mínimo de cuatro días. No es ningún castigo, por el contrario, lo tratarán como rey mientras toma uno que otro cocktail en la veranda sobre la que liban los picaflores, descubre a la chaconia -la flor nacional de las islas- y se interioriza sobre el ibis, el increíble pájaro -también nacional- absolutamente colorado que podrá ver en bandadas en el Caroni Bird Sanctuary, o en cautiverio en el Pointe-á-Pierre Wild Fowl Trust.

Así, el abanico tropical de este país parece no tener ausentes. En materia urbana, me impresionó la supuesta fealdad de Port of Spain, capital de Trinidad y Tobago. Cierto es que no constituye un convite al placer visual en el sentido estricto de un agente de viajes, ya que no tiene playa ni goza de grandes vistas, pero es ideal para cambiar de ambiente. Además, para quienes la playa es condición sine qua non, a unos quince minutos del centro, Maracas Beach cumple con todos los requisitos.
Puesto a recorrer, la serie de edificios conocidos como "Los Siete Magníficos", a lo largo del flanco oeste de la Savannah -el parque yermo sobre el que se organiza la ciudad- es un valioso muestrario de los tiempos de bonanza que vivió Trinidad a comienzos de siglo. Están cerrados al público, pero su vista exterior vale el recorrido.

Las atractivas construcciones típicamente inglesas con sus cornisas talladas de madera son la escenografía en la que los descendientes de esclavos conviven con los descendientes de sus amos. Resulta interesante jugar a mirar a la gente tratando de adivinar su origen, leer los nombres de las calles y ver cómo se mezclan el español, con el inglés y el francés.


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jacaveia dijo:

Hola, me gustaría saber si se puede ir a Trinidad en barco de pasajeros desde Venezuela o desde Georgetown. Un saludo a todos.

martes, 27 de abril de 2004, a las 22.29

fradavib dijo:

Hola! Me gustó mucho este artículo, uno revienta de ganas de ir a Trinidad y Tobago! Soy de Venezuela y pienso ir en agosto a Trinidad. Quisiera saber si salen barcos desde la costa de Guiria (Estado Sucre) o desde otro lugar. Me interesan precios económicos (vi uno en la web en el que cobran $121!! Están locos, muy costoso!!) Agradezco toda la información al respecto. Saludos

lunes, 7 de enero de 2008, a las 11.53

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Escribe: mavasuu

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Escribe: leo_girl4000

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