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Un vistazo por el territorio
El territorio salvadoreño es muy complejo en el aspecto
geológico, en sus relieves y en sus cuencas hidrográficas,
lo que se evidencia en el variado contraste de su territorio.
Particularmente, puede decirse que El Salvador es un país
montañoso y accidentado, situado en una de las zonas de
mayor actividad sísmica de la región; de allí
que se le conoce como el "Valle de las Hamacas". Su
clima es variado: caluroso y húmedo en las costas y tierras
bajas, templado en la zona media y frío en las regiones
altas, con una estación lluviosa que normalmente se desarrolla
entre los meses de mayo y octubre.
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El salvador dota al turista de un paisaje ideal para disfrutar
de vacaciones al aire libre. El país es tan pequeño
que le permite establecerse en la capital y conocer las zonas
del interior en viajes cortos durante el día. Más
de 300 kilómetros de playa, pintorescos lagos, ríos
y resplandecientes piscinas son fuente de satisfacción
para todo aquel que anhela poder realizar alguna actividad acuática.
Muchas de las playas tienen la virtud de mantener su condición
original, su virginidad, brindando un paisaje paradisíaco,
fiel reflejo del tesoro que encierra a El Salvador.
El Salvador es una tierra de artesanos, las creaciones van desde
los tejidos en fibras naturas como el tule, el Henequén
y el hilo, hasta las tan codiciadas pinturas y artículos
de barro, cerámica, cuero y madera. El visitante puede
adquirir estos recuerdos en los mercados de artesanías,
centros ceremoniales o directamente en los pueblos donde son elaborados,
a 70 minutos de San Salvador se llega a La Palma, entre pinares,
ríos y montañas, más de 80 talleres producen
colorida artesanía en cerámica, barro y madera;
los artesanos son ingeniosos y aprovechan los materiales de su
medio ambiente y crean con ellos verdaderas obras de arte. semillas,
flores y frutos secos y hasta desperdicios metálicos son
transformados en curiosos objetos impregnados con el sentir de
un pueblo que se moderniza pero que conserva su identidad cultural.
Otros de los lugares de colorido artesanal son Ilobasco y Nauhizalco.
La alfarería de Quesaltepeque e Ilobasco, miniaturas de
cerámica y barro así como productos de cuero; Nahuizalco
es popular por la fabricacion de articulos de mimbre.
La ciudad capital
La ciudad de San Salvador es la próspera y cosmopolita
capital del país, contando con todo el modernismo de las
grandes urbes y también, en contraste, con la arquitectura
histórica de los antiguos barrios.
Es una capital moderna, y es el punto de partida hacia un abanico
de atracciones que se extiende hacia el resto del país.
La capital está localizada en un valle el pie del Volcán
San Salvador. La economía ha recibido grandes sumas de
inversionistas extranjeros, y San Salvador se ha convertido en
el centro comercial, industrial, gubernamental y turístico
para todo el país.
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El centro histórico ha sido renovado y reconstruido, y
es ahí donde encontrará la Catedral Metropolitana,
el Palacio Nacional y el Teatro Nacional, fieles representantes
de la época colonial. El Museo Nacional David J. Guzmán
queda cerca, donde están reunidos los hallazgos arqueológicos
más importantes del país, mientras que el Museo
Stephen W. Hawking mira hacia el futuro con sus exhibiciones de
física y ciencia. El Mercado Ex-Cuartel y el enorme Mercado
Central quedan a unas tres cuadras de distancia. Ahora bien, si
busca recordatorios, recomendamos visitar el Mercado Nacional
de Artesanías, donde los precios están un poco más
altos, pero la calidad es mucho mejor.
La ciudad es cosmopolita y acoge a un millón y medio de
habitantes; tiene un ambiente dinámico con muchas cosas
que ver, probar y comprar. La ciudad tiene 350 años. Aún
conserva como patrimonio nuestras arquitectónicas de ese
tiempo. Pero su estilo actual es el de las urbes diligentes, hasta
una corta estadía permite experimentar la vida citadina
de los salvadoreños, en todo momento el turista se sentirá
acompañado de personas amables dispuestas a compartir la
hospitalidad de nosotros los Salvadoreños.
Por la ciudad, recorra las principales calles y avenidas: Paseo
General Escalón, Boulevard de los Héroes, Alameda
Roosevevelt y visite los centros comerciales, así como
galerías de arte en las que encontrará obras de
pintores de renombre internacional, si el tiempo lo permite vaya
al centro de la ciudad, donde hay una impresionante actividad
comercial y algunas reliquias arquitectónicas.
La mejor vida nocturna de San Salvador la encuentra en la Zona
Rosa. Los clubes del área ofrecen noche de damas, noche
de estudiantes y noches sólo para celebrar el estar en
El Salvador; los salvadoreños son ávidos del baile.
Puede disfrutar de música en vivo en la gran variedad de
bares y restaurantes.
El país tiene el recinto ferial más grande de Centro
América, diseñado específicamente para la
realización de ferias nacionales e internacionales, ofreciendo,
entre sus áreas para exhibición (cubiertas y abiertas)
un total de 127.000 metros cuadrados de capacidad, en los que
se incluyen dos modernos centros de convenciones acondicionados
para eventos de gran magnitud.
Además, en San Salvador, se pueden visitar galerías
de arte, centros comerciales, tiendas de artesanías y bares
– cafés culturales; cenar exquisitamente y ser parte
de la interesante vida nocturna que invade la ciudad.
Un recorrido por la ciudad
Monumento a la Revolución
Se encuentra ubicado al final de la Avenida la Revolución,
en la colonia San Benito.
El teniente coronel Óscar Osorio, presidente de la República
de 1950 a 1956, hizo erigir en el último año de
su gobierno un monumento consagratorio al movimiento revolucionario
del 14 de diciembre de 1948, que culminó con la Constitución
Política de 1950.
Monumento El Salvador del Mundo
Está ubicado en la Plaza de las Américas, al final
de la Alameda Roosevelt. Erigido en honor del Divino Salvador,
sobre un hermoso pedestal se colocó la estatua que en un
principio decoraba la tumba del Dr. Manuel Enrique Araujo, quien
fue presidente de la República del 1 de marzo de 1911 al
8 de febrero de 1913. La estatua fue obsequiada por la familia
Araujo y el monumento fue develado el 26 de noviembre de 1942,
en ocasión de celebrarse el primer congreso eucarístico
nacional en San Salvador.
Estatua de Cristóbal Colón y la Reina Isabel
Están ubicados a ambos lados de la entrada del portón
principal del Palacio Nacional, en la Avenida Cuscatlán.
Fueron develadas el 12 de octubre de 1924 al celebrarse el 432
aniversario del descubrimiento de América por el almirante
genovés. Fueron donadas al pueblo salvadoreño por
su majestad Alfonso XIII, rey de España, y entregados de
manera oficial al Gobierno de El Salvador.
Parque de la Familia
Fue construido en 1996 por la Secretaría Nacional de la
Familia e inaugurado en noviembre del mismo año. Se encuentra
ubicado a 12 kilómetros al sur de San Salvador, en los
Planes de Renderos.
Cuenta con vivero, anfiteatro, plaza cívica, canchas deportivas
(fútbol, baloncesto, voleibol), pista de motocross, área
de juegos infantiles, área forestal, mirador panorámico,
venta de artesanías, pista de patinaje, área de
piñatas, cafetines y amplio parqueo.
Bosque el imposible
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Entre las ciudades de San Francisco Menéndez, Ataco y
Tacuba, en el departamento de Ahuachapán, El Salvador tiene
su más valioso patrimonio ecológico: el bosque El
Imposible. Situado entre la parte alta de la cordillera de Apaneca-Lamatepec
y la zona costera, el bosque se eleva entre 300 y 1.400 m sobre
el nivel del mar. El recinto de mayor diversidad de plantas y
animales nativos abarca 5.000 hectáreas. Su nombre responde
a su difícil acceso, a través de un tortuoso paso
por la montaña. Ostenta una variedad de especies arbóreas
mucho mayor que cualquier otro bosque del país. Sus farallones
escarpados, sus nacimientos de agua cristalina, pendientes y quebradas
boscosas, encierran una preciosa tierra virgen donde han hallado
refugio numerosos animales y plantas.
Es la zona de mayor diversidad biológica del país,
donde se encuentran más de 350 árboles, entre ellos
especies nuevas para la ciencia como el "siete camisas rojo",
y el "amarante silvestre".Hay también en El Imposible
más de 350 aves distintas y más de 500 variedades
de mariposas. Han encontrado aquí su último refugio
algunas de las más espectaculares especies animales del
país, como el puma, el tigrillo mayor u ocelote, el oso
colmenero, el micoleón, el pezote, el cuche de monte, el
pajuil, la pava, el águila,
el águila crestada negra, el gavilán blanco y muchas
más que se desconocen en el resto de El Salvador.
San Andrés
A solo 30 minutos de la capital se encuentra este exquisito conjunto
de centros ceremoniales, patios y pirámides construidas
entre el años 300 A.C y 600 D.C donde vivían los
altos dignatarios mayas. Si usted es amante de la arqueología
puede visitar 3 grandes sitios arqueológicos durante el
mismo recorrido,(Tazumal, San Andrés y Joya de Cerén).
Los Mayas originales quienes vivieron en las regiones montañosas
ahora conocidas como El Salvador, florecieron a lo largo de la
edad dorada del período clásico hasta comienzos
del décimo siglo, fue entonces que la civilización
llegó a la cúspide sobresaliendo en arquitectura,
arte y ciencia.
Un exquisito conjunto de centros ceremoniales, patios y pirámides
construidas entre el año 300 A.C. y 600 D.C. donde vivían
los altos dignatarios mayas han sido preservados en San Andrés
en El Salvador.
San Andrés es uno de los centros prehispánicos más
grandes de El Salvador. Las primeras noticias sobre San Andrés
como sitio arqueológico datan de fines del siglo XIX, ya
que fue en 1892 cuando por vez primera se informó acerca
de la existencia de este asentamiento. Años más
tarde, en 1910, cuando un grupo de cartógrafos americanos
realizaban mediciones en la Hacienda de San Andrés, se
mencionó de nuevo, la presencia de montículos en
los alrededores.
Las primeras investigaciones de campo se realizaron durante dos
temporadas en los años 1940 y 1941. Durante 4 décadas
los trabajos arqueológicos en San Andrés se interrumpieron
y no se reiniciaron sino hasta finales de la década de
los setenta bajo la dirección del arqueólogo Stanley
Boggs.
En resumen, las investigaciones efectuadas en San Andrés
durante los años 1940-1941, 1977-1978 y 1996-1997 han revelado
hallazgos importantes y aportado datos valiosos que permiten conocer
no sólo las características internas, sino también
los contactos que San Andrés mantuvo con otros asentamientos
prehispánicos de El Salvador y el área maya.
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Los tres períodos de investigación revelan diferentes
momentos de ocupación prehispánica. El primero ocurrió
durante el periodo Preclásico Medio (700 aC a 250 aC),
el segundo durante el Clásico Tardío (600 dC a 900-100
dC), y el tercero durante el Posclásico. Sin embargo, de
estos tres periodos de ocupación maya, el más importante
ocurrió durante el Clásico Tardío por la
complejidad social y el avance cultural que alcanzó en
su momento.
Este parque arqueológico de San Andrés se encuentra
a aproximadamente 30 minutos de San Salvador en la autopista que
conduce a Santa Ana que es completamente pavimentada. Esta situado
en el valle de Zapotitán, entre las riberas del Río
Sucio y Río Agua Caliente. Hoy en día esta zona
es famosa por su tierra fértil, factor muy importante para
las comunidades agrícolas del lugar.
Joya de Cerén
Joya de Cerén fue una comunidad maya que sufrió
la misma catástrofe que la antigua Pompeya, sin la pérdida
de vida humana. Los arqueólogos no encontraron osamentas
humanas en sus excavaciones, lo que indica que la población
tuvo tiempo de salir huyendo antes de perder la vida. Sin embargo,
dejaron todas sus pertenencias, y esto se ha convertido en una
ventana a la vida maya. Las casas de adobe quedaron perfectamente
preservadas, al igual que un centro comunitario y hasta un baño
sauna. Esto lo tomaron como evidencia de que la comunidad tenía
un buen nivel de vida. Hoy día los artefactos están
reunidos en un museo que además presenta posibles escenarios
de la vida en el pueblo. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad
por la UNESCO.
Su nombre Joya lo toma por la importancia del sitio arqueológico
y Cerén por que la hacienda donde fue encontrado el sitio
cuando construían los silos para almacenar granos perteneció
a la familia Cerén.
Hace aproximadamente 1400 años, el sitio arqueológico
de Joya de Cerén era una aldea floreciente a orillas del
Río Sucio, antes llamado Nexapa. Los 5 kms que separan
Joya de Cerén con Campana San Andrés exigían
aproximadamente una hora a pie o un viaje breve en canoa por el
río Sucio.
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A pesar de que Joya de Cerén era autosuficiente en la
producción de alimentos, la construcción de edificios
y la elaboración de utensilios, sus habitantes dependían
de San Andrés para la obtención de artículos,
como herramientas, obsidiana, hachas de jade, pigmentos rojos
y talvez conchas de mar y sal. Por tanto, es posible que los pobladores
de Cerén hayan tenido que producir excedentes de alimentos
o herramientas para intercambiarlos con otros productos en San
Andrés.
Los pobladores realizaban sus labores cotidianas, nada indicaba
que pudiera ocurrir una erupción, pues el paisaje esta
despojado de conos o cráteres volcánicos; sin embargo,
sabemos que hubo un terremoto moderados previos a la erupción,
ya que en zona oriental existen pequeñas grietas ocasionadas
por movimientos tectónicos.
La aldea fue sepultada por cuatro a seis metros de cenizas. La
capa de materiales volcánicos no sólo cubrió
por completo todos los edificios, sino que llenó acequias
y pequeños drenajes, borrando así toda noción
de la existencia de ese lugar. Lava y ceniza sellaron de tal manera
la zona que resultó inútil excavar. Según
dicen ni los roedores, ni los agentes naturales que suelen modificar
las aldeas abandonadas lograron penetrar en la capa de ceniza
volcánica convertida en piedra.
Tras descansar en la serenidad de su tumba de ceniza volcánica,
el sitio fue descubierto en 1976, cuando un tractor nivelaba una
pequeña cocina con el fin de hacer una plataforma para
guardar granos en silos. El conductor viaja a San Juan Opico a
informar al Museo David J. Guzmán del hallazgo, espero
3 días hasta que el arqueólogo designado llegara,
quien al descubrir la buena conservación de los pisos de
tierra, de muros y aún de los techos de paja caídos,
supuso que eran construcciones recientes. Debido a que el Museo
no podía hacerse cargo del mantenimiento de los restos
arqueológicos precolombinos, y menos aún de construcciones
que supuso recientes, autorizó que siguieran adelante las
obras de nivelación. De ahí se calcula que más
de una docena de habitaciones fueron destruidas.
En 1978, el arqueólogo Stanley Boggs hacia un estudio arqueológico
del valle de Zapotitán, donde conversó con una familia
cercana al sitio y le hablaron de reciente hallazgo que era una
casa sepultada por cenizas. Al principio dice que también
creyó que eran construcciones recientes, ya que jamás
había encontrado techos de paja en sitios arqueológicos
de México. Él hizo unos estudios de radiocarbono,
técnica que permite averiguar la antigüedad de materiales
orgánicos, mostrando una antigüedad de cerca de 1400
años.
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Al ver las dificultades de continuar la excavación, regresaron
en 1979 con instrumentos de alta tecnología que detectaran
anomalías bajo tierra. El éxito de esta primera
incursión los hizo volver en 1980 para ampliar las investigaciones.
Por motivos de inseguridad personal debido a la guerra, la investigación
no fue reanudada sino hasta 1989.
Joya de Cerén se abrió al público salvadoreño
un museo en el sitio, con material didáctico, caminos para
que los visitantes pudieran apreciar la arquitectura original
y guías que le brinden información del lugar.
Joya de Cerén en 1993 fue postulada y nombrada por la UNESCO,
Patrimonio para la Humanidad, el cual muestra su importancia mundial
la cual detalla la historia y el encuentro con las raíces
de la vida familiar de los salvadoreños hace 1400 años.
Este sito es tan importante para la historia de la humanidad debido
a que gracias a este hallazgo se conoce acerca de la manera en
que los indígenas realizaban sus huertos caseros, como
era la distribución de sus casas además de otras
actividades que realizaban en los alrededores como la elaboración
de utensilios para el hogar, elaboración de artesanías
y el intercambio comercial entre otros.
De acuerdo a las investigaciones y según los vestigios
arqueológicos encontrados en el territorio, ha sido uno
de los más poblados a lo largo de los últimos 3500
años. Hasta muy recientemente se han realizado investigaciones
sistemáticas sobre el patrimonio arqueológico del
país, que han dado como resultado descubrimientos de gran
relevancia, como uno de los más recientes el descubrimiento
de "Joya de Cerén", que fue adscrito como patrimonio
de la humanidad en 1993.
Ubicado en el municipio de San Juan Opico, el sitio está
constituido de 17 estructuras, entre ellas viviendas, edificios
comunitarios, dos bodegas para alimentos y dos cocinas, con muchos
utensilios de trabajo. Joya de Cerén era una pequeña
granja que fue enterrada por 5 metros de ceniza volcánica
durante la erupción del Laguna Caldera, por lo que ha sido
llamada la Nueva Pompeya y la Pompeya de las Américas.
El acervo cultural de las antiguas civilizaciones, no explorado
en su totalidad, lo convierte en uno de los misterios arqueológicos
más impresionantes del continente americano.
Actividades
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Los que visitan El Salvador en plan de excursionistas quedan
encantados con los dramáticos picos volcánicos de
El Salvador y con sus múltiples joyas arqueológicas.
Con tanto verdor y reservas —y tantas especies de aves—
es natural que los ecologistas también encuentren aquí
su nicho. Y aunque no lo crea, los deportes acuáticos se
pueden disfrutar hasta en los volcanes: las aguas del Lago de
Coatepeque en el volcán Santa Ana son un ejemplo. Los ríos
como el Torola ofrecen rápidos y agua espumosa para navegar
en kayak. Los surfers están de acuerdo en que las olas
de La Libertad, Punta Roca y el Zunzal en la zona central y Las
Flores en la zona Oriental son las ideales, y con una costa de
321 kilómetros de largo, siempre hay algo divertido que
hacer en el agua. Prueba de esto es la pesca deportiva: El Salvador
es la sede de un torneo anual de pesca de pez vela en el cual
participan pescadores de seis países diferentes.
Puerto de la Libertad y alrededores
A 32 kms. Al sur de San Salvador se encuentra el puerto de La
Libertad, famoso por su muelle artesanal, del cual se pueden obtener
los más frescos mariscos provenientes de la pesca del día,
a lo largo de 5 kms. Usted podrá disfrutar de variados
y coloridos restaurantes, todos ellos amenizados con la música
de los famosos "combos", "tríos" y
"mariachis". Además en la playa Punta Roca se
tiene el primer contacto con los surfeadores de la zona.
Una de las playas favoritas de esta zona es "El Zunzal".
Para miles de aficionados al "surf" acá se encuentra
una de las mejores playas del mundo para la práctica de
este deporte. Muchos jóvenes llegan hasta aquí,
aprovechando las olas más elevadas y fuertes. Otros se
dedican a corretearlas en sus mory boogies y los más osados
practican el windsurf.
Los surfistas, antes de emprender sus fantasías en el mar,
se preparan con sus pequeñas tablas de menos de dos metros
con tres quillas o trifines, para una mayor maniobrabilidad en
este tipo de aguas. Asimismo, utilizan cera, tobilleras y leash.
Para completar su diversión, el zunzal les ofrece hospedajes
inmediatos a la playa, para que luego de un grato descanso, puedan
adentrarse en las olas desde temprano de la mañana. Naturalmente,
se puede practicar otras actividades tales como jet ski, submarinismo,
fútbol y voleibol de playa.
El Zunzal con su generosidad natural nos regala además
una hermosa vista hacia las playas adyacentes, en especial El
Tunco, con una roca singular que despunta por su verticalidad.
Asimismo nos ofrece un baño en sus cálidas aguas
o una caminata por sus orillas, practica de la pesca deportiva
desde la costa con señuelos o pescadetas, la cual permite
resultados tan espectaculares como la captura de ejemplares de
boca colorada, jurel, róbalo o corvina de hasta siete kilos
de peso.
Otro destino perfecto para los aficionados del surf es La Libertad,
a solo media hora de san salvador, que ofrece las mejores olas
provenientes del océano pacifico. Además ofrece
a los visitantes la experiencia de comer en cualquiera de los
variados restaurantes especializados en frutos del mar o disfrutar
mirando desde el muelle de los barcos que traen la pesca del día.
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La Costa del Sol, por otro lado, se compone de tres playas costeras:
San Marcelino, los Blancos, y una última que lleva el nombre
de la Costa del Sol. Estos lugares que se extienden a lo largo
de kilómetros de arena, son catalogados como los mejores
en el país y es el lugar indiscutido para presenciar increíbles
puestas de sol.
Para los que gustan de la tranquilidad durante la semana es perfecto,
en cambio los fines de semana y feriados se llena de mucha actividad.
Aunque sus arenas tienen un tinte grisáceo, son más
claras que las volcánicas que se encuentran en la mayoría
de playas de la nación. Y dado que ellas están ante
el mar abierto, las olas pueden ser algunas veces difíciles
y a menudo también producen resaca.
La playa San Marcelino es el primer paso a las extensiones del
litoral en la Costa del Sol. El río Jiboa desemboca en
sus predios, y es una bahía de pescadores, caracterizada
por grandes olas que chocan contra la orilla a lo largo de sus
dos kilómetros de extensión. Presenciar la salida
de los pescadores al caer la noche, o su regreso en las primeras
horas de la mañana con su carga de peces es un espectáculo
sólo comprobable a la eterna actividad del océano.
A continuación de San Marcelino, en dirección este,
se halla la playa que da nombre al área. No es por azar,
pues Costa del Sol hace honor al calificativo que lleva con orgullo.
Esta singular extensión de arenas oscuras, bañadas
por el sol y las olas, es la más famosa, visitada y popular
en todo el país.
Además de la posibilidad de disfrutar del regalo del sol
y el aire marino, de recorrer sin prisa extensiones de arena sombreadas
por cocoteros o buscar y encontrar un rincón solitario
y virgen donde solo se escucha el rumor de las olas. Costa del
Sol cuenta con una infraestructura turística cuya abundancia,
variedad y excelencia en los servicios, la equiparan a cualquier
balneario de fama internacional.
También se destacan los Blancos, un lugar de ensueño
con amplias extensiones arenosas de incomparable belleza. Le sigue
el estero Jaltepeque, formado por esos mágicos caprichos
de la naturaleza. Esto lo convierte en un sitio de obligada visita,
en un excelente lugar para la pesca, la observación de
la flora y la fauna y los paseos en bote por islotes y puertos
escondidos en su extensión de caprichosas formas.
También otro excelente lugar para visitar son las islas
del Golfo de Fonseca, cuya belleza es perfecta para navegar en
bote y visualizar una variada fauna marina.
Volcanes y aventura
Para los amantes de la aventura que mejor que escalar el cerro
el Boquerón y descender hacia su cráter en donde
podrá encontrar en su interior el volcán más
pequeño del mundo sin duda alguna será una experiencia
inigualable que no podrá olvidar.
Desde la carretera podrá contemplar la espectacular vista
de San Salvador y los valles de Apopa y Nejapa, las apacibles
aguas del Lago de Ilopango y el cerro de Guazapa.
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También podrá apreciar la increíble lava
de la erupción del volcán localizado en Quezaltepeque
y los más imponentes vestigios de la cultura Maya ubicados
en el Valle de Zapotitán.
El volcán cuenta con una increíble riqueza natural
que lo convierte en un potencial para el desarrollo turístico
del área, en un futuro el visitante podrá realizar
un recorrido por esta increíble ruta, llena de riqueza
natural y potencial humano, dispuesto y deseoso de trabajar y
recibir la capacitación necesaria para convertirse en mano
de obra calificada y así trabajar en los proyectos que
se desarrollen.
La nueva carretera de concreto de doble sentido fácil acceso
y cercanía, es una excelente herramienta que funciona como
medio para el desarrollo turístico del volcán.
El volcán de San Salvador es una excelente fuente de riqueza
y empleo con increíbles beneficios y ventajas lo que ayudara
al desarrollo sostenible de cada una de las comunidades que en
él habitan.
El volcán Quezaltepec, conocido como “El Volcán
de San Salvador” se encuentra ubicado entre los departamentos
de San Salvador y La Libertad y está conformado por tres
imponentes cerros:
- El Jabalí/907 m.s.n.m
- El Boquerón/1880m.s.n.m
- El Picacho/1997 m.s.n.m.
Ubicado a tan solo 20 minutos de la capital de San Salvador,
con una espectacular e increíble naturaleza, rodeada de
incontables especies de flora y fauna y sin duda alguna un clima
agradable y fresco “EL volcán” de San Salvador”
tiene todo el potencial para ser desarrollado turísticamente.
Prepárese para conocer la infinidad de posibilidades que
encierra este volcán con una nueva carretera de concreto
que marca el paso hacia el desarrollo. Esta ruta le cautivara
con la magia que posee cada rincón.
Playas
El Salvador le ofrece al viajero más de 300 kilómetros
de bellas playas, situadas en el Pacífico. Tal vez prefiera
una playa al estilo de arena negra; o quizás le guste más
una playa con arena gris que se extiende por kilómetros,
con aguas poco profundas en las que los niños pueden disfrutar
tranquilos; o es posible que busque una playa con un centro de
información acerca de las tortugas de mar; o a lo mejor
quiere una isla pequeña, muy privada, donde pueda tenderse
al sol gozando de la fabulosa vista de los volcanes en la lejanía.
La costa más importante de El Salvador está en la
región oriental de la frontera con Honduras hasta el río
Lempa. A todo lo largo de esta costa se encuentran bellas ensenadas
con playas de arena negra, rodeadas de afloramientos de piedra
volcánica. Siguiendo la carretera costera hacia el occidente,
los visitantes pasarán a la playa Los Cóbanos, cerca
de Acajutla, antes de llegar al pueblo porteño de La Libertad,
un buen lugar para hacer una parada y degustar las ostras frescas,
los deliciosos mariscos y la música de combos en vivo,
a cargo de músicos que van de mesa en mesa. Al oriente
de La Libertad, los amantes de las playas pueden dirigirse a la
Costa del Sol, donde encontrarán algunas de las mejores
playas del país. La Costa del Sol cuenta con una infraestructura
excelente de hoteles, restaurantes y servicios para el turista,
que incluyen deportes acuáticos, recorridos en los esteros
y la pesca deportiva.
Gracias a la generosidad de un clima favorecido por el sol y a
un suelo volcánico de extraordinaria fertilidad. El Salvador
hace gala de tesoros invaluables en su ecosistema.
Con 300 kilómetros de litoral, gozar un clima tropical
y días soleados a la orilla de la playa es una de las actividades
comunes para sus habitantes. Propios y extraños disfrutan
de la infraestructura turística más completa y moderna
en sitios como La Costa del Sol, cuya arena gris resulta el marco
ideal para asolearse, practicar deporte o simplemente descansar.
La zona costera oriental se caracteriza por incluir lugares perfectos
para la convivencia, y es ahí donde se encuentran algunas
de las bellas playas que tiene el país.
A la Costa del Sol es muy fácil llegar en carro desde San
Salvador. Esta área y las playas más al sur son
famosas en el mundo entero por el perfecto oleaje. Aficionados
al surfing vienen aquí desde todos los confines del mundo
para probar las olas y disfrutar de las playas de El Salvador.
La pesca mar adentro también es posible desde este lugar,
al igual que la practica del buceo submarino.
Gastronomía
La especialidad nacional es el marisco: langosta, camarón,
calamares y ostras están disponibles en la mayoría
de los restaurantes, preparados con una deliciosa salsa de ajo
y cilantro, cubiertos en queso, fritos o a la parrilla. En los
pueblos costeros no faltan las ostras: las venden en cada esquina.
El ceviche salvadoreño (pescado cocinado en jugo de limón
con cilantro, pimiento verde y cebolla) es muy popular, al igual
que las omnipresentes pupusas. Estas tortillas rellenas de frijol,
queso o chicharrón (o una combinación de los tres)
se pueden comprar en todas partes, hasta tienen sus propios establecimientos,
llamados pupuserías.
La cocina tradicional salvadoreña refleja una reminiscencia
de los antiguos pueblos salvadoreños y sus costumbres,
conservándose siempre como elemento principal el maíz
tal como hace diez siglos o más. El maíz ha jugado
un papel importante tanto en la vida material como espiritual
de la región. Antiguamente, formó parte de la dieta
alimenticia de la población, pero también fue parte
integral de sus concepciones religiosas. Su trascendencia en la
América antigua se manifiesta al contemplar el Dios Maya
del Maíz.
En la actualidad se elaboran del maíz tamales, tortillas,
diversos tipos de atol, salsas, bebidas como el "café
de maíz" y la "chicha de maíz" (bebida
embriagante).
Además del maíz, el frijol, el ayote y otra serie
de plantas nativas de Mesoamérica formaban y conforman,
actualmente, los productos básicos de la dieta tradicional
en El Salvador. En casi toda el área rural del país,
los tiempos de comida se dividen en tres: desayuno, almuerzo y
cena. En el área rural en el desayuno se come tortilla
con frijoles, queso o sal y se toma café. Durante el almuerzo
se comen tortillas, arroz, verduras o frijoles y sal, mientras
que la cena es igual al desayuno.
Dentro de los alimentos tradicionales en El Salvador, encontramos:
La tortilla, base de la alimentación de los salvadoreños,
es elaborada de maíz. Para prepararla se pone a cocer una
porción de maíz, agua y un poco de cal. Se lava
el maíz para quitarle la cáscara y luego se muele
en una piedra de moler o en el molino. El maíz molido se
amasa y se toman pequeños fragmentos con lo que se hacen
unos discos cuyo grosor depende del gusto de la tortillera. Se
echan los discos sobre un comal caliente y se les voltea conforme
se van cociendo.
Los tamales son elaborados de la masa del maíz, un relleno
y salsa o recaudo. La masa se prepara cociendo el maíz
con agua y cal par ablandarlo, se lava, se muele, se le agrega
a la masa manteca de cerdo y sal y se cuece de nuevo, removiendo
constantemente con una paleta para evitar que se pegue en el recipiente.
Los rellenos de tamales pueden ser de carne de gallina, de pato
o de cerdo, de frijoles, de flor de izote, de ejote, de hojas
como el chipilín y son acompañados por lo general
de una salsa o "recaudo". Para elaborar el relleno se
cocinan los ingredientes y al ablandarse se cortan en trozos pequeños.
Los vegetales se fríen generalmente con manteca de cerdo,
tomate y cebolla. La elaboración de la salsa o "recaudo"
es elaborado de masa, tomate, cebolla, achiote, especies molidas
y sal. Se envuelve la masa, el relleno y el recaudo en hojas de
banano o de "huerta" colocando primero la masa y en
el centro el relleno y la salsa y se amarra cada tamal con tiras
de hojas de banano o con tule. Se cocinan luego en un recipiente
grande con agua por especio de dos horas. Dependiendo del relleno,
existen los tamales de gallina o de cerdo, tamales de chipilín
(ticucos), tamales de frijoles con salsa o "algushte",
tamales de flor de izote con "alguashte", tamales de
ejote, tamales pisques, tamales de elote "tayuyos",
motucas, tamales colados, tamales crudos o de viajes y tamales
de cambray. Los tamales se elaboran generalmente para festejar
un día especial dentro de la vida cotidiana como casamientos,
bautizos, velaciones o para celebraciones religiosas tradicionales
como Fiestas Patronales, Cofradías, Semana Santa y Navidad.
Otros alimentos tradicionales son los chorizos, la yuca frita
y salcochada, las pupusas de chicharrón, de frijoles, de
queso con loroco; pasteles de picadillo o de verdura; casamiento
(arroz revuelto con frijoles), "arroz negrito" (arroz
cocinado con sopa de frijoles) y pavo horneado.
Bebidas tradicionales
Café. Este puede ser de maíz o de café.
En algunos lugares inician la preparación del café
tostando los granos sobre un comal de barro a fuego lento y a
cada momento lo remueven con una cuchara de palo. El café
está a punto cuando empieza a ponerse de un color morenito.
Se saca y se pone a enfriar y luego se lleva a moler al molino.
Antiguamente se quebraban los granos en piedras de moler y los
molían hasta obtener el polvo. La bebida se prepara en
recipientes de barro o de metal. Se pone a hervir agua se agrega
el café y se endulza.
Chocolate. Esta bebida se prepara combinando una serie de granos
y especias como cacao, maíz y pimienta gorda. Los granos
se tuestan al igual que el café. El punto lo da cuando
se tornan de un color parecido al del café y, luego de
tostados, se ponen a enfriar y se muelen ya sea en un molino o
en piedra de mano. El polvo se pone a hervir y se endulza con
panela. A la venida de los españoles en 1524, el ahora
territorio de El Salvador se encontraba dedicado a la siembra
del cacao, especialmente en la zona de los izalcos, ahora departamento
de Sonsonate.
El Shuco. Se prepara preferentemente con maíz negro, el
cual se muele en crudo y se deja un tiempo para que se agrie,
luego se hierve. A cada porción que se sirve se le agregan
semillas de ayote molido, frijoles y chile. Se toma preferentemente
en horas nocturnas o por la mañana. Tradicionalmente se
sirve en guacales de morro.
Los dulces
La fabricación de dulces es típica en algunas comunidades.
Los más tradicionales son los dulces de aguacayo, ansión,
de manzanilla, tortillas de camote, conserva de coco, negra y
blanca, de toronja, de leche, jaleas de mango, perrote, membrillo
y guayaba.
El batido es uno de los dulces más comunes en las ferias
populares del país. El dulce de batido se obtiene de la
miel de caña de azúcar. Por lo general se adereza
con semillas de marañón, ajonjolí, cacahuates
y anís.
Los visitantes a El Salvador encontrarán muchas maneras
de aprender acerca de los productos agropecuarios, artesanías,
tradiciones, gastronomía, historia, pueblos coloniales
y arqueología del país. Esta experiencia de aprendizaje
se contiene dentro del concepto del turismo rural y cultural,
por lo cual los visitantes pueden sumergirse en la cultura en
la cultura local y divertirse al mismo tiempo.
El Salvador es uno de los pocos lugares del mundo donde el visitante
encuentra bosques tropicales secos, uno de los hábitats
más escasos de la región, en reservas naturales
como El Imposible y el Parque Walter T. Deiniger. Por todo esto
y muchas maravillas más escondidas entre sus selvas y caminos,
San Salvador es un destino que merece ser conocido por todos los
viajeros.
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