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Helsinki: cultura en bicicleta
Helsinki es una ciudad abierta al mar Báltico, rodeada
de islas e islotes y que, a diferencia del resto de las capitales
europeas, es "nueva". Su fundación data de 1550,
cuando el rey sueco Vasa quiso crear un puerto que compitiera
con el cercano Tallin, en Estonia. Como la ubicación al
fondo de un fiordo era poco propicia, en 1640 la ciudad fue trasladada
al sitio actual. En 1713, el zar ruso Pedro el Grande la conquistó
desde la vecina San Petesburgo, arrebatándosela a los suecos.
En la permanente disputa entre suecos y rusos por el dominio del
país, en 1812 Alejandro 1 de Rusia trasladó aquí
la capital desde Turku. En 1917 se convirtió en la capital
de la República de Finlandia.
Una capital diferente
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Si bien Finlandia (Suomi, en su lengua natal) geográficamente
forma parte de Escandinavia, ni sus costumbres ni su lengua y
tradiciones mantienen un lazo demasiado común con los países
del área. El idioma finlandés es semejante al húngaro
y al estonio, ya que estos pueblos descienden de tribus que habitaban
la región del Volga al oeste de los Urales. Entre los siglos
11 y VII de nuestra era, estos nómades emigrarían
a Occidente desparramándose entre los bosques y lagos de
Laponia.
Tan distintos resultan los finlandeses que hasta sus rasgos físicos
difieren de sus vecinos escandinavos. Son más corpulentos,
de pómulos pronunciados e incluso de tez y cabellos más
oscuros.
Helsinki es una ciudad moderna con medio millón de habitantes.
Helsinki fue fundada en 1550 por el rey sueco Gustavo Vasa. Al
finalizar la guerra de 1808-1809, Suecia tuvo que ceder Finlandia
a la Rusia imperial. En 1812, el zar Alejandro I hizo de Helsinki
capital del Gran Ducado Autónomo. El país se independizó
en 1917 y Helsinki se convirtió en capital de la República
de Finlandia. El presente de la ciudad se caracteriza por la internacionalización
de las conexiones con Oriente y Occidente y un impetuoso desarrollo
de la cultura. La educación superior, las actividades de
investigaciones y la alta tecnología de la ciudad de Helsinki
gozan también del aprecio internacional.
Avenidas impecables en pleno núcleo urbano invitan al viajero
a recorrer sus plazas y demás puntos de interés.
Como la mayoría de los monumentos importantes de la ciudad
se congregan en una sola península, es fácil llegar
a ellos caminando. En Helsinki la abundancia de información
y la coordinación de circuitos hacen casi imposible perderse.
La organización permite recorrer cada uno de sus rincones.
La catedral luterana Tuomiokirkko, rodeada por la Universidad
de Helsinki y el Consejo de Estado, en la plaza del Senado, es
un buen comienzo. Obra del arquitecto Carl Engel, su imponente
cúpula verde sirve de inmediato como un punto de referencia
obligado. Otro sitio imperdible es el mercado al aire libre Kauppatori,
donde sus puestos de madera bullen cuando los lugareños
acuden a él para buscar pescados, alimentos, flores, pieles,
y los visitantes, souvenirs.
Frente al mercado se levanta el Palacio Presidencial, antigua
residencia del zar. Desde este lugar ya se pueden observar resplandecientes
cúpulas doradas de formas bulbosas: son las cúpulas
de la Catedral Ortodoxa de Uspenkin (Uspenkin Kirkko) decorada
por artistas rusos.
Llama la atención una caja de cristal que resuena con música
electrónica, matizada de innumerables colores y donde todos
van a curiosear. Es una manifestación de la declaración
de Helsinki como Capital Cultural Europea, al igual que otras
ciudades del Viejo Continente por donde ya pasó esta excéntrica
muestra de unión y confraternidad entre los pueblos de
la ahora Unión Europea.
De allí se puede ir caminando, o mejor aún, en bicicleta
(que se pueden alquiler por un precio accesible) a Eduskuntatalo,
el Palacio del Parlamento, y al Finlandia Hall, edificio proyectado
por el famoso arquitecto finlandés Alvar Aalto, hoy homenajeado
y presente en los billetes de cincuenta coronas.
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Helsinki es una ciudad coqueta donde la población no tiene
que poner rejas ni guardias ni aún en sus edificios más
importantes. En esta ciudad se puede pasear despreocupadamente,
ya que los modales urbanos impresionan por el respeto absoluto
al transeúnte y al ciclista.
Tarde o temprano uno descubre que más allá de los
magníficos edificios y parques, está la gente de
Helsinki. Chicos blancos de ojos azules que conviven con inmigrantes
venidos de los rincones más alejados del planeta son testimonio
de la tolerancia y el respeto. Aquí todos están
cómodos, relajados, a pesar del frío que casi permanente
por estas latitudes.
Para conocer
Lo que a un turista le parece increíble, para un vecino
es inconcebible que no sea así: en Finlandia todo parece
ordenado, cuidado, conservado y limpio. Pero es mucho más
que una apariencia; más bien, hasta puede ser una señal
de su idiosincrasia. Cada uno transita por su carril: los peatones
caminan por las veredas, los ciclistas circulan por la acera junto
al cordón, las vías centrales de la calle están
reservadas a los tranvías y los bulevares sirven para su
detención.
El hecho de que un extranjero capte estas características
no implica que sea un mero observador. A menudo se le distingue
no sólo por su aspecto, que contrasta con el rubio finés,
de tez blanca y ojos claros, sino también por su bullicioso
andar. Salta la diferencia, porque el finlandés más
bien es tranquilo, respetuoso y sus educadas expresiones difícilmente
aturdan.
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Sea por las bicisendas que atraviesan el centro y la mayoría
de los parques; en el rápido y económico tranvía;
mediante la extensa red de trenes que cruza el área o,
incluso desde las lanchas que comunican con sus más de
300 islas, la opción siempre es recorrerla hasta donde
dé el tiempo. Es que más allá de señas,
características y medios, Helsinki es el escenario ideal
para echar a rodar y satisfacer esas ansias.
Deportes: A los finlandeses les encantan los deportes. El juego
nacional es el "pesäpallo" El museo de deportes
se sitúa en el Estadio de las Olimpiadas (tel: (09) 434
2250). Es también donde se juegan los partidos internacionales
de fútbol. Además, Helsinki tiene pistas de patinajes
naturales y artificiales, varias piscinas, 60 polideportivos,
y más de 180km de "ski tracks".
Los mercados más grandes y mejores son: Kauppatori y el
cercano "Market Hall", que será el mejor lugar
para encontrar los artículos más extraños.
Al final de la calle Bulevardi, está el rastro de Hietalahti,
donde los ricos desechan su ropa de diseño. (Horas de apertura:
los días laborales - 0800-1400, sábados: 0800-1500).
Teatro: Hay dos teatros principales, El Teatro Nacional Finlandés
(Suomen Kansallisteatteri) y El Teatro de la ciudad de Helsinki
(Kaupunginteatteri), y los dos representan las producciones clásicas
en finlandés.
Los hitos de la ciudad
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Antes de que llegue el intenso frío, la vida transcurre
en la calle en busca de la energía del sol para pasar la
oscuridad en que se llega a vivir durante parte del invierno.
La plaza y la avenida Esplanadi y sus calles aledañas son
un centro cultural al aire libre, aunque en esta época
del año los espectáculos y conciertos callejeros
ya dieron paso a una escena más escueta. Vecinos, y turistas
que copian la costumbre, se asientan en bares y restaurantes,
que transforman sus veredas en terrazas, donde se sirve un humeante
tazón de café.
Desde la estatua de los Tres Herreros sale una de las calles comerciales
más importantes de la ciudad, Aleksanterinkatu. Aunque
su nombre resulte impronunciable, y los precios de, por ejemplo,
los suéteres con dibujos escandinavos espanten, vale la
pena echarle un vistazo. En las inmediaciones, están Mannerheimintie
y Fredrikinkatu, otras de las dos calles a que conviene apuntar,
además de Esplanadi.
A metros, y al ritmo de la entrada y salida de lanchas de turistas
que arriban al muelle del puerto Sur que trepa la Plaza del Mercado,
circulan locales y extranjeros. Unos por frutas, otros por souvenirs,
todos por el atractivo y curiosidad que diariamente, de 6.30 a
14, ofrece la feria al aire libre que da origen al nombre de ese
paseo. Una nutrida cantidad de berries, muchas otras frutas y
verduras y grandes ramilletes de flores se exhiben junto a coloridas
muñecas laponas, distintos tamaños de kuksas o tazas
de maderas para sorber más de un trago de vodka, gruesas
medias, pantuflas y abrigadas botas.
Concentración monumental
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El centro antiguo de la ciudad está en la Plaza del Senado,
donde la estatua del zar Alejandro I se levanta como un vigía,
a espaldas de la imponente catedral luterana. Esta iglesia, junto
con la mayor parte de los edificios gubernamentales que la rodean,
data de 1800 y fue concebida por el arquitecto berlinés
Carl Ludvig Engel, artífice de buena parte de Tallin, en
la actual Estonia, y de San Petersburgo, en Rusia. La cripta de
la catedral alberga exhibiciones de historia y arquitectura.
Entre los edificios de la administración pública
cercanos se destaca la Universidad de Helsinki y el Consejo de
Estado, antigua sede del Senado Imperial del Gran Ducado.
La otra religión de Finlandia es la que se rinde culto
en la catedral ortodoxa rusa Uspenski, erigida al borde del golfo,
desde cuya perspectiva se divisa su altiva cúpula de cobre.
Un punto neurálgico de la ciudad es el que se teje en la
Estación Central de Trenes, terminada de construir en 1914,
merced al diseño de Eliel Saarinen, cuyas manos también
sembraron el prestigio de la arquitectura finlandesa. En su fachada
exhibe cuatro monumentales portadores de antorchas, una obra de
Emil Wikström.
Frente a la estación está el Ateneum, el museo donde
se conserva la más importante colección pictórica
del país. A pasos, el recientemente inaugurado Museo Kiasma,
que expone arte finlandés contemporáneo, así
como reconocidas creaciones de artistas extranjeros.
Tours y Excursiones
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El tour Helsinki Expert Sightseeing dura cerca de una hora y
media y recorre los puntos más interesantes del centro
urbano. El comentario, en 11 idiomas opcionales, sincroniza música
y efectos especiales de sonido que inspiran los eventos históricos
relacionados con los lugares de visita. La Tarjeta Helsinki proporciona
transporte público gratuito ilimitado trasbordadores incluidos,
entrada gratis a casi 50 museos y atracciones, descuentos en restaurantes
y alquiler de coches y 70% de reducción del tour Helsinki
Expert Sightseeing.
Restaurantes
Helsinki dispone de unos 800 restaurantes desde locales informales
hasta la gastronomía más exquisita. Aunque hay múltiples
restaurantes étnicos también abundan los establecimientos
de cocina finlandesa tradicional.
Helsinki Marítimo
Uno de los puntos más interesantes del Golfo de Finlandia
es la fortaleza de Suomenlinna – Sveaborg. Esta imponente
fortificación de 450 años de antigüedad que
defiende la ciudad, fue declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural
de la Humanidad. Dentro de los viejos muros se puede descubrir
la historia de Finlandia y del Báltico. Un trasbordador
parte regularmente de la Plaza del Mercado y la travesía
dura apenas 15 min.
Natación Ártica
Gracias a que parte del mar y de los lagos están helados,
zambullirse en un agujero en el hielo es uno de los extras de
la capital que cuenta con varios centros de natación ártica
como Rastila y Uunisaari en agua gélida.
Estadio Olímpico
Hay muchas perspectivas de Helsinki, desde el golfo, sus cúpulas
o desde sus calles. Pero algunos aseguran que la mejor vista de
la ciudad se tiene desde la torre del estadio Olímpico,
abierta de lunes a viernes, de 9 a 20, y los fines de semana,
hasta las 18.
Centro cultural
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Además de los atractivos del centro, el cual recae en
una suerte de pequeñas penínsulas hacia el borde
del golfo de Finlandia, hay otro barrio que concentra varios hitos
culturales de Helsinki. En Töölö se dan cita teatros,
museos salas de conciertos y estadios que, como en todos los rincones
de esta ciudad, están enmarcados por parques, bosques y
lagos.
La sede del Teatro de la Opera es un soberbio ambiente en el que
vibra este género musical, entre otros, según la
célebre batuta del músico más importante
del país, Jean Sibelius. Allí, también luce
el ballet nacional.
La Casa de Finlandia es una de las tantas expresiones arquitectónicas
de vanguardia que proyectó Alvar Aalto. Sus claras y armoniosas
líneas dan vida a gran cantidad de recitales y espectáculos.
El Museo Nacional y el Museo Municipal también hacen de
este barrio un verdadero centro cultural.
Monumentos
La iglesia luterana de Temppeliaukio fue esculpida en la roca
en forma circular durante 1969 por los hermanos Timo y Tuomo Suomalainen.
Su cúpula, vista desde adentro, es una ilusión óptica,
ya que es llana y se levanta a 13 metros de altura. No obstante,
se observa como una espiral de hilos de cobre, que desde afuera
es la única parte visible del edificio. Estructurada como
un panteón, sus paredes de granito amplifican muy bien
los sonidos, por lo que se ha convertido en el lugar favorito
para ejecutar conciertos. De junio a noviembre se ofrecen en forma
gratuita. La iglesia está abierta de lunes a viernes, de
10 a 20.
Poco más lejos, está el monumento a Jean Sibelius
en el parque homónimo. Con una imaginación audaz
y original, la escultora Eila Hiltunen empeñó su
vida y demostró su habilidad técnica para soldar
y labrar decenas de tubos de aceros. Un órgano gigantesco
con que rindió homenaje a este compositor finlandés.
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Los edificios de estilo art nouveau de la calle Huvilakatu, en
el barrio Eira, construidos a principios de siglo denotan un rincón
diferente de Helsinki. Katajanokka, es el barrio histórico,
donde se asiente el puerto de amarre de la flota de rompehielos
finlandesa.
La atmósfera rusa se prolonga hasta la iglesia ortodoxa
Uspenski, con sus cúpulas de cebolla, sus velas y sus iconos.
La independencia definitiva de la dominación rusa en 1917
dejó paso a la construcción de una ciudad de cuidado
diseño. Era la época del modernismo, que por estas
latitudes se llamaba el Jugend style.
En las décadas de los sesenta y setenta, los diseñadores
consiguieron una estética propia que influyó en
todas las escuelas de Arquitectura y Arte del mundo. Esta revolución
artística estuvo capitaneada por Alvar Aalto, que levantó
el Palacio Finlandia, sede de la célebre Conferencia de
Helsinki. La búsqueda de las obras del padre de la arquitectura
moderna nos lleva hasta la ciudad jardín de Tápiola
y al centro Cultural de Espoo. Más tarde, se diseñó
la iglesia excavada en la roca de los hermanos Suomalainen y el
monumento a Sibelius.
Las islas cercanas
De entre los centenares de islas que pululan en la capital se
destacan Seurasaari, un museo al aire libre donde, en verano,
tienen lugar numerosas manifestaciones culturales.
En la isla de Suomenlinna se encuentra la fortaleza levantada
durante la dominación sueca, en 1748, cuya cima suele verse
repleta de curiosos que contemplan el paso de cruceros.
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Helsinki es una síntesis de todas las esencias de Finlandia.
Sus habitantes no han renunciado a vivir a la finlandesa, es decir,
a pleno pulmón. Y esto crea curiosas contradicciones. Sólo
el centro de la ciudad se asemeja a lo que los latinos entendemos
por urbe.
En torno a él surge un bosque de abetos que comparte territorio
con los edificios. Los barrios satélites de Vantaa, Kauniainen
y el famosísimo de Espoo, se confunden de tal manera con
la vegetación que resulta difícil delimitar dónde
acaba la ciudad y dónde empieza el campo. Más increíble
resulta que en la región metropolitana vivan un millón
de personas.
Los habitantes del asfalto no han prescindido de la sauna ni de
mantener a su vecino lo más alejado posible -es la ley
finlandesa de "juntos pero nada próximos"-, y
sueñan con su cabaña en el campo. Esta pasión
por la vida natural se traduce en la configuración de la
ciudad, en la manera de divertirse de sus gentes, en la comida
e, incluso, en la estética dominante. El célebre
diseño finlandés tiene como fundamentos las líneas
puras de la madre naturaleza y las materias primas que ofrece
el país.
Vida nocturna
Helsinki es ante todo un lugar pacífico. Pero el viernes
por la noche se convierte en otra ciudad, menos ordenada y mucho
más canalla. Ahora que la luz del día se prolonga
en las noches blancas, la juerga invita a romper la norma, a perder
el sentido de la realidad tras unas copas de vodka, a apurar la
noche bailando en un local de moda y, si es posible, a prolongar
la fiesta hasta el domingo, cuando la seriedad vuelve a aparecer.
Un relax imperdible
Resulta imperdible y gratificante una de las experiencias más
típicamente finlandesas: el sauna. Su práctica es
tradicional en todos los países nórdicos, y resulta
un saludable método para revitalizar todo el cuerpo. En
Finlandia, esta costumbre data de hace más de dos mil años.
Precisamente el término sauna significa en finlandés
"hoyo en la tierra", porque en un principio se practicaba
en chozas con un gran agujero en el suelo donde se hacia el fuego,
quedando después un lecho de piedras calientes que aportaba
el calor.
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Los característicos son recintos de madera -tanto sus
paredes como sus asientos-, que tienen una estufa alimentada originalmente
con leña o más recientemente con electricidad. Esta
recalienta piedras, a las que se le arroja agua y, así,
se genera vapor, intensifica el calor, y estimula la transpiración.
Con todo, en este lugar sacro, se cree que se logra no sólo
una purificación física, sino mental. Su envolvente
vapor hace recobrar fuerzas y permite ahogar el cansancio o el
stress. Una invitación a tomar un baño sauna es
una muestra de hospitalidad y signo de amistad. Negarse, además
de una descortesía, es un error ya que vale la pena experimentar
esa sensación purificante y relajante que produce el calor
seco y los masajes con ramas de abedul.
Quienes tienen la costumbre de disfrutarlo a diario cuentan con
un modesto rincón en el baño, una habitación
en el subsuelo de una casa o hasta una cabaña. Quienes
lo prueban por primera vez en su lugar de origen suelen hacerlo
en una habitación o spa de hotel, aunque existe la alternativa
de disfrutar de un sauna público con piscina, en el mejor
de los casos, en una casa de campo a orillas de un lago. La cantidad
da cuenta de su arraigo: un millón seiscientos mil saunas
para 5 millones de habitantes.
Nada mejor que probarlo in situ. En la capital de Finlandia no
podían faltar las saunas. Son especialmente famosas la
céntrica Sauna de Kotiharju en Kallio y la de Arla. Las
enjabonadoras y masajistas de ambas son célebres.
La Guía
El transporte público es un modo conveniente, cómodo
y económico para desplazarte por Helsinki. Helsinki y sus
ciudades vecinas Vantaa, Espoo y Kauniainen consisten en dos zonas
de transporte: la zona interna, dentro de la ciudad, y la zona
regional entre Helsinki y las tres otras.
Hay cuatro maneras de transporte en la zona regional: por autobús,
tren, tranvía, y metro. El tranvía y el metro funcionan
solamente en Helsinki.
El aeropuerto internacional más importante de Finlandia
está en Vantaa, a unos 20 kilómetros al norte de
Helsinki. El ómnibus N° 615 lleva de esa aerostación
al centro de la capital, mediante tres o cuatro servicios por
hora. Tras 40 minutos, arriba a la estación central de
trenes, por un pasaje de 3 dólares. Finnair ofrece un servicio
similar que termina en el hotel InterContinental y cuesta 4 dólares.
Un taxi del aeropuerto al centro vale entre 20 y 28 dólares.
El alquiler de un auto por una semana (por ejemplo, un Nissan
Miera de dos puertas sin aire) cuesta cerca de 420 dólares.
Hay que agregar 4 dólares por día por el seguro
y un 22 por ciento del total por impuestos. El precio de la nafta
varía, según el tipo, entre 0,81 a 1,21 dólar.
Sin embargo, la mejor opción para recorrer Helsinki son
los tranvías, con boleto único de 0,80 marco (0,16
dólar), se puede viajar por una extensa red que comunica
los diversos puntos de la ciudad. Para los que prolonguen su estada
en esta ciudad por varios días, conviene adquirir la Helsinki
Card, una tarjeta para 24, 48 o 72 horas que sirve para trasladarse
en ómnibus, tranvías, metro y también para
los trenes dentro de las cercanías de la ciudad. Facilita
la entrada a museos y monumentos y ofrece acceso gratuito para
participar en una visita panorámica de la ciudad o en paseos
guiados. Asimismo, se obtienen descuentos en restaurantes y comercios.
Se vende en la oficina de turismo local.
Otra alternativa es alquilar bicicletas. La ciudad cuenta con
gran cantidad de bicisendas, junto a las veredas peatonales, al
borde de la acera, que están perfectamente señalizadas
y hasta disponen de semáforos especiales. El alquiler de
una bici por un día cuesta 60 dólares.
El idioma oficial es el finlandés o finés. Aunque
se pronuncia como se lee, es dificultoso por la cantidad de consonantes
(sobre todo: h, j, k, l, y), además de un sinfín
de diéresis. Sin embargo, no está de más
saber que Suomi significa Finlandia, y tampoco viene mal aprender
a decir kiitos (gracias), o kipis, si se anima a brindar con el
mejor vodka del mundo en su recipiente autóctono, kuksa.
En la mayoría de los comercios, en los taxis y hoteles
es posible comunicarse en inglés sin dificultad. Las otras
lenguas que se hablan en este país son el sueco y en la
provincia de Laponia, el lapón.
Muchos extranjeros tienen la idea de que Finlandia es sólo
un país frío, cubierto de nieve y con inviernos
oscuros. Pero nadie corre el riesgo de quedar yerto. Existe, más
allá del invierno. Cuenta con cuatro estaciones bien definidas.
En Helsinki, el mes más caluroso es julio, con una temperatura
media de 17°C, aunque la máxima registrada asciende
a los 30°C; y el más frío es enero, con una
media de -5°C. Esta capital está en la costa sur de
Finlandia, muy próxima a los 60° latitud norte, lo
cual explica la cantidad de luz diurna durante verano; el día
más largo es, aproximadamente, el 22 de junio, cuando la
noche dura sólo una hora y veinte.
La unidad monetaria es el marco finlandés, que se reconoce
como FIM. Hay billetes de 10, 20, 50, 100, 500 y 1000 FIM; monedas
de 1, 5 y 10 FIM, y de 10, 20 y 50 penniä. Con un dólar
se pueden comprar 4,9 FIM; Conviene cambiar en el aeropuerto de
Vantaa para poder pagar el taxi u ómnibus, ya que no aceptan
dólares.. Los bancos son la mejor opción y abren
puntualmente, de lunes a viernes, de 9.15 a 16.15. De todos modos,
no se obtiene mal cambio en los hoteles.
No son usuales, excepto en caso de contar con la ayuda de las
personas que habitualmente cargan el equipaje, sea en el aeropuerto
como en los hoteles, a quienes se acostumbra dar 5 FIM (un dólar).
No se suele dar propina a los taxistas; sólo se redondea
el total.
La actividad comercial se desarrolla de lunes a viernes, de 9
a 18, y se extiende los sábados, de 9 a 13, o a lo sumo
hasta las 14. Los domingos y feriados está todo cerrado.
Los llamados kioski (quioscos) son muy completos y, junto con
los comercios del subterráneo de Helsinki, están
abiertos todos los días, hasta las 22. Las compras soportan
una carga fiscal de entre 6 y 22 por ciento, pero se reembolsa
entre el 12 y el 16 por ciento sobre el precio de los artículos
de consumo y un 10 por ciento en alimentos. El valor mínimo
para las compras libres de impuestos es de 250 FIM (50 dólares).
Uno de los sitios para conseguir souvenirs finlandeses es la Plaza
del Mercado, abierta de lunes a sábados, de 6.30 a 14.
También se pueden conseguir muñecas laponas en Paperi-papper,
Eteläesplanadi 2; suéteres finlandeses, por ejemplo
en Sirkka Könönen, Liisankatu 17, o en Kankurin Tupa,
Pohjoisesplanadi 37; objetos de cristal, también en Hackman
Shop, Pohjoisesplanadi 25, o música finlandesa y de Sibelius,
entre otros, en Fuga, Unioninkatu 28. Otro de los souvenires es
un buen vodka, el más recomendado es Koskenkorva, aunque
sólo para osados, porque tiene 60 grados de alcohol, y
cuesta menos de 20 dólares. Para obtener ese reintegro
se debe pedir un formulario de tax free shopping (libre de impuestos)
en las tiendas que cuenten con el correspondiente símbolo.
El reembolso se hará efectivo en el último duty
free shop de la Unión Europea (es decir, por ejemplo, en
el último aeropuerto de salida de Finlandia u otro país
de Europa), donde se debe exhibir el artículo, el ticket,
el cheque libre de impuestos y el correspondiente pasaporte.
El alojamiento es de muy buen nivel, ya sean hostels, hoteles
o super hoteles.
El archipiélago de Suomenlinna, el museo al aire libre
de Seurasaari, la ciudad de Porvoo y la zona lacustre de Lahti,
Hämeenlinna y Tampere.
Las artesanías en cristal son un símbolo de Finlandia,
además de la música de Jean Sibelius
Oficina Municipal de Turismo de Helsinki, Pohjoisesplanadi 19,
Helsinki; abierta de lunes a viernes, de 9 a 17, y los sábados,
de 9 a 15; este horario se extiende en verano. Desde la misma
ciudad, se obtiene información discando el 118.
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